Se mueren de risa de mi yoyeo.
Yo lo acentúo como una marca. Me visto de y griegas y elies.
Y les enseño el vos.
Y les digo que el vosotros no lo necesitan para nada. Que con el ustedes se las van a arreglar perfectamente y además es más fácil.
Y así voy conquistando.
Palabrita a palabrita.
jueves, 11 de enero de 2007
miércoles, 10 de enero de 2007
Enferma
Dar clases nueve horas seguidas con una hora en el medio para comer nunca fue una buena idea. No entiendo cuándo me pareció una buena idea. No entiendo.
Estoy en una trituradora del lenguaje, sépanlo.
Y vamos por el tercer día.
viernes, 5 de enero de 2007
Mudanza
En la mudanza perdí algunas cosas. Un jean viejo, un corpiño negro, un compact con archivos recontraviejos y una planta con hormigas. También perdí un poco de mi sentido de la orientación, la parte del cerebro para pensar listas útiles y las ganas de trabajar. Por último encontré un rincón verde que te quiero verde.
domingo, 31 de diciembre de 2006
Mover
Un libro, una manta, una pollera, una sandalia, un libro, un zapato, una maceta, una camisa, un libro, una hamaca paraguaya, un sombrero, una percha, un libro, compacts miles, carpetas, papeles, un libro, un armario, una heladera, un perfume, un libro, un remedio, un televisor, una caja, un libro, un velador, un diario, un reloj, un libro, un libro, un libro, un libro...
lunes, 25 de diciembre de 2006
Fiestas
Encuentros y desencuentros.
Querer estar aquí y allí y allá.
Difícil.
También, mucho cansancio.
Hoy hay olor a mudanza. Cajas en el living y un barullo en el estómago.
Cajitas de chocolates. Papel de regalo. Esparcido.
El mate que nos regaló Miguel está curándose en la mesa de la cocina.
Fotos recortadas en mi escritorio. Veinte fotos recortadas. Veinte poemas recortados.
Y son veinte sobres.
Y son veinte direcciones postales
(el resto las entregué en la mano).
Esto es para vos y para vos y para vos.
Dar.
En cada poema había un poco de ustedes.
Querer estar aquí y allí y allá.
Difícil.
También, mucho cansancio.
Hoy hay olor a mudanza. Cajas en el living y un barullo en el estómago.
Cajitas de chocolates. Papel de regalo. Esparcido.
El mate que nos regaló Miguel está curándose en la mesa de la cocina.
Fotos recortadas en mi escritorio. Veinte fotos recortadas. Veinte poemas recortados.
Y son veinte sobres.
Y son veinte direcciones postales
(el resto las entregué en la mano).
Esto es para vos y para vos y para vos.
Dar.
En cada poema había un poco de ustedes.
jueves, 21 de diciembre de 2006
Guerra de sonidos
Mi situación ya se acerca a la bipolaridad.
Por ahora sigo viviendo en un primer pisito a contrafrente en la calle Tres de Febrero del barrio de Belgrano.
Hace un tiempo vengo pensando en que creo que voy a extrañar algunas cosas de este barrio.
Hasta hoy.
Para que jamás de los jamases extrañe a mis vecinos, estos tipos no tuvieron mejor idea que enredarse en una guerra de sonidos.
GUERRA de sonidos, exactamente.
Ayer por la noche mis vecinos de PB 3 anduvieron revoleando cumbia y más cumbia a los cuatro vientos.
Hasta las cinco de la mañana.
Hoy a las ocho de la mañana, mis vecinos de PB 4 pusieron un disco de marchas militares al grito de: ¡drogadictos, hijos de puta, vayan a vivir a una villa!
Les juro: no sé quien es peor.
Mientras tanto, los silenciosos, estamos escribiendo una nota para presentar urgentemente en el CGP.
Por ahora sigo viviendo en un primer pisito a contrafrente en la calle Tres de Febrero del barrio de Belgrano.
Hace un tiempo vengo pensando en que creo que voy a extrañar algunas cosas de este barrio.
Hasta hoy.
Para que jamás de los jamases extrañe a mis vecinos, estos tipos no tuvieron mejor idea que enredarse en una guerra de sonidos.
GUERRA de sonidos, exactamente.
Ayer por la noche mis vecinos de PB 3 anduvieron revoleando cumbia y más cumbia a los cuatro vientos.
Hasta las cinco de la mañana.
Hoy a las ocho de la mañana, mis vecinos de PB 4 pusieron un disco de marchas militares al grito de: ¡drogadictos, hijos de puta, vayan a vivir a una villa!
Les juro: no sé quien es peor.
Mientras tanto, los silenciosos, estamos escribiendo una nota para presentar urgentemente en el CGP.
jueves, 14 de diciembre de 2006
Docencia
Me da mucha ¿ternura? cuando mis alumnos universitarios, en el medio de un examen preguntan cosas como "¿qué es 'albores'?", o bien, "¿'estrepitoso' es un adjetivo?".
No sé.
A veces mi cerebro los confunde con mis estudiantes de español como lengua extranjera.
No sé.
A veces mi cerebro los confunde con mis estudiantes de español como lengua extranjera.
jueves, 7 de diciembre de 2006
¿casualidad o causalidad?
Hoy el subte estaba repleto de gente (cuando no). Subí a los apretones, me empujaron, me putearon y luego me sacudieron como en una coctelera.
En Tribunales se despejó un asiento justo delante mío. Pero una voz detrás mío dijo:
-¿No me daría ese asiento, por favor?
Me di vuelta y me topé con un señor anciano que me miraba con ojitos relucientes.
-Es que tengo 84 años -agregó.
Le sonreí.
Es groso ver gente de 84 años en un subte de Buenos Aires. Groso de verdad. Groso onda: este hombre es un valiente.
Se sentó y luego me dijo:
-Soy del año '22".
Pucha, pensé, cuando yo tenga 84 años le diré a un hipotético joven del año 2061: "es que soy del '77". A lo cual el joven me dirá: "¿Cómo que usted es del '77? ¡Si estamos en el '61!". Y yo tendré que explicarle con paciencia: "No, es que soy de 1977".
El hombre de 84 años comenzó a hablar. Supe que había vivido en Santa Fé, en el campo.
-¿Y ahora vive en Buenos Aires?
-Sí, en Olivos.
-Ah, qué hermoso. Mis padres viven en Olivos -le respondí.
-¿En qué calle?
-D.F. Sarmiento.
-Ah, sí. Yo vivo en Chacabuco.
-¿En Chacabuco?
La casa que escrituramos el viernes queda en la calle Chacabuco.
-No me diga, yo me voy a mudar a esa calle.
-¿En serio?
De pronto, como por arte de magia se desocupó el asiento de al lado.
-Venga, siéntese aquí y cuénteme.
Me senté junto a él y en el tramo que duró hasta la estación Juramento descubrimos que viviríamos a una cuadra de distancia. Me contó de su mujer, sus hijos, sus nietos y sus bisnietos. Me indicó las mejores formas de viajar al centro, los rápidos, los horarios y que el barrio era muy tranquilo.
Antes de bajarme me gritó su dirección exacta: ¡Pase a visitarme!
Y agregó que se llamaba Benjamín.
En Tribunales se despejó un asiento justo delante mío. Pero una voz detrás mío dijo:
-¿No me daría ese asiento, por favor?
Me di vuelta y me topé con un señor anciano que me miraba con ojitos relucientes.
-Es que tengo 84 años -agregó.
Le sonreí.
Es groso ver gente de 84 años en un subte de Buenos Aires. Groso de verdad. Groso onda: este hombre es un valiente.
Se sentó y luego me dijo:
-Soy del año '22".
Pucha, pensé, cuando yo tenga 84 años le diré a un hipotético joven del año 2061: "es que soy del '77". A lo cual el joven me dirá: "¿Cómo que usted es del '77? ¡Si estamos en el '61!". Y yo tendré que explicarle con paciencia: "No, es que soy de 1977".
El hombre de 84 años comenzó a hablar. Supe que había vivido en Santa Fé, en el campo.
-¿Y ahora vive en Buenos Aires?
-Sí, en Olivos.
-Ah, qué hermoso. Mis padres viven en Olivos -le respondí.
-¿En qué calle?
-D.F. Sarmiento.
-Ah, sí. Yo vivo en Chacabuco.
-¿En Chacabuco?
La casa que escrituramos el viernes queda en la calle Chacabuco.
-No me diga, yo me voy a mudar a esa calle.
-¿En serio?
De pronto, como por arte de magia se desocupó el asiento de al lado.
-Venga, siéntese aquí y cuénteme.
Me senté junto a él y en el tramo que duró hasta la estación Juramento descubrimos que viviríamos a una cuadra de distancia. Me contó de su mujer, sus hijos, sus nietos y sus bisnietos. Me indicó las mejores formas de viajar al centro, los rápidos, los horarios y que el barrio era muy tranquilo.
Antes de bajarme me gritó su dirección exacta: ¡Pase a visitarme!
Y agregó que se llamaba Benjamín.
sábado, 2 de diciembre de 2006
Se concretó
¡wow!
¡re wow!
¡guau!
guai
ay...
¿eh?
ah.
aaaaaaaaaaaaaaah.
nah.
seh.
¡síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Oh
Brrr.
¡re wow!
¡guau!
guai
ay...
¿eh?
ah.
aaaaaaaaaaaaaaah.
nah.
seh.
¡síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Oh
Brrr.
lunes, 27 de noviembre de 2006
La jaula del lenguaje
Frío en el vidrio.
Siete y diez y el humito de la pava sobrevuela por la cocina.
Las tostadas toman color, la mermelada y la manteca están en su punto justo y ahí vamos con la bandeja en mano hacia el living.
Los papeles de ayer descansan sobre la mesita baja. ¿A ver?
*Imperativo y subjuntivo. Cómo dar ordenes, indicaciones e instrucciones.
Puf.
Ser cortés o no cortés, esa es la cuestión para algunos norteamericanos: Tráigame la sal, o bien, ¿podría traerme la sal?
Y así.
Enseñar a hablar no es sólo enseñar estructuras.
Cada cual, ¿habla como puede o como quiere?
Hay que tener algo de imaginación. Los que tienen imaginación se las arreglan con pocas estructuras: claramente demostrado.
En el subte me entretengo con The bell Jar de Sylvia Plath.
Siete y diez y el humito de la pava sobrevuela por la cocina.
Las tostadas toman color, la mermelada y la manteca están en su punto justo y ahí vamos con la bandeja en mano hacia el living.
Los papeles de ayer descansan sobre la mesita baja. ¿A ver?
*Imperativo y subjuntivo. Cómo dar ordenes, indicaciones e instrucciones.
Puf.
Ser cortés o no cortés, esa es la cuestión para algunos norteamericanos: Tráigame la sal, o bien, ¿podría traerme la sal?
Y así.
Enseñar a hablar no es sólo enseñar estructuras.
Cada cual, ¿habla como puede o como quiere?
Hay que tener algo de imaginación. Los que tienen imaginación se las arreglan con pocas estructuras: claramente demostrado.
En el subte me entretengo con The bell Jar de Sylvia Plath.
sábado, 25 de noviembre de 2006
Madrugadora
Sábado por la mañana. Me despierto a las siete.
¿Qué hago despierta a las siete?
No lo sé.
Volvé a dormirte, querés.
No puedo. Los pajaritos están cantando.
¿Cantando?
Sí.
¿Y eso es un problema?
No, es bellísimo.
¿Y entonces?
Que no quiero dormirme porque quiero escuchar el canto de los pájaros.
¿Qué hago despierta a las siete?
No lo sé.
Volvé a dormirte, querés.
No puedo. Los pajaritos están cantando.
¿Cantando?
Sí.
¿Y eso es un problema?
No, es bellísimo.
¿Y entonces?
Que no quiero dormirme porque quiero escuchar el canto de los pájaros.
jueves, 16 de noviembre de 2006
Swastya yoga
En el vestuario la rubia de 21 años me miró con desconfianza. Yo le sonreí porque nunca hay que juzgar a las personas por la primera impresión que uno tiene de ellas. Ella no me devolvió la sonrisa y miró a su amiga inquisitivamente. Desagradable. Pensé, seguro que vos no llegás al suelo con las manos.
Me cambié en un lugar alejado y volví a la sala de prácticas.
El piso era azul y suave al tacto. Las luces, relajadas. El espejo deformaba un poco. Mis pantalones rojos no combinaban con el salón tan frío.
Empezamos con una serie de respiraciones. Pensé, ojalá no pongan música. Una vez que terminamos con las respiraciones pusieron una música funcional espantosa que dispersaba mi mente.
Las asanas eran en realidad preparación de otras asanas. Mucha fuerza abdominal, piernas y brazos.
Me concentré en mis músculos, huesos y respiración. La rubia se ubicó atrás mío. Tal como lo había adivinado su columna no respondió a las propuestas.
Tan rubia y alta y bonita para nada.
Me dio pena.
La práctica terminó. Me sirvieron un té de la india perfumado con jengibre. Picante.
Delicioso.
Me dieron un libro que me pareció muy esquemático.
No sé si voy a volver.
Me cambié en un lugar alejado y volví a la sala de prácticas.
El piso era azul y suave al tacto. Las luces, relajadas. El espejo deformaba un poco. Mis pantalones rojos no combinaban con el salón tan frío.
Empezamos con una serie de respiraciones. Pensé, ojalá no pongan música. Una vez que terminamos con las respiraciones pusieron una música funcional espantosa que dispersaba mi mente.
Las asanas eran en realidad preparación de otras asanas. Mucha fuerza abdominal, piernas y brazos.
Me concentré en mis músculos, huesos y respiración. La rubia se ubicó atrás mío. Tal como lo había adivinado su columna no respondió a las propuestas.
Tan rubia y alta y bonita para nada.
Me dio pena.
La práctica terminó. Me sirvieron un té de la india perfumado con jengibre. Picante.
Delicioso.
Me dieron un libro que me pareció muy esquemático.
No sé si voy a volver.
miércoles, 15 de noviembre de 2006
Asana
Hemos de llegar a estar total y absolutamente absortos, con devoción, dedicación y atención, mientras realizamos la postura. Ha de haber honradez en el enfoque y honradez en la presentación. Al realizar una postura, hemos de averiguar si nuestro cuerpo ha aceptado el reto de la mente, o si es la mente la que ha aceptado el reto del cuerpo. ¿Estamos trabajando desde el cuerpo para conseguir la sensación exacta de la postura, o estamos haciendo la postura porque hemos leído en unos libros que va a aportar tal o cual efecto? ¿Estamos atrapados en la red de lo que hemos leído, en busca de la experiencia de lo escrito por otra persona, o trabajamos para conocer con una mente renovada qué tipo de nueva luz es proyectada en la postura por nuestra propia existencia al ejecutarla?
B.K.S. Iyengar, El árbol del yoga, Kairós, 2003, pág 76
martes, 14 de noviembre de 2006
Por qué nos queremos tanto o cosas que hacemos cuando tenemos e-mail
From: Flor
To: Lau
Hola amiga laura,
Cómo va la semana
tan larga, tan vasta
tan martes un día
tan jueves otro día
y así llegando a un viernes
y ni una sóla llamada
a esta flor deshojada
en el silencio del mes
que noviembre, ya ves
llega a su mitad pez.
jejeje
Flor.
From: Lau
To: Flor
Una pata de paciencia y otra pata de viento
y abracadabra y muchas malas palabras
para que a muá
le vaya más o menos bien
en su parcial del viernes
en su parcial del sábado
que he leído menos que el pueblo de calamuchita
sobre inglesitos fraccionando siglos de originalidad
y pragmáticos fervorosos
yo no sé qué infiero ni qué implico
pero te quiero
y adoré tu poemita despechado
y ahora que aún no he cenado
y la medianoche no detiene su llegada
me has ayudado a brillar mi pez
con una flor que no marchita
Cuán larga semana tan larga
estamos de acuerdo
pero cuántas ganas de verte
cuántas muchas tantas tantas
que tengo que guardarlas en el alma
hasta después de estampar mi firma
en varias hojas universitarias (estén escritas o no)
HOLA AMIGA
HOLA
HOLA
To: Lau
Hola amiga laura,
Cómo va la semana
tan larga, tan vasta
tan martes un día
tan jueves otro día
y así llegando a un viernes
y ni una sóla llamada
a esta flor deshojada
en el silencio del mes
que noviembre, ya ves
llega a su mitad pez.
jejeje
Flor.
From: Lau
To: Flor
Una pata de paciencia y otra pata de viento
y abracadabra y muchas malas palabras
para que a muá
le vaya más o menos bien
en su parcial del viernes
en su parcial del sábado
que he leído menos que el pueblo de calamuchita
sobre inglesitos fraccionando siglos de originalidad
y pragmáticos fervorosos
yo no sé qué infiero ni qué implico
pero te quiero
y adoré tu poemita despechado
y ahora que aún no he cenado
y la medianoche no detiene su llegada
me has ayudado a brillar mi pez
con una flor que no marchita
Cuán larga semana tan larga
estamos de acuerdo
pero cuántas ganas de verte
cuántas muchas tantas tantas
que tengo que guardarlas en el alma
hasta después de estampar mi firma
en varias hojas universitarias (estén escritas o no)
HOLA AMIGA
HOLA
HOLA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)