25 de abril de 2019

Nava Samskara

Abril fue un mes de romper patrones. Decir que sí a nuevas puertas, perder el miedo.
Abril no fue el mes más cruel. Hubo otros meses más crueles que ya pasaron y dejaron su huella en mi andar.
Lo bueno de estas huellas es que son la prueba de que camino. Y que si camino, hay camino para recorrer.
¿Cuándo la espalda se volvió más liviana? ¿Fue un acto, una palabra, un encuentro, un sueño, el cierre de algo, el comienzo de otra cosa, todo eso junto?
También es entender que estamos todos juntos en esto. Y que si no nos salvamos todos, no se salva ninguno.

15 de abril de 2019

La gripe poco sustentable

La debilidad se acentuó. Hay un momento en el que el cerebro aún cree que todo puede arreglarse. Un momento optimista. Pero cuando eso también cae en picada el cuerpo deja de pertenecernos. Con la fiebre en alza simplemente damos rienda suelta a que todo se desenvuelva como tenga que ser y nos preparamos para hibernar. Mi cerebro se apagó y durante las siguientes 48 horas fui una máquina de sacarme mocos, toser, sufrir dolor en el cuerpo y ver películas en netflix.
Luego comenzó la mejoría. Correntadas de energía comenzaron a recorrer mi cuerpo. Comencé a recoger lo que la tormenta había dejado.
Hoy lo que queda es una tos resacosa y un tacho de basura repleto de pañuelitos descartables con moco pegado.
La gripe no es buena para los árboles.
Para la próxima tengo que volver a los pañuelos antiguos (que nunca usé, eran los pañuelos que usaban mis abuelas).

3 de abril de 2019

Qué es ser fértil?

-¿Cómo andan tus lombrices?
-Bien bien, felices y gordas.
-Buenísmo, acá el limonero no para dar limones.
-¿Le estás poniendo algo?
-¡Compost!

1 de abril de 2019

Vacaciones con plástico

Y sí. Nos fuimos a un lugar maravilloso del Uruguay pero que tiene cero política ecofriendly. Así que hicimos lo que mejor pudimos hacer. Por lo pronto llevamos nuestras bolsas para hacer la compra de comestibles. Así que nos salvamos de la bolsa de primer uso. Pero algunos comestibles vienen con un packaging muy poco amigable para el medio ambiente de modo que fui separándolos para que no terminaran en la basura. Al cabo de una semana,  a la vuelta, en el buquebus terminamos trayéndonos dos bolsas donde acopiamos el plástico, papel, metal y vidrio de la semana de vacaciones.
-¡Sólo nosotros nos traemos la basura! ¡Es absurdo! -refunfuñó mi compañero mientras bajábamos por el coqueto ascensor de Casa Pueblo con nuestras valijas, bolsos de mano y dos bolsas con los elementos para reciclar.
-No es basura, amor. Son reciclables.
Y venciendo mi vergüenza hicimos el check out apoyando las bolsas de los reciclables en el mostrador.
-Hola, ¿qué tal? ¿Sabés si hay un punto verde donde pueda llevar esto?
-¿Qué es eso? - me dice la empleada de hotel abriendo enormes los ojos.
-Reciclables- le digo tranquilamente. Los separé de la basura. Plástico, vidrio, metal, cartón...
-Ah, no, acá no hacemos eso -me dijo.
-Bueno, no hay problema, me los llevo a Buenos Aires.
La mirada incrédula de la chica fue de película. Creo que esto será una buena anécodta en su haber.
-¡La vista de este lugar es privilegiada! Ojalá cuando volvamos haya un sistema para separar la basura de lo que se puede reciclar. No pude evitar ver que el jardín de ustedes cada vez que sube el mar se llena de tapitas de plástico. No sabés lo útil y fuerte que es el plástico de esas tapitas y lo letal que es para los seres que viven en el mar.
Y nos fuimos. Si uno lo piensa es ridículo, todo es ridículo, es imposible vivir de la manera que vivimos sin contaminar esta belleza de planeta.
Pero mañana toca día verde en Vicente López. Lo mejor hubiera sido consumir menos plástico pero al menos estos que me traje no terminarán en la boca de una ballena o un delfín.

21 de marzo de 2019

Los masajes, una danza

Ayer tuve un hermoso encuentro con Marce. Últimamente nos estamos haciendo un tiempo para vernos, intercambiar masajes, charlar un poco de cómo será este año, apoyarnos mutuamente. Debo decir que estos intercambios me están haciendo muy feliz. Ya es casi una rutina saber que la esperaré con el almuerzo listo y la tarde libre para que nuestras manos hagan el trabajo de masajear, tocar, contactar, presionar. Incluso estuve pensando en la necesidad este año de dejar ese espacio libre para este tipo de encuentros. Para practicar, buscar nuevas técnicas, ensayarlas como quien ensaya una coreografía. La vida misma se va desplegando como una coreografía inmensa de la que todos somos parte. Si dejás de danzar, te perdés.
Como sea, hay que seguir el ritmo de la vida.

17 de marzo de 2019

The little sufferings

Sufrís, tenés dolor, la vida te pesa, las decisiones te pesan. Entonces vas y lo vomitás en alguién. Creés que eso mismo te alivia pero en realidad estás creando aún más dolor. Si supieras que no se soluciona con ese vómito catártico pero no podés verlo. Es ya un hábito que se te ha instalado.  Es muy dificil liberarse de un hábito, especialmente si creemos en lo más profundo que es un hábito correcto.

3 de marzo de 2019

Visita al supermercado

Ayer venían unos amigos a comer a casa y queríamos a cocinar algo rico.
Para eso necesitábamos cosas que no solemos comprar a menudo. El plato que queríamos hacer llevaba pasta, langostinos, cebollita de verdeo, leche de coco, brotes de soja, curry rojo y ajo.
Es sabido que para hacer compras ecofriendly uno tiene que tener tiempo y la verdad es que no lo teníamos. De modo que no quedó otra que ir al santo santuario del capitalismo avanzado: JUMBO.
Fuimos con nuestras bolsas reutilizables y con la sólida decisión de no comprar pelotudeces y de cuidar el tema del embalaje. Todo un desafío ya que en estos emporios del consumismo todo viene empaquetado.
Conseguir langostinos no fue un problema. Y como venían frescos nos los envolvieron en la bolsita transparente (primer envase no reciclable). Nos quedamos prendados de unos boquerones a la pimienta que también venían en un envase plástico pero de los que se pueden reciclar. Luego fuimos a la góndola de los productos orgánicos. No había cebollita de verdeo. En realidad fue peor que eso. Había puerro que estaba etiquetado como cebollita de verdeo. ¡Resulta que la posverdad llegó a las verduras! Si a un puerro lo llamo cebollita de verdeo, ¿se transforma en cebollita de verdeo? No, amigos, claro que no. Terminamos comprando la cebollita de verdeo marca SONG que nos la cobraron como si fuera oro y que además venía empaquetada en una bandejita de poliestireno y envuelta en más plástico (segundo envase no reciclable).
Los brotes de soja (también marca SONG) venían envueltos en bolsa plástica (tercer envase no reciclable). Nos resignamos ya que todos los brotes vienen envueltos de ese modo. El que quiera brotes sin plástico tiene que germinarlos y nosotros no teníamos tiempo de poner a germinar nuestros porotos mung de cero.
No nos pudimos resistir a comprar un par de paltas ya maduras para el guacamole de la entrada. Nos abstuvimos de guardarlas en bolsitas. ¡Hiupiii, un envase menos! Peeeero estuvimos mal con el envoltorio de los nachos, tampoco se puede reciclar.
El siguiente paso fue conseguir leche de coco. La leche de coco suele venir de Brasil, país limítrofe con la Argentina (menos combustible para traerlo) pero hete aquí que además ¡había un producto traido directamente desde Tailandia! Momento de indecisión que terminó en que la botellita de vidrio brasileña le ganó a la latita tailandesa. Así que nos trajimos dos envases de vidrio con tapita a rosca de plástico. Al menos estos envases se reciclan.
La basura de hoy no me deja mentir. Ahí reposan los envoltorios muertos que la pobre tierra tendrá que absorver como pueda. Pero la bolsa de reciclables tampoco me deja mentir: las botellitas de coco, envases plásticos y tapitas a rosca ya están debidamente enjuagados y secados.
Se hace lo que se puede. Por ahora.
Amén.

26 de febrero de 2019

Plastics


Desde que vi el video de la parejita de españoles que intentan día a día vivir sin plástico me puse la meta de intentar dejar este material tan nocivo para el medio ambiente. No, no es fácil porque el plástico está en todos lados. Y cuando digo todos lados, mirá a tu alrededor y empezá a contar. ¿Viste? Es un garrón. Todo hoy viene envuelto en plástico aunque uno no lo quiera.
Ya he hablado en otro post de como el hecho de separar los materiales recicables del material orgánico cambió totalmente nuestra forma de manejarnos con las "cosas". La basura propiamente dicha dejó de serlo. El material orgánico va para las lombrices (hace dos años que no compro más tierra ni compost y mi jardín está increíble) y los reciclados los pasa a buscar un camioncito que puso la Municipalidad de Vte López una vez por semana. Sí, sí, esto parece jauja pero nos costó mucho lograr que fuera realmente un hábito. Y ahí te das cuenta que lo mental juega muchísimo en contra o a favor cuando uno quiere cambiar algo. Claro que cuando comenzás a reciclar de verdad te das cuenta de que hay un montón de envoltorios que son imposibles de reciclar y que hacen bulto. Y ese bulto que tiramos va a parar al buche de un pobre animal o al océano. Y esto es tremendo. Entonces, para dar un ejemplo, dejé de comprar los huevos de granja tan ricos y sanos porque venían envueltos en plástico en vez de cartón. Porque hay que ver también cuanto de lo que venden como "orgánico" no es para nada amigable con el ecosistema. Mis ojos, entonces, empezaron a mirar de otra manera la góndola de los supermercados, los kioscos, las perfumerías, las librerías, el almacén, ¡las dietéticas!
No existe - o aún no logré dar con ese lugar- en mi ciudad que venda productos a granel. Y hacerle comprender al verdulero que no quiero bolsas en el changuito me costó un triunfo.
En la verdulería a la que vamos el sistema es autoservice. De modo que yo voy con mi changuito, agarro un carrito de lo que ellos tienen y apilo la verdura que voy a comprar. El señor pesa la verdura y ¡las mete en una bolsa! ¿Por qué? Se lo expliqué varias veces peor no hay caso. Parece que es sacrilegio que la verdura se mezcle.
Pero hoy pasó algo. Esta vez el señor me miró y me dijo: ¿va todo al changuito?
Yo no lo podia creer. Sonreí estúpidamente.
-Sí, claro, todo en el changuito.
Y allá fue la verdura, toda mezclada, una poesía ver como las cebollas se mezclaban con las papas, los tomates, las berenjenas, la lechuga...sin plástico que la separe.
Sí, es una boludez si pienso en todo lo que está pasando... pero ¿saben qué? Yo sentí que algo había cambiado en la mente de ese señor y en la mía. Que él y yo habíamos comprendido algo.
Listo. Tiene que ser por ahí.

25 de febrero de 2019

What is life?

En la tradición tibetana se cree que hay otro nivel de conciencia al que han denominado conciencia sutil y que es, en efecto, la base para otros tipos de conciencia.
Una conciencia sutil es lo que en raras ocasiones surge en determinados sueños particulares o momentos muy intensos de algunas prácticas meditativas especiales. Incluso es una conciencia que surge en el momento en el que morimos.
Dicho de otro modo, cuando nuestra mente -la mente común- empieza a hacerse pedazos este núcleo sutil, esta conciencia base hace su aparición y resplandece. Esta conciencia -que no es tuya porque ya no eres quien solías ser- nunca deja de fluir. Es como un río y aunque el cuerpo y el cerebro se corrompan y descompongan, esta corriente continúa su fluir ininterrumpidamente. Igual que el mar puede surgir y manifestarse o dar forma y dar lugar al nacimiento de un bebé con una mente propia cuyo núcleo será esta conciencia base.
Los budistas tienen esta noción que la gente suele llamar reencarnación. En realidad considero que es una mala traducción. Para mi lo interesante de esta idea es el fluir de la conciencia. Hay momentos en los que se manifiesta por capas y donde allí se incluyen los fenómenos mentales como la cognición y que luego, despues de la muerte continua fluyendo para surgir otra vez. Entonces, de acuerdo con el budismo, habría una forma de conciencia que no es una conciencia individual y que es consciente de sí misma pero que no tiene cerebro. Esto es algo que los científicos no pueden tragar.
Hemos tenido numerosas conversaciones con Su Santidad, el Dalai Lama sobre este punto y ambos estamos de acuerdo en que no sabemos bien qué decir.  
La ciencia, por un lado, no puede ni concebir esta idea. Pero para la tradición tibetana es inconcebible que no se tomen en cuenta las múltiples experiencias acumuladas, los testimonios, las observaciones y los informes de testigos.
Mi punto de vista es el siguiente: suspender el juicio. No digas que es falso, no digas que es cierto. No desatiendas las observaciones que hay al respecto pero tampoco digas: ah, la ciencia es estúpida. Vayamos con delicadeza. Dejemos esta pregunta suspendida en el aire. Una de las mayores dificultades que existen es tener la paciencia y la entereza de dejar una pregunta abierta sin buscar imediatamente una solución o una respuesta. Aunque no es fácil contemplar la pregunta, dejarla reposar, creo que esa es la vía a seguir. 

Francisco Varela, neurobiólogo, en Monte Grande: What is life (2004)

24 de febrero de 2019

Cuerpo: lo que dejamos atrás.

Práctica de hoy.

Necesitamos un cuerpo para darnos cuenta. Para estabilizar la mente. Imaginate que difícil debe ser estabilizar la mente sin un cuerpo físico. Cuando estás sentada en meditación y la mente divaga ¿cuál es tu anclaje? La respiración, volvés siempre a la respiración. No importa cuan oscilante esté la mente. La respiración te da la pauta, el ritmo. Si te perdés, siempre está la respiración.
Hay quienes no pueden permanecer sentados respirando. Entonces buscan el movimiento consciente del cuerpo. Coordinar respiración y movimiento. Lo ideal sería una práctica de asanas. Entonces durante esa practica la mente se va asentando en el presente. Divaga menos. Es una tarea artesanal.
Por todo esto, obtener un cuerpo es primordial. Y si es un cuerpo humano, mejor aún.
Patanjali nos lo dice en sus sutras: vamos de lo más burdo a lo más sutil. Lo más burdo que tenemos es el cuerpo, la práctica de asanas. Lo más sutil, la respiración, la práctica de pranayama.
Pero al morir, desencarnamos. Dejamos atrás el cuerpo. La mente queda despojada de toda materia. Lo más auspicioso sería fundirse en la fuente primaria. Comprender que todo esto no era más que un sueño, el samsara de la vida y la muerte volviendo una y otra vez, atrapados en nuestros pequeños yoes. Pero no es para nada fácil ver esto. Una vez que la mente queda despojada del cuerpo, se confunde muy fácilmente. Se le hace muy dificil ver, establecerse... Entra en lo que los tibetanos llaman el bardo de la muerte. Es arrastrada por los fuerte vientos del karma. Y anhela profundamente obtener nuevamente un cuerpo para salir de ese torbellino que no puede controlar. Por eso vuelve a renacer, obtiene un nuevo cuerpo una y otra vez... hasta que despierta a su verdadera naturaleza.

20 de febrero de 2019

Rigpa y no Rigpa

La base de la mente ordinaria se la podría comparar con una burbuja de vidrio transparente, con una finísima película elástica, un velo, una barrera casi invisible que oscurece la totalidad de nuestra mente; pero acaso el símil más apropiado que se me ocurre es el de una puerta de vidrio. Imagínate que estás sentado ante una puerta de vidrio que da al jardín, mirando a través de ella, contemplando el espacio. Parece que no haya nada entre tú y el cielo porque no puedes ver la superficie de vidrio. Incuso podrías darte un golpe en la cara si te levantaras y trataras de cruzarla sin darte cuenta de su presencia. Pero si la tocas verás de inmediato que hay algo que opone resistencia a tus dedos, algo que se interpone entre tú y el espacio de afuera.
Del mismo modo la base de la mente ordinaria nos impide penetrar en la naturaleza de nuestra mente (...).
Es la diferencia entre mirar al cielo desde el interior de una cúpula de cristal y mirarlo desde fuera, al aire libre. Tenemos que salir por completo del terreno de la mente ordinaria para descubrir y dejar entrar el aire fresco de Rigpa.


Sogyal Rimpoché, "El libro tibetano de la vida y de la muerte".

11 de febrero de 2019

No hay tablas de salvación

Hace un par de años la amiga y colega Ram Krisham compartió un texto de mi libro "El Pensamiento Corporal"
"El cuerpo de la salud: las posturas huecas
"…- me preguntan: ¿Es bueno correr?, ¿Tengo que jugar al tenis? ¿Es necesario que aprenda wind surf? ¿No sería mejor caminar? ¿El taichí me calmara los nervios?
…Las técnicas corporales son instrumentos, no recetas mágicas para transformar aquello que ni siquiera hemos percibido…
-…Muchas tensiones que una persona tiene en las piernas tal vez se multipliquen con el corre, muchas ansiedades con el Taichi pueden tener una dura prueba, las corazas en el torso quizás se incrementen con el windsurf. Ninguna práctica da un certificado para la salud, para la longevidad. Todo depende de cómo se realicen. Las personas a veces se sumergen en estas actividades como tablas de salvación, como peleas contra la muerte, más que con actitudes conectadas con la vida. Y a veces, involuntariamente, atentan contra la vida misma."

Susana Kesselman

30 de enero de 2019

Si tenés calor, plantá un árbol.

El Jacarandá de la vereda cumple 12 años. Lo sé porque lo planté un enero de 2007 que fue cuando llegué a esta casa.
Cuando llegué aquí la cochera de casa era un hervidero. Hoy tenemos sombra. Mucha sombra.
Este árbol sobrevivió a una rajadura de tronco y una plaga que casi lo mata el año pasado.
Hoy está verde y hermoso y entre tanta locura nos regaló una flor desfasada (nunca dan flores a finales de enero!).


24 de enero de 2019

Cosas nuevas

Vamos, contame, decime
todo lo que a vos te está pasando ahora
porque sino cuando está tu alma sola llora.
Hay que sacarlo todo afuera como la primavera.
Nadie quiere que adentro algo se muera.
Hablar mirándose a los ojos
sacar lo que se puede afuera
para que adentro nazcan cosas nuevas.




10 de enero de 2019

Meher Baba

Un día Meher Baba preguntó a sus "mandalies":
- ¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?
Los hombres pensaron un momento.
- Porque perdemos la calma. -dijo uno-. Por eso gritamos.
- Pero... ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado?, preguntó Meher Baba. ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?
Los hombres dieron algunas otras respuestas, pero ninguna de ellas satisfacía a Meher Baba.
Finalmente él explicó:
- Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.
Luego Meher Baba preguntó:
- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente... ¿por qué? Sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.
Meher Baba continuó.
- Cuando se enamoran más aún... ¿Qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuán cerca están dos personas cuando se aman.
Luego Meher Baba dijo:
- Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta, que no encontrarán más el camino de regreso. 


Nava Samskara

Abril fue un mes de romper patrones. Decir que sí a nuevas puertas, perder el miedo. Abril no fue el mes más cruel. Hubo otros meses más cr...