
Roma es catastroficamente bella.
Este teclado no tiene acentos ni enies.
Este texto sera catastrofico.
Por el trafico. Por los miles de anios que atravieza el Tevere. Por la sangre vertida en el Coliseo. Por la sangre vertida en la piazza de San Pietro. Por el metro. Por los autobuses que pasan y uno se sube sin pagar. Por la emocion de pisar un suelo increiblemente moderno que tiene solo 1900 anios y se mantiene intacto. Por la cupula del Panteon. Por la Piazza Panteon. Por haber mojado los pies en la Fontana di Trevi. Por haberme perdido en callecitas que llevan nombres simples y hermsosos. Por haber encontrado a mi amiga Anabella. Por las esculturas de Bernini. Por el mate que tomamos en el Domus Flavia. Por el mate que tomamos frente al Arco de Constantino. Por las pinturas de Rafael. Por lo autoritario que es el museo del vaticano. Por el techo de la capilla Sixtina. Por Guille que se quedo en Buenos Aires. Por las palabras que se me confunden y olvidan.
Por todo esto Roma es bellamente catastrofica.
Maniana sera Assis. Y pasado sera Florencia. Y Florencia estara en si misma.
Florencia en Florencia.
Y asi las cosas.