Sábado por la mañana. Me despierto a las siete.
¿Qué hago despierta a las siete?
No lo sé.
Volvé a dormirte, querés.
No puedo. Los pajaritos están cantando.
¿Cantando?
Sí.
¿Y eso es un problema?
No, es bellísimo.
¿Y entonces?
Que no quiero dormirme porque quiero escuchar el canto de los pájaros.
sábado, 25 de noviembre de 2006
jueves, 16 de noviembre de 2006
Swastya yoga
En el vestuario la rubia de 21 años me miró con desconfianza. Yo le sonreí porque nunca hay que juzgar a las personas por la primera impresión que uno tiene de ellas. Ella no me devolvió la sonrisa y miró a su amiga inquisitivamente. Desagradable. Pensé, seguro que vos no llegás al suelo con las manos.
Me cambié en un lugar alejado y volví a la sala de prácticas.
El piso era azul y suave al tacto. Las luces, relajadas. El espejo deformaba un poco. Mis pantalones rojos no combinaban con el salón tan frío.
Empezamos con una serie de respiraciones. Pensé, ojalá no pongan música. Una vez que terminamos con las respiraciones pusieron una música funcional espantosa que dispersaba mi mente.
Las asanas eran en realidad preparación de otras asanas. Mucha fuerza abdominal, piernas y brazos.
Me concentré en mis músculos, huesos y respiración. La rubia se ubicó atrás mío. Tal como lo había adivinado su columna no respondió a las propuestas.
Tan rubia y alta y bonita para nada.
Me dio pena.
La práctica terminó. Me sirvieron un té de la india perfumado con jengibre. Picante.
Delicioso.
Me dieron un libro que me pareció muy esquemático.
No sé si voy a volver.
Me cambié en un lugar alejado y volví a la sala de prácticas.
El piso era azul y suave al tacto. Las luces, relajadas. El espejo deformaba un poco. Mis pantalones rojos no combinaban con el salón tan frío.
Empezamos con una serie de respiraciones. Pensé, ojalá no pongan música. Una vez que terminamos con las respiraciones pusieron una música funcional espantosa que dispersaba mi mente.
Las asanas eran en realidad preparación de otras asanas. Mucha fuerza abdominal, piernas y brazos.
Me concentré en mis músculos, huesos y respiración. La rubia se ubicó atrás mío. Tal como lo había adivinado su columna no respondió a las propuestas.
Tan rubia y alta y bonita para nada.
Me dio pena.
La práctica terminó. Me sirvieron un té de la india perfumado con jengibre. Picante.
Delicioso.
Me dieron un libro que me pareció muy esquemático.
No sé si voy a volver.
miércoles, 15 de noviembre de 2006
Asana
Hemos de llegar a estar total y absolutamente absortos, con devoción, dedicación y atención, mientras realizamos la postura. Ha de haber honradez en el enfoque y honradez en la presentación. Al realizar una postura, hemos de averiguar si nuestro cuerpo ha aceptado el reto de la mente, o si es la mente la que ha aceptado el reto del cuerpo. ¿Estamos trabajando desde el cuerpo para conseguir la sensación exacta de la postura, o estamos haciendo la postura porque hemos leído en unos libros que va a aportar tal o cual efecto? ¿Estamos atrapados en la red de lo que hemos leído, en busca de la experiencia de lo escrito por otra persona, o trabajamos para conocer con una mente renovada qué tipo de nueva luz es proyectada en la postura por nuestra propia existencia al ejecutarla?
B.K.S. Iyengar, El árbol del yoga, Kairós, 2003, pág 76
martes, 14 de noviembre de 2006
Por qué nos queremos tanto o cosas que hacemos cuando tenemos e-mail
From: Flor
To: Lau
Hola amiga laura,
Cómo va la semana
tan larga, tan vasta
tan martes un día
tan jueves otro día
y así llegando a un viernes
y ni una sóla llamada
a esta flor deshojada
en el silencio del mes
que noviembre, ya ves
llega a su mitad pez.
jejeje
Flor.
From: Lau
To: Flor
Una pata de paciencia y otra pata de viento
y abracadabra y muchas malas palabras
para que a muá
le vaya más o menos bien
en su parcial del viernes
en su parcial del sábado
que he leído menos que el pueblo de calamuchita
sobre inglesitos fraccionando siglos de originalidad
y pragmáticos fervorosos
yo no sé qué infiero ni qué implico
pero te quiero
y adoré tu poemita despechado
y ahora que aún no he cenado
y la medianoche no detiene su llegada
me has ayudado a brillar mi pez
con una flor que no marchita
Cuán larga semana tan larga
estamos de acuerdo
pero cuántas ganas de verte
cuántas muchas tantas tantas
que tengo que guardarlas en el alma
hasta después de estampar mi firma
en varias hojas universitarias (estén escritas o no)
HOLA AMIGA
HOLA
HOLA
To: Lau
Hola amiga laura,
Cómo va la semana
tan larga, tan vasta
tan martes un día
tan jueves otro día
y así llegando a un viernes
y ni una sóla llamada
a esta flor deshojada
en el silencio del mes
que noviembre, ya ves
llega a su mitad pez.
jejeje
Flor.
From: Lau
To: Flor
Una pata de paciencia y otra pata de viento
y abracadabra y muchas malas palabras
para que a muá
le vaya más o menos bien
en su parcial del viernes
en su parcial del sábado
que he leído menos que el pueblo de calamuchita
sobre inglesitos fraccionando siglos de originalidad
y pragmáticos fervorosos
yo no sé qué infiero ni qué implico
pero te quiero
y adoré tu poemita despechado
y ahora que aún no he cenado
y la medianoche no detiene su llegada
me has ayudado a brillar mi pez
con una flor que no marchita
Cuán larga semana tan larga
estamos de acuerdo
pero cuántas ganas de verte
cuántas muchas tantas tantas
que tengo que guardarlas en el alma
hasta después de estampar mi firma
en varias hojas universitarias (estén escritas o no)
HOLA AMIGA
HOLA
HOLA
sábado, 28 de octubre de 2006
Bienvenida a la docencia
Estoy preparando material, me dice. Y entonces descubro la mesa llena de cartulinas de colores y fotocopias recortadas. Ah, sí, me acuerdo de las famosas cartulinas, yo nunca las hacía. ¿No? No, es decir, sí, preparaba material pero nunca así. Nunca así. ¿Y vos? ¿Vos creés que enseñas mejor porque tenés muchas cartulinas de colores? No, no me mires así, no te quedes callada como una chica de laboratorio de idiomas. Yo sé que tu fe consiste en creer. Creés en la institución donde trabajás. Son un gran team. Eso es impagable. No importa cuánto te paguen en realidad porque estar en un team que funciona bien es impagable. Siempre quisiste formar parte de un grupo, ¿no? Te angustiaba no poder ser como los otros. Te angustiaba eso y ahora a cortar cartulinas de colores. Te angustiaba no estar a la misma altura, quizás había que estar más bajo y no tan alto. Más bajo, casi al ras de la tierra. Vamos que no es difícil eso. Para nada. ¿Para nada? No. Algo hay. Lo lograste. Lo lograste aunque hayas perdido un poco el brillo de los ojos. Y te hayas vuelto mecánica. ¡Pero lo lograste! A cortar cartulinas, sí. Y no me rompas la pelotas, Florencia.
jueves, 5 de octubre de 2006
Huso horario
Estar trabajando y olvidarme de la hora. Un placer que no me sucedía hace mucho. Es obvio que la noche es mi compañera para tareas de máxima concentración. Cafecito batido y a otra cosa. No hay ruidos de obra, ni teléfono molesto, ni estómago que satisfacer. Hoy por la mañana era una zombi y aún así terminé las guías de comprensión, los textos horrendos que debo dejar para leer, la clase que debo dar hoy.
Algo importante a tener en cuenta. No me interesa más aprender conceptos porque sí. Me molesta mucho desperdiciar energía en textos mal construidos, poco claros y confusos.
Necesidad de parar el tiempo.
Necesidad de clasificar ordenar archivar repensar almacenar caracterizar pensar calmar escribir amainar retrucar devolver.
La hora al fin y al cabo siempre es importante
Algo importante a tener en cuenta. No me interesa más aprender conceptos porque sí. Me molesta mucho desperdiciar energía en textos mal construidos, poco claros y confusos.
Necesidad de parar el tiempo.
Necesidad de clasificar ordenar archivar repensar almacenar caracterizar pensar calmar escribir amainar retrucar devolver.
La hora al fin y al cabo siempre es importante
martes, 19 de septiembre de 2006
Octavio Paz
A mí también me gusta releer los libros. Desconfío de la gente que no relee. Y de los que leen muchos libros. Me parece una locura esta manía moderna, que sólo aumentará el número de pedantes. Hay que leer bien y muchas veces unos cuantos libros (...). Y hay que leerlos despacio. (...) ¿Sabe usted por qué inventan todas esas cosas? Por miedo. La gente tiene miedo a detenerse en las cosas, porque eso compromete. Por eso huyen de la tierra y se van a las ciudades. Tienen miedo de quedarse solos.
Octavio Paz, Las peras del olmo.
Octavio Paz, Las peras del olmo.
viernes, 15 de septiembre de 2006
Bolaño
Compradora: -Me voy a llevar esta novela de Bolaño. Es buena, ¿no?
Vendedor: -La novela es buenísima.
Compradora: -Entonces... ¿me va a gustar?
Vendedor: -Si no llega a gustarle es problema suyo, no de la novela.
Compradora: - ...
Vendedor: -La novela es buenísima.
Compradora: -Entonces... ¿me va a gustar?
Vendedor: -Si no llega a gustarle es problema suyo, no de la novela.
Compradora: - ...
jueves, 14 de septiembre de 2006
Chizita
Esa esquina que para mí no tenía ninguna revelación en particular se transformó en otra cosa. Fue la esquina que no era Cabildo y Juramento. Un punto de encuentro que no era un punto de encuentro. Pero sí fue nuestro punto de encuentro. Ahora, luego de dos años, debo decirte que una señora instaló allí su puestito de candelabros de vidrio. Y tiene sus velitas encendidas que destellan lucesitas de colores. Pero en el 2004 no había nada. Sólo una enorme puerta y unos escalones para esperar a que aparecieras.
Y debo decirte que fue uno de esos encuentros que marcaron mi vida de ese momento.
Uno nunca sabe lo solo que está hasta que se encuentra con amigos como ella.
Gracias Chizz.
Y Feliz Cumple.
Y debo decirte que fue uno de esos encuentros que marcaron mi vida de ese momento.
Uno nunca sabe lo solo que está hasta que se encuentra con amigos como ella.
Gracias Chizz.
Y Feliz Cumple.
lunes, 28 de agosto de 2006
Mandados
Los hipermercados me marean. Los Norte, Disco, Cotto, Carrefour. Puaj.
Yo prefiero mi chino.
El hipermercado con ese afán de encajarte cada nueva marca o producto cambia el orden de las cosas todas las semanas. Entonces donde antes encontrabas los lácteos ahora están las galletitas dulces. Complicado.
Góndolas y góndolas.
Todas las marcas que quieras.
Y el tiempo que se alarga como un chicle.
Ni hablar de las cajas: hiperpobladas. Y a nadie le importa un bledo.
Mi chino tiene sólo tres góndolas.
Y una pequeña verdulería y una carnicería.
Y el muchacho que corta el fiambre y que me pregunta si acabo de salir del trabajo.
Y el changador que me lleva las cosas en cinco minutos.
Y la cajera jujeña que me pregunta cuándo voy a volver al Norte.
Y el dulce de higo que nos gusta.
Y los Nugaton en oferta.
Yo prefiero mi chino.
El hipermercado con ese afán de encajarte cada nueva marca o producto cambia el orden de las cosas todas las semanas. Entonces donde antes encontrabas los lácteos ahora están las galletitas dulces. Complicado.
Góndolas y góndolas.
Todas las marcas que quieras.
Y el tiempo que se alarga como un chicle.
Ni hablar de las cajas: hiperpobladas. Y a nadie le importa un bledo.
Mi chino tiene sólo tres góndolas.
Y una pequeña verdulería y una carnicería.
Y el muchacho que corta el fiambre y que me pregunta si acabo de salir del trabajo.
Y el changador que me lleva las cosas en cinco minutos.
Y la cajera jujeña que me pregunta cuándo voy a volver al Norte.
Y el dulce de higo que nos gusta.
Y los Nugaton en oferta.
miércoles, 23 de agosto de 2006
Vecinos
-¿Viste lo que pasó con el cartonero de siempre?
-No.
-¿Viste que el cartonero siempre pasa con su hijito?
-Sí.
-Bueno, parece que se agarró mal a trompadas con un tipo.
-¿Con otro cartonero?
-No, no.
-¿Y quién era el tipo?
-Un tipo. Fue en la puerta del edificio. El cartonero lo cagó a golpes. Pero el otro ni se movía. Y el cartonero le daba y le daba y de vez en cuando soltaba un "hijo de puta", así, sin más, viste, con ganas.
-A la mierda.
-Con Patri nos quedamos en el molde. Se empezó a juntar gente. Los del edificio no entendían nada. Llamamos al cana que está en la esquina, el del Restaurant. El quía ni se mosqueó, obvio, sólo está por el Restaurant. Por lo menos llamó a una patrulla.
-¿Y qué había pasado?
-Parece que el tipo se había querido violar al nene del cartonero. Se lo había llevado a la obra de al lado, viste. Pero el nene gritó, el padre se dio cuenta y lo cagó a golpes.
-Me estás jodiendo.
-No, te juro. Vino la cana y se llevó al cartonero y la ambulancia se llevó al otro. Estaba hecho mierda el otro. Igual al cartonero lo soltaron al toque. Los del edifcio le dieron hielo para que se pusiera en la mano.
-Ah, qué solícitos los vecinos, che.
-No.
-¿Viste que el cartonero siempre pasa con su hijito?
-Sí.
-Bueno, parece que se agarró mal a trompadas con un tipo.
-¿Con otro cartonero?
-No, no.
-¿Y quién era el tipo?
-Un tipo. Fue en la puerta del edificio. El cartonero lo cagó a golpes. Pero el otro ni se movía. Y el cartonero le daba y le daba y de vez en cuando soltaba un "hijo de puta", así, sin más, viste, con ganas.
-A la mierda.
-Con Patri nos quedamos en el molde. Se empezó a juntar gente. Los del edificio no entendían nada. Llamamos al cana que está en la esquina, el del Restaurant. El quía ni se mosqueó, obvio, sólo está por el Restaurant. Por lo menos llamó a una patrulla.
-¿Y qué había pasado?
-Parece que el tipo se había querido violar al nene del cartonero. Se lo había llevado a la obra de al lado, viste. Pero el nene gritó, el padre se dio cuenta y lo cagó a golpes.
-Me estás jodiendo.
-No, te juro. Vino la cana y se llevó al cartonero y la ambulancia se llevó al otro. Estaba hecho mierda el otro. Igual al cartonero lo soltaron al toque. Los del edifcio le dieron hielo para que se pusiera en la mano.
-Ah, qué solícitos los vecinos, che.
martes, 18 de julio de 2006
Río abajo
Como hojita a la deriva me sumerjo en mis quehaceres cotidianos.
Nada tiene de cotidiano esto.
Nada.
Entonces decía: la hojita a la deriva.
Río, río, río de verdad.
No me quejo. Peor es estar en un charco de agua estancada.
Nada tiene de cotidiano esto.
Nada.
Entonces decía: la hojita a la deriva.
Río, río, río de verdad.
No me quejo. Peor es estar en un charco de agua estancada.
viernes, 30 de junio de 2006
Desfasaje
A veces la ingenuidad te vuelve a golpear la cara. Y entonces el alma se relaja tanto que las lágrimas se salen solas, sin aviso, por TODO, por ese llamado, por la fragilidad de mi mamá, por el tiempo que no cesa de pasar, por la canción trunca, por la canción final, por el hiatus de una cantante, por una frase que leíste en un libro que te prestaron hace ya un tiempo y que no habías sabido leer.
En estos días sólo escucho disonancias. Un la mayor me vendría bien.
En estos días sólo escucho disonancias. Un la mayor me vendría bien.
jueves, 22 de junio de 2006
Todas esas flores
Eran tu mitad. Ahora, mundo, me das las hojas del invierno para ver qué hago con ellas. Pues haré un collage. Un bello collage. Y no me quedaré callada. La boca la tengo grande para que los sonidos se propaguen mejor. Y la mano ancha y de dedos largos para escribir y que no se me pierdan las teclas en los teclados del mundo.
Esta angostura se tiene que acabar. La moda adora los cuerpos angostos.
¿Y las almas?
Todas esas flores eran necesarias para este invierno.
Vamos a ver qué sale de este invierno.
Porque pienso aprender más música.
Este invierno.
Porque pienso buscar el repertorio que me falta.
¿Donde hallarás lo que tenés para decir hoy?
Esta angostura se tiene que acabar. La moda adora los cuerpos angostos.
¿Y las almas?
Todas esas flores eran necesarias para este invierno.
Vamos a ver qué sale de este invierno.
Porque pienso aprender más música.
Este invierno.
Porque pienso buscar el repertorio que me falta.
¿Donde hallarás lo que tenés para decir hoy?
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