jueves, 21 de diciembre de 2006

Guerra de sonidos

Mi situación ya se acerca a la bipolaridad.
Por ahora sigo viviendo en un primer pisito a contrafrente en la calle Tres de Febrero del barrio de Belgrano.
Hace un tiempo vengo pensando en que creo que voy a extrañar algunas cosas de este barrio.
Hasta hoy.
Para que jamás de los jamases extrañe a mis vecinos, estos tipos no tuvieron mejor idea que enredarse en una guerra de sonidos.
GUERRA de sonidos, exactamente.
Ayer por la noche mis vecinos de PB 3 anduvieron revoleando cumbia y más cumbia a los cuatro vientos.
Hasta las cinco de la mañana.
Hoy a las ocho de la mañana, mis vecinos de PB 4 pusieron un disco de marchas militares al grito de: ¡drogadictos, hijos de puta, vayan a vivir a una villa!

Les juro: no sé quien es peor.

Mientras tanto, los silenciosos, estamos escribiendo una nota para presentar urgentemente en el CGP.

jueves, 14 de diciembre de 2006

Docencia

Me da mucha ¿ternura? cuando mis alumnos universitarios, en el medio de un examen preguntan cosas como "¿qué es 'albores'?", o bien, "¿'estrepitoso' es un adjetivo?".
No sé.
A veces mi cerebro los confunde con mis estudiantes de español como lengua extranjera.

jueves, 7 de diciembre de 2006

¿casualidad o causalidad?

Hoy el subte estaba repleto de gente (cuando no). Subí a los apretones, me empujaron, me putearon y luego me sacudieron como en una coctelera.
En Tribunales se despejó un asiento justo delante mío. Pero una voz detrás mío dijo:
-¿No me daría ese asiento, por favor?
Me di vuelta y me topé con un señor anciano que me miraba con ojitos relucientes.
-Es que tengo 84 años -agregó.
Le sonreí.
Es groso ver gente de 84 años en un subte de Buenos Aires. Groso de verdad. Groso onda: este hombre es un valiente.
Se sentó y luego me dijo:
-Soy del año '22".
Pucha, pensé, cuando yo tenga 84 años le diré a un hipotético joven del año 2061: "es que soy del '77". A lo cual el joven me dirá: "¿Cómo que usted es del '77? ¡Si estamos en el '61!". Y yo tendré que explicarle con paciencia: "No, es que soy de 1977".
El hombre de 84 años comenzó a hablar. Supe que había vivido en Santa Fé, en el campo.
-¿Y ahora vive en Buenos Aires?
-Sí, en Olivos.
-Ah, qué hermoso. Mis padres viven en Olivos -le respondí.
-¿En qué calle?
-D.F. Sarmiento.
-Ah, sí. Yo vivo en Chacabuco.
-¿En Chacabuco?
La casa que escrituramos el viernes queda en la calle Chacabuco.
-No me diga, yo me voy a mudar a esa calle.
-¿En serio?
De pronto, como por arte de magia se desocupó el asiento de al lado.
-Venga, siéntese aquí y cuénteme.
Me senté junto a él y en el tramo que duró hasta la estación Juramento descubrimos que viviríamos a una cuadra de distancia. Me contó de su mujer, sus hijos, sus nietos y sus bisnietos. Me indicó las mejores formas de viajar al centro, los rápidos, los horarios y que el barrio era muy tranquilo.
Antes de bajarme me gritó su dirección exacta: ¡Pase a visitarme!
Y agregó que se llamaba Benjamín.

sábado, 2 de diciembre de 2006

Se concretó

¡wow!
¡re wow!
¡guau!
guai
ay...
¿eh?
ah.
aaaaaaaaaaaaaaah.
nah.
seh.
¡síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Oh
Brrr.

lunes, 27 de noviembre de 2006

La jaula del lenguaje

Frío en el vidrio.
Siete y diez y el humito de la pava sobrevuela por la cocina.
Las tostadas toman color, la mermelada y la manteca están en su punto justo y ahí vamos con la bandeja en mano hacia el living.
Los papeles de ayer descansan sobre la mesita baja. ¿A ver?

*Imperativo y subjuntivo. Cómo dar ordenes, indicaciones e instrucciones.

Puf.

Ser cortés o no cortés, esa es la cuestión para algunos norteamericanos: Tráigame la sal, o bien, ¿podría traerme la sal?
Y así.

Enseñar a hablar no es sólo enseñar estructuras.
Cada cual, ¿habla como puede o como quiere?
Hay que tener algo de imaginación. Los que tienen imaginación se las arreglan con pocas estructuras: claramente demostrado.

En el subte me entretengo con The bell Jar de Sylvia Plath.

sábado, 25 de noviembre de 2006

Madrugadora

Sábado por la mañana. Me despierto a las siete.

¿Qué hago despierta a las siete?
No lo sé.
Volvé a dormirte, querés.
No puedo. Los pajaritos están cantando.
¿Cantando?
Sí.
¿Y eso es un problema?
No, es bellísimo.
¿Y entonces?
Que no quiero dormirme porque quiero escuchar el canto de los pájaros.

jueves, 16 de noviembre de 2006

Swastya yoga

En el vestuario la rubia de 21 años me miró con desconfianza. Yo le sonreí porque nunca hay que juzgar a las personas por la primera impresión que uno tiene de ellas. Ella no me devolvió la sonrisa y miró a su amiga inquisitivamente. Desagradable. Pensé, seguro que vos no llegás al suelo con las manos.
Me cambié en un lugar alejado y volví a la sala de prácticas.
El piso era azul y suave al tacto. Las luces, relajadas. El espejo deformaba un poco. Mis pantalones rojos no combinaban con el salón tan frío.
Empezamos con una serie de respiraciones. Pensé, ojalá no pongan música. Una vez que terminamos con las respiraciones pusieron una música funcional espantosa que dispersaba mi mente.
Las asanas eran en realidad preparación de otras asanas. Mucha fuerza abdominal, piernas y brazos.
Me concentré en mis músculos, huesos y respiración. La rubia se ubicó atrás mío. Tal como lo había adivinado su columna no respondió a las propuestas.
Tan rubia y alta y bonita para nada.
Me dio pena.
La práctica terminó. Me sirvieron un té de la india perfumado con jengibre. Picante.
Delicioso.
Me dieron un libro que me pareció muy esquemático.
No sé si voy a volver.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Asana


Hemos de llegar a estar total y absolutamente absortos, con devoción, dedicación y atención, mientras realizamos la postura. Ha de haber honradez en el enfoque y honradez en la presentación. Al realizar una postura, hemos de averiguar si nuestro cuerpo ha aceptado el reto de la mente, o si es la mente la que ha aceptado el reto del cuerpo. ¿Estamos trabajando desde el cuerpo para conseguir la sensación exacta de la postura, o estamos haciendo la postura porque hemos leído en unos libros que va a aportar tal o cual efecto? ¿Estamos atrapados en la red de lo que hemos leído, en busca de la experiencia de lo escrito por otra persona, o trabajamos para conocer con una mente renovada qué tipo de nueva luz es proyectada en la postura por nuestra propia existencia al ejecutarla?

B.K.S. Iyengar, El árbol del yoga, Kairós, 2003, pág 76

martes, 14 de noviembre de 2006

Por qué nos queremos tanto o cosas que hacemos cuando tenemos e-mail

From: Flor
To: Lau

Hola amiga laura,

Cómo va la semana
tan larga, tan vasta
tan martes un día
tan jueves otro día
y así llegando a un viernes
y ni una sóla llamada
a esta flor deshojada
en el silencio del mes
que noviembre, ya ves
llega a su mitad pez.

jejeje

Flor.


From: Lau
To: Flor

Una pata de paciencia y otra pata de viento
y abracadabra y muchas malas palabras
para que a muá
le vaya más o menos bien
en su parcial del viernes
en su parcial del sábado
que he leído menos que el pueblo de calamuchita
sobre inglesitos fraccionando siglos de originalidad
y pragmáticos fervorosos
yo no sé qué infiero ni qué implico
pero te quiero
y adoré tu poemita despechado
y ahora que aún no he cenado
y la medianoche no detiene su llegada
me has ayudado a brillar mi pez
con una flor que no marchita

Cuán larga semana tan larga
estamos de acuerdo
pero cuántas ganas de verte
cuántas muchas tantas tantas
que tengo que guardarlas en el alma
hasta después de estampar mi firma
en varias hojas universitarias (estén escritas o no)

HOLA AMIGA
HOLA
HOLA

sábado, 28 de octubre de 2006

Bienvenida a la docencia

Estoy preparando material, me dice. Y entonces descubro la mesa llena de cartulinas de colores y fotocopias recortadas. Ah, sí, me acuerdo de las famosas cartulinas, yo nunca las hacía. ¿No? No, es decir, sí, preparaba material pero nunca así. Nunca así. ¿Y vos? ¿Vos creés que enseñas mejor porque tenés muchas cartulinas de colores? No, no me mires así, no te quedes callada como una chica de laboratorio de idiomas. Yo sé que tu fe consiste en creer. Creés en la institución donde trabajás. Son un gran team. Eso es impagable. No importa cuánto te paguen en realidad porque estar en un team que funciona bien es impagable. Siempre quisiste formar parte de un grupo, ¿no? Te angustiaba no poder ser como los otros. Te angustiaba eso y ahora a cortar cartulinas de colores. Te angustiaba no estar a la misma altura, quizás había que estar más bajo y no tan alto. Más bajo, casi al ras de la tierra. Vamos que no es difícil eso. Para nada. ¿Para nada? No. Algo hay. Lo lograste. Lo lograste aunque hayas perdido un poco el brillo de los ojos. Y te hayas vuelto mecánica. ¡Pero lo lograste! A cortar cartulinas, sí. Y no me rompas la pelotas, Florencia.

jueves, 5 de octubre de 2006

Huso horario

Estar trabajando y olvidarme de la hora. Un placer que no me sucedía hace mucho. Es obvio que la noche es mi compañera para tareas de máxima concentración. Cafecito batido y a otra cosa. No hay ruidos de obra, ni teléfono molesto, ni estómago que satisfacer. Hoy por la mañana era una zombi y aún así terminé las guías de comprensión, los textos horrendos que debo dejar para leer, la clase que debo dar hoy.
Algo importante a tener en cuenta. No me interesa más aprender conceptos porque sí. Me molesta mucho desperdiciar energía en textos mal construidos, poco claros y confusos.
Necesidad de parar el tiempo.
Necesidad de clasificar ordenar archivar repensar almacenar caracterizar pensar calmar escribir amainar retrucar devolver.
La hora al fin y al cabo siempre es importante

martes, 19 de septiembre de 2006

Octavio Paz

A mí también me gusta releer los libros. Desconfío de la gente que no relee. Y de los que leen muchos libros. Me parece una locura esta manía moderna, que sólo aumentará el número de pedantes. Hay que leer bien y muchas veces unos cuantos libros (...). Y hay que leerlos despacio. (...) ¿Sabe usted por qué inventan todas esas cosas? Por miedo. La gente tiene miedo a detenerse en las cosas, porque eso compromete. Por eso huyen de la tierra y se van a las ciudades. Tienen miedo de quedarse solos.

Octavio Paz, Las peras del olmo.

viernes, 15 de septiembre de 2006

Bolaño

Compradora: -Me voy a llevar esta novela de Bolaño. Es buena, ¿no?
Vendedor: -La novela es buenísima.
Compradora: -Entonces... ¿me va a gustar?
Vendedor: -Si no llega a gustarle es problema suyo, no de la novela.
Compradora: - ...

jueves, 14 de septiembre de 2006

Chizita

Esa esquina que para mí no tenía ninguna revelación en particular se transformó en otra cosa. Fue la esquina que no era Cabildo y Juramento. Un punto de encuentro que no era un punto de encuentro. Pero sí fue nuestro punto de encuentro. Ahora, luego de dos años, debo decirte que una señora instaló allí su puestito de candelabros de vidrio. Y tiene sus velitas encendidas que destellan lucesitas de colores. Pero en el 2004 no había nada. Sólo una enorme puerta y unos escalones para esperar a que aparecieras.
Y debo decirte que fue uno de esos encuentros que marcaron mi vida de ese momento.
Uno nunca sabe lo solo que está hasta que se encuentra con amigos como ella.
Gracias Chizz.
Y Feliz Cumple.