viernes, 16 de diciembre de 2011
jueves, 15 de diciembre de 2011
miércoles, 14 de diciembre de 2011
martes, 13 de diciembre de 2011
Qué belleza la música hoy. Las cuerdas de mi guitarra suenan y cantan. Yo tengo la voz clarita como el arroyo de una montaña. Busco las canciones del amor. Para cantarle al buen amor. Diciembre es el mes de los cierres. Y cerrar así, con alguien que quiere que cante canciones de amor, era algo que no me lo esperaba.
lunes, 12 de diciembre de 2011
El mapa y el territorio (Michel Houellebecq)
Terminé de leer El mapa y el territorio de Michel Houellebecq. Excelente. Me lo dio mi padre al son de estas palabras: me lo leí de un tirón y creo que a vos te va a gustar. Me gusta compartir libros para después hablar de ellos. Y me gusta que me presten libros.
El mapa y el territorio es un libro impecable. Va directo al corazón del capitalismo. Lo desmenuza y hace las preguntas pertinentes. Sin ser sociólogo ni historiador, Houellebecq interpela a los medios de producción, los modos de producción y la historia del trabajo humano.
Pero todo esto, la verdad no quiere decir nada.
Houellebecq es un gran escritor y su libro se lee de un tirón.
Al menos es lo que me pasó a mí.
El mapa y el territorio es un libro impecable. Va directo al corazón del capitalismo. Lo desmenuza y hace las preguntas pertinentes. Sin ser sociólogo ni historiador, Houellebecq interpela a los medios de producción, los modos de producción y la historia del trabajo humano.
Pero todo esto, la verdad no quiere decir nada.
Houellebecq es un gran escritor y su libro se lee de un tirón.
Al menos es lo que me pasó a mí.
sábado, 10 de diciembre de 2011
"Esta casa está embrujada", dijo el técnico de Fibertel
La conexión a internet nunca anduvo de maravillas en esta casa. Pero yo estaba emperrada en que seguro era por el router y la wifi y que si enchufábamos la máquina directamente al cable módem todo iba a estar bien.
Lo cierto es que hacer eso era medio un imposible. Para enchufar la máquina había que cambiar la conexión de lugar. El cable módem estaba en un cuarto que al principio solía ser un escritorio pero luego, con los años se había convertido en mi consultorio de shiatsu. El escritorio lo mudé a otra pieza y la compu quedó en manos de un routercito muy simpático que con su antenita parada parecía un marcianito blanco con sus luces verdes titilando. Mi hermano ayudó en la instalación del routercito y listo el pollo, tenés nuevo consultorio de shiatsu e internet en toda la casa.
Pero hete aquí que la idea de que la banda ancha estuviera en el cuarto de shiatsu no me gustaba ni un poco. Primero porque a partir de ahí, si la internet no había sido gran cosa, empezó a funcionar cada vez peor. Luego porque no era muy "energéticamente" higiénico que la banda ancha estuviera ahí custodiada por un Buda hermoso que me miraba desde su podio mientras yo daba las sesiones de shiatsu en el futón.
El año pasado, el padre de Nico y su mujer me regalaron una lámpara de sal preciosa que se suponía que ayudaba a neutralizar las radiaciones de los aparatos electrónicos. Ustedes podrán creer o no en estas cosas pero a mí me hacía mucha gracia que la lámpara de sal se dedicara a neutralizar la banda ancha. Me imaginaba una guerra silenciosa entre la lámpara de sal y el cable módem donde a veces ganaba una y a veces ganaba el otro. Claro que esto nunca lo discutí con nadie y no tengo idea de si la banda ancha afectaba a mis diagnósticos de hara o algo. A veces, cuando venían pacientes, optaba por desenchufar el cable módem y se acabó el problema, dejaba sin internet a toda la casa y si Nico estaba chequeando mails me puteaba por lo bajo.
Lo cierto es que por fin nos decidimos y llamamos a la empresa de cable para que viniera a cambiar el cable módem de lugar. Acordamos un día y vinieron dos técnicos a hacer una tarea que parecía ser sencilla. Agujerearon una pared, tiraron un cable, habilitaron una boca nueva y enchufaron el módem.
El cable módem estaba muerto.
-Qué raro - dijo uno de los técnicos.
Estuvieron tres horas tratando de que la internet funcionara y no lo lograron. Concluyeron que en el único lugar donde andaba la conexión era en el cuarto de shiatsu. Dejaron todo como estaba antes y se fueron diciéndonos que tendríamos que hacer una reinstalación.
Les ahorro todas las llamadas teléfónicas que hicimos para que vinieran nuevamente a casa a hacer la dichosa reinstalación. Desde sus cómodas oficinas los empleados nos decían: "Pero acá la computadora me dice que hay señal, que ustedes tienen internet".
-¡¡Pero no hay!!-le gritábamos nosotros desde el otro lado del teléfono.
Finalmente, un viernes feriado, vinieron otros dos técnicos de Fibertel a ver qué pasaba. Estuvieron alrededor de dos horas, pusieron cables nuevos, reinstalaron todo y... el cable módem estaba muerto.
-Tu casa está embrujada, no sé qué decirte - le dijo uno de los técnicos a Nico.
Yo que estaba en la cocina cebándome unos mates y leyendo un libro de Elisabeth Roudinesco sobre por qué tanto odio contra el psicoanálisis me reí por lo bajo y pensé: "fue la lámpara de sal maldita". Mes a mes había ido minándolo todo. Tuvieron que cambiar la conexión completa, poner todo de cero. Yo no entiendo nada de nombres pero hasta el mismísimo cable módem tuvieron que cambiar porque el viejo que teníamos ya no levantaba señal.
Y después me vienen a hablar de energía a mí.
Lo cierto es que hacer eso era medio un imposible. Para enchufar la máquina había que cambiar la conexión de lugar. El cable módem estaba en un cuarto que al principio solía ser un escritorio pero luego, con los años se había convertido en mi consultorio de shiatsu. El escritorio lo mudé a otra pieza y la compu quedó en manos de un routercito muy simpático que con su antenita parada parecía un marcianito blanco con sus luces verdes titilando. Mi hermano ayudó en la instalación del routercito y listo el pollo, tenés nuevo consultorio de shiatsu e internet en toda la casa.
Pero hete aquí que la idea de que la banda ancha estuviera en el cuarto de shiatsu no me gustaba ni un poco. Primero porque a partir de ahí, si la internet no había sido gran cosa, empezó a funcionar cada vez peor. Luego porque no era muy "energéticamente" higiénico que la banda ancha estuviera ahí custodiada por un Buda hermoso que me miraba desde su podio mientras yo daba las sesiones de shiatsu en el futón.
El año pasado, el padre de Nico y su mujer me regalaron una lámpara de sal preciosa que se suponía que ayudaba a neutralizar las radiaciones de los aparatos electrónicos. Ustedes podrán creer o no en estas cosas pero a mí me hacía mucha gracia que la lámpara de sal se dedicara a neutralizar la banda ancha. Me imaginaba una guerra silenciosa entre la lámpara de sal y el cable módem donde a veces ganaba una y a veces ganaba el otro. Claro que esto nunca lo discutí con nadie y no tengo idea de si la banda ancha afectaba a mis diagnósticos de hara o algo. A veces, cuando venían pacientes, optaba por desenchufar el cable módem y se acabó el problema, dejaba sin internet a toda la casa y si Nico estaba chequeando mails me puteaba por lo bajo.
Lo cierto es que por fin nos decidimos y llamamos a la empresa de cable para que viniera a cambiar el cable módem de lugar. Acordamos un día y vinieron dos técnicos a hacer una tarea que parecía ser sencilla. Agujerearon una pared, tiraron un cable, habilitaron una boca nueva y enchufaron el módem.
El cable módem estaba muerto.
-Qué raro - dijo uno de los técnicos.
Estuvieron tres horas tratando de que la internet funcionara y no lo lograron. Concluyeron que en el único lugar donde andaba la conexión era en el cuarto de shiatsu. Dejaron todo como estaba antes y se fueron diciéndonos que tendríamos que hacer una reinstalación.
Les ahorro todas las llamadas teléfónicas que hicimos para que vinieran nuevamente a casa a hacer la dichosa reinstalación. Desde sus cómodas oficinas los empleados nos decían: "Pero acá la computadora me dice que hay señal, que ustedes tienen internet".
-¡¡Pero no hay!!-le gritábamos nosotros desde el otro lado del teléfono.
Finalmente, un viernes feriado, vinieron otros dos técnicos de Fibertel a ver qué pasaba. Estuvieron alrededor de dos horas, pusieron cables nuevos, reinstalaron todo y... el cable módem estaba muerto.
-Tu casa está embrujada, no sé qué decirte - le dijo uno de los técnicos a Nico.
Yo que estaba en la cocina cebándome unos mates y leyendo un libro de Elisabeth Roudinesco sobre por qué tanto odio contra el psicoanálisis me reí por lo bajo y pensé: "fue la lámpara de sal maldita". Mes a mes había ido minándolo todo. Tuvieron que cambiar la conexión completa, poner todo de cero. Yo no entiendo nada de nombres pero hasta el mismísimo cable módem tuvieron que cambiar porque el viejo que teníamos ya no levantaba señal.
Y después me vienen a hablar de energía a mí.
jueves, 24 de noviembre de 2011
calamar
Hablando por chat con mi amiga Paula que hace mucho que no veo. Paula es vegetariana pero este año un orientador macrobiótico le sugirió empezar a incluir un poco de pescado en su dieta.
yo: ¿Hacés algo por tu cumple?
Paula: No planifiqué nada, estoy agotada... pero me dan ganas de ver a los que quiero... y de estar tranquila y no de anfitriona... Así que no sé si haré algo.... no quiero trabajar ni un poquito :)
yo: Bueno, fijate, podemos pasar un rato si querés...
Paula: Dale, hablemos.
yo: Síiii... que fluya.
Paula: ¡Sí! Qué fluya... objetivos para el 2012: relajar,
calamar
focalizar
puntualidad
felicidad
(escribí calamar, jajajajaja)... quise decir calmar...
yo: no, no, entendí perfecto: tenés que comer pescado.
Paula: ¡Es verdad! ¡Genial, otro objetivo! El inconsciente no falla!!!
yo: ¿Hacés algo por tu cumple?
Paula: No planifiqué nada, estoy agotada... pero me dan ganas de ver a los que quiero... y de estar tranquila y no de anfitriona... Así que no sé si haré algo.... no quiero trabajar ni un poquito :)
yo: Bueno, fijate, podemos pasar un rato si querés...
Paula: Dale, hablemos.
yo: Síiii... que fluya.
Paula: ¡Sí! Qué fluya... objetivos para el 2012: relajar,
calamar
focalizar
puntualidad
felicidad
(escribí calamar, jajajajaja)... quise decir calmar...
yo: no, no, entendí perfecto: tenés que comer pescado.
Paula: ¡Es verdad! ¡Genial, otro objetivo! El inconsciente no falla!!!
martes, 22 de noviembre de 2011
Simhasana
Seremos el león. Garras, dientes, lengua, entrecejo. Rugiremos. Y luego seremos tortugas. No hay que desesperar. Paciencia. Mucha paciencia.
domingo, 20 de noviembre de 2011
La voz, las manos
En el medio de esa danza de manos que tamborileaban -manos juntas, palmas atemperando parches- había también voces, eran las almas de quienes tocaban. Yo sostenía una marimba pero ella me pidió que cantara. Solté la voz como si de un pájaro se tratara, no sabía a dónde volaba ese pájaro pero volaba y -por dentro- temblaba. Otra voz se unió a la extraña danza y las manos eran tantas y tantas y tantas que enseguida supe: el canto del alma jamás sería solitario.
miércoles, 26 de octubre de 2011
Hanuman
Hoy en la clase de yoga fuimos pájaros. Los brazos como alas se plegaban y desplegaban con el ritmo de la respiración. El pecho se abrió, las dorsales se relajaron, los hombros volvieron a la calma habitual. Luego, practicamos Hanumanasana. "Y ahora daremos grandes saltos", dijo la profesora, "Como Hanuman, el poderoso jefe mono".
Hanuman era hijo de Vayu, Dios del viento. Hanuman emprendió la búsqueda de Sita, la mujer de Rama y dando saltos cruzó el mar atravesándolo. Encontró a Sita que se encontraba bajo el poder de Ravana, el rey demonio de Lanka. Rama, tras una feroz batalla, mató a Ravana y rescató a Sita pero durante la batalla Laksmana, el hermano de Rama, resultó herido por una flecha. Su única cura era aplicarle unas hierbas que sólo se encuentran en los Himalayas. De un salto, Hanuman cruzó el mar, alcanzó los Himalayas y trajo consigo de vuelta la planta sanadora con la que salvó la vida de Laksmana.
El asana que practicamos hoy está dedicada a Hanuman y conmemora sus fabulosos saltos.
Así que hoy fuimos pájaros y monos.
Hanuman era hijo de Vayu, Dios del viento. Hanuman emprendió la búsqueda de Sita, la mujer de Rama y dando saltos cruzó el mar atravesándolo. Encontró a Sita que se encontraba bajo el poder de Ravana, el rey demonio de Lanka. Rama, tras una feroz batalla, mató a Ravana y rescató a Sita pero durante la batalla Laksmana, el hermano de Rama, resultó herido por una flecha. Su única cura era aplicarle unas hierbas que sólo se encuentran en los Himalayas. De un salto, Hanuman cruzó el mar, alcanzó los Himalayas y trajo consigo de vuelta la planta sanadora con la que salvó la vida de Laksmana.
El asana que practicamos hoy está dedicada a Hanuman y conmemora sus fabulosos saltos.
Así que hoy fuimos pájaros y monos.
Y después...
Ayer, en el medio del dolor -una punta de aguja en el lado izquierdo del ojo y en el occípito-. Sabía que no me estaba muriendo. Simplemente era un tumor energético. Mi madera pujando por salir. Intentando brotar en una tierra quemada y seca. Basta. Basta. A ver si me doy con golpecitos acá. Y de una buena vez la energía corre. Como el río que suelta su agua y recorre las piedras, las empuja, abraza, envuelve. Yo quiero correr así, envolver las piedras, avanzar. Qué me importan a mí las piedras si ahora soy el agua que corre y empujo todo con mi fuerza brava. Que me importan a mí los valles si yo quiero ir hacia abajo, a lo profundo. Y a veces me toca ser piedra y ser terca e inmóvil para ser empujada. Y a veces me toca ser valle y me quedo, me quedo, me quedo aquí, con ustedes, los abrazo en mi tierra fértil y los toco, los acaricio, les digo cosas. Pero entonces, el agua me envuelve, me avisa que la nube está cerca, me avisa que el valle no es eterno, que todo puede ser una simple ilusión.
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