Hablando con Nico mientras merendamos.
-Te acordás de esa amiga tuya a la que no viste más... la que se burlaba de los enanos y deformes que atendía en el hopital donde trabajaba. ¡Dios! ¡No puedo creer que esa mina hoy sea médica y atienda personas!
-Bueno, capaz es así porque es adoptada.
-¿Eh?
-Sí, sus padres son rubiecitos y ricos y ella siempre fue fea y negra.
-¡Por dios, Nico, no seas ridículo!
-Pensá que no la debe haber pasado bien en esos colegios de ricos donde van todos los rubiecitos y blanquitos mientras ella era siempre la fea del grado.
-No puedo creer lo que estás diciendo.
-Flor, no todo el mundo tiene una vida interior. En vez de leer y tener su propio mundo interior esta chica quería ser la cheerleader del grado. ¡Claro que iba a sufrir!
-¿Estás hablando de alguien en particular cuando decís eso de leer y tener un mundo interior?
-Claro, mi amor, vos leías y tenías tu mundo interior...
-Que lo compartía con mis amiguitas. No como vos que jugabas a los soldaditos siempre solo.
-¡Eran neanderthales, Florencia! No sabían jugar.
-¿No sabían jugar?
-No. Por ejemplo, yo les explicaba que un revólver tiene ocho tiros, no cuatrocientos. Había que recargarlos de vez en cuando.
-¿Les explicabas que un revolver tenía 8 tiros?
-¡Claro! No era un ignorante porque leía y me gustaba y...
-Nico, jugar con vos debía ser insoportable. Me siento muy normal al lado tuyo.
-Florencia, a vos tus amiguitas te miraban raro cuando hablabas... Y todo porque leías libros y tenías un vocabulario extraño para tu edad.
-¡Eran estúpidas! ¡Se asombraban de que usara adjetivos!
-Ahí tenés.
domingo, 18 de diciembre de 2011
Diciembraje*
7:45 de la mañana de un domingo. Me levanto con el estómago revuelto. Es evidente que no debo ingerir más alcohol -aunque sea de buena calidad- por unos días hasta que por lo menos se calme mi sistema digestivo. Es muy temprano pero casi por inercia decido chequear mails. Hay uno de Mademoiselle que en tono quasi desesperado dice: ¿te puedo llamar?
Me empiezo a reir sola frente a la computadora.
-¿Y qué pasó con el melatol?
-¡No puedo pegar un ojo!
-Bienvenida al clú. ¡Yo tampoco!
-¡Siento que no voy a dormir nunca más!
Tengo en la olla un buen puñado de arroz integral, algas, lentejas, verduras.
Tengo un hambre de siglo pasado. ¡Por Dios! ¿Qué te pasa, diciembre?
Que venga la noche un poco o me voy a morir de tanta vida.
*Palabra robada de Nat Méndez
Me empiezo a reir sola frente a la computadora.
-¿Y qué pasó con el melatol?
-¡No puedo pegar un ojo!
-Bienvenida al clú. ¡Yo tampoco!
-¡Siento que no voy a dormir nunca más!
Tengo en la olla un buen puñado de arroz integral, algas, lentejas, verduras.
Tengo un hambre de siglo pasado. ¡Por Dios! ¿Qué te pasa, diciembre?
Que venga la noche un poco o me voy a morir de tanta vida.
*Palabra robada de Nat Méndez
viernes, 16 de diciembre de 2011
jueves, 15 de diciembre de 2011
miércoles, 14 de diciembre de 2011
martes, 13 de diciembre de 2011
Qué belleza la música hoy. Las cuerdas de mi guitarra suenan y cantan. Yo tengo la voz clarita como el arroyo de una montaña. Busco las canciones del amor. Para cantarle al buen amor. Diciembre es el mes de los cierres. Y cerrar así, con alguien que quiere que cante canciones de amor, era algo que no me lo esperaba.
lunes, 12 de diciembre de 2011
El mapa y el territorio (Michel Houellebecq)
Terminé de leer El mapa y el territorio de Michel Houellebecq. Excelente. Me lo dio mi padre al son de estas palabras: me lo leí de un tirón y creo que a vos te va a gustar. Me gusta compartir libros para después hablar de ellos. Y me gusta que me presten libros.
El mapa y el territorio es un libro impecable. Va directo al corazón del capitalismo. Lo desmenuza y hace las preguntas pertinentes. Sin ser sociólogo ni historiador, Houellebecq interpela a los medios de producción, los modos de producción y la historia del trabajo humano.
Pero todo esto, la verdad no quiere decir nada.
Houellebecq es un gran escritor y su libro se lee de un tirón.
Al menos es lo que me pasó a mí.
El mapa y el territorio es un libro impecable. Va directo al corazón del capitalismo. Lo desmenuza y hace las preguntas pertinentes. Sin ser sociólogo ni historiador, Houellebecq interpela a los medios de producción, los modos de producción y la historia del trabajo humano.
Pero todo esto, la verdad no quiere decir nada.
Houellebecq es un gran escritor y su libro se lee de un tirón.
Al menos es lo que me pasó a mí.
sábado, 10 de diciembre de 2011
"Esta casa está embrujada", dijo el técnico de Fibertel
La conexión a internet nunca anduvo de maravillas en esta casa. Pero yo estaba emperrada en que seguro era por el router y la wifi y que si enchufábamos la máquina directamente al cable módem todo iba a estar bien.
Lo cierto es que hacer eso era medio un imposible. Para enchufar la máquina había que cambiar la conexión de lugar. El cable módem estaba en un cuarto que al principio solía ser un escritorio pero luego, con los años se había convertido en mi consultorio de shiatsu. El escritorio lo mudé a otra pieza y la compu quedó en manos de un routercito muy simpático que con su antenita parada parecía un marcianito blanco con sus luces verdes titilando. Mi hermano ayudó en la instalación del routercito y listo el pollo, tenés nuevo consultorio de shiatsu e internet en toda la casa.
Pero hete aquí que la idea de que la banda ancha estuviera en el cuarto de shiatsu no me gustaba ni un poco. Primero porque a partir de ahí, si la internet no había sido gran cosa, empezó a funcionar cada vez peor. Luego porque no era muy "energéticamente" higiénico que la banda ancha estuviera ahí custodiada por un Buda hermoso que me miraba desde su podio mientras yo daba las sesiones de shiatsu en el futón.
El año pasado, el padre de Nico y su mujer me regalaron una lámpara de sal preciosa que se suponía que ayudaba a neutralizar las radiaciones de los aparatos electrónicos. Ustedes podrán creer o no en estas cosas pero a mí me hacía mucha gracia que la lámpara de sal se dedicara a neutralizar la banda ancha. Me imaginaba una guerra silenciosa entre la lámpara de sal y el cable módem donde a veces ganaba una y a veces ganaba el otro. Claro que esto nunca lo discutí con nadie y no tengo idea de si la banda ancha afectaba a mis diagnósticos de hara o algo. A veces, cuando venían pacientes, optaba por desenchufar el cable módem y se acabó el problema, dejaba sin internet a toda la casa y si Nico estaba chequeando mails me puteaba por lo bajo.
Lo cierto es que por fin nos decidimos y llamamos a la empresa de cable para que viniera a cambiar el cable módem de lugar. Acordamos un día y vinieron dos técnicos a hacer una tarea que parecía ser sencilla. Agujerearon una pared, tiraron un cable, habilitaron una boca nueva y enchufaron el módem.
El cable módem estaba muerto.
-Qué raro - dijo uno de los técnicos.
Estuvieron tres horas tratando de que la internet funcionara y no lo lograron. Concluyeron que en el único lugar donde andaba la conexión era en el cuarto de shiatsu. Dejaron todo como estaba antes y se fueron diciéndonos que tendríamos que hacer una reinstalación.
Les ahorro todas las llamadas teléfónicas que hicimos para que vinieran nuevamente a casa a hacer la dichosa reinstalación. Desde sus cómodas oficinas los empleados nos decían: "Pero acá la computadora me dice que hay señal, que ustedes tienen internet".
-¡¡Pero no hay!!-le gritábamos nosotros desde el otro lado del teléfono.
Finalmente, un viernes feriado, vinieron otros dos técnicos de Fibertel a ver qué pasaba. Estuvieron alrededor de dos horas, pusieron cables nuevos, reinstalaron todo y... el cable módem estaba muerto.
-Tu casa está embrujada, no sé qué decirte - le dijo uno de los técnicos a Nico.
Yo que estaba en la cocina cebándome unos mates y leyendo un libro de Elisabeth Roudinesco sobre por qué tanto odio contra el psicoanálisis me reí por lo bajo y pensé: "fue la lámpara de sal maldita". Mes a mes había ido minándolo todo. Tuvieron que cambiar la conexión completa, poner todo de cero. Yo no entiendo nada de nombres pero hasta el mismísimo cable módem tuvieron que cambiar porque el viejo que teníamos ya no levantaba señal.
Y después me vienen a hablar de energía a mí.
Lo cierto es que hacer eso era medio un imposible. Para enchufar la máquina había que cambiar la conexión de lugar. El cable módem estaba en un cuarto que al principio solía ser un escritorio pero luego, con los años se había convertido en mi consultorio de shiatsu. El escritorio lo mudé a otra pieza y la compu quedó en manos de un routercito muy simpático que con su antenita parada parecía un marcianito blanco con sus luces verdes titilando. Mi hermano ayudó en la instalación del routercito y listo el pollo, tenés nuevo consultorio de shiatsu e internet en toda la casa.
Pero hete aquí que la idea de que la banda ancha estuviera en el cuarto de shiatsu no me gustaba ni un poco. Primero porque a partir de ahí, si la internet no había sido gran cosa, empezó a funcionar cada vez peor. Luego porque no era muy "energéticamente" higiénico que la banda ancha estuviera ahí custodiada por un Buda hermoso que me miraba desde su podio mientras yo daba las sesiones de shiatsu en el futón.
El año pasado, el padre de Nico y su mujer me regalaron una lámpara de sal preciosa que se suponía que ayudaba a neutralizar las radiaciones de los aparatos electrónicos. Ustedes podrán creer o no en estas cosas pero a mí me hacía mucha gracia que la lámpara de sal se dedicara a neutralizar la banda ancha. Me imaginaba una guerra silenciosa entre la lámpara de sal y el cable módem donde a veces ganaba una y a veces ganaba el otro. Claro que esto nunca lo discutí con nadie y no tengo idea de si la banda ancha afectaba a mis diagnósticos de hara o algo. A veces, cuando venían pacientes, optaba por desenchufar el cable módem y se acabó el problema, dejaba sin internet a toda la casa y si Nico estaba chequeando mails me puteaba por lo bajo.
Lo cierto es que por fin nos decidimos y llamamos a la empresa de cable para que viniera a cambiar el cable módem de lugar. Acordamos un día y vinieron dos técnicos a hacer una tarea que parecía ser sencilla. Agujerearon una pared, tiraron un cable, habilitaron una boca nueva y enchufaron el módem.
El cable módem estaba muerto.
-Qué raro - dijo uno de los técnicos.
Estuvieron tres horas tratando de que la internet funcionara y no lo lograron. Concluyeron que en el único lugar donde andaba la conexión era en el cuarto de shiatsu. Dejaron todo como estaba antes y se fueron diciéndonos que tendríamos que hacer una reinstalación.
Les ahorro todas las llamadas teléfónicas que hicimos para que vinieran nuevamente a casa a hacer la dichosa reinstalación. Desde sus cómodas oficinas los empleados nos decían: "Pero acá la computadora me dice que hay señal, que ustedes tienen internet".
-¡¡Pero no hay!!-le gritábamos nosotros desde el otro lado del teléfono.
Finalmente, un viernes feriado, vinieron otros dos técnicos de Fibertel a ver qué pasaba. Estuvieron alrededor de dos horas, pusieron cables nuevos, reinstalaron todo y... el cable módem estaba muerto.
-Tu casa está embrujada, no sé qué decirte - le dijo uno de los técnicos a Nico.
Yo que estaba en la cocina cebándome unos mates y leyendo un libro de Elisabeth Roudinesco sobre por qué tanto odio contra el psicoanálisis me reí por lo bajo y pensé: "fue la lámpara de sal maldita". Mes a mes había ido minándolo todo. Tuvieron que cambiar la conexión completa, poner todo de cero. Yo no entiendo nada de nombres pero hasta el mismísimo cable módem tuvieron que cambiar porque el viejo que teníamos ya no levantaba señal.
Y después me vienen a hablar de energía a mí.
jueves, 24 de noviembre de 2011
calamar
Hablando por chat con mi amiga Paula que hace mucho que no veo. Paula es vegetariana pero este año un orientador macrobiótico le sugirió empezar a incluir un poco de pescado en su dieta.
yo: ¿Hacés algo por tu cumple?
Paula: No planifiqué nada, estoy agotada... pero me dan ganas de ver a los que quiero... y de estar tranquila y no de anfitriona... Así que no sé si haré algo.... no quiero trabajar ni un poquito :)
yo: Bueno, fijate, podemos pasar un rato si querés...
Paula: Dale, hablemos.
yo: Síiii... que fluya.
Paula: ¡Sí! Qué fluya... objetivos para el 2012: relajar,
calamar
focalizar
puntualidad
felicidad
(escribí calamar, jajajajaja)... quise decir calmar...
yo: no, no, entendí perfecto: tenés que comer pescado.
Paula: ¡Es verdad! ¡Genial, otro objetivo! El inconsciente no falla!!!
yo: ¿Hacés algo por tu cumple?
Paula: No planifiqué nada, estoy agotada... pero me dan ganas de ver a los que quiero... y de estar tranquila y no de anfitriona... Así que no sé si haré algo.... no quiero trabajar ni un poquito :)
yo: Bueno, fijate, podemos pasar un rato si querés...
Paula: Dale, hablemos.
yo: Síiii... que fluya.
Paula: ¡Sí! Qué fluya... objetivos para el 2012: relajar,
calamar
focalizar
puntualidad
felicidad
(escribí calamar, jajajajaja)... quise decir calmar...
yo: no, no, entendí perfecto: tenés que comer pescado.
Paula: ¡Es verdad! ¡Genial, otro objetivo! El inconsciente no falla!!!
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