Desliza la lluvia su tersa suavidad y aviva mi fueguito mínimo. Adentro, la víscera roja canta y yo puedo saltar el abismo. La verdad es un manto de piedras verdes. Un peso cosido a mi espalda. Pero todo lo que se ha cosido -en un tiempo pretérito- hoy se ha de descoser. Y todo lo que podía cantarse no ha de cantarse más. Un beso cosido a mis labios también se ha de descoser. Y la amarra que sostenía el barco se ha podrido y lo ha soltado.
A la deriva, en esta lluvia nueva, descubro un viento que no sabía que tenía. Y ese viento me habla de mí.
De lo que soy.
De lo que hoy ya no seré.
De lo que mañana sí seré.
Y no puedo sino sentir el agradecimiento.
viernes, 20 de junio de 2008
martes, 17 de junio de 2008
Tagine de pollo
Como los precios se fueron al cuerno busco en el libro de Narda una buena manera de hacer mi pechuga de pollo. Ya que cuesta caro al menos pongamos algo de originalidad en el plato. Elijo hacer el tagine de pollo que no parece complicado y que además pide ingredientes que tengo o que puedo llegar a conseguir. No les conté que el cilantro que planté de semilla creció y ya tiene hojitas para comérselo todo así que mi tagine será aún más auténtico. Perejil nunca falta. Me han traído nueces pekan del tigre y aunque la receta es con almendras, creo que las nueces le van a aportar sabor. Cebolla no se le niega a ningún plato, tampoco especias que nunca han de faltar en cualquier cocina que se precie. Así que allá vamos. Calorcito de hornalla, todo a la olla y a pasar estos días fuleros.
domingo, 15 de junio de 2008
El amigo de Baudelaire

Leo a Andrés Rivera, El amigo de Baudelaire. Impecable. Rivera es crudo cuando escribe. Filoso. Pero lo filoso puede ser hermoso. ¿Es literatura lo que leo? ¿Son premoniciones? ¿Pretende ser histórico?
Los dejo con un par de citas:
En Buenos Aires quien nace sabe: a) Si tiene dinero, puede comprar sacerdotes, jueces, abogados y comisarios, sin contar el cielo y el infierno. b) Si no tiene dinero, es carne de calabozo. Buenos Aires no enseña ni da lecciones a nadie.
Lo dicho: en este país, quien posee dinero, vacas y tierra, muchas vacas, mucha tierra, mucho dinero, lo tiene todo. Hasta púberes, si uno es más perverso de lo que los otros imaginan.
lunes, 9 de junio de 2008
Maria Bethania y Omara Portuondo: Un verdadero espectáculo de amor
Pocas cosas pueden ser tan mágicas como ver y escuchar a un verdadero artista arriba de un escenario. No importa si es en el Luna Park, en el Canecao, en el Opera o en el Gran Rex. Pocas cosas pueden hacernos vibrar tanto como cuando un verdadero artista se para en el escenario y nos hace llorar, reir, emocionar. Y eso fue lo que precisamente hicieron María Bethânia y Omara Portuondo este sábado por la noche en el Luna Park.
No sólo desplegaron maestría en el arte que las dos realizan con inteligencia y sabiduría. También desparramaron algo muy difícil de explicar y muy difícil de lograr en estos tiempos: una emoción fuertísima, una hermandad promovida por el "abrazo de la música", una explosión de belleza y entrega.
Desde el repertorio cuidadosamente elegido -donde abundaron composiciones de Marta Valdés, Gonzaguinha, Juan Formell, Orlando de la Rosa y Adauto Santos- hasta los ademanes cariñosos y pequeñas danzas que se prodigaron durante todo el tiempo que compartieron el escenario. Nunca se sintió tan fuerte que la música latinoamericana existe y que Brasil no es un ente separado. Nunca fue tan preciso el idioma portugués acariciado por las estrofas del español. Una verdadera proeza que tiene todo el tinte del esfuerzo que María Bethânia pone en sus proyectos y actuaciones.
Maravillosas las dos.
Ambas mujeres.
Ambas artistas.
Ambas amigas.

Los dejo con un link a una de las canciones que más me conmovieron: cio da terra.
No sólo desplegaron maestría en el arte que las dos realizan con inteligencia y sabiduría. También desparramaron algo muy difícil de explicar y muy difícil de lograr en estos tiempos: una emoción fuertísima, una hermandad promovida por el "abrazo de la música", una explosión de belleza y entrega.
Desde el repertorio cuidadosamente elegido -donde abundaron composiciones de Marta Valdés, Gonzaguinha, Juan Formell, Orlando de la Rosa y Adauto Santos- hasta los ademanes cariñosos y pequeñas danzas que se prodigaron durante todo el tiempo que compartieron el escenario. Nunca se sintió tan fuerte que la música latinoamericana existe y que Brasil no es un ente separado. Nunca fue tan preciso el idioma portugués acariciado por las estrofas del español. Una verdadera proeza que tiene todo el tinte del esfuerzo que María Bethânia pone en sus proyectos y actuaciones.
Maravillosas las dos.
Ambas mujeres.
Ambas artistas.
Ambas amigas.

Los dejo con un link a una de las canciones que más me conmovieron: cio da terra.
viernes, 6 de junio de 2008
Mi lado derecho se queja porque el izquierdo adquirió preponderancia. Yo soy diestra, le dije. Muy diestra. Una semana después me tragaba estas palabras.
A veces para soltar la voz no hay que decir nada.
Le digo que no me prejuzgue. Y él dice que no es prejuzgar, que me conoce, que *sabe*.
Me río por dentro. ¿Cómo sabé él algo de mí que yo no sé aún?
Estamos ante un nuevo paradigma, le había dicho mi padre a mi madre refiriéndose a mí. Y contra todos los pronósticos no sólo no me molestó su parecer sino que se lo agradecí con el alma.
A veces para soltar la voz no hay que decir nada.
Le digo que no me prejuzgue. Y él dice que no es prejuzgar, que me conoce, que *sabe*.
Me río por dentro. ¿Cómo sabé él algo de mí que yo no sé aún?
Estamos ante un nuevo paradigma, le había dicho mi padre a mi madre refiriéndose a mí. Y contra todos los pronósticos no sólo no me molestó su parecer sino que se lo agradecí con el alma.
lunes, 2 de junio de 2008
batallas
El cerebro, en estos casos (leer post más abajo), dice: yo no fui, yo no fui. Yo estoy acá para ayudarte. Para racionalizar tu pena. Y si llorás quiero que sepas por qué llorás. Hay que saberlo todo. Hay que explicarlo todo. Es tu estómago que es un bueno para nada, ¿no lo ves? Tu estómago es débil, ¿cómo voy a ser débil yo? Yo siempre estuve ahí, para ayudarte, para salvarte con las palabras que llenaban el vacío de lo inexplicable.
Y entonces se siente el rugir de las entrañas gritando: ¡Córtenle la cabeza a ese viejo nefasto! ¡Alejen a esa falsa máquina de representar realidades! ¡Lo que él llama racionalizar yo lo llamo envenenar! El trabajo que me dio sacar afuera sus "maravillosas" palabras. ¿O cree ese viejo maldito que es fácil luchar contra la ley de gravedad y expulsar para afuera lo que debiera nutrir el adentro?
Así son las batallas.
Y entonces se siente el rugir de las entrañas gritando: ¡Córtenle la cabeza a ese viejo nefasto! ¡Alejen a esa falsa máquina de representar realidades! ¡Lo que él llama racionalizar yo lo llamo envenenar! El trabajo que me dio sacar afuera sus "maravillosas" palabras. ¿O cree ese viejo maldito que es fácil luchar contra la ley de gravedad y expulsar para afuera lo que debiera nutrir el adentro?
Así son las batallas.
domingo, 1 de junio de 2008
intoxicación
Cuando un órgano dice: "basta, esto no lo puedo hacer pasar, calmate o se viene la debacle", lo más sano sería hacerle caso. Pero si estamos empecinados en seguir, la debacle llega con la fuerza de un tornado. Estar en el ojo del huracán sin tener mucha conciencia de eso es peor que la debacle misma. Ahora bien, el ojo del huracán también se asemeja a la mira de una escopeta que algo o alguien quiere disparar. Desde la torre más alta nuestro propio ego apunta. Y cuando el ego apunta -y es certero- el cuerpo despierta. Cuando un órgano se pasa de listo otro órgano se lo hace saber. Acá todos cooperamos, hermano, quedate piola o te las vas a ver con nosotros.
Un gran equipo, el cuerpo.
Un gran equipo, el cuerpo.
sábado, 17 de mayo de 2008
Los gustos de Borges
Bioy Casares escribió todos sus encuentros con Borges en un diario. Me llamó la atención este párrafo que copio aquí para compartir con ustedes:
Oímos discos: con placer oímos un fado, el Barco quieto, presentado por María Elena y Leda*. Borges, cuando oye los cantos de éstas últimas, dice: "No están nada mal; tampoco está mal Atahualpa Yupanqui. ¿Has oído El alazán?" Recita estos versos:
Era una cinta de fuego,
galopando, galopando,
crin revuelta en llamaradas,
mi alazán, te estoy nombrando.
No le parecen falsamente literarios ni ridículos. Sin duda, la música de estas cosas ha llegado a gustarle tanto que sin dificultad le pasa de contrabando las flores de sus versos. Lo más curioso es que hace un tiempo, poco tiempo, Borges no tenía la menor simpatía por la música folklórica, especialmente la norteña. Sólo admitía tangos y foxes. No reprobaba menos un carnavalito que lo que hoy reprueba cualquier canto de chansonnier francés.
Sin duda, para mí, El alazán es la canción más bella de Atahualpa Yupanqui. Y que Borges lo confirme me hace gustar más de su poesía.
*Se refiere a María Elena Walsh y Leda Valladares
Oímos discos: con placer oímos un fado, el Barco quieto, presentado por María Elena y Leda*. Borges, cuando oye los cantos de éstas últimas, dice: "No están nada mal; tampoco está mal Atahualpa Yupanqui. ¿Has oído El alazán?" Recita estos versos:
Era una cinta de fuego,
galopando, galopando,
crin revuelta en llamaradas,
mi alazán, te estoy nombrando.
No le parecen falsamente literarios ni ridículos. Sin duda, la música de estas cosas ha llegado a gustarle tanto que sin dificultad le pasa de contrabando las flores de sus versos. Lo más curioso es que hace un tiempo, poco tiempo, Borges no tenía la menor simpatía por la música folklórica, especialmente la norteña. Sólo admitía tangos y foxes. No reprobaba menos un carnavalito que lo que hoy reprueba cualquier canto de chansonnier francés.
Sin duda, para mí, El alazán es la canción más bella de Atahualpa Yupanqui. Y que Borges lo confirme me hace gustar más de su poesía.
*Se refiere a María Elena Walsh y Leda Valladares
jueves, 1 de mayo de 2008
shiatsu
"La terapia de shiatsu es una forma de manipulación administrada por los pulgares, los dedos y las palmas, sin el uso de ningún instrumento mecánico o de otro tipo, para ejercer presión sobre la piel humana, corregir disfunciones internas, fomentar y mantener la salud y tratar enfermedades específicas".
Ministerio de Salud y Bienestar de Japón (1955)
Ya Hipócrates decía que un buen masaje fomentaba la buena salud del organismo. Otros como Herófilo y Erasístrato (siglo III, Alejandría) desarrollaron una teoría donde los nervios eran caminos huecos por los que transitaba el "espíritu vital". No estaban muy lejos de lo que la medicina oriental predica desde hace 5000 años. El cuerpo humano está surcado por meridianos, un eficaz sistema de riego que asegura el buen funcionamiento de las funciones físicas. Estos meridianos, a menudo, pueden bloquearse manifestando dolor, problemas de salud, inestabilidad emocional. Las causas pueden ser múltiples y las consecuencias también. Muchas veces sufrimos dolores que la medicina occidental no puede explicar. Otras veces puede explicarlos pero administra drogas que eliminan el síntoma pero no van a la raíz del problema dañando, sin querer, alguna otra parte del cuerpo. La mayoría de los medicamentos que solemos tomar -y que muchos médicos recetan a mansalva- tienen a largo plazo efectos sobre el hígado, el estómago, los riñones.
No es necesario estar enfermo para recibir una sesión de shiatsu. En mi humilde experiencia, he observado que muchas personas que decían no experimentar ningún problema -o que lo experimentaban en algún lugar determinado-, luego percibieron dolores en partes de su cuerpo que jamás habían tenido en cuenta. Muchas veces vivimos con dolor pero no lo sabemos. Muchas veces vivimos adormecidos y no nos despertamos. Porque nos han enseñado que podemos aguantar. Hasta que un día el cuerpo dice: no. Y enfermamos.
En Occidente sólo acudimos al médico cuando estamos enfermos. En Japón las personas acuden a su médico regularmente y sólo pagan cuando están sanos, nunca cuando están enfermos. Tan sólo piensen en los millones de dólares que mueven tantas enfermedades que podrían ser evitadas. No estoy diciendo con esto que la medicina occidental no sirve para nada. El cruce entre ambas puede dar resultados muy integrativos.
Ministerio de Salud y Bienestar de Japón (1955)
Ya Hipócrates decía que un buen masaje fomentaba la buena salud del organismo. Otros como Herófilo y Erasístrato (siglo III, Alejandría) desarrollaron una teoría donde los nervios eran caminos huecos por los que transitaba el "espíritu vital". No estaban muy lejos de lo que la medicina oriental predica desde hace 5000 años. El cuerpo humano está surcado por meridianos, un eficaz sistema de riego que asegura el buen funcionamiento de las funciones físicas. Estos meridianos, a menudo, pueden bloquearse manifestando dolor, problemas de salud, inestabilidad emocional. Las causas pueden ser múltiples y las consecuencias también. Muchas veces sufrimos dolores que la medicina occidental no puede explicar. Otras veces puede explicarlos pero administra drogas que eliminan el síntoma pero no van a la raíz del problema dañando, sin querer, alguna otra parte del cuerpo. La mayoría de los medicamentos que solemos tomar -y que muchos médicos recetan a mansalva- tienen a largo plazo efectos sobre el hígado, el estómago, los riñones.
No es necesario estar enfermo para recibir una sesión de shiatsu. En mi humilde experiencia, he observado que muchas personas que decían no experimentar ningún problema -o que lo experimentaban en algún lugar determinado-, luego percibieron dolores en partes de su cuerpo que jamás habían tenido en cuenta. Muchas veces vivimos con dolor pero no lo sabemos. Muchas veces vivimos adormecidos y no nos despertamos. Porque nos han enseñado que podemos aguantar. Hasta que un día el cuerpo dice: no. Y enfermamos.
En Occidente sólo acudimos al médico cuando estamos enfermos. En Japón las personas acuden a su médico regularmente y sólo pagan cuando están sanos, nunca cuando están enfermos. Tan sólo piensen en los millones de dólares que mueven tantas enfermedades que podrían ser evitadas. No estoy diciendo con esto que la medicina occidental no sirve para nada. El cruce entre ambas puede dar resultados muy integrativos.
jueves, 24 de abril de 2008
hermano artista
jueves, 17 de abril de 2008
Cocinar: un acto de amor
Siempre que puedo trato de cocinar rico. Yo creo firmemente que cocinar es un acto de amor.
Entre el libro de comida macrobiótica que me traje de Mar de las Pampas y el libro de Narda Lepes que nos regalamos ayer, se me ha abierto un mundo nuevo en la cocina. Especialmente el mundo de las algas y las especias. Antes para mi, kombu, nori y wakame no existían en el mercado ni en mi vocabulario. La primera vez que salí a buscar estas algas descubrí que estaban tanto en el barrio chino como en la dietética cerca de mi casa. Incluso, buscando en las góndolas del Carrefour encontré algas, condimentos y hongos propios de la comida macrobiótica. Por eso, cuando salí a mirar cuál era la oferta real de mi supermercado, descubrí una góndola donde se alinean todos los productos que Narda Lepes considera que debe tener una alacena: aceites de varios tipos -incluso había aceite de sésamo- arroces de distinta variedad, salsas y aderezos que nunca probé pero que Narda asegura que son infaltables, especias perfumadas, incluso había varios tipos de sal, entre las cuales se encontraba la sal marina.
Hice una compra atípica, es decir, dejándome llevar por lo que los ojos me decían. Al llegar al sector de las verduras y frutas compré varios tipos de calabaza (tipo inglés, japonés, etc.) que coloreaban el sector con naranjas, amarillos y blancos. Los zapallitos los dejé porque los noté machucados, los tomates parecían acartonados y las peras requeteduras. Manoteé dos cebollas coloradas, unos puerros, berro, coliflor y ¡paltas! Claro que luego, al volver al libro de Narda, comprobé lo que ella misma dice y propone -curiosamente el libro de comida macrobiótica también coincide en este punto-: hay que comer lo de cada estación. No hay que empeñarse en comer tomates en otoño o invierno porque los pagaremos caros y estarán sin gusto. Hay que comer zapallo, calabaza, papas, batatas (claro que con el lockout del campo los precios se fueron al cielo y esta lógica no es tan clara, ¿verdad?).
Entre otras cosas también me llevé coriandro y cilantro para probar. Hasta los nombres se me antojan sumamente poéticos.
Entre el libro de comida macrobiótica que me traje de Mar de las Pampas y el libro de Narda Lepes que nos regalamos ayer, se me ha abierto un mundo nuevo en la cocina. Especialmente el mundo de las algas y las especias. Antes para mi, kombu, nori y wakame no existían en el mercado ni en mi vocabulario. La primera vez que salí a buscar estas algas descubrí que estaban tanto en el barrio chino como en la dietética cerca de mi casa. Incluso, buscando en las góndolas del Carrefour encontré algas, condimentos y hongos propios de la comida macrobiótica. Por eso, cuando salí a mirar cuál era la oferta real de mi supermercado, descubrí una góndola donde se alinean todos los productos que Narda Lepes considera que debe tener una alacena: aceites de varios tipos -incluso había aceite de sésamo- arroces de distinta variedad, salsas y aderezos que nunca probé pero que Narda asegura que son infaltables, especias perfumadas, incluso había varios tipos de sal, entre las cuales se encontraba la sal marina.
Hice una compra atípica, es decir, dejándome llevar por lo que los ojos me decían. Al llegar al sector de las verduras y frutas compré varios tipos de calabaza (tipo inglés, japonés, etc.) que coloreaban el sector con naranjas, amarillos y blancos. Los zapallitos los dejé porque los noté machucados, los tomates parecían acartonados y las peras requeteduras. Manoteé dos cebollas coloradas, unos puerros, berro, coliflor y ¡paltas! Claro que luego, al volver al libro de Narda, comprobé lo que ella misma dice y propone -curiosamente el libro de comida macrobiótica también coincide en este punto-: hay que comer lo de cada estación. No hay que empeñarse en comer tomates en otoño o invierno porque los pagaremos caros y estarán sin gusto. Hay que comer zapallo, calabaza, papas, batatas (claro que con el lockout del campo los precios se fueron al cielo y esta lógica no es tan clara, ¿verdad?).
Entre otras cosas también me llevé coriandro y cilantro para probar. Hasta los nombres se me antojan sumamente poéticos.
Ceremonia
La primera vez que vine a este bar tenía 19 años. O sea, 12 años menos que ahora. Cuando vine por primera vez mi papá me miró con esos ojos negros y almendrados que tiene y me preguntó qué pensaba hacer con mi vida. Fue una charla tremenda pero que hoy recuerdo con mucha ternura. Tuve dos charlas más así con mi papá. Yo a los 19 años era una catástrofe con patas. Posiblemente mi papá estaba preocupado. Yo también estaba preocupada aunque no es lo mismo preocuparse siendo hija que siendo padre, supongo. Los hijos nos preocupamos a menudo pero de una manera egoísta. Es nuestra vida lo que se pone en juego. Mi padre estaba preocupado por mí y no precisamente de una manera egoísta. Lo cierto es que me llevó a este bar "a tomar un café". Estábamos a fines de la década del noventa donde los bares de Belgrano tenían barras de bronce, mesitas de madera, sillas con respaldo, mozos de verdad, potus colgando de las ventanas y ceniceros en las mesas. Era invierno. La luz era lechosa y despareja. Tomamos el café y hablamos mucho. Debo haber llorado un poco también.
Nunca más volví a tomar un café a este bar. Hasta hoy. Porque hoy pasó algo. De todas las veces que tuve que hacer tiempo nunca se me ocurrió la opción de este bar. Este bar era el bar de la pregunta "qué iba a hacer con mi vida" formulada por mi padre. Pero hoy necesitaba volver no exactamente a esa pregunta sino a la sensación de saberme protegida por esa pregunta. Saber, por ejemplo, que esa pregunta nos la podemos preguntar a lo largo de la vida muchas veces. Parar la vorágine del día, el frío de afuera, sacarme el abrigo, tomar un café servido por ese mozo de verdad, mirar los mismos potus colgando de las ventanas y preguntarme eso, sí, qué carajo estoy haciendo con mi vida. Y responderme. Sí. Responderme que estoy haciendo algo bueno.
Nunca más volví a tomar un café a este bar. Hasta hoy. Porque hoy pasó algo. De todas las veces que tuve que hacer tiempo nunca se me ocurrió la opción de este bar. Este bar era el bar de la pregunta "qué iba a hacer con mi vida" formulada por mi padre. Pero hoy necesitaba volver no exactamente a esa pregunta sino a la sensación de saberme protegida por esa pregunta. Saber, por ejemplo, que esa pregunta nos la podemos preguntar a lo largo de la vida muchas veces. Parar la vorágine del día, el frío de afuera, sacarme el abrigo, tomar un café servido por ese mozo de verdad, mirar los mismos potus colgando de las ventanas y preguntarme eso, sí, qué carajo estoy haciendo con mi vida. Y responderme. Sí. Responderme que estoy haciendo algo bueno.
sábado, 12 de abril de 2008
Mi amiga poeta
Mi amiga poeta viene a casa.
La casa, como si supiera, se ha puesto bonita. Yo no he hecho nada. Es la casa. Le da la bienvenida. Abre sus luces, desnuda sus rincones y se desprende en sonidos delicados.
Hace frío pero el jardín sigue verde. Desde la tibia cocina contemplamos su sueño otoñal.
Tomamos té. Hablamos. El aire se llena de palabras hermosas. Nosotras las atrapamos como pescadoras de ilusiones y luego nos hacemos un manto con ellas.
Para abrigarnos.
Ha empezado a oscurecer. Encendemos lámparas y pasan las horas. La casa se entibia con el calor de esta amistad.
La casa, como si supiera, se ha puesto bonita. Yo no he hecho nada. Es la casa. Le da la bienvenida. Abre sus luces, desnuda sus rincones y se desprende en sonidos delicados.
Hace frío pero el jardín sigue verde. Desde la tibia cocina contemplamos su sueño otoñal.
Tomamos té. Hablamos. El aire se llena de palabras hermosas. Nosotras las atrapamos como pescadoras de ilusiones y luego nos hacemos un manto con ellas.
Para abrigarnos.
Ha empezado a oscurecer. Encendemos lámparas y pasan las horas. La casa se entibia con el calor de esta amistad.
viernes, 11 de abril de 2008
San Google
Me causa curiosidad las razones por las que algunos navegantes de internet entran a Nubedeagua. Sin ir más lejos, teclear una serie de palabras en google puede llegar a dar resultados hilarantes. Me pregunto cuántas de estas personas que entran diariamente a esta página quedan satisfechas con el resultado.
*Seguramente el que tecleó "fotos de Nazarena Velez con el pelo corto" se sintió decepcionado. No sólo aquí no hay fotos de Nazarena Velez sino que si existe alguna mención hacia esta señorita no es exactamente para ponderarla.
*Al que tecléo "biografía de Cristopher McCandless" quizás le sirvió el post sobre Into the Wild, la película de Sean Penn que vimos hace unos días. No lo sabré jamás porque la persona que tecleó estas palabras no dejó ningún comentario. Quizás sólo quería comprar la biografía de Cristopher McCandless o saber un poco más acerca del libro y no mis disquisiciones personales sobre la experiencia del joven Cris.
*Quien tecleó "quince años" no sé bien qué esperaba encontrar pero seguro que no logró nada entrando a esta página. A mí cumplir quince años me nefregó en lo más profundo de mi ser. No me resultó nada especial o quizás me resultó tan especial como cumplir catorce o dieciseis años. En mi humilde opinión no hay nada más deprimente que las fiestas de quince, un rito que se perpetúa en esta sociedad que ha perdido todo sabor iniciático.
*Para aquel que tecleó "qué es la proliferación de la flor" no entiendo muy bien a qué se refería. Pero sí, las flores nos proliferamos. Y mucho.
*Hubo alguien que tecleó "verduras en mal estado" y estoy casi segura que entró al post que habla del lockout y se encontró con mi desprecio absoluto por las medidas antidemocráticas que tomó el campo respecto a las retenciones impuestas por el gobierno de Cristina Fernández.
*Tampoco faltó el que preguntó a San Google "por qué se hace de noche", "cómo hacer un jardín entre casas medianeras", "esquejes ampelopsis", "cuál es la flor nacional de China", "qué es conciencia civil", "algo en economía".
*Para aquel que entró tecleando "Pasajes de París" espero que le haya gustado el post sobre ese tema. Tampoco dejó comentario.
*Para el plagiario que tecleó "un texto con palabras lluvia, familia, casa y nube" espero que no se haya afanado ningún texto de los que aquí abundan con esas palabras.
*Para quien tecleó "con el tambor de la luna y el amor del carnaval", sepa que "Algarrobo, algarrobal" es una de mis coplas favoritas. Y que cantarla en un escenario a capella en el teatro Empire fue una experiencia inolvidable.
*El que tecleó "gracias abuelos, gracias", en fin, sí, mis abus fueron lo más, donde quieran que estén, gracias por todo el amor que me dieron. Pero no sé qué tiene que ver San Google con ellos.
En fin.
*Seguramente el que tecleó "fotos de Nazarena Velez con el pelo corto" se sintió decepcionado. No sólo aquí no hay fotos de Nazarena Velez sino que si existe alguna mención hacia esta señorita no es exactamente para ponderarla.
*Al que tecléo "biografía de Cristopher McCandless" quizás le sirvió el post sobre Into the Wild, la película de Sean Penn que vimos hace unos días. No lo sabré jamás porque la persona que tecleó estas palabras no dejó ningún comentario. Quizás sólo quería comprar la biografía de Cristopher McCandless o saber un poco más acerca del libro y no mis disquisiciones personales sobre la experiencia del joven Cris.
*Quien tecleó "quince años" no sé bien qué esperaba encontrar pero seguro que no logró nada entrando a esta página. A mí cumplir quince años me nefregó en lo más profundo de mi ser. No me resultó nada especial o quizás me resultó tan especial como cumplir catorce o dieciseis años. En mi humilde opinión no hay nada más deprimente que las fiestas de quince, un rito que se perpetúa en esta sociedad que ha perdido todo sabor iniciático.
*Para aquel que tecleó "qué es la proliferación de la flor" no entiendo muy bien a qué se refería. Pero sí, las flores nos proliferamos. Y mucho.
*Hubo alguien que tecleó "verduras en mal estado" y estoy casi segura que entró al post que habla del lockout y se encontró con mi desprecio absoluto por las medidas antidemocráticas que tomó el campo respecto a las retenciones impuestas por el gobierno de Cristina Fernández.
*Tampoco faltó el que preguntó a San Google "por qué se hace de noche", "cómo hacer un jardín entre casas medianeras", "esquejes ampelopsis", "cuál es la flor nacional de China", "qué es conciencia civil", "algo en economía".
*Para aquel que entró tecleando "Pasajes de París" espero que le haya gustado el post sobre ese tema. Tampoco dejó comentario.
*Para el plagiario que tecleó "un texto con palabras lluvia, familia, casa y nube" espero que no se haya afanado ningún texto de los que aquí abundan con esas palabras.
*Para quien tecleó "con el tambor de la luna y el amor del carnaval", sepa que "Algarrobo, algarrobal" es una de mis coplas favoritas. Y que cantarla en un escenario a capella en el teatro Empire fue una experiencia inolvidable.
*El que tecleó "gracias abuelos, gracias", en fin, sí, mis abus fueron lo más, donde quieran que estén, gracias por todo el amor que me dieron. Pero no sé qué tiene que ver San Google con ellos.
En fin.
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