Volví a leer y volví a escribir (algo). Sigo haciendo mi práctica de asanas (pero menos) porque no quiero romperme pero sé que el trabajo energético hoy pasa por otro lado. Tener un cuerpo, respirar, pacificar la mente y actuar con conciencia es algo bien real. Listo. No hay mucho más. Parte de crecer supongo que viene de la mano del desencantamiento de ciertos rituales. Hace tiempo que vengo rumiando que quiero estudiar algo más pero no empiezo. Temo que ese deseo quede en nada. Pero tampoco temo realmente. La vida, tal como es, se desarrolla bien.
Decía que volví a leer y entonces escribo. También intento mirar películas que no sean puro netflix. Hay un achatamiento tan evidente en las plataformas. Y cuando hacen algo interesante pretenden que dure mil temporadas. Cuando querés retomar el hilo de una serie que te gustó mucho ya no recordás nada. Eso también es parte de esta época. No recordar. Tengo poca memoria para los libros que leo, las películas que miro, las series que sigo. La mente de desliza como el agua de una canaleta. Ciega, muda. ¿A donde voy? No sé.
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