jueves, 11 de julio de 2019

Invencible

“¿Duermes hasta tarde?
Me despierto muy, muy temprano. Creo que cierro las ventanas porque necesito cierta protección al principio del día. Desde hace algún tiempo necesito mucha tranquilidad por la mañana para poder enfrentarme a él. Todos los días tienes que decidir ser invencible.”

Aquí nos vemos – John Berger

viernes, 5 de julio de 2019

Como no ser un orco en este mundo de Mordor

Primer jueves de julio. Un frío de cagarse. Me abrigo con calzas térmicas, botas altas, un tapado hasta la rodilla. Todo un rejunte de ropas que fui encontrando para darle combate a esta ola polar que sumerge a Buenos Aires en el hielo. La creatividad ante todo.
Camino las cuadras heladas que me separan de la parada. Ya en el bondi el calor emerge de los cuerpos alienados que van a trabajar.
El frío tiene algo de insonoro. Pero adentro, en el bondi, hay un mundo de ringtones. Watsap, mensajitos, fb, instagram, llamada perdida, grupos, toses, mocos, todos vapuleados por el ajetreo del movimiento externo.
La fealdad del movimiento orquestado en masa.
Pienso que Mordor está aquí y nosotros somos los orcos.
Somos orcos lindos, de eso no hay dudas. Nada que ver con El señor de los anillos.
Pero somos orcos. Puteamos como orcos, comemos como orcos, tosemos como orcos, escupimos como orcos.
Hay que dejar de ser un orco.
Eso.


jueves, 4 de julio de 2019

Literatura

La palabra escrita (letra dura) siempre nos salva. Recordar esto cada vez que la internet se vaya a la mierda.

lunes, 1 de julio de 2019

ama nacer

En estos días tan fríos de invierno el amanecer se ha vuelto fundamental. Me levanto de noche, con el cielo oscuro y ya se me ha hecho un  hábito el ver como el cielo va clareando. Hoy, luego de varios días de lluvia, ver salir el sol me cambió el humor del día.



viernes, 28 de junio de 2019

Hacia todas las direcciones

Ayer en el comienzo de la práctica de Qi Gong el profe nos dice:
-Pongo una oreja en los pies y escucho la tierra. Pongo una oreja en la cabeza y escucho el cielo.
Mi mente rápida enseguida me tira una frase:
-Otra que Picasso!


miércoles, 26 de junio de 2019

Escuchar

La música está en el rumor del agua. Es preciso ir hacia adentro. Permitir que el agua acaricie el fuego. Permitir que el fuego acaricie el agua. Sin miedo.
La fusión es vapor. El vapor es energía. La energía nos mantiene vivos.
Estar vivo es estar aquí.
Estar vivo es estar aquí.


Que salga el sol

Hay algo de lo sobrenatural que ya es muy natural. Se trata de escuchar, de estar receptivo, de sentir la densidad. Si puedo sentir las partículas posándose sobre mi... muevo las manos y acaricio el aire. El aire está dentro y fuera de mi. Esto que soy yo alberga millones de vidas. Esto que somos alberga mundos.
No tiene mucha importancia. La humedad se ha ido y ha dejado paso a la helada. Los cristales de mi ventana amanecen  mojados. El sudor y el vapor de mi respiración mojan las sábanas.
Amanezco y ya estoy en el mundo abierto. Creo que salgo pero en realidad entro.
Se abre el telón y todos aplauden.
Que salga el sol, murmuran.
Que salga el sol. 

sábado, 4 de mayo de 2019

jueves, 25 de abril de 2019

Nava Samskara

Abril fue un mes de romper patrones. Decir que sí a nuevas puertas, perder el miedo.
Abril no fue el mes más cruel. Hubo otros meses más crueles que ya pasaron y dejaron su huella en mi andar.
Lo bueno de estas huellas es que son la prueba de que camino. Y que si camino, hay camino para recorrer.
¿Cuándo la espalda se volvió más liviana? ¿Fue un acto, una palabra, un encuentro, un sueño, el cierre de algo, el comienzo de otra cosa, todo eso junto?
También es entender que estamos todos juntos en esto. Y que si no nos salvamos todos, no se salva ninguno.

lunes, 1 de abril de 2019

Vacaciones con plástico

Y sí. Nos fuimos a un lugar maravilloso del Uruguay pero que tiene cero política ecofriendly. Así que hicimos lo que mejor pudimos hacer. Por lo pronto llevamos nuestras bolsas para hacer la compra de comestibles. Así que nos salvamos de la bolsa de primer uso. Pero algunos comestibles vienen con un packaging muy poco amigable para el medio ambiente de modo que fui separándolos para que no terminaran en la basura. Al cabo de una semana,  a la vuelta, en el buquebus terminamos trayéndonos dos bolsas donde acopiamos el plástico, papel, metal y vidrio de la semana de vacaciones.
-¡Sólo nosotros nos traemos la basura! ¡Es absurdo! -refunfuñó mi compañero mientras bajábamos por el coqueto ascensor de Casa Pueblo con nuestras valijas, bolsos de mano y dos bolsas con los elementos para reciclar.
-No es basura, amor. Son reciclables.
Y venciendo mi vergüenza hicimos el check out apoyando las bolsas de los reciclables en el mostrador.
-Hola, ¿qué tal? ¿Sabés si hay un punto verde donde pueda llevar esto?
-¿Qué es eso? - me dice la empleada de hotel abriendo enormes los ojos.
-Reciclables- le digo tranquilamente. Los separé de la basura. Plástico, vidrio, metal, cartón...
-Ah, no, acá no hacemos eso -me dijo.
-Bueno, no hay problema, me los llevo a Buenos Aires.
La mirada incrédula de la chica fue de película. Creo que esto será una buena anécodta en su haber.
-¡La vista de este lugar es privilegiada! Ojalá cuando volvamos haya un sistema para separar la basura de lo que se puede reciclar. No pude evitar ver que el jardín de ustedes cada vez que sube el mar se llena de tapitas de plástico. No sabés lo útil y fuerte que es el plástico de esas tapitas y lo letal que es para los seres que viven en el mar.
Y nos fuimos. Si uno lo piensa es ridículo, todo es ridículo, es imposible vivir de la manera que vivimos sin contaminar esta belleza de planeta.
Pero mañana toca día verde en Vicente López. Lo mejor hubiera sido consumir menos plástico pero al menos estos que me traje no terminarán en la boca de una ballena o un delfín.

jueves, 21 de marzo de 2019

Los masajes, una danza

Ayer tuve un hermoso encuentro con Marce. Últimamente nos estamos haciendo un tiempo para vernos, intercambiar masajes, charlar un poco de cómo será este año, apoyarnos mutuamente. Debo decir que estos intercambios me están haciendo muy feliz. Ya es casi una rutina saber que la esperaré con el almuerzo listo y la tarde libre para que nuestras manos hagan el trabajo de masajear, tocar, contactar, presionar. Incluso estuve pensando en la necesidad este año de dejar ese espacio libre para este tipo de encuentros. Para practicar, buscar nuevas técnicas, ensayarlas como quien ensaya una coreografía. La vida misma se va desplegando como una coreografía inmensa de la que todos somos parte. Si dejás de danzar, te perdés.
Como sea, hay que seguir el ritmo de la vida.

domingo, 17 de marzo de 2019

The little sufferings

Sufrís, tenés dolor, la vida te pesa, las decisiones te pesan. Entonces vas y lo vomitás en alguién. Creés que eso mismo te alivia pero en realidad estás creando aún más dolor. Si supieras que no se soluciona con ese vómito catártico pero no podés verlo. Es ya un hábito que se te ha instalado.  Es muy dificil liberarse de un hábito, especialmente si creemos en lo más profundo que es un hábito correcto.

domingo, 3 de marzo de 2019

Visita al supermercado

Ayer venían unos amigos a comer a casa y queríamos a cocinar algo rico.
Para eso necesitábamos cosas que no solemos comprar a menudo. El plato que queríamos hacer llevaba pasta, langostinos, cebollita de verdeo, leche de coco, brotes de soja, curry rojo y ajo.
Es sabido que para hacer compras ecofriendly uno tiene que tener tiempo y la verdad es que no lo teníamos. De modo que no quedó otra que ir al santo santuario del capitalismo avanzado: JUMBO.
Fuimos con nuestras bolsas reutilizables y con la sólida decisión de no comprar pelotudeces y de cuidar el tema del embalaje. Todo un desafío ya que en estos emporios del consumismo todo viene empaquetado.
Conseguir langostinos no fue un problema. Y como venían frescos nos los envolvieron en la bolsita transparente (primer envase no reciclable). Nos quedamos prendados de unos boquerones a la pimienta que también venían en un envase plástico pero de los que se pueden reciclar. Luego fuimos a la góndola de los productos orgánicos. No había cebollita de verdeo. En realidad fue peor que eso. Había puerro que estaba etiquetado como cebollita de verdeo. ¡Resulta que la posverdad llegó a las verduras! Si a un puerro lo llamo cebollita de verdeo, ¿se transforma en cebollita de verdeo? No, amigos, claro que no. Terminamos comprando la cebollita de verdeo marca SONG que nos la cobraron como si fuera oro y que además venía empaquetada en una bandejita de poliestireno y envuelta en más plástico (segundo envase no reciclable).
Los brotes de soja (también marca SONG) venían envueltos en bolsa plástica (tercer envase no reciclable). Nos resignamos ya que todos los brotes vienen envueltos de ese modo. El que quiera brotes sin plástico tiene que germinarlos y nosotros no teníamos tiempo de poner a germinar nuestros porotos mung de cero.
No nos pudimos resistir a comprar un par de paltas ya maduras para el guacamole de la entrada. Nos abstuvimos de guardarlas en bolsitas. ¡Hiupiii, un envase menos! Peeeero estuvimos mal con el envoltorio de los nachos, tampoco se puede reciclar.
El siguiente paso fue conseguir leche de coco. La leche de coco suele venir de Brasil, país limítrofe con la Argentina (menos combustible para traerlo) pero hete aquí que además ¡había un producto traido directamente desde Tailandia! Momento de indecisión que terminó en que la botellita de vidrio brasileña le ganó a la latita tailandesa. Así que nos trajimos dos envases de vidrio con tapita a rosca de plástico. Al menos estos envases se reciclan.
La basura de hoy no me deja mentir. Ahí reposan los envoltorios muertos que la pobre tierra tendrá que absorver como pueda. Pero la bolsa de reciclables tampoco me deja mentir: las botellitas de coco, envases plásticos y tapitas a rosca ya están debidamente enjuagados y secados.
Se hace lo que se puede. Por ahora.
Amén.

martes, 26 de febrero de 2019

Plastics


Desde que vi el video de la parejita de españoles que intentan día a día vivir sin plástico me puse la meta de intentar dejar este material tan nocivo para el medio ambiente. No, no es fácil porque el plástico está en todos lados. Y cuando digo todos lados, mirá a tu alrededor y empezá a contar. ¿Viste? Es un garrón. Todo hoy viene envuelto en plástico aunque uno no lo quiera.
Ya he hablado en otro post de como el hecho de separar los materiales recicables del material orgánico cambió totalmente nuestra forma de manejarnos con las "cosas". La basura propiamente dicha dejó de serlo. El material orgánico va para las lombrices (hace dos años que no compro más tierra ni compost y mi jardín está increíble) y los reciclados los pasa a buscar un camioncito que puso la Municipalidad de Vte López una vez por semana. Sí, sí, esto parece jauja pero nos costó mucho lograr que fuera realmente un hábito. Y ahí te das cuenta que lo mental juega muchísimo en contra o a favor cuando uno quiere cambiar algo. Claro que cuando comenzás a reciclar de verdad te das cuenta de que hay un montón de envoltorios que son imposibles de reciclar y que hacen bulto. Y ese bulto que tiramos va a parar al buche de un pobre animal o al océano. Y esto es tremendo. Entonces, para dar un ejemplo, dejé de comprar los huevos de granja tan ricos y sanos porque venían envueltos en plástico en vez de cartón. Porque hay que ver también cuanto de lo que venden como "orgánico" no es para nada amigable con el ecosistema. Mis ojos, entonces, empezaron a mirar de otra manera la góndola de los supermercados, los kioscos, las perfumerías, las librerías, el almacén, ¡las dietéticas!
No existe - o aún no logré dar con ese lugar- en mi ciudad que venda productos a granel. Y hacerle comprender al verdulero que no quiero bolsas en el changuito me costó un triunfo.
En la verdulería a la que vamos el sistema es autoservice. De modo que yo voy con mi changuito, agarro un carrito de lo que ellos tienen y apilo la verdura que voy a comprar. El señor pesa la verdura y ¡las mete en una bolsa! ¿Por qué? Se lo expliqué varias veces peor no hay caso. Parece que es sacrilegio que la verdura se mezcle.
Pero hoy pasó algo. Esta vez el señor me miró y me dijo: ¿va todo al changuito?
Yo no lo podia creer. Sonreí estúpidamente.
-Sí, claro, todo en el changuito.
Y allá fue la verdura, toda mezclada, una poesía ver como las cebollas se mezclaban con las papas, los tomates, las berenjenas, la lechuga...sin plástico que la separe.
Sí, es una boludez si pienso en todo lo que está pasando... pero ¿saben qué? Yo sentí que algo había cambiado en la mente de ese señor y en la mía. Que él y yo habíamos comprendido algo.
Listo. Tiene que ser por ahí.