Este año me propuse varias cosas pero hubo una muy concreta que quise activar y hete aquí el resultado. Reciclar la basura parecía difícil, complicado, era cosa de "otros". Pero fue sólo empezar a hacerlo y cambió TODO. Desde marzo que he estado compostando nuestros residuos orgánicos y por añadidura separando la basura y reciclando lo que es reutilizable. Acá hay un camión que pasa un día a la semana y se lleva los reciclables. Saco esta bolsa una vez cada dos semanas porque no somos muy consumidores de envases descartables. Es que casi no comemos comida envasada.
La "basura" se ha reducido a una bolsita un día a la semana. Y es muy pequeña. Son restos orgánicos que no coloco en la compostera: restos de carne, cáscaras de cebollas y ajo, las heces del gato, cascaras de limón y otros cítricos que acidifican el ambiente de la compostera y no ayudan a las lombrices.
Lo increíble es lo que ha pasado con mi cerebro. Veo las cosas de manera muy distinta. Como si haber ordenado los residuos me haya ayudado a ordenar algo más a mi alrededor y en mi interior. A veces un transeúnte deja los restos de su almuerzo en el cesto donde colocamos la basura y hasta esto mismo lo reciclo. O las bolsas de plástico y los papeles que se acumulan en la cochera. También cuando barro las hojas de los árboles ya no las tiro en una bolsa aparte sino que que las separo para usarlas como material estructurante en la compostera.
En el 2018 me tengo que animar a armar una huerta aunque sea pequeña.
martes, 12 de diciembre de 2017
lunes, 11 de diciembre de 2017
martes, 5 de diciembre de 2017
Diciembre
El olor de diciembre es inconfundible. Llega el verano. No hay lugar a dudas. Todo exuda vacaciones, ganas de relajarse y soñar. Soñar con viajes, con agua, con piletas de amigos, con jardines. Soñar con tiempo, mucho tiempo, para boludear, para perder el tiempo, para dejarse llevar. Llega el verano y siento que se me sueltan las articulaciones, que estoy hidratada y quiero nadar. Diciembre de pelo largo y florecido, de pelo con reflejos por el sol y la pileta. Diciembre de sol, agua y fuego.
Amo diciembre cuando estoy bien.
Amo diciembre cuando estoy bien.
sábado, 2 de diciembre de 2017
Madre Tierra
Por Alicia Hamm
La Madre, la Tierra, la sagrada Pacha Mama, la Tara bendita es un jardín. Es nuestro hogar y deberíamos cuidarla, como cuidamos nuestro jardín y nuestro hogar. Deberíamos respetarla, como respetamos a nuestra madre. No deberíamos decirle lo que tiene que hacer sino que deberíamos aprender de ella, de sus equilibrios. Si la dejamos sola se forman los biotopos y entonces se forman las armonías perfectas de todos los seres que viven en los lugares donde nadie la molesta. Nosotros, antes de que viniera la civilización, cuando nos instalábamos en un lugar mirábamos el lugar y veíamos dónde había espacio para nosotros. Nosotros no decíamos: "este es el lugar que quiero estar, quito todo lo que hay y pongo mi casita". Nosotros mirábamos: quién vive ahí, que es lo que hay ahí, los árboles ancianos que son comunidades en las que vive un montón de gente: las plantas, los insectos, los animales, todo... y siempre había espacios en donde nos podíamos poner, a los que nos podíamos adaptar. Entonces nos adaptábamos al medio ambiente, nos comunicábamos con él y el medio ambiente nos aceptaba. Imagínate miles de años viviendo en la selva casi desnudos y sin botas. ¡En un lugar donde todo el mundo va con botas! Porque hay serpientes, hay arañas. Pero no nos picaban, no nos comían las panteras ni las pirañas. Vivimos mucho tiempo ahí y vivíamos bien, estábamos sanos y bien alimentados. Éramos felices. Quizá volvamos a vivir en la confianza y la inocencia de los niños combinada con la sabiduría de los ancianos. Quizás volvamos a tener el amor a la tierra y la presencia de los dioses. El futuro es nuestro, lo hacemos día a día. El futuro no es más que la suma de los hoys y los ahoras.
La Madre, la Tierra, la sagrada Pacha Mama, la Tara bendita es un jardín. Es nuestro hogar y deberíamos cuidarla, como cuidamos nuestro jardín y nuestro hogar. Deberíamos respetarla, como respetamos a nuestra madre. No deberíamos decirle lo que tiene que hacer sino que deberíamos aprender de ella, de sus equilibrios. Si la dejamos sola se forman los biotopos y entonces se forman las armonías perfectas de todos los seres que viven en los lugares donde nadie la molesta. Nosotros, antes de que viniera la civilización, cuando nos instalábamos en un lugar mirábamos el lugar y veíamos dónde había espacio para nosotros. Nosotros no decíamos: "este es el lugar que quiero estar, quito todo lo que hay y pongo mi casita". Nosotros mirábamos: quién vive ahí, que es lo que hay ahí, los árboles ancianos que son comunidades en las que vive un montón de gente: las plantas, los insectos, los animales, todo... y siempre había espacios en donde nos podíamos poner, a los que nos podíamos adaptar. Entonces nos adaptábamos al medio ambiente, nos comunicábamos con él y el medio ambiente nos aceptaba. Imagínate miles de años viviendo en la selva casi desnudos y sin botas. ¡En un lugar donde todo el mundo va con botas! Porque hay serpientes, hay arañas. Pero no nos picaban, no nos comían las panteras ni las pirañas. Vivimos mucho tiempo ahí y vivíamos bien, estábamos sanos y bien alimentados. Éramos felices. Quizá volvamos a vivir en la confianza y la inocencia de los niños combinada con la sabiduría de los ancianos. Quizás volvamos a tener el amor a la tierra y la presencia de los dioses. El futuro es nuestro, lo hacemos día a día. El futuro no es más que la suma de los hoys y los ahoras.
Sobre la muerte
Por Alicia Hamm
La muerte no existe...(risas). Lo que existe es la vida eterna. Nosotros somos inmortales, somos dioses que habitan un animalito. Entonces mi cuerpo animal es un vestido. Y como todo vestido cambia con el tiempo, se gasta... un poquito.
Llegará el día en que haremos como los elefantes... pasaremos por una puerta de luz y dejaremos caer el vestido. A eso la gente le llama un cementerio de elefantes. Pero no es un cementerio de elefantes, es un portal, los elefantes lo ven. El elefante cuando se da cuenta de que le ha llegado su hora ve esa puerta de luz, va allí y cuando pasa deja caer su vestido material. Por eso es que ahí quedan amontonados los huesos. Es otra forma de explicar las cosas.
La explicación tiene mucha magia. Entonces depende de cómo te lo expliques recibes fuerza de la explicación o te amargas. Entonces ¿cómo te explico la muerte?
Imagínate lo que pasa por la noche. Tú te acuestas en la cama, cierras los ojos, tu cuerpo animal está cansado, necesita relajarse, dormir. El cuerpo duerme pero tú no. El cuerpo astral se levanta de este cuerpo cuando él ya está bien dormidito y se va por ahí de aventura. Entonces tú sueñas, visitas gente, te confrontas con tus miedos, y, gracias a Dios, te confrontas allí con tus miedos y no aquí. Pasas por tus aventuras, te confrontas con personas, discusiones o problemas que no resolviste en el día a día... o también te encuentras con seres que ya se marcharon, las almas de tus familiares fallecidos... o recibes enseñanzas. Es todo un mundo, toda una dimensión la del sueño. Y en esa parte de la vida el cuerpo no participa. Durante ocho horas del día nosotros tenemos una vida en otra dimensión donde el cuerpo no participa. Eso es un regalo de la Madre Tierra para que nosotros practiquemos vivir sin cuerpo.
Nosotros trabajamos mucho con el sueño, tenemos toda una escuela del sueño en la que tenemos tareas que realizar para aprender a soñar de una forma más consciente, más lúcida y también para recordarlos durante la mañana y poder trabajar con ellos en el día. Tratamos de llevar los problemas de esta realidad material a la realidad onírica para solucionarlos allí y luego traer soluciones de vuelta a nuestra realidad material.
Esto sería ideal si pudiéramos hacerlo también cuando nos vamos. Si morimos, sería ideal poder llevar esta realidad de aquí al otro lado, encontrar soluciones allí y luego reencarnar trayendo aquellas soluciones para ayudar a la realidad de aquí.
Un chamán tiene que haber pasado por la experiencia de la muerte. Un chamán tiene que haber muerto, haberse ido para el otro lado y traer noticias, mensajes, haber sido testigo de que la otra realidad existe. Y venir y contarnos lo que hay más allá de esta realidad, luego de la vida física. Esa es la razón por la cual cuando nosotros hablamos de la muerte no le tememos. No le tememos porque la conocemos. Yo entiendo que la gente que no ha pasado por la muerte tenga que creer de una manera ciega. Pero yo no tengo que creer de una manera ciega, no tengo que creer nada. Yo sé. Entonces a mí no me atemoriza la muerte. Me atemoriza tener que morirme ahora porque no tengo ganas de morirme ahora. Si me dijeran que tengo que irme ahora... yo lo llamaría al hermano Muerte que es un Ángel de luz, es un ser precioso (no es ningún ser negro con una calavera, es un ser que te abre una puerta... que te ayuda) y le diría: mira, te sientas un ratito ahí que aún yo no estoy lista. Yo creo que se puede hablar con la Muerte y que la Muerte no viene porque sí. La muerte viene porque el alma, el gran Espíritu o Dios o los Consejeros del alma, deciden que ya está bien y que mejor se van ahora.
La muerte no existe...(risas). Lo que existe es la vida eterna. Nosotros somos inmortales, somos dioses que habitan un animalito. Entonces mi cuerpo animal es un vestido. Y como todo vestido cambia con el tiempo, se gasta... un poquito.
Llegará el día en que haremos como los elefantes... pasaremos por una puerta de luz y dejaremos caer el vestido. A eso la gente le llama un cementerio de elefantes. Pero no es un cementerio de elefantes, es un portal, los elefantes lo ven. El elefante cuando se da cuenta de que le ha llegado su hora ve esa puerta de luz, va allí y cuando pasa deja caer su vestido material. Por eso es que ahí quedan amontonados los huesos. Es otra forma de explicar las cosas.
La explicación tiene mucha magia. Entonces depende de cómo te lo expliques recibes fuerza de la explicación o te amargas. Entonces ¿cómo te explico la muerte?
Imagínate lo que pasa por la noche. Tú te acuestas en la cama, cierras los ojos, tu cuerpo animal está cansado, necesita relajarse, dormir. El cuerpo duerme pero tú no. El cuerpo astral se levanta de este cuerpo cuando él ya está bien dormidito y se va por ahí de aventura. Entonces tú sueñas, visitas gente, te confrontas con tus miedos, y, gracias a Dios, te confrontas allí con tus miedos y no aquí. Pasas por tus aventuras, te confrontas con personas, discusiones o problemas que no resolviste en el día a día... o también te encuentras con seres que ya se marcharon, las almas de tus familiares fallecidos... o recibes enseñanzas. Es todo un mundo, toda una dimensión la del sueño. Y en esa parte de la vida el cuerpo no participa. Durante ocho horas del día nosotros tenemos una vida en otra dimensión donde el cuerpo no participa. Eso es un regalo de la Madre Tierra para que nosotros practiquemos vivir sin cuerpo.
Nosotros trabajamos mucho con el sueño, tenemos toda una escuela del sueño en la que tenemos tareas que realizar para aprender a soñar de una forma más consciente, más lúcida y también para recordarlos durante la mañana y poder trabajar con ellos en el día. Tratamos de llevar los problemas de esta realidad material a la realidad onírica para solucionarlos allí y luego traer soluciones de vuelta a nuestra realidad material.
Esto sería ideal si pudiéramos hacerlo también cuando nos vamos. Si morimos, sería ideal poder llevar esta realidad de aquí al otro lado, encontrar soluciones allí y luego reencarnar trayendo aquellas soluciones para ayudar a la realidad de aquí.
Un chamán tiene que haber pasado por la experiencia de la muerte. Un chamán tiene que haber muerto, haberse ido para el otro lado y traer noticias, mensajes, haber sido testigo de que la otra realidad existe. Y venir y contarnos lo que hay más allá de esta realidad, luego de la vida física. Esa es la razón por la cual cuando nosotros hablamos de la muerte no le tememos. No le tememos porque la conocemos. Yo entiendo que la gente que no ha pasado por la muerte tenga que creer de una manera ciega. Pero yo no tengo que creer de una manera ciega, no tengo que creer nada. Yo sé. Entonces a mí no me atemoriza la muerte. Me atemoriza tener que morirme ahora porque no tengo ganas de morirme ahora. Si me dijeran que tengo que irme ahora... yo lo llamaría al hermano Muerte que es un Ángel de luz, es un ser precioso (no es ningún ser negro con una calavera, es un ser que te abre una puerta... que te ayuda) y le diría: mira, te sientas un ratito ahí que aún yo no estoy lista. Yo creo que se puede hablar con la Muerte y que la Muerte no viene porque sí. La muerte viene porque el alma, el gran Espíritu o Dios o los Consejeros del alma, deciden que ya está bien y que mejor se van ahora.
martes, 21 de noviembre de 2017
Jacarandá-corazón
Amo este Jacarandá. Al año y medio de plantarlo su tronco se rajó. Me
dijeron que iba a tener que ponerle unos clavos o mejor cortarle una de
las ramas. Yo dije que no. Fede en cambio me dijo que capaz sanaba solo,
que esas rajaduras con el tiempo se curaban. Que capaz poniéndole un
poco de tierra en la rajadura. Me dijo que lo peor que podía pasar era
que se terminara de partir al medio. Pero no se partió. Durante años la
mitad del jacarandá florecía y la otra no. Se turnaban para florecer. Se
ve que no le daba para florecer completo. Fue creciendo. El árbol fue
curando la rajadura. Un día sólo quedó la cicatriz. Tiene un tronco
gordo y hermoso. Y este año floreció completo.
martes, 7 de noviembre de 2017
¿La tierra que todo lo digiere?
Cuando comencé la compostera, allá por marzo de este año, lo hice con unas lombrices que me regalaron. No eran las Rojas Californianas (Eisenia foetida) sino más bien lombrices de tierra común (Lombricus Terrestris). Me dijeron que no me preocupara, que funcionaba igual, que hacían humus y que se iban a reproducir rápido.
Lo cierto es que empecé con un balde de diez litros. Las lombrices comenzaron a engordar y se las veía muy bien pero no se reproducían tan rápidamente como había leído.
Como yo era muy nueva en esto de vermicompostar hice algunas cosas mal. Por ejemplo, no les procuré un manto de tierra fértil al principio y las mandé de lleno a los desperdicios orgánicos. No sé cómo lograron sobrevivir ahí. Es cierto que alternaba con una capa de tierra y hojas secas pero luego de ver una compostera profesional me di cuenta de que mis pobres lombrices estaban prácticamente en un campo de concentración lombricil.
De hecho la bonanza duró poco y mis lombrices comenzaron a morir. Luego de "salvar" un puñado y trasladarlas a un hábitat (balde) más cuidado comencé a separar mejor el tema de los residuos orgánicos cuidando de no sobrepasar el balde. Lo que mis lombrices no podían comer iba a parar a otro balde. Ese balde se suele llenar de líquido y olor fácilmente por lo que debo removerlo bastante y agregarle hojas secas y tierra.
Una amiga que tiene Rojas Californianas me ofreció un puñado de las suyas (muy pequeñitas) y decidí entonces empezar un tercer balde. Las ventajas de vermicompostar utilizando la Eisenia foetida frente a la Lombricus Terrestris es que las amigas Rojas se reproduce mucho más rápido. Una vez que llegan a la edad adulta son capaces de reproducirse cada 7 días frente a la lombriz común que puede tardar hasta 45 días. Y las Rojas tienen un promedio de vida de unos 16 años mientras que las lombrices comunes viven unos 4 años. Una Roja en condiciones óptimas de temperatura, humedad , aireación y alimentación puede llegar a las 1.500 lombrices por año. Y el abono que se obtiene es de alta calidad. Mucho más que el abono de las comunes.
Tengo mis tres baldes. Uno con Rojas, otro con comunes y otro con desperdicios orgánicos y tierra.
En un mes les cuento qué sale de cada uno.
Lo cierto es que empecé con un balde de diez litros. Las lombrices comenzaron a engordar y se las veía muy bien pero no se reproducían tan rápidamente como había leído.
Como yo era muy nueva en esto de vermicompostar hice algunas cosas mal. Por ejemplo, no les procuré un manto de tierra fértil al principio y las mandé de lleno a los desperdicios orgánicos. No sé cómo lograron sobrevivir ahí. Es cierto que alternaba con una capa de tierra y hojas secas pero luego de ver una compostera profesional me di cuenta de que mis pobres lombrices estaban prácticamente en un campo de concentración lombricil.
De hecho la bonanza duró poco y mis lombrices comenzaron a morir. Luego de "salvar" un puñado y trasladarlas a un hábitat (balde) más cuidado comencé a separar mejor el tema de los residuos orgánicos cuidando de no sobrepasar el balde. Lo que mis lombrices no podían comer iba a parar a otro balde. Ese balde se suele llenar de líquido y olor fácilmente por lo que debo removerlo bastante y agregarle hojas secas y tierra.
Una amiga que tiene Rojas Californianas me ofreció un puñado de las suyas (muy pequeñitas) y decidí entonces empezar un tercer balde. Las ventajas de vermicompostar utilizando la Eisenia foetida frente a la Lombricus Terrestris es que las amigas Rojas se reproduce mucho más rápido. Una vez que llegan a la edad adulta son capaces de reproducirse cada 7 días frente a la lombriz común que puede tardar hasta 45 días. Y las Rojas tienen un promedio de vida de unos 16 años mientras que las lombrices comunes viven unos 4 años. Una Roja en condiciones óptimas de temperatura, humedad , aireación y alimentación puede llegar a las 1.500 lombrices por año. Y el abono que se obtiene es de alta calidad. Mucho más que el abono de las comunes.
Tengo mis tres baldes. Uno con Rojas, otro con comunes y otro con desperdicios orgánicos y tierra.
En un mes les cuento qué sale de cada uno.
miércoles, 25 de octubre de 2017
No hay más grieta. TODOS estamos en esto.
En 1989, cuando ganó el turco por primera vez, mis viejos (que no lo habían votado) decidieron que teníamos que salir a la calle a estar con el pueblo que se había expresado en las urnas. Había que estar con la gente. Yo tenía 12 años. Mis papás me habían explicado que con Menem las cosas se iban a poner muy duras pero que estábamos en democracia y que eso era lo más importante. La dictadura del 76 estaba aún muy fresca. Entonces el pueblo se había expresado y había que salir a festejar eso. Y salimos. Fuimos con unos amigos de mis papás a caminar por Corrientes. Nosotros ya viviamos en Olivos así que ir al centro no era algo muy común. La gente estaba eufórica. Todos muy felices con la "revolución productiva" y el "salariazo" (la historia comprueba que esto jamás sucedió). Mis papás con cara de esto se va a ir a la mierda pero bueno, acá estamos, caminando con todos. Eso fue muy loco. Y creo que fue una de las lecciones más fuertes que me pudieron haber dejado.
Hoy todo se está yendo a la mierda. La mayoría se ha expresado. A nivel mundial es un fenómeno que está sucediendo. El mundo se está derechizando. Sólo quedar seguir trabajando, dialogando, expresándonos, haciendo. Siempre, siempre el camino de medio.
"La patria es el otro" incluye a todos.
Hoy todo se está yendo a la mierda. La mayoría se ha expresado. A nivel mundial es un fenómeno que está sucediendo. El mundo se está derechizando. Sólo quedar seguir trabajando, dialogando, expresándonos, haciendo. Siempre, siempre el camino de medio.
"La patria es el otro" incluye a todos.
domingo, 15 de octubre de 2017
A las penas les cambio el color
Con este pedacito blanco en mis manos, este bichito de luz pomposo y amoroso, esta Lua amorosa que me regaló la vida (mi madre) siento que tuve suerte, esquivé la muerte. Caí en la vida, en esta tierra y mi promesa es disfrutar hasta que me toque partir. Mis pequeñitos que no llegaron a este plano me lo recuerdan todos los días. Mis (tus) células son un regalo, una bendición de cada día y por eso no hay que multiplicar el dolor. El amor está en el aire, en el sol, en la luna, en mis amores. Tuve suerte. Mucha suerte. Y ustedes, si pueden leer esto, también. Quiéranse mucho. Yo salgo al sol, agarro mis penas y como dice la canción: les cambio el color.
miércoles, 6 de septiembre de 2017
De otro color
Un par de noches luego de que Mani murió tuve un sueño. Estábamos con Nico mirando alguna serie en netflix, los
dos abrazados en el sillón (Mani siempre en esos casos aparecía y
saltaba arriba nuestro, se acomodaba y se quedaba con nosotros). Pero en mi sueño aparecía otro
gato. Era de la misma altura que Mani pero no era blanco. Tenía color. Nosotros nos
asombrábamos de verlo y gritábamos ¡Mani!
Ayer a la noche nos disponíamos a ver los capítulos de la última temporada de Twin Peaks. Y de pronto ya no supe si era sueño o vigilia pero la gata que nos viene visitando todos los días desde que Mani murió había subido la escalera y nos buscaba. Le hicimos un gesto de que se subiera al sillón y sin decir ¡miau! la gata se trepó y se acomodó entre Nico y yo.
Era como estar con Mani pero con un gato de otro color.
Ayer a la noche nos disponíamos a ver los capítulos de la última temporada de Twin Peaks. Y de pronto ya no supe si era sueño o vigilia pero la gata que nos viene visitando todos los días desde que Mani murió había subido la escalera y nos buscaba. Le hicimos un gesto de que se subiera al sillón y sin decir ¡miau! la gata se trepó y se acomodó entre Nico y yo.
Era como estar con Mani pero con un gato de otro color.
lunes, 4 de septiembre de 2017
Mani-hermosura
Mani-hermosura, hoy llegó una carta. Y al abrir esa carta el corazón se
me volvió a estrujar. Decía la carta que la empresa tal había trasladado
tu cuerpito blanco de gato y lo habían cremado. Ese cuerpito caliente y
vivo que tantas veces acaricié, tantas veces me pareció enorme,
latiendo en cada pelo. Mani, ahora que sos parte del aire, ahora que no
puedo acariciarte sino en los recuerdos volví a mirar ese pañuelo blanco
que colgué de la Santa Rita en tu honor porque te encantaba
rascarte las uñas en la Santa Rita y subirte a ella para seguir tu
rumbo por otras medianeras. Ese pañuelo blanco que llevé a la plaza y
lo mantuvimos en alto cuando le dijimos ¡no! al 2x1. Ese mismo pañuelo
que luego colgué en el cuello del buda y que cuando moriste lo envolví
en tu árbol para que ondeara y ondeara y ondeara.
Mani, se están muriendo tantas cosas. Y yo aquí abajo, aún viviendo en el tiempo, un tic tac que nos une a todos los que estamos vivos, un tic tac que debería ayudar a despertarnos.
Mani, se están muriendo tantas cosas. Y yo aquí abajo, aún viviendo en el tiempo, un tic tac que nos une a todos los que estamos vivos, un tic tac que debería ayudar a despertarnos.
martes, 15 de agosto de 2017
Los gatos de mi vida
Llegué a esta casa sin gatos.
Yo no sabía lo que era amar un gato. Pero la casa estaba viva.
Había pájaros por doquier. Había tierra.
Planté flores y plantas. Planté un limonero.
La ilusión que tenía no se mantuvo mucho tiempo,
acompañada de otro hombre,
otros proyectos,
otros amigos,
otras cargas.
Pasó el tiempo.
Muchas de esas cosas se resignificaron, se despidieron, se desvanecieron.
Todo empezó a fluir de otro modo.
Conocí nuevos amigos,
nuevos horizontes,
un nuevo amor,
la energía fluyó más intensa.
Se me abrió el corazón.
En esta casa quise tener hijos.
Los perdí. Uno, tras otro.
Nunca llegaron a materializarse en este plano.
Y entonces empezaron a venir ellos.
Los gatos.
Yo no sabía lo que era amar un gato. Pero la casa estaba viva.
Había pájaros por doquier. Había tierra.
Planté flores y plantas. Planté un limonero.
La ilusión que tenía no se mantuvo mucho tiempo,
acompañada de otro hombre,
otros proyectos,
otros amigos,
otras cargas.
Pasó el tiempo.
Muchas de esas cosas se resignificaron, se despidieron, se desvanecieron.
Todo empezó a fluir de otro modo.
Conocí nuevos amigos,
nuevos horizontes,
un nuevo amor,
la energía fluyó más intensa.
Se me abrió el corazón.
En esta casa quise tener hijos.
Los perdí. Uno, tras otro.
Nunca llegaron a materializarse en este plano.
Y entonces empezaron a venir ellos.
Los gatos.
viernes, 11 de agosto de 2017
Joya tu corazón
Tenemos el corazón partido. Mani murió antes de entrar al quirófano. Lo
estaban preparando, ya estaba sedado y con anestesia pedidural. Dice el
anestesista que se puso azul. Un edema pulmonar. Eran dos veterinarios y
un ayudante y no pudieron sacarlo de ese cuadro. Fue instantáneo. Se
les fue. En dos segundos. Dicen que era imposible predecirlo, que Mani
no presentaba ninguna cardiopatía, que tal vez fue un trombo, en fin...
palabras. La verdad es que ya no importa. Sé que hicimos todo lo que pudimos, que lo llevamos a un buen lugar. También sé que nadie tiene la vida comprada.
Cuando lo fui a ver ya no estaba su mirada, esos ojos increíbles de gato sensible e inteligente.
Pero algo de su energía se podía sentir. Así que lo abracé fuerte y sólo me salía decirle gracias, gracias, gracias por todo.
Mani, fuiste un regalo maravilloso de la vida.
Cuando lo fui a ver ya no estaba su mirada, esos ojos increíbles de gato sensible e inteligente.
Pero algo de su energía se podía sentir. Así que lo abracé fuerte y sólo me salía decirle gracias, gracias, gracias por todo.
Mani, fuiste un regalo maravilloso de la vida.
jueves, 10 de agosto de 2017
Un fémur para Mani
Ayer al mediodía una vecina me tocó el timbre
preguntándome si yo tenía un gato blanco. Mani estaba en su casa herido. No podía moverse y lloraba mucho. Estaba postrado
en un rincón y tenía una herida en el flanco trasero. Fui a buscarlo, lo envolví con la
frazada y lo traje a casa. Tenía las pupilas dilatadas, temblaba
y no podía pararse. Temí lo peor. Su veterinario estaba de vacaciones así que me tomé un remise y me fui con el gato en
brazos, envuelto en la frazada, a la veterinaria que me recomendó mi vecina.
La doctora, una genia. Lo atendió enseguida y su primer diagnóstico fue fractura de fémur. Le dio un analgésico y un antiinflamatorio. Nos dejó un rato en una salita a solas para que Mani se recuperara del dolor. Luego lo volvió a examinar. Nos mandó a hacer unas radiografías para descartar que hubiera algo en columna. Luego de un intenso periplo volvimos para casa.
De lo que sí estamos seguros es que a pesar de este desastre Mani tuvo mucha suerte.
Tuvo mucha suerte porque la vecina que lo encontró (en su jardín) lo reconoció como mi gato y tuvo la amabilidad de venir a tocarme el timbre. Tuvo suerte de encontrarme ya que en ese horario yo no suelo estar nunca. Tuvo suerte después cuando llamé a su veterinario de siempre y estaba de vacaciones pero en el medio de la desesperación mi vecina me indicó a qué veterinaria llevaba a su perrita. Y allí fue la suerte más grande porque la conocimos a Sonia.
Y si ustedes vieran como Sonia lo trató a Mani. La delicadeza, el amor, la sensibilidad. Resolvió mil cosas, nos facilitó los turnos para el radiólogo, el cardiólogo, consiguió un sobreturno para la cirugía, nos explicó paso por paso cómo inyectarle el tramadol y los antibióticos y la dexametasona. Nos explicó cómo darle agua con una jeringuita. Respondió todas las preguntas tontas que le hice. Nos escuchó con el corazón y nos guió con dulzura y atención plena.
Mani tuvo mucha suerte.
Hay una imagen que me ha quedado grabada de todo este proceso. Nico y yo, enfundados en delantales de plomo, en una sala fría, sosteniendo al gato mientras le sacaban las placas para corroborar que sólo fuera una fractura de femur. Y el gato, un santo, se dejaba hacer todo. Nos miraba desde la espesura de los analgésicos y nos guiñaba los ojitos como diciéndonos, todo va a estar bien, chicos. Qué suerte que tengo de tenerlos.
La doctora, una genia. Lo atendió enseguida y su primer diagnóstico fue fractura de fémur. Le dio un analgésico y un antiinflamatorio. Nos dejó un rato en una salita a solas para que Mani se recuperara del dolor. Luego lo volvió a examinar. Nos mandó a hacer unas radiografías para descartar que hubiera algo en columna. Luego de un intenso periplo volvimos para casa.
De lo que sí estamos seguros es que a pesar de este desastre Mani tuvo mucha suerte.
Tuvo mucha suerte porque la vecina que lo encontró (en su jardín) lo reconoció como mi gato y tuvo la amabilidad de venir a tocarme el timbre. Tuvo suerte de encontrarme ya que en ese horario yo no suelo estar nunca. Tuvo suerte después cuando llamé a su veterinario de siempre y estaba de vacaciones pero en el medio de la desesperación mi vecina me indicó a qué veterinaria llevaba a su perrita. Y allí fue la suerte más grande porque la conocimos a Sonia.
Y si ustedes vieran como Sonia lo trató a Mani. La delicadeza, el amor, la sensibilidad. Resolvió mil cosas, nos facilitó los turnos para el radiólogo, el cardiólogo, consiguió un sobreturno para la cirugía, nos explicó paso por paso cómo inyectarle el tramadol y los antibióticos y la dexametasona. Nos explicó cómo darle agua con una jeringuita. Respondió todas las preguntas tontas que le hice. Nos escuchó con el corazón y nos guió con dulzura y atención plena.
Mani tuvo mucha suerte.
Hay una imagen que me ha quedado grabada de todo este proceso. Nico y yo, enfundados en delantales de plomo, en una sala fría, sosteniendo al gato mientras le sacaban las placas para corroborar que sólo fuera una fractura de femur. Y el gato, un santo, se dejaba hacer todo. Nos miraba desde la espesura de los analgésicos y nos guiñaba los ojitos como diciéndonos, todo va a estar bien, chicos. Qué suerte que tengo de tenerlos.
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