lunes, 18 de abril de 2022

Un pequeño gesto recupera el enlace

Un pequeño gesto recupera el enlace. Pasar al acto, dar el primer paso y que algo se abra. Como en las sesiones de shiatsu pero en la vida (si el otro quiere, claro).
En ese acto -que puede ser un simple abrazo- se abre una posibilidad. Por eso es importante quedarse. No irse rápido. Esperar. En ese esperar puede pasar que el pétalo caiga por la fuerza de la gravedad.
Hay belleza en ese acto. Entonces ahí radica su importancia. No en el efecto. Por eso: no tiempo. La posibilidad abre el tiempo. Lo demás es probable que ya no importe.

jueves, 14 de abril de 2022

Palermo Soho

Ayer por esas cosas de la agenda terminé caminando por las callecitas de Palermo Soho. Hace treinta años la calle Jorge Luis Borges se llamaba Serrano y yo solía ensayar en una casa ubicada en esa calle todos los miércoles a la noche.
El barrio actualmente es otro planeta. A medida que me alejaba de Santa Fé, me inundó una mezcla de aromas a perfume importado, ropa blanca, colores de alta gama y mucho ocio. Era tan fuerte ese olor que terminé embriagándome de esas luces, los cuerpos apolíneos, las caras perfectamente delineadas. Cuerpos bien alimentados, bien nutridos, sudando el fitness y la abundancia de cada día.
Estaba hambrienta así que me senté en un barcito que tenía mesitas afuera. La carta de tés era una explosión de sabores acompañado de tortas varias.
En un segundo se apeó un transeúnte a mi mesa. Era un muchacho joven, pálido, alto, delgado y bien vestido. Se me puso delante de la mesa y desplegó un cartel que decía: "Quiero abrir un bar de birras en Buenos Aires".
Me quedé perpleja sin saber muy bien qué decir.
-¡Suerte!- le dije.
-Te puedo pasar un cbu, con lo que puedas ayudar va a estar bien -me contestó sin que se le mueva un pelo.
Pensé: hasta la forma de pedir es distinta en estas calles. ¡Un CBU!
No tuvo mucho éxito. Nadie le pidió el cbu ni le dieron efectivo. Se marchó tranquilo sin pestañear.
A los cinco minutos apareció otro muchacho, petiso, de piel morena, un cuerpo redondeado a base de harinas blancas y azúcar, el combustible de los que menos tienen.
En menos de diez segundos aparecieron tres policías de la ciudad: dos hombres y una mujer. Rodearon al muchacho como si fuera un delincuente.
-No se puede vender acá, negro.
Le requisaron todo.
-¿Tenés algo que te comprometa?
Le pidieron que se levante la remera para ver si "iba calzado".
-La próxima vez que te vea por acá te vas en bolas. No te quiero ver más por acá.
En un segundo se me fue la embriaguez. Me embargó el miedo. El té y la torta me dieron náuseas. Solo me quería ir. Quería huir de esas calles de plástico. Yo sé que hay gente que frente a estas cosas se indigna, protesta, defiende... o... aplaude.
Yo tuve miedo y vergüenza de estar sentada en esa mesa. El contraste fue apabullante.

martes, 12 de abril de 2022

Control y privilegios del día

No me gusta saltearme el desayuno. Pero hoy me tenía que despertar muy temprano y ayunar.
Me vestí de persona y salí con el frío de la mañana pegándome en la cara. Caminé las cuadras que me separan del colectivo junto a otras personas. Los adolescentes yendo al colegio, los adultos yendo a trabajar. Todos muy ordenaditos: el colectivo con su ruta programada, nosotros con nuestras tarjetas SUBE, zapatos en los pies, abrigos que nos protegen, carteras, mochilas, celulares y una agenda que cumplir durante el día. Durante el viaje traté de leer un libro pero me era imposible concentrarme.
Llegué a mi lugar de destino. Empecé a caminar por la avenida y me encontré con varios pies descalzos, un señor fumando, sentado junto a una bolsa de consorcio, otro hombre caminaba con unas zapatillas hechas jirones y balbuceaba algo con la mirada perdida. Personas con el estómago vacío, con un ayuno impuesto por la carencia, sin agenda del día, sólo las horas para deambular por esas calles fantasmagóricas de una ciudad que se olvidó de amar.
Llegué al Hospital Alemán y la luz de afuera había cambiado. Pero la luz de los hospitales siempre es la misma. Blanca, fría, precisa y dogmática. Me tocaba ir al subsuelo. Había bastante cola pero iba rápido. Un hombre estaba muy enojado porque no iba lo suficientemente rápido, protestaba, era como si una radio saliera de su boca.
Me hice el estudio. Quince minutos de inspección de mis partes blandas. Un poco de gel y un hombre joven de bata blanca inspeccionaba mis órganos internos. Respirá, retené el aire, no respires. Respirá... Detrás del barbijo y los lentes sentía mi energía marchitarse. Quince minutos de respirar raro para que ese hombre de la bata blanca simplemente corrobore lo que ya sabíamos: está todo bien.
Salí, me quité el barbijo, me sacudí la bruma blanca del Hospital. Un café con leche y sentarse a leer a Patti Smith son mis privilegios de este día.
No me vengan a buscar.

lunes, 11 de abril de 2022

Comunidad

Amo la lluvia pero más cuando estoy guarecida arriba de un bondi. No sé explicarlo bien. Siento una sensación de comunidad, todos en la misma. Afuera el cielo se cae. Adentro estamos todos sequitos y en movimiento. Magia.

jueves, 7 de abril de 2022

Chejfec

Se murió Sergio, pienso. Se murió S.
No sé quien fue realmente Sergio Chejfec. Yo no lo conocí en persona. Sé, por ejemplo, que vivió muchos años en Venezuela. Que luego se estableció en Nueva York y que venía a la Argentina y daba clases en la Untref. Era alguien de carne y hueso. Un escritor.
Pero para mi Chejfec fue un nombre que escuché entre tantos nombres de escritores en la carrera de Letras, ya casi al final, en un seminario de licenciatura donde analizábamos los procedimientos técnicos de la novela. Y yo vine a elegir "Los Planetas" de Chejfec que básicamente lo que hacía era dinamitar los procedimientos técnicos de la novela tradicional.
No me voy a olvidar de un verano tortuoso en Buenos Aires leyendo y releyendo esa novela, subrayando, escribiendo, pensando.
Fui a buscar el texto que escribí hace ya casi veinte años y encontré esta cita que me parece fenomenal, tan actual, tan lúcida: "Cuando la naturaleza es tan oscura que resulta imposible alcanzar la verdad, es mejor crear una organización eficiente, aunque ilusoria, que nos permita representarla como si fuera real".
Eso fue para mi la literatura durante muchísimos años. Una organización eficiente que me permitía representar lo real. Porque al final de cuentas, todas las historias personales se entrelazan con "los pájaros oscuros de la Historia".
Gracias Sergio, gracias Chejfec.
Qué pena que te hayas muerto tan joven.
Voy a buscar tus otros libros.

jueves, 31 de marzo de 2022

Otoño

Orden, claridad, precisión.
El elemento metal propone ese límite sutil y delicado que permite el intercambio adecuado entre el adentro y el afuera. Sus órganos son la piel, los pulmones y el intestino grueso. Es un tiempo donde la energía de la naturaleza se concentra y así como los árboles dejan caer sus hojas, nosotros soltamos lo accesorio para conectar con lo esencial.
Su color blanco llama a la pureza, a la pulcritud. El elemento metal nos pide estructura, disfruta de la rutina y de ciertos rituales. Su sentido es el olfato, ese sentido tan primario y a la vez necesario para "olfatear" nuestro alrededor.
Tengan todos un buen otoño. 



lunes, 28 de marzo de 2022

Potencial


Comienza la semana y percibo mi pequeño orden interno. Caliento agua para el mate, abro la ventana, el gato salta y ronronea pidiendo su primera comida del día.
A esta hora donde la luz aún es tenue y los primeros movimientos de la calle se despliegan tímidos, siento que todo es posible.
Amo ese momento que es puro potencial.

jueves, 24 de marzo de 2022

Todos los 24 de marzo

Todos los 24 de marzo, lloro. No sé cuando va a ocurrir ni en qué momento pero siempre, en algún momento del día, las lágrimas vienen a mi, silenciosas y furtivas bajan por mis mejillas hasta llenarme de sal la comisura de los labios. Puede ser alguna imagen, una canción, la vibración de la plaza, lo que escribió alguien, alguna foto... siempre hay algo que toca una fibra muy interna de mi ser y las lágrimas afluyen.
Tengo un recuerdo muy nítido de la primera vez que aprendí la palabra "democracia". Debía tener seis años, era 1983. Mis papás me llevaron a una marcha y la gente cantaba: "se va acabar, se va a acabar, la dictadura militar". Le pregunté a mi papá qué era eso. No recuerdo muy bien qué me explicó. Pero sí recuerdo lo que vino después. "Pa, si se acaba la dictadura ¿qué viene ahora?", le pregunté. "La democracia", me dijo mi papá en el medio del coro. "Y qué es la democracia?" (me costó pronunciar la palabra) "Es el gobierno del pueblo".
Y bueno, hoy lloré. Lloré porque las botas cambiaron su disfraz y nos siguen socavando cimientos.
Lloré de agradecimiento también porque pasaron 46 años desde ese fatídico marzo y hoy, en este marzo, había pueblo bailando en las calles, rememorando, caminando y fluyendo con la vida.

Obra: El nido. Año 1983. Técnica: dibujo en grafito.
Por Julián Usandizaga




martes, 15 de marzo de 2022

Impermanencia

Yo creía que una parte mía era inmutable. Lo sigo creyendo solo que estaba bastante equivocada sobre esta parte mía. Con esto quiero intentar decir que a esa parte inmutable accedo bastante poco, rara vez diría. Y que lo demás que creo que conozco y soy yo es lo que puede cambiar con los años, las vivencias, el amor. No soy la misma persona que hace veinte años. Pero una parte mía que también es tuya y de él, ella, tantos otros... es un misterio.

domingo, 13 de marzo de 2022

Bu bu bu que bus

Estoy viendo el amanecer desde arriba del buquebus. Emoción. Creí que este día nunca iba a llegar. Bueno. Si me pasa esto con el amanecer desde un vidrio sucio no respondo de mi cuando vea el atardecer en La Balconada.

miércoles, 2 de marzo de 2022

miércoles, 23 de febrero de 2022

Muy lunar

Pienso en lo que fue este verano, pienso en un enero de fuego donde sólo se hablaba de Covid-19, Omicron, los casos subían exponencialmente y se cancelaban turnos médicos de control. Pienso en que yo era uno de esos "casos de control" que querían patear para marzo porque "el covid y los protocolos y las vacaciones". Pienso en que mi "caso de control" era un melanoma, ¡no podía esperar! Pienso en que por suerte fue un melanoma superficial, es decir, por suerte, no se había ramificado. Pienso en la secretaria del Fleming diciéndome por teléfono que ella no podía darme un sobreturno porque el Covid bla bla bla, que esperara a marzo o sino que llevara una biopsia. Pienso en que no encontraba cirujanos que me hicieran la biopsia. Pienso en el cirujano del Hospital Alemán que escuchó mi conversación con la secretaria y se apiadó de mi historia, me hizo pasar directamente y me dio un turno para sacarme el "lunar". 
Ayer finalmente pusimos un punto final a esta historia que comenzó el 6 de enero. El 11 de marzo me sacan los puntos. Abandono mis cuatro paredes que me han cobijado estos dos años de pandemia y me meto al mundo real. Si me enfermo de Covid ya me importa muy poco. Me salvé de un melanoma. Protocolos, cuidados, sobrecarga en el sistema, todo colapsado. Agradezco profundamente que hayan aparecido las personas que tenían que aparecer para que esto se resuelva en tiempo y forma.
Aprendí mucho este verano. Por ejemplo que hay cuidados extremos que te pueden matar. También que hay buena voluntad de muchas personas que se saltan el sistema. Y aprendí que yo también me tengo que callar a veces. La compasión no es sólo una palabra. Hay que practicarla. Y mucho.

domingo, 20 de febrero de 2022

Hay que sentarse lo menos posible: no creer en ningún pensamiento que no haya surgido al aire libre y estando nosotros en movimiento, en ningún pensamiento en cuya génesis no intervengan alegremente también los músculos. Todos los prejuicios proceden de los intestinos. Ya dije en una ocasión que la vida sedentaria constituye el auténtico pecado contra el espíritu. 

Friedrich Nietzsche

miércoles, 2 de febrero de 2022

Literal

Hace un tiempo venimos pensando en cambiar de casa. Hans odia las escaleras de nuestro dúplex y entonces me manda fotos de casas de una sola planta que por supuesto suelen ser todas viejas. 

Hans -¿Y? ¿Es nuestra nueva casa?

Flor -¡No!

Hans -jajajajajajaa

Flor -Está toda recubierta de machimbre...

Hans -Lo sé, pero ¿viste el jardín? Y todos los ambientes con luz natural.

Flor -Habría sacar todo ese machimbre. Y habría que sacar las alfombras de los cuartos... y... los caños deben ser de hace cincuenta años... a ver, es una casa para refaccionar.

Hans -Lo sé.

Flor- Si aprendemos cómo hacerlo, no hay problema. Vivamos la experiencia en la casa que ya tenemos y después me decís.

Hans -jajajajajaja

Flor -vos acordate que vivimos tres años con un velador de mi abuela en el baño porque no sabíamos cambiar el artefacto de luz.

Hans -Dale. Tenemos que poner antes una alfombra para saber sacarla.