miércoles, 29 de diciembre de 2004

Turismo

En estos días han venido algunos amigos que hace un tiempo viven afuera y hemos aprovechado para pasearlos/nos por todo Buenos Aires:
cafecitos,
helados,
callecitas empedradas,
plazas,
puerto de frutos,
asados,
ferias artesanales,
y para rematar dos días en la isla del Tigre.
Además,
hemos abierto la casa,
hemos cocinado platos típicos,
hemos bebido del buen vino,
y hemos conversado.
Una maravilla.

martes, 7 de diciembre de 2004

Bashevi Singer

Hoy los personajes que me acompañaron tenían nombres como Meshulam, Dacha, Hadassah, Adele, Asa Heshel y Nyunie entre otros.

lunes, 6 de diciembre de 2004

Pájaros


Por la mañana sólo cantos de pájaros. Es extraño, en este barrio suelen escucharse los ruidos incesantes del progreso pujante: la construcción, derrumbamiento de casas viejas, taladros, calles pavimentadas y rieles en pugna.
Pero hoy eran sólo pájaros y una brisa de río.
Y entonces comprendí que sigue habiendo algo de natural en todo esto.

jueves, 2 de diciembre de 2004

Jerónimo Espejo, Recuerdos históricos


-¿De qué país es usted?-preguntó Bolívar al coronel argentino Manuel Rojas, en Quito, en un banquete.
-Tengo el honor de ser de Buenos Aires.
-Bien se conoce, por el aire altanero que representa.
-Es un aire propio de los hombres libres-respondió el argentino, inclinándose.

martes, 2 de noviembre de 2004

Vocalizando

Una sala. Ella, los ojos pícaros y un cuerpo que es una caja sonora vibrando cuando habla. Me acerco a su piano y me miro los labios en el espejo apoyado. Mom mom mom mim mem mam mom mum miam mum mam.Durante una hora me arqueo como un pájaro de cuello largo. Allí, profundo en el centro, manos que titilan. Tomo aire y parezco una princesa haciendo reverencias. Voy limando las asperezas, voy subiendo, subiendo, hasta coronarme.
En el espejo vuelvo a ser Florencia. Guardo la voz despacito y me retiro al sol de la tarde y al bullicio que me depara en la avenida Santa Fé.

lunes, 1 de noviembre de 2004

Fuegos

Ensayo Fuegos, la opera prima de mi amiga Laura Torrecilla. Los sombreros de ala ancha están bien. Digo "ya" y todas corremos hacia algún lado. Las polleras derrochan perfumes y femeneidad. Un mundo de talcos, plumas y besos robados de un púrpura furioso. Los zapatos de taco y unas caderas ondulantes, piel de manzana. Campanitas y pasos pequeñitos. Con tacos altos. Pisoteando un montón de cabezas aplastadas. Caemos con los cuerpos efímeros y el perfume se derrite en una red de telarañas. Ya basta. Niñas tan bonitas que no saben besar, niñas tan bonitas viejas y ajadas.
Fuegos.
Destellos.
No llegan a encender una fogata.
No ven: las bailarinas se transforman en marionetas de un fuego que no acaba de incendiar.

domingo, 31 de octubre de 2004

Paladas de tierra



Ayer fue la última función de Octubre. Un pájaro negro me acompañó en todo el espectáculo. Salido de un sueño. La voz salió estremecida. No me importó nadie. Canté para mí. Transfigurada en el personaje dejé de ser y arremetí contra ese ser que moría al son de mi caja. Golpes que parecían paladas de tierra. No me importó ser terrible. No me importó ser abismal. No me importó hacer un silencio antes de decir: algarrobo algarrobal.

viernes, 29 de octubre de 2004

Universitaria

En un formulario insulso completo datos de mi vida: trabaja, estudia, tiene actividades culturales, cuántas horas, cuántos kilómetros, con quien vive, cursa, no cursa, aplazos, éxitos. Todo es absolutamente ficticio. Yo ya me recibí pero en este formulario me preguntan cuántas materias cursé en el 2004. ¿Por qué me preguntan si tengo la libreta y fruncen la nariz cuando les digo que no porque está archivada entre innumerables papeles del archivo del Departamento de Alumnos, o peor aún, en la sección Títulos? Sí, señorita, Títulos. Allí, donde recala nuestra puerta de salida de esta torre de papel incendiada.
La cola avanza unos centímetros y algunos se sienten reconfortados. Pero yo sé que aquello no es más que amontonamiento de cuerpos. No están yendo más rápido. La mujer que está delante mío me cuida el lugar y me voy al Departamento de Letras a votar para la Junta Departamental. Me inundan de papeles. Me inundan las caras conocidas que no me reconocen. Todos atentos a mi voto... sos del cbc, tenés el plan de estudios, nosotros luchamos por, nosotros creemos que, nosotros, nosotros...sí, les digo, los conozco a todos ustedes, ahora déjenme en paz.
Me dirijo a la mesa y entrego mi DNI. Empadronada, tachan mi nombre en la lista y entro al cuartito donde coloco en un sobre una boleta. Me dirijo a la urna. Abajo, el infierno continúa igual. El infierno es la espera, me dice un muchacho de filosofía. Apretujados sin poder movernos, sin siquiera sentarnos.
Pasan tres horas.
La torre de papel se desvanece cuando entrego el formulario y me dirijo a Títulos a confirmar que sellen mi libreta. Me maravilla saber que está en un archivo que ellos guardan como un cofre importante. Por un segundo siento que aquel sello estampado es mi acta de defunción. Me guardan allí, en ese cajoncito.

lunes, 25 de octubre de 2004

Segunda función: Memorias de la Tierra

Ayer fue un estallido de energía, una debacle subterránea.Y ya.
No tengo palabras para describir lo hermoso que fue.
A él se lo escuchó, además.
Hay que confiar en la acústica, señores.

martes, 19 de octubre de 2004

Estreno: Memorias de la Tierra


Un ojo delineado y el otro no. Una mano con pincel, sombras oscuras para la muerte, es decir, para mí. Rubor no, sólo base muy clara, palidez. Y labios furiosos.
La caja vidalera del lado claro, acariciando, acariciando la voz.
Marcamos luces: círculo grande para él, círculo pequeño para mí. El espacio se reduce a mi cuerpo desplazado, rodado, cantado por una voz que reconozco mía pero que no es tal. Otros ojos delineados se acercan. La danza comienza. Y el eco.
Aplausos.

jueves, 14 de octubre de 2004

Detallista

Mi disciplina mental es variable. Puedo recordar detalles nimios, detalles irrisorios como el pliegue de una manga, una cara en el andén de Retiro, una noticia importante de hace diez años, el nombre de la persona que me atiende en la ventanilla del correo, de qué estaban hechos los brownies de manteca, la primera vez que hice un puente con mi columna vertebral, el detalle de la comisura de una boca moviéndose, el día del parcial de latín hace cinco años, el rostro de Osiris al verme deambular por la avenida sin flores en el pelo.
Pero los cumpleaños, los vencimientos de cuentas, la cuenta de los días, el promedio...

martes, 12 de octubre de 2004

Cancioncita

Llueve en Buenos Aires.

It's raining
It's pouring
The old man is snoring
and he went to bed
with a cold in his head
and he didn't wake up in the morning.

La duda que me dejaba esta canción era si el señor era un dormilón o si definitivamente no iba a despertarse más. Tétrico.
Pero todas las canciones británicas para niños que me enseñaban eran así.
Menos mal que después vino Lewis Carroll a dar vuelta todo eso.

lunes, 11 de octubre de 2004

Pictionary

Ayer entre ñoquis amasados por mi amiga Natalia, el postre de banananut y café recién hechito se coló un recuerdo en mi mente que atesoré para contártelo porque, tarde o temprano, sé que vas a entrar a esta página y te vas a reir mucho. Últimamente tengo una enorme facilidad para hacer que los recuerdos acudan a mi mente sin que yo los llame así que una palabra puede ser disparadora de haces de memoria perezoza que se despliegan en cuadritos de historietas.Alguien en la mesa dijo "Pictionary".
El resto vino solo.
Primero, mi nulidad para dibujar. Luego una noche en donde mi nulidad para dibujar hizo que perdiéramos la partida enseguida y nos fuéramos felices a conocernos mejor a ese sofá del living de tu casa, lejos del ruido de la cocina y del resto de los participantes. Luego la guitarra de doce cuerdas que estaba apoyada en dicho sofá. Mi desconcierto y curiosidad por tocar una guitarra de doce cuerdas. Tu insistencia en que yo cantase algo de mi creación. Mi canción. Lágrimas saliendo de tus ojos (sí, lloraste). Mi desconcierto ante tus lágrimas y mis ganas de llenarte de besos.Segundo, tus pies envueltos en pantuflas con cara de algún animal que no recuerdo. Tu sonrisa de conejo. Tu felicidad cuando perdimos la partida del Pictionary.

domingo, 10 de octubre de 2004

La Paloma

Los veranos en La Paloma, los atardeceres en la Balconada, los amaneceres en la Aguada, los biscochitos calentitos en la playa, los churros tan largos que se hacían redondos, las extensas caminatas en la arena, el barco hundido, la arena apisonada de Anaconda, la casita con postigos verdes, otra casita redonda a la que llamábamos el Torreón, los tenedores que nos prestó Leticia para un asado con amigos, los anillos y colgantes que vendían en la feria, cómo Leticia hablaba mucho, el correo postal -¡sí, yo mandaba cartas escritas a mano!-, los libros y el mate, los termos rotos por el viento, la sal pegada al cuerpo, las algas cuando había marea baja, el sol ardiendo y nosotros sin sombrilla, padre sacándole fotos a la olas, padre perdiendo la cámara fotográfica en el medio de una ola, un abrazo y una puesta de sol con Santiago, un beso y otra puesta de sol con otro Santiago en otro año, charlas quilométricas con Natalia, tardes escribiendo un diario íntimo, noches trasnochadas contando estrellas, el telescopio que usábamos para mirar la luna llena.
Podría seguir pero mi yo de 27 años me pide que pare y que cuente otras cosas.