6 de julio de 2015

El abrazo

A veces discutimos. Como en toda pareja de muchos años que se precie: nos ponemos de mal humor, nos peleamos, nos gritamos (yo grito más que él). En este último tiempo se podría decir que estas discusiones han aumentado. Es como un drenaje que es necesario que salga para afuera. A veces las discusiones no tienen ningún sentido, simplemente son descargas necesarias para decir lo que no se puede decir y duele.
Hasta que pasa lo siguiente:
-Ya sé que estás harto de mí- le digo.
-Yo también sé que vos estás harta de mi.
 Nos miramos en silencio.
¡Cuánta verdad!, pienso ¡Y poder decirlo así!
Pero contra todo pronóstico pasa lo siguiente:  Nos abrazamos fuerte. Muy fuerte.
Y pasamos un gran domingo. 

5 de julio de 2015

Artificio vivo

La gente cree que tener un jardín te acerca a la Naturaleza. Falso.
En realidad, un jardín te acerca al arte. Claro que hay muy distintas obras de arte. Todos podemos dibujar sin necesariamente ser Picasso.
El otro día pensaba: ciertamente la Naturaleza está presente (¿cómo podría no estarlo?) pero su presencia es intervenida.
Hay límites demarcados, pasto cortado al ras, hierbajos que se arrancan, hojas secas que se barren, ramas que se van en vicio y que se recortan... fuentes y estanques... y podría seguir.
Por eso pienso que, en algún punto, tener un jardín es tener una obra de arte viva.
La Naturaleza es otra cosa. Basta con entrar en un bosque para darse cuenta.
Supongo que Monet pensaba algo parecido.

26 de junio de 2015

Estas cosas


El jardín en invierno es como esa habitación a la que no vas nunca pero cuando vas, pum, te sorprende.
El frío hizo su entrada y los limones ya están maduros. Creo que este es el año que más limones nos ha dado. Y de yapa, es el año que menos nos resfriamos (igual, cruzo los dedos).
Cuando Hans cocina, me pide siempre dos cosas que no están en la heladera sino en el jardín: un limón y algo de romero. Podríamos tener más cosas comestibles, siempre ese es el plan. Nunca lo hacemos porque la verdulería cercana gana, claramente.
La Santa Rita (léase en otros países Buganvilla) nunca florecía pero este invierno ¡se lució de flores! Y eso que los gatos siguen afilándose las uñas en su tronco. Así que esa teoría ya no sirve. No florecía de mal agradecida, nomás.
El frío hace cosas que el calor no hace. El que odia el frío se pierde de estas cosas.
Y esto podría desembocar en un post muy zen pero prefiero irme comprar unas buenas tijeras de podar de mano. Las que tenía se rompieron hace un tiempo y es necesario reemplazarlas.
Y así la vida continúa, amigos.

22 de junio de 2015

Twin Peaks

Estoy viendo Twin Peaks por primera vez.
Internet me devuelve lo que me perdí en mis años adolescentes. Cuando Twin Peaks se estrenó en USA yo tenía 13 años. No sé cuanto tiempo tardó en estrenarse en Argentina. Pero sí tengo el recuerdo de la canción que abría la serie, los árboles desnudos, el pájaro, la catarata de agua, un aserradero funcionando y la cara de la chica muerta. No veía mucha televisión en esos años porque la televisión estaba en el cuarto de mis padres y Twin Peaks se daba de noche.
Cuando supe que en 2016 se estrenaría la tercer temporada de Twin Peaks decidí poner fin a mi ignorancia y meterme de lleno en el asesinato de Laura Palmer.
Me encontré con un mundo onírico muy a lo David Lynch plagado de referencias zen, una mezcla de historia detectivesca y magnífico culebrón. La referencias al Tibet, el entrañable personaje del Agente Cooper, sheriff Truman, Andy y la operadora Lucy. Los amigos de Laura: Donna y James, Maddy, la prima (calco de Laura pero en morocha), la madre de Laura y sus visiones, el padre de Laura y sus secretos, los hermanos Horne, la intrépida Audrey Horne, el asunto del aserradero, el incendio, el trío Bobbie-Sherry-Leo Johnson, el asunto del "One Eye Jack", Norma y Ed, Ed y Nadine, Hank, ex esposo de Norma que sale de prisión, el pájaro Waldo y el gigante que visita en sueños al Agente Cooper.
Fue un fin de semana muy atípico. Día del padre, comienzo del invierno, Twin Peaks y la banda sonora de Angelo Badalamenti sonando en mis auriculares
Fue un fin de semana de sueños. Mis visiones también me visitan por la noche. Aunque sin gigante.