15 de enero de 2017

No me quiero olvidar

Apenas te levantás
estirá el cuerpo inmediatamente.
La sangre fluirá,
los meridianos se desbloquearán
y el ki podrá fluir libremente.
Fijate en los animales
¿qué es lo primero que hacen después de dormir?
Hay que aprender de ellos,
están menos identificados
con la idea del yo. 

12 de enero de 2017

Curva

Mi curva primaria de palabras se ha desarmado: Recoveco, rojo, ruiseñor, perderse. Despliego la mirada a un punto nuevo y desenvuelvo mi curva secundaria de palabras: liberar, sacrificio, relación, practicar. Sé que en algún momento tendré que volver a mi curva primaria pero habiendo soltado algo que hará de mi sueño un lugar nuevo.

11 de enero de 2017

Good bye blue sky

Toda la maldad, la muerte, la humillación y el dolor...
Los que no pueden ver el cielo azul que yo estoy viendo... Siento que algo se me escurre entre los dedos.
La paloma blanca hace rato que es águila.
La muerte está por todas partes. Y la vida, en su mínima expresión. Todo se renueva con las mismas palabras.
Hay luna llena esta noche. Mientras escucho Pink Floyd

10 de enero de 2017

Los sonidos de los barrios

Las chicharras hicieron su aparición este verano. Ahora sí, oficialmente, el verano se ha instalado. Las chicharras para mi son el sonido del verano en las quintas, pileta enorme y de agua helada, zambullidas, jardín, andar descalzos por la tierra, recoger piñas, la infancia antes de aprender a leer y a escribir.
Hay sonidos que pertenecen a determinados lugares. Hay sonidos naturales y sonidos culturales. Hay sonidos tecnológicos y sonidos nostálgicos.
Una tarde, tomando unos mates en el jardín de su casa, mi papá me contó que cuando él era muy joven tenía un compañero en la facultad que vivía en Olivos. Él no, él era de un barrio de la Capital Federal. Solían estudiar en su casa hasta altas horas de la madrugada.
-En la madrugada se escuchaba el sonido de un pájaro que yo nunca había escuchado en mi vida. Y era un pájaro que sólo se escuchaba acá y que años después lo reconocí.
-¿Qué pájaro era?
-Cuando cante te muestro.
Esperamos un rato y de pronto un gorjeo loco se escuchó entre los árboles.
-¡Ese es el pájaro!
Lo escuchamos en silencio. Era un canto desmesurado, poco común. Pero lo reconocí enseguida como un sonido del barrio.
En cambio para mi papá era un sonido de la nostalgia. 

9 de enero de 2017

Mortalidad

Se murió Rivera.
Se murió Laiseca
Se murió Piglia.
Todos escritores que nos gustaban y que admirábamos. A Laiseca y a Piglia llegué a conocerlos en persona. A Laiseca en un taller literario en el Rojas, a Piglia en la Facultad de Filosofía y Letras.

Y en otro lugar del mundo...se murió John Berger. Qué tristeza. Pero dejó una obra impresionante. Me puse a releer sus libros.
Hoy me entero de que además se murió Zygmunt Bauman.
Una amiga me pregunta... ¿qué es lo que está pasando, Flor?
Yo creo que tengo una respuesta más que obvia... este año, por ejemplo, yo cumplo 40 años. La gente envejece y no vive para siempre.

8 de enero de 2017

Genio

LM vino a casa. Le prometimos un asado y quién puede negarse al fueguito crepitando, el brindis con cerveza helada y hundir los pies en el pasto recién cortado.
Nos acordamos con LM de otros veranos, de lo que nos gustaba leer, de cómo escribíamos. Y también hablamos de los blogs. LM y yo nos conocimos gracias a los blogs.
Leí hace un tiempo a alguien decir que los blogs eran una tierra desaparecida. Es extraño como quedan los residuos flotando por internet. Hay gente que simplemente nunca más volvió a escribir. Ni siquiera lo hizo conscientemente. Hay entradas en algunos blogs que ni siquieran son una despedida. Simplemente quedaron colgadas, allí, envejeciendo.
Cada tanto entro a mi nubedeagua. Siento que este espacio es como frotar la lámpara y un genio aparecerá. Casi nunca el genio es como lo imaginamos. Tardé años en darme cuenta que muchos de mis escritos me decían cosas por debajo, cosas que yo en mi ser diario no quería ver.  
Tal vez uno de los objetivos de este año sea dejar de frotar la lámpara a ciegas.
Conocer al genio.

4 de enero de 2017

Reconciliación con Enero

Enero viene con lluvias, calor intenso, brisa fresca por la mañana bien temprano, mates perfumados con cedrón y caminatas. También viene con mails profundos de amistades viejas que se renuevan, un libro muy gordo que se termina, limpieza de futón y cuarto de shiatsu.
El jardín está verde y selvático. Yo tengo tiempo, mucho tiempo para pensar, caminar, ver amigos, escuchar música, cocinar, ver series, leer.
Ayer nos quedamos un buen rato obervando como caía la tarde, mi gato y yo. Luego llegó Nico.
Las noches son cálidas y sobran los abrazos.
Enero viene acariciando. Y yo dejándome acariciar. 

2 de enero de 2017

Adiós 2016

Enero: leer los diarios se ha transformado en una tarea lastimosa. No hay paz, ni calma, ni abrazos que puedan calmar el dolor social. Despidos por doquier. Endeudamientos injustos que otras generaciones, además de la nuestra, tendrán que pagar. Nos enfermamos pero nos reponemos. Por primera vez pensamos, qué bueno que no tuvimos hijos para que no tengan que sufrir esta mierda.
Febrero: Todo va de mal en peor. Cumplo 39 años y coincide con el carnaval que aún sigue siendo feriado. Nos escapamos unos días a Uruguay, Colonia. Calor, humedad, ahogamos nuestras penas en faisán. 
Marzo: comienza la vorágine del año. Mucho trabajo y poco dinero. Querer crecer y no poder. Querer tomar decisiones y no poder. El aire, enrarecido. Igual hay gente que está mucho peor. Nosotros al menos podemos pagar la luz, el gas, el agua y la comida.
Abril: acostumbramiento. El alma reconoce lo noventoso de estos tiempos. Qué feo no poder hablar con los vecinos, con la familia, con algunos amigos. Qué feo mirarse feo y sentir que la grieta es tan grande, tan distintos los deseos de cada uno: que a mi me emocione que la gente de menos recursos tenga trabajo y pueda educar a sus hijos y que a otros les emocione poder comprarse dólares y viajar al exterior.
Mayo: un frío de cagarse y la cuenta del gas que sube a extremos exorbitantes. Decidimos no arreglar las estufas de la casa. Empezamos a escuchar otras vías, mirar para afuera y sentimos que el mundo no está mejor que nosotros. Las derechas del mundo toman el poder. Que futuro nos espera mamita. En lo personal, descubro que la eutonía tiene mucho que enseñarme y aportarme. Reencuentros con mi maestra de eutonía de la adolescencia  y nuevas amistades.
Junio: agarramos el auto y nos vamos una semana a Carhué. Conocemos las aguas más increíbles y sanadoras del mundo y la historia de un pueblo que sufrió una catástrofe natural que podría haber sido evitada si no hubiera sido por la negligencia de las autoridades del momento (dictadura militar y menemismo mediante). Lo demás, dejalo ahí.
Julio: ¡un frío de cagarse! Pero llegamos a mitad de año. No puedo quejarme, trabajo de lo que me gusta. Doy clases de shiatsu, sesiones. Sigo aprendiendo de la eutonía y estoy seriamente pensando en que quiero estudiar algo más que nutra mi trabajo de terapeuta de zen shiatsu. Sólo que aún no sé bien qué.
Agosto: Arranco con las clases en la facultad y presiento que este año tendrán un papel importante en mi vida. Me tocan alumnos muy golpeados por la crisis. Siento por primera vez que la semiótica puede ayudarlos.
Septiembre: Reconectar con el agua, volver al jahara, que sea una puerta abierta para algo más que aún no sé bien qué es. Hacer algo por el simple hecho de tener ganas de hacerlo sin pensar en lo que pueda salir de ello. Y que sea un descubrimiento para llevar a las terapias de tierra que estoy haciendo.
Octubre: Descubrir la técnica Alexander y empezar a sanar algo que no sabía que se podía sanar. Resulta que para conectar la columna vertebral había que plegarse. Alguien de la familia se enferma y pasamos un mes en varias salas de espera. Descubro las propiedades curativas del origami. Primera marcha de mujeres.
Noviembre: Mucho cansancio pero todo va llegando a su fin. Las clases, las sesiones, un proyecto que me daba trabajo se va al diablo y se termina abruptamente. Nos vamos un fin de semana a la playa a despejarnos y conectamos con el mar.
Diciembre: Cierres de todo tipo. Recibo la gratitud de mis alumnos y pacientes. Hermoso. Descubrimos también que tener salud es el tesoro que te permite elegir. Somos privilegiados en muchas cosas y somos conscientes de ellos. Vienen las Fiestas y todo vuelve a recomenzar.


24 de diciembre de 2016

Sol, aire, luz

Sábado de Nochebuena. Temprano por la mañana viene Octavio a casa con su caja de herramientas. Le ofrecemos mate o café pero dice que no, que está operado de reflujo.
Le muestro la persiana baja, el cuartito está sofocante. Hemos estado todo el invierno y la primavera con la persiana cerrada en este cuarto. Se cortó la correa y no sabemos (no queremos) cambiarla. Hay otros cuartos, otras ventanas pero la ventana de este cuarto en particular está cerrada.
En invierno estaba bien, el cuarto era como una madriguera. Calentito, oscuro. Pero el verano pide ventanas abiertas. Así que necesitamos a Octavio.
Octavio vino porque mi mamá me lo recomendó. También le arregló una persiana que estaba cerrada hacía mucho tiempo.
Viene de familia, como verán.
Octavio acomoda su caja de herramientas y empieza a trabajar. Saca tornillos, cae un poco de mugre, mampostería, desencaja la tapa del taparollos y ahí empieza lo lindo. De pronto la persiana se abre. Se abre y vemos el jacarandá de la calle que está dando sus últimas flores porque ya estamos terminando diciembre y los jacarandás ya han florecido. Finalmente Octavio termina de hacer su trabajo y la ventana queda abierta.
Hay sol, aire, luz.
No creemos en Cristo pero es como si creyéramos.
Feliz Nochebuena para todos.

28 de noviembre de 2016

Cuba

-Tenía 16 años la primera vez que fui a Cuba. Y de lo que más me acuerdo es de la música. Había música por todas partes, instrumentos por todas partes. En la playa clavaban el bajo en la arena y tocaban. Te prestaban los instrumentos, te escuchaban con el alma... Qué loco. Tengo el recuerdo de estar cantando en las calles de Cuba y de siempre estar acompañada. Nadie intentaba lucirse, todos sacaban a relucir lo mejor de cada uno en un ensamble que no sabíamos bien adónde nos iba a llevar. La música se daba tan fácil... tan...
-Eso que viviste amor, fue el socialismo.

19 de noviembre de 2016

Comer

Hay generaciones que limpian la tierra. Su paso por el mundo sólo cumple esta función.
La siguiente generación será la que siembre. Deposita las semillas en la tierra y espera a que crezcan.
Una nueva generación será quien las coseche. Pero ellos aún no comerán.
Sólo la generación última comerá del fruto de todo este trabajo.
 

Pero, a veces, 
sucede 
que los miembros de esta generación se niegan a comer. 
¿Por qué será?
¿Cómo se sentirán las generaciones anteriores si todo este trabajo que tanto les ha costado ninguno de los descendientes lo puede disfrutar?

17 de noviembre de 2016

No hay flor que por bien no venga

¿Estás bien? Noviembre. ¿Te pasa algo? Noviembre. ¿Tenés algo? Noviembre. Noviembre. Noviembre. Y así podría continuar. Podría decir también que noviembre es el mes en que el hermoso jacarandá de la puerta de casa florece. También podría contarles que en noviembre todo objeto o persona que queda debajo del jacarandá en flor se llena de una sustancia pegajosa y muy difícil de quitar.
Pero pasan cosas hermosas. Personas que se acercan y sorprenden con un abrazo, con una palabra amable, con un regalo que no esperabas. Un grupo humano amoroso y cálido. Entonces al volver a casa me quedo un rato debajo del árbol y dejo que la flor del jacarandá me inunde con su sustancia.
No hay flor que por bien no venga.

8 de noviembre de 2016

El alma pide mar

El alma pide mar. Y entonces agarramos el autito con una valija mal hecha, metemos sueños, cansacio, ganas de estar juntos, garra, el mate, un par de libros y nos vamos.
No sabemos nada del lugar al que vamos. Sólo que tiene una ventana que da al mar.
Al llegar, sin querer, enterramos el autito en la arena. No importa, alguien viene con una pala y nos ayuda a sacarlo.
Después nos dan la habitación que es enorme, espaciosa, limpia y con unos muebles horribles. Pedimos delivery porque tenemos una ventana que da al mar y no nos queremos ir a ningún otro lado.
Esa noche dormirmos arrullados por el mar.
Al amanecer nos despertamos porque la claridad es inmensa. Vemos el amanecer sin poder creerlo. No es una pantalla, es de verdad: el sol, el mar, las gaviotas.
Sentimos el calor, el viento, la sal en el pelo.
Pasamos el día entre las olas, caminatas, viendo los berberechos esconderse en la arena mojada.
Llega la noche y la velada se nos antoja romántica. Nos reímos, nos acordamos de cómo éramos, de pronto el estar juntos es lo único que importa y el mundo es un lugar agradable para vivir.
Y nos damos cuenta de qué hostil estaba siendo todo. Y nos recordamos que deberíamos buscar más esta sensación en nosotros mismos.
Entonces al día siguiente la vuelta no se nos hace tan pesada.
Y por un tiempo sentimos que el mar lo tenemos adentro, si cerramos los ojos, lo escuchamos bullendo por nuestras arterias. 





10 de octubre de 2016

La espera

-¡Aión! ¡Aión!
Lorenzo grita, se entusiasma, está emocionado porque acaba de ver surcando por el cielo del jardín de mis papás un avión.
Por ese cielo pasan aviones cada media hora. Sucede que estamos en una ruta por la que pasan aviones. Después de un tiempo un adulto ya no escucha los aviones pero para un niño de dos años que ama ver aviones volar es como estar en plena platea de un teatro celeste y brillante.
-¡Aión, vola!
-Sí, ¡el avión vuela!
Nosotros, los adultos nos sonreímos ante la alegría de Lorenzo. Pasa un avión y todos gritamos, saludamos, sonreímos.
Lorenzo se queda parado mirando el cielo. El avión acaba de pasar pero él sigue expectante.
-¡Aión! ¡Aión! ¡Se fue!
-Sí, se fue, hay que esperar a que venga otro.
 -¡Espeia!
-Sí, eso esperar.
Entonces sucede algo. Lorenzo se sienta en su sillita a mirar el cielo. Espera aviones. Espera con paciencia. Escruta el cielo. Emocionado.
Cada tanto me aclara:
-¡Espeia!
Ya tiene dos años y está aprendiendo lo valioso que es esperar.