18 de enero de 2015

Not alone anymore

¿Sabés qué? Volví, carajo, claro que volví.
Dejé que el mar me envolviera con dulzura y sabor. Me hamacó las ideas y me meció como a un bebé. Y nada fue casual. Seis días de quebrar al pequeño yo y construir algo más real. La consciencia colectiva es muy poderosa. Vivir en comunidad te enseña eso.
Un gracias inmenso por este viaje.



8 de enero de 2015

Ida y vuelta

Ida y vuelta.
De eso se trata.
Conseguirse una ida y luego una vuelta.
¿Vos crees que la vuelta va a ser difícil?
Depende de tu mente, la dificultad está en tu mente. Todo se puede. Todo llega.
¿Y ahora que hay que hacer?
Hay que conseguir ir para luego después volver.

28 de diciembre de 2014

Se ganó el lugar


Acá, en esta pared, tuve durante un año y pico El Beso de Klimt. Es un cuadro que supo tener una historia y que luego al tener su fin conllevó a la destrucción total del mismo (era una reproducción, si hubiera sido el original capaz que lo pensaba un poco).
Acto seguido colgué el Donatti que me regaló mi papá cuando me mudé a esta casa. Es un cuadro que alaba todo mundo. No puede no gustarte. Es una explosión de color loco y alegre. La pared parecía que se te venía encima.
Pero no quería hablarles de Klimt ni de Donatti.
Mi hermano Lucho Rossi me regaló este cuadro hace unos meses en un momento en el que tuve que sortear una dura batalla. Es un cuadro que siempre me gustó y que él al saberlo decidió regalármelo. Es un cuadro que inspira fuerza y era perfecto para ese momento.
Cuando lo trajimos a casa decidimos con Nico colgarlo encima del equipo de música. Estuvo allí un tiempo pero no es la pared que tiene más visibilidad de la casa. 
Con esto del fin de año y los balances decidí que era hora de descolgar el Donatti, moverlo de lugar, reubicarlo y poner a Lucho Rossi en la pared principal de casa.
Y por si fuera poco, a su lado, dos tintas suyas también.

27 de diciembre de 2014

El pueblo de uno

Por fin mi casa se asemeja a eso que yo soñaba cuando me mudé acá hace siete años.
¿Viste esa gente que dice: "yo me iría a vivir a un pueblo"?
El otro día hablaba con una amiga yogui y ella me decía: yo el pueblo me lo hice acá.
Y se puede. Posta que se puede.
¿Viste esa gente que un día harta de su vida se va de esa vida que tenía armada y deja todo todo y empieza de cero en otro lado?
El otro día hablaba con otra amiga que me decía: yo necesito transformar las cosas, no puedo simplemente tirarlas como si no hubieran existido.
Y se puede. Posta que se puede.
Me gusta tanto mi casa ahora.
Le faltará una mano de pintura pero el corazón está entero.
Y cuando el corazón de la casa de uno está entero ya está.

20 de diciembre de 2014

Las lenguas y el amor II

Con Nico aprendí a decir "les vaques" que es lo único asturiano que aprendí y fue gracias a que vimos Vientos de Agua juntos.
Todos los años me promete que me llevará Asturias.
Capaz...
Por lo demás, con él aprendí a "decir amor" que como todos sabemos es una lengua que no se puede escribir.

19 de diciembre de 2014

Las lenguas y el amor

A los 17 años me enamoré de S. S era un argentino pero había vivido los seis años de su adolescencia en Canadá. Acababa de llegar a Buenos Aires con su familia para terminar el quinto año. S hablaba un francés precioso que me abrumaba. Quise enseguida aprender francés. Pero el amor fue lo que duró quinto año y sólo llegué a completar el primer nivel de la Alianza Francesa. No recuerdo gran cosa salvo el J' aime 2 choses/ toi et la rose/ la rose pour 1 jour/ toi pour toujours. 
A los 21 me puse de novia con G (y duramos como una decena de años). G hablaba un portugués nativo porque había pasado su infancia en Río de Janeiro y San Pablo. Resultado de ello completé los seis niveles en el Centro de Estudos Brasileiros y hablo como si hubiera vivido alguna vez en Brasil (cosa que curiosamente jamás sucedió).
Una vez quise aprender italiano y era porque me había enamorado fugazmente de un talentoso músico que tenía mucho de tano aunque era de lo más argento. Fue tan fugaz mi italiano como ese amor. ¡Pero fue tan genial! De esa experiencia me quedó un libro de Ítalo Calvino que jamás devolví a la biblioteca de la Dante Alighieri. 

17 de diciembre de 2014

Walk

Siempre he sido amante de las buenas caminatas. Me gusta sentir que mis piernas me llevan a lugares que otro medio de transporte obligaría a saltearme. Pero he aprendido que a veces es necesario saltearse partes del mapa. No es necesario abarcarlo todo.

También he aprendido que cuando las cosas no salen a la primera ni a la segunda hay que seguir intentándolo si el deseo empuja a ello. Pero si el deseo me abandona, no vale la pena seguir por esa vía. Y entonces se hace preciso buscar otra senda, otra dirección.
Me sigo desprendiendo de capas y capas de telas, libros, retratos, armazones, estatuillas e ídolos falsos. Busco abrazar lo verdadero aunque eso duela porque es la única forma de vivir con intensidad. 
Y si de intensidad se trata, he encontrado un compañero de ruta para este camino. Tiene dos cualidades que he llegado a descubrir que son muy importantes para mi: es inteligente y tiene un corazón inmenso. No son cualidades que abunden en el mundo pero él las tiene. Y con eso basta.
Creo que estoy bajando la montaña. Ya subí lo suficiente. En la llanura tal vez encuentre un poco de paz.