Lado B

3 de febrero de 2016

Respirá

No te olvides de respirar. Aunque el aire este enrarecido y todo comience a hacerse pesado. ¿Tuviste pesadillas? No importa. Guardatelas.
Respirá, respirá. El aire aún es gratis. El barrio está irreconocible. Nadie se queja y todo está por las nubes. Pero ya nadie se queja. Es extraño. Como poca carne pero me gustan los duraznos. Comer duraznos se volvió un lujo. El tachero dijo que los duraznos están en Mendoza, en la planta, sin cosechar. Y acá en capital tenemos duraznos a 40 pesitos el kilo. Respirá, respirá... y tal vez te conviertas en bicho bolita. 

1 de febrero de 2016

Tomá agua

Tomá agua, boluda. No, es que me deshidraté. Es eso, que no me tengo que olvidar de tomar agua. Es que con el calor y la furia. Mirá que hay ojos por todas partes. Ningún ojo sirve para leer verdaderamente. Me siento tan triste que me dejo morir como la planta sin agua.

Enero pasó y se viene febrero. Se viene el carnaval y mi cumpleaños. ¿Te da miedo el carnaval? ¡Todo se da vuelta! Pero acá nadie se quiere dar vuelta. Todos tan derechitos y estrechitos. Todos con sirenas y alarmas para la vida. Qué triste que estoy, mi amor.

Pero tomá agua, nena, que sino no podés pensar. El aire está fresco hoy y vi que el blog de Marin está vivo. Veo que escribió algo, entro y no sé, me da paz que Marin escriba algo, aunque sea algo viejo que se le quedó en el borrador. Me da paz, Marin, que sigas escribiendo.

18 de enero de 2016

Por favor, perdón y gracias

Volver a lo que dejé alguna vez trunco. Nunca abandoné el yoga pero sí dejé de ir al mágico estudio amarillo lleno de columpios y sogas. Pero hoy, luego de cuatro clases de puro yoga Iyengar me descubro enérgica y con el pecho abierto para lo que venga. Compramos una silla para hacer pincha y sirsa y otras maravillas que este método ofrece. B.K.S Iyengar fue mi primer maestro. Después fui pasando por otras clases, otros métodos, otros maestros. Pero no hubo ningún otro método que me abriera el sacro y me hiciera llorar de emoción.
Este año viene con mucha expansión. Aún no me decido hacia qué dirección debo poner mi energía.
Probando: uno, dos, tres. 

31 de diciembre de 2015

Deseos para 2016

Amo cuando el árbol se expande hacia todas las direcciones. Pero a veces necesitamos que crezca para arriba. Así en años venideros dará buena sombra.
Amo crecer en todas las direcciones pero como si fuera una Alicia de morondanga no me gusta que brebajes extraños me hagan sentir super poderosa y luego una mojarrita pequeña.
Hace ocho años, cuando comenzaba con la aventura del shiatsu, no me imaginaba que iba a ser una forma de vida.
Bueno, lo es.
Esa es mi copa de árbol ahora. La que ahora me da sombra. Creció bien. Está alta y frondosa. Amo esa copa de árbol. Tiene ramas fuertes, hojas verdes y birllantes. Y está comenzando a rendir verdaderos frutos.
Pero yo no puedo quedarme con un árbol.
Yo quiero un bosque.

24 de diciembre de 2015

Al gran pueblo argentino...

Lo que está pasando en Argentina es gravísimo. Nos gobierna un Darth Vader de cartulina. No tiene densidad humana, ni sensibilidad social. Todo lo que está pasando en estos días es muy grave y muy doloroso. Hacía muchísimo que no veía camiones hidrantes, represión en las calles, polícías patoteando.
Este tipo tiene otra patria. La Patria es él. "El Estado soy yo", dijo Luis XIV.
Todo lo que está pasando me remite a una dictadura militar sin militares. Una dictadura que no recuerdo conscientemente pero lo que sí recuerdo es el miedo que todo lo impregnaba.
 En pocos días estamos endeudados, en pocos días se hicieron tantas cosas. La fecha de las fiestas y las vacaciones me recuerda a otra plaza, la del indulto de Menem. Hoy tenemos a la viuda de Videla en la gala del Colón y el vergonzante editorial de La Nación que el flamante presidente no salió a desmentir.
Estamos viviendo tiempos muy peligrosos en un mundo cada vez más peligroso. No estamos solos. ¡Hay que mirar el marco global!
Los argentinos somos gente creativa e inteligente. Pero no hablo de todos los argentinos porque también hay mucho estúpido, mucho ignorante. Hay mentes pasivas que no tienen pensamiento propio. No pueden leer la realidad. Son ecos, fantasmas. Sufrirán esta ceguera.
En estos tiempos ya hay mucha gente que se está enfermando. ¿Cómo es posible? Pero es así. Lo veo todos los días en mi trabajo y en mis seres queridos: insomnio, súbitos ataques de pánico, anginas, virus que salen de la nada, presión que sube y baja y no hay pastilla que la regule. Mucha, muchísima angustia.
Jesús era un judío que dijo que había que amar al otro. Así de simple. Un maestro ascendido. Pasemos una Navidad humilde. Tengamos una navidad sencilla.
Hay que ser sencillo, estar atento, vivir el presente honrando nuestro pasado.
Les deseo salud a todos los argentinos.
Y que cada uno ponga su granito de arena. 

16 de diciembre de 2015

Una forma de ser lo infinito

Se nos dice que todos somos uno, que el mundo no es más que un sueño del alma soñando. Entonces ¿por qué hay tanta gente a la que le gusta separar? ¿Por qué hay tanta gente que se apega a sus rencores, pequeños rencores que les envenenan el alma, ese mismo alma que sueña y pugna por despertarse? Me lo pregunto... y me sonrío sabiendo que mis palabras también son un intento de separación.
En estos días pasan por mis manos muchos cuerpos. A veces pienso que todos esos cuerpos en realidad son una oportunidad para sanarme yo. En todos ellos veo la inmensa diversidad de la que está compuesto el mundo. El futón es mi pequeño campo de acción donde la energía se mueve a raudales. Nunca deja de moverse. Siempre una sesión de shiatsu es una transformación para ambos.
Porque no somos en soledad, somos con los otros. Una forma de ser lo infinito.

7 de octubre de 2015

Kyo

Ayer me tocó darle una sesión a una piba que tiene toda la columna rectificada. ¿Sabés lo que es eso? Dolor. Puro dolor. La piba tendría unos 24 años. Jovencísima. Se le veía en la piel, en los ojos. Pero la espalda parecía de una mujer de sesenta años. Increíble. Hipersensibilidad por donde la mires. Ataques de pánico, no quería salir de su casa sola. En la primer sesión de shiatsu vino con su madre (que es un capítulo aparte). Ya en la segunda pudo venir sola, el pánico (por arte de magia, dijo ella) se le había ido. Ahora resta trabajar su dolor. No sé bien de dónde proviene y me huele que no es todo producto de su columna rectificada. Lo cierto es que personas así me llevan muchísima energía porque puedo sentir su tensión. El shiatsu es un diálogo y si el otro está muy descoordinado el terapeuta debe poner mucho de sí mismo para que el diálogo persista.
Me da satisfacción saber que mejoran. Pero son sesiones que me llevan mucho más tiempo que las otras y necesito luego recuperarme. A veces lo olvido y llego a casa como si fuera un estropajo. Ayer, precisamente, no tenía fuerzas ni para masticar mi cena.
Hay gente que en una hora queda perfecta (si es que la perfección existe). Hay gente que en una hora apenas logré comprender por dónde tengo que empezar a trabajar. Esa es la diversidad.
Ayer con esta chiquita me pasó que durante la primer media hora fue puro indagar. La segunda media hora fue dar con el meridiano kyo y trabajarlo a gusto. Maravilloso.
Nunca tengo que ovidarme del kyo, lo oculto, lo que el cuerpo esconde. Ahí está la clave. Siempre.

6 de octubre de 2015

La mirilla

También tengo mis días de mierda. Como todo el mundo. Bueno, no. Hay gente que tiene días de mierda y ni se da cuenta. Yo me doy cuenta rápido. No me gusta la mierda. Trato de sacármela de encima aunque a veces no se pueda y haya que atravesarla. Puta madre.
No siempre soy genial ni divertida ni buena mina. A veces me la creo, superadísima, totalmente en la cima. Y otras no entiendo un carajo, no sé qué pasó, por qué pasó lo que pasó. Es el problema de creer que lo que uno ve, lo ve todo el mundo. En realidad todo es un quilombo porque cada cual mira el mundo desde una mirilla distinta. Sería fantástico que la mirilla se ampliara.

5 de octubre de 2015

Pau Bambu

Extraño tomar unos mates a la sombra de lo que era tu parra. Y que tus gatas se revuelquen en el medio de nuestros pies. Hace poco vino un gatito nuevo. Le pusimos Chibi pero no sé qué hacer con él. Mani no lo quiere y yo tengo adoración por Mani. Me da pena ese gatito y siempre pienso que seguro vos sabrías qué hacer.
Son esas cosas cotidianas en las que me faltás, amiga mía.
Porque en lo grande siempre estás. A la distancia, te siento, siento tu amor que me abraza y sostiene.

4 de octubre de 2015

Estado de cosas

Querida nube,

Hace tiempo que no paso por acá. La vida es tan intensa que me estoy olvidando de escribirla. No sé si eso es algo bueno o malo, sólo sé que eso es lo que viene ocurriendo hace unos años.
Primero fue dejar de escribir mis diarios íntimos, los de papel, los que luego quemé en un fuego en el fondito de mi casa. Ningún arrepentimiento por ello. Lo que viví se queda guardado en mi corazón y lo que no, no es necesario registrarlo.
Lo malo de registrar es que luego viene el momento clasificatorio, el prejuicio, la necesidad de catalogar.

Puedo contar que estoy trabajando mucho de algo que amo hacer, que me sale bien, que disfruto muchísimo haciéndolo.
Puedo contar que me dediqué casi por completo al shiatsu, que vivo de ello (algo que en algún momento me pareció casi imposible), que transmito este arte a otros en un espacio que me fue dado, que por momentos siento que toco el cielo con las manos y que por momentos me cuestiono todo.
Puedo contar que vivo desde hace unos años con el hombre más genial de este mundo. Un hombre increíblemente bueno, inteligente, hermoso por donde lo mires.
Puedo contar que con este hombre me he atrevido a emprender cosas que jamás pensé que haría. Con este hombre soy más mujer que nunca.
Puedo contar que he sido bendecida por el amor en estos años. Y que la perspectiva sigue y sigue y sigue.
Puedo contar que esta primavera está siendo fría y tormentosa, que octubre siempre ha sido mes de revoluciones pero que yo estoy contenta, feliz.
Los Upanishads tenían razón: "no se debe censurar la lluvia, esa es la regla".    

26 de agosto de 2015

Dar Salud

-Todo es mental- me dijo el señor mientras conducía el auto.
Circulábamos por la Gral Paz. Atrás iba quedando el partido de San Martín. Afuera, un remolino de autos. Adentro, un descubrimiento.
-¿Vos sabés qué es saludar?, me preguntó.
-¿Saludar?
-Sí, la misma palabra te lo dice. Saludar...
-Mmmhno.
 -Dar salud. Cuando saludás está dando salud. Dame la mano.
Le di mi mano. Era una mano grande, caliente y hermosa. La mía estaba un poco fría.
-Que Dios te bendiga. Bah, si querés. Si no querés, no.
Me reí.
-No dejes de saludar nunca. El saludo no se le niega a nadie.


6 de julio de 2015

El abrazo

A veces discutimos. Como en toda pareja de muchos años que se precie: nos ponemos de mal humor, nos peleamos, nos gritamos (yo grito más que él). En este último tiempo se podría decir que estas discusiones han aumentado. Es como un drenaje que es necesario que salga para afuera. A veces las discusiones no tienen ningún sentido, simplemente son descargas necesarias para decir lo que no se puede decir y duele.
Hasta que pasa lo siguiente:
-Ya sé que estás harto de mí- le digo.
-Yo también sé que vos estás harta de mi.
 Nos miramos en silencio.
¡Cuánta verdad!, pienso ¡Y poder decirlo así!
Pero contra todo pronóstico pasa lo siguiente:  Nos abrazamos fuerte. Muy fuerte.
Y pasamos un gran domingo. 

5 de julio de 2015

Artificio vivo

La gente cree que tener un jardín te acerca a la Naturaleza. Falso.
En realidad, un jardín te acerca al arte. Claro que hay muy distintas obras de arte. Todos podemos dibujar sin necesariamente ser Picasso.
El otro día pensaba: ciertamente la Naturaleza está presente (¿cómo podría no estarlo?) pero su presencia es intervenida.
Hay límites demarcados, pasto cortado al ras, hierbajos que se arrancan, hojas secas que se barren, ramas que se van en vicio y que se recortan... fuentes y estanques... y podría seguir.
Por eso pienso que, en algún punto, tener un jardín es tener una obra de arte viva.
La Naturaleza es otra cosa. Basta con entrar en un bosque para darse cuenta.
Supongo que Monet pensaba algo parecido.

26 de junio de 2015

Estas cosas


El jardín en invierno es como esa habitación a la que no vas nunca pero cuando vas, pum, te sorprende.
El frío hizo su entrada y los limones ya están maduros. Creo que este es el año que más limones nos ha dado. Y de yapa, es el año que menos nos resfriamos (igual, cruzo los dedos).
Cuando Hans cocina, me pide siempre dos cosas que no están en la heladera sino en el jardín: un limón y algo de romero. Podríamos tener más cosas comestibles, siempre ese es el plan. Nunca lo hacemos porque la verdulería cercana gana, claramente.
La Santa Rita (léase en otros países Buganvilla) nunca florecía pero este invierno ¡se lució de flores! Y eso que los gatos siguen afilándose las uñas en su tronco. Así que esa teoría ya no sirve. No florecía de mal agradecida, nomás.
El frío hace cosas que el calor no hace. El que odia el frío se pierde de estas cosas.
Y esto podría desembocar en un post muy zen pero prefiero irme comprar unas buenas tijeras de podar de mano. Las que tenía se rompieron hace un tiempo y es necesario reemplazarlas.
Y así la vida continúa, amigos.