25 de junio de 2004

Los papeles de Rodolfo Walsh

Hay un cuento de Rodolfo Walsh que los militares se llevaron para siempre como también se llevaron su vida, sus papeles, su hija Victoria y sus sueños. El cuento se llamaba "Juan se iba por el río" y la letra se ha esfumado, ha sido rasgada, trinchada, decapitada.
Aún así sabemos que Juan cruza ese río a caballo. Lo cruza porque el río ha desaparecido y en su lugar se asoman peces muertos, ramas encalladas y a lo lejos se ven las luces de Uruguay. Lo sabemos porque la mujer de Rodolfo Walsh quedó viva y se lo contó a Tununa quien, a su vez, nos lo contó a nosotros en una ronda de mate y tiza blanca. Juan cruza ese río como nosotros cruzamos las palabras de Tununa. No sabemos -Tununa no sabe- si Juan llegará del otro lado pero bajo los cascos del caballo se oye el resoplar del agua nueva.

Escribir hoy este cuento es una hazaña imposible.

23 de junio de 2004

Los personajes de Macedonio

Macedonio decía que para escribir sus textos se veía obligado a contratar a algunos personajes. Por ejemplo, lo hizo con Eleonora que, según él, había tenido un papel impecable en un cuento de Edgar Allan Poe. Pero también sucedían otras cosas inesperadas: hubo una vez un personaje que le pidió expresamente permiso para salir de la novela pues se había olvidado una leche en el fuego.

21 de junio de 2004

El arca de Noé Jitrik

Luego de mucho silencio, aquí va mi lluviecita con otro mensaje. Escribo desde mi "islita", una ciudad de casas bajas y habitantes morenos que se llama Resistencia. Escribo desde aquí aunque también leo mucho y hablo con los demás compañeros sobre literatura. Hoy he estado toda esta tarde leyendo a Noé Jitrik, Evaluador y también curiosamente pensando en Joaca. No sé si Joaca volverá a entrar a este blog pero pienso que ella debería leer esta novela pues está en esto de solicitar becas y esas cosas. Por lo demás, yo sigo con este ritmo extraño de levantarme muy temprano y acostarme muy tarde y este seminario que está muy interesante. Cada día nuevo, el Chaco se despliega con ese olorcito a quesillo y papaya, a guayaba fresca y tereré fresco.Durante esto días he escuchado un español muy castizo o muy mexicano, o muy chileno. Por esto, mi acento ha cambiado pero volverá -espero- una vez que regrese a Buenos Aires. Quiero creer que con mi acento me recuperaré un poco a mí misma pues por ahora siento que estoy navegando en aguas maravillosas pero que no son enteramente mías.

13 de junio de 2004

Hospedaje


Hace poco volví y el azul del cubrecama no me pareció tan raído. Es, sin duda, una cuestión de iluminación, por supuesto.



Resistencia: ciudad de esculturas

No tengo fotos de Resistencia. Y ahora entiendo por qué. Resistencia no se puede fotografiar.
Desde el principio hubo algo que me llamó la atención. Caminaba por las calles de Resistencia sin rumbo fijo y cada tanto me topaba con diferentes esculturas. Verdes, rojas, grises. No importaba la calle. Podía ser ínfima o muy importante. Pero no tengo ninguna foto de ellas.
Resistencia no se puede fotografiar. Sólo se pueden fotografiar los amigos que Resistencia te ofrece.

Colegas del seminario con Cristina Piña


Innumerables cafés con Kevin y Germán en Nino

Tertulia literaria (y posterior guitarreada)


La sensibilidad de Tununa Mercado cuando leía


La comida era muy importante

Hilda, la señora que me hospedó

7 de junio de 2004

Gerónima Sequeida

-¿Y cómo es Buenos Aires?-Bueno, primero es...¡lejos! (Ríe.) Pero la verdad es que, con perdón, me ha parecido un hormiguero pateado. ¡La gente anda toda afetada, corriendo de acá para allá! Y tal vez usted tarda un poquito y ya lo pisa un auto. O pierde el trabajo, sea doctora o peón de albañil (...) ¡Además ese ruido y ese humito siempre...! Porque en Buenos Aires los aires no son libres.

Gerónima Sequeida de Amaicha, bagualera y pastora de cabras.


Los gatos de mi vida

Llegué a esta casa sin gatos. Yo no sabía lo que era amar un gato. Pero la casa estaba viva. Había pájaros por doquier. Había tierra. Pla...