18 de febrero de 2010

17 de febrero de 2010

Pero lo bueno es

que uno se va.
Y se va hacia un lugar
donde hay mar, quizás,
o gente pato que vive en el bosque
y reza para que yo sea feliz.

Pongo mis manos muy juntas
e invento una plegaria:
que el amanecer nos despierte alegres
en un cuarto de hotel
juntos y enredados
en un abrazo sabio
de esos que protegen
y nutren.
aprender a decir no

13 de febrero de 2010

All we hear is Radio ga ga

Venimos caminando por la rambla y de pronto nos agarran unas ganas irrefrenables de escuchar a The Beatles. Pero no trajimos ningún cd. Llegamos al depto y ponemos la radio menos pedorra que encontramos. De pronto escuchamos que el locutor dice:

-Y ahora un especial de los Beatles.

Y entonces:

All you need is love, A hard day's night y Get Back al hilo.

Wow.

11 de febrero de 2010

Escenas de la vida "conyugal"

Llegamos con Deb a la costa argentina.
Departamento en Mar del Plata frente a la playa. Todo está bien. Está nublado pero tenemos la actitud de "la vida nos sonríe". Vamos al súper a comprar provisiones para el fin de semana. Deb es vegetariana. Yo no. Deb come todo sin sal. Yo necesito consumir con sal sino me baja la presión. En la góndola de frutas y verduras cargamos una buena parte de nuestra compra.

Comentario de Deb al pasar por la sección de la carnicería:

Deb -Si vos querés comprar carne muerta, no hay problema, ¿eh?
Yo-Podías obviar el adjetivo, ¿no? Era obvio que no iba a estar viva.

Luego, en la góndola de lácteos le digo de comprar algo de queso.

Deb-Ah, sí, pero yo compro éste que es bajo en sodio.
Yo-Pero es un queso, Deb. ¡Algo de sal tiene que tener!
Deb-Bueno, está bien... puede ser.
Yo-¿Qué te gusta más? ¿La serenísima o Sancor?
Deb-Y.... si me voy a envenenar mejor decidí vos qué comprar.
Yo-...
Deb-¿Qué?
Yo-¡Oy Vey!

¿A la mar fui por naranjas? No.

Se inicia un viaje.
Nuevo cuaderno, esta vez azul, sin un sólo rastro de lapicera.
Nueva compañera de ruta.
Ni muy lejos ni muy cerca.
Habrá mar.
Gaviotas.
Lluvia (lo pronosticaron).
Abrigo de lana.
Dos mallas (una a estrenar).
Polleras (2).
Musculosas (5).
Vestido bonito (1).
Protector solar 40.
Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar.
Crónicas del pájaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami (para releer).
Toallón.
Ganas.
Sueño.
Alegría.
Música.

Se inicia un viaje.

¡Adiós Rulfo!

Para terminar la historia de Rulfo... vayan acá.
Él la cuenta mejor que yo.

10 de febrero de 2010

Rulfo

ahora lo tengo adelante
si no consigo a alguien
voy a tener que soltarlo
nico ya me dijo
que el lo cuida del 11 al 15
¿pero y después?
hasta el 27 no volvemos
y mi vieja me sacó cagando y mis amigos...
nadie puede hacerse cargo...
es un problema
recien fui a comprar algo
para que coma
porque el tipo solo come
balanceado
qué fino resultó mi perrode paso empecé a preguntar
pero nadie lo vio nunca
me sigue a todos lados
feliz y saltando
somos tal para cual
mi perro y yo.

la veterinaria tiene
un servicio de guardería

(pero mi perro es un perro
que no conozco mucho
date cuenta)

nadie conoce a alguien
durante sólo 3 días
dale tiempo y date tiempo
¡es que tiempo es lo que no tengo!
ayer la pasó afuera
no lloró
es re tranquilo
ahora está en la puerta,
en la escalerita
mirando la calle
desde el umbral
se sabe resguardado,
protegido
es que se debe sentir cómodo
mi perro
que no es mío
ni de nadie
más que de él.

9 de febrero de 2010

Preguntas de madre

Ring Ring Ring.

Yo-¿Hola?
Madre-Decime que el perro no te mordió.
Yo-Eeeh... no.
Madre-Tampoco tocaste la caca del perro.
Yo-¡No!
Madre-Y no te lamió la cara.
Yo-...
Madre-¿Florencia?
Yo-Nnnno...

En UNA de mis contestaciones todos sabemos que le mentí.

8 de febrero de 2010

Mi barrio

En este barrio hay mujeres de treinta y pico que tienen hijos pequeños y mujeres viejas (a veces viudas) a las que los hijos se le fueron hace tiempo de la casa. También hay familias de hijos adolescentes que están aprendiendo a manejar y sueñan con irse de sus casas pero no saben cómo.

Y después estoy yo.

El perro

Parece que tengo un perro.
Llegó la noche del cinco, temblando de frío.
No lo recogí esa noche. Demasiadas emociones. Pero el tipo se quedó el 6 y ya el 7, viendo que llovía mucho, lo entré, lo sequé, le di agua y algo de comer.
Tener y querer. Yo quería un perro. ¿No podía esperar a marzo al menos?
El problema es que me voy. Me voy y el perro no puede quedarse solo. Es un perro educado, dulce, sabe cuando uno le dice que no, es cariñoso, agradece todas las caricias, no se sube al sillón ni a los almohadones. No meó el Buda del jardín (importante, sabe lo que no debe mearse). Es todo lo que uno querría de un perro.
Tengo que llevarlo al veterinario, bañarlo, comprarle comida. hasta ahora sólo comió la comida de Jimbo (donada por Zully, ¡gracias Zully y Jimbo!).
No sé si se llama Porthos o Rulfo.
Creo que es muy joven, tiene los dientes blanquitos, perfectos.
¿Y Pancho?
Pancho está bien, lleno de pulgas, como siempre, en la casa de mis viejos. Está viejito y gruñón. Jamás va a aceptar otro macho cerca de su radio.
Me quiero matar.
Y sin embargo...

6 de febrero de 2010

El día que completé mis 33 años

El cinco de febrero me desperté a las cinco de la mañana.
A las seis vi el comienzo del amanecer desde la terraza. Como no había nadie me desnudé. La luna aún estaba brillante y había brisa de río. Di gracias al dios de las pequeñas cosas. Me vi libre y sonreí.
Volví al sueño unas dos horas más. Después comenzó el día.
Mensajitos van y mensajitos vienen. La llamada clásica de papá y mamá. Desayuno normal sin torta, sin velita, sin canción. Fui con Nico al súper a comprar bebidas y cositas ricas. Nos agenciamos de la torta clásica en la Vicente López y tres docenas de sandwiches de miga surtidos.
Después sí, a trabajar. Di una sesión pero la siguiente se suspendió. Recibí regalitos de mis pacientes más antiguos. Muchos mensajitos de mucha gente que parece que se siente mejor gracias a mis manos. Me acordé de mi abuela Catalina -kinesióloga de las de antes- y a la que le debo un lindo arco en mis pies.
Como me había quedado un rato decidí almorzar bien y no de parada como a veces hago por falta de tiempo. Entré a un Piaccere y pedí un pedazo de tarta. Mi mesa estaba muy próxima a la mesa de una pareja que conversaba muy amablemente. Se largó a llover torrencialmente. El ventanal de la cafetería se cubrió de agua. Me sentí resguardada, con la sensación de que alguien me estaba cuidando. La lluvia -siempre la lluvia- dio origen a una hermosa charla con Norberto y Diana. Él tiene 80 y ella 71. Parecían diez años menos cada uno. Nos terminamos pasando los teléfonos. Sí, ya sé, es muy raro... pero si yo contara la charla que tuvimos me entenderían. Fue tan buena la charla. ¿Cómo no querer volver a saber de ellos?
A las 3:30 de la tarde tenía hora para mi sesión. Mi autoregalo. Me dejaron tan feliz que parecía drogada. Volví a mi casa cantando bajo la lluvia. Todos trataban de refugiarse y yo saltaba los charcos, me empapaba y sólo sentía una felicidad intensísima, unas enormes ganas de abrazar a todo el mundo, pero por sobre todo las cosas, de abrazar a mi mamá (que hace mucho que no la abrazo realmente).
En mi casa estaba Nico que había estado cocinando arrollados de sardinas con tomate y knishes de papa. Estaba extenuado y enseguida me preguntó si estaba drogada. Le dije que no, que era sólo shiatsu pero como me habían puesto óleo 31 en algunos puntos de la cara no me creyó. O sí. Yo me puse a hablar con las plantas de adelante que estaban todas mojadas y habían crecido de más. Siempre me dan mucho trabajo las plantas de adelante. Nico me decía que entrara, que me estaba mojando. Y yo me reía y me reía y me reía tanto que lo empecé a abrazar y a besar fuerte ahí mismo en la puerta de mi casa, mojándolo también a él. Esa es una imagen muy hermosa que guardo de mi cumpleaños.
Más tarde, cuando ya me había secado y estaba más tranquila recibí su llamada desde Nueva York. Y se me estremeció el corazón. Era la primera vez que llamaba a mi casa. Primero me pareció que de nuevo estaba soñando. Pero todo era muy real. Le conté lo que le venía contando en mis sueños. Pero al terminar la llamada el desasosiego de apoderó de mí. Lloré un poco debajo de la ducha y dejé que el agua me envolviera todo el cuerpo. Y mientras lloraba me acordé del sueño de la avenida y de la parte en que un hombrecito me rescataba de la avenida y me decía: cuidado con los flashes, ¡no mirés para atrás! Después se escuchaban tres flashes.
Más tarde la lluvia empezó a arreciar. Fue tanta la cantidad de agua que hubo gente que salió de sus casas para venir y se tuvo que volver porque estaba todo inundado. Aún así fue una reunión muy concurrida. Estrené el living en febrero (cosa que nunca ocurre, siempre estamos en el jardín). Vino gente muy hermosa que hace cosas hermosas en su vida. Recibí más regalitos. Brindamos varias veces, comimos tartas que había hecho Mari y arrodallitos y knishes que había hecho Nico y sandwichitos y strudel de ricota que había hecho Deb y brownies que había hecho Male y la torta de la Vicente López.
Hubo quienes se aventuraron a chapotear en el pasto del jardín de mi casa con un enorme paraguas que yo había dispuesto para la ocasión (es que no saben qué lindo era chapotear ayer en ese pasto).
Y se terminó el cumpleaños.

Namasté

Otra de Mario - La gente que me gusta-

Primero que todo:

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace...

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierde de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.

Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente que trabaja por resultados.

Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

Mario Benedetti

P.D: Gracias a los que se aventuraron en una noche de muchísima tormenta a venir hasta mi casa para desearme un feliz cumple.

5 de febrero de 2010

Diga 33



¡33!

Aunque hoy cumplas
trescientos noventa y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores

buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda
y estés linda

casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros

es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos

de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza

de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.



Como Siempre, MARIO BENEDETTI.-


P.D: Este poema me lo regalaron por primera vez cuando cumplí quince años. Hoy me lo volvieron a regalar. ¡Gracias Lau!

A las penas les cambio el color

Con este pedacito blanco en mis manos, este bichito de luz pomposo y amoroso, esta Lua amorosa que me regaló la vida (mi madre) siento que t...