30 de junio de 2014

Encuentro

Para SAL

Cuando el caos decrece y se establece cierto orden de células el pequeño viento de cada día nos trae un mensajero.
Una hilera de mesas, la mano que trae bebidas, el ventanal a una calle transitada, el olor de los muebles laqueados.
De pronto se arriman la paciencia y la escucha un mediodía de lunes.
Quién lo diría.
La conversación es música si el tiempo posee un buen afinador.  


29 de junio de 2014

Gracias, por favor, te quiero

Hay frascos,
un mostrador gastado
y la moza joven que hace cuentas.
Ella pide más leche para su taza y él un bagel con queso crema.
Gracias, por favor, te quiero. 
Sus manos descansan en los dedos muy finos de ella.
Gracias, por favor, te quiero.
Las farolas por encima de sus cabezas iluminan una idea.
Meriendan la vida de ese instante
un domingo de sol
y ese que empuja al amor
a delatarse.

27 de junio de 2014

Talismán

I have my books and my poetry to protect me
Simon & Garfunkel
Hay en mi cuarto
una parecita desnuda.
Allí pondría mi biblioteca pequeña.
No tengo que tocarla
sólo necesito
de unos cuantos libros
y sus poemas cerca.

Arte

El pincel canta
minúsculas notas negras
en el plasma de su sangre.
El pincel crea
una arritmia leve
en el músculo central.
Y alguien a eso
le llama 
amor.

25 de junio de 2014

Para usted

Todo tiene su recompensa
en el sueño de anoche
una laguna de recuerdos
y los flamencos aleteando
la zamba añeja que el amor nos brindó.

24 de junio de 2014

La enfermedad

Hoy me toca
pelar verduras
desgajar, hervir, asar.
Hoy busco un sabor.
Algo
que alivie este aburrimiento.
Los cereales se han hidratado
-todo es tan saludable- 
que el asco invade mi hambre.
Hasta el gato toma té. 

18 de junio de 2014

tesoro

Escribo entre pelos y garras. Suavidad y dureza.
Aún me falta descubrir
el tesoro que alberga una garra
para abrazar la suavidad de una piel.


Tinta china

Si al menos escribir fuera como antes. Pero no sale fluido.
Es por los mocos. Es eso. Son los mocos que me pegotean las palabras.
O, quizás, es que perdí la fluidez.
Hubo un tiempo en que no necesitaba de las imágenes ("hubo un tiempo en que fui hermoso y fui libre de verdaaaad"). Las palabras bastaban. Pero las imagenes tienen colores. Las palabras no. Y todos queremos una vida en colores. 
Entonces ¿qué es este minimalismo?
Un intento de hacer de este blog una tinta china.

17 de junio de 2014

Bugs

Perdí el olfato. 
Cuando sienta el picante de tu sopa sabré que me he curado.

Teardrop

No sé bien por qué hace bien escribir. Pero algo hace. A la gente cuando está mal le dicen: escribí, escribí, sacalo afuera. 
Escribir es algo que sale por los dedos pero se origina ADENTRO. Y el adentro es algo que no se sabe muy bien qué es ni dónde está. 
¿Está en el corazón? ¿Está en el cerebro?
¿Está en el interior de cada célula?
No se sabe. 
Creo que al final escribo por eso. Para entender mi adentro. 
Es algo que comprendí hace poco.
Y claro, está este blog para plasmarlo.

12 de junio de 2014

Loco rebaño

Hace 20 años podría haber aprendido a manejar. Hace 20 años yo tenía 17 años y en provincia ya se podía sacar el registro. Sacar el registro en ese tiempo era facilísimo. Pero no lo hice. Tampoco aprendí a los 18, ni a los 21.
Me anoté en una academia. El primer día ya estaba en la calle en un auto doble comando. En la calle había un barrendero que me miraba con sorna, muchos autos, montículos de hojas, gente que paseaba al perro. Y después estaba yo. Aprendí las bondades del embrague, el freno y el acelerador como un analfabeto aprende el abecedario. Ya en la segunda clase dimos varias vueltas. Aprendí a doblar para la derecha y para la izquierda. En la tercera clase ya estábamos metiéndonos en una calle doble mano y en una calle con reductores de velocidad y semáforos. En la cuarta salí llorando porque no podía hacer que el auto fuera derecho. En la quinta salí airosa porque algunas cosas ya habían dejado de ser un misterio. Embrague, primera, ir soltando el embrague y acelerar, avanzar, escuchar el ruido del motor, embrague y segunda, acelerar, ir derecho, ir frenando cuando voy llegando a una esquina, ojo que el que viene por la derecha tiene el paso, seguir derecho, embrague a fondo y frenar suavecito pero con decisión en el semáforo en rojo. No claves el freno un día de lluvia, la calle está patinosa. Poner la luz de giro. Doblar a la derecha. Doblar e ir frenando, enderezar el auto y volver a acelerar. Mirar. Adivinar qué hará el auto de adelante. Dejarle espacio, aprender a leer el tránsito. Aprender que harán los otros. No darle bola a los que están re locos y me re putean porque llegan tarde al laburo y yo tardo un segundo en sacar el pie del freno. Mantenerme en mi carril. Porque estoy yo y están los otros. En la marea del tránsito porteño. Yo formando parte de este loco rebaño. Sí, yo, hoy, en la avenida Libertador a las nueve y media de la mañana. Aunque más no fuera por una cuadra. Y menos mal que me puse desodorante.

Segundo balance 2017

Empecé un segundo profesorado de yoga en la tradición krishnamacharya. Debo admitir que lo empecé sin saber a dónde me llevaría. Sólo sabía...