31 de diciembre de 2006

Mover

Un libro, una manta, una pollera, una sandalia, un libro, un zapato, una maceta, una camisa, un libro, una hamaca paraguaya, un sombrero, una percha, un libro, compacts miles, carpetas, papeles, un libro, un armario, una heladera, un perfume, un libro, un remedio, un televisor, una caja, un libro, un velador, un diario, un reloj, un libro, un libro, un libro, un libro...

25 de diciembre de 2006

Fiestas

Encuentros y desencuentros.
Querer estar aquí y allí y allá.
Difícil.
También, mucho cansancio.
Hoy hay olor a mudanza. Cajas en el living y un barullo en el estómago.
Cajitas de chocolates. Papel de regalo. Esparcido.
El mate que nos regaló Miguel está curándose en la mesa de la cocina.
Fotos recortadas en mi escritorio. Veinte fotos recortadas. Veinte poemas recortados.
Y son veinte sobres.
Y son veinte direcciones postales
(el resto las entregué en la mano).
Esto es para vos y para vos y para vos.
Dar.
En cada poema había un poco de ustedes.

21 de diciembre de 2006

Guerra de sonidos

Mi situación ya se acerca a la bipolaridad.
Por ahora sigo viviendo en un primer pisito a contrafrente en la calle Tres de Febrero del barrio de Belgrano.
Hace un tiempo vengo pensando en que creo que voy a extrañar algunas cosas de este barrio.
Hasta hoy.
Para que jamás de los jamases extrañe a mis vecinos, estos tipos no tuvieron mejor idea que enredarse en una guerra de sonidos.
GUERRA de sonidos, exactamente.
Ayer por la noche mis vecinos de PB 3 anduvieron revoleando cumbia y más cumbia a los cuatro vientos.
Hasta las cinco de la mañana.
Hoy a las ocho de la mañana, mis vecinos de PB 4 pusieron un disco de marchas militares al grito de: ¡drogadictos, hijos de puta, vayan a vivir a una villa!

Les juro: no sé quien es peor.

Mientras tanto, los silenciosos, estamos escribiendo una nota para presentar urgentemente en el CGP.

14 de diciembre de 2006

Docencia

Me da mucha ¿ternura? cuando mis alumnos universitarios, en el medio de un examen preguntan cosas como "¿qué es 'albores'?", o bien, "¿'estrepitoso' es un adjetivo?".
No sé.
A veces mi cerebro los confunde con mis estudiantes de español como lengua extranjera.

7 de diciembre de 2006

¿casualidad o causalidad?

Hoy el subte estaba repleto de gente (cuando no). Subí a los apretones, me empujaron, me putearon y luego me sacudieron como en una coctelera.
En Tribunales se despejó un asiento justo delante mío. Pero una voz detrás mío dijo:
-¿No me daría ese asiento, por favor?
Me di vuelta y me topé con un señor anciano que me miraba con ojitos relucientes.
-Es que tengo 84 años -agregó.
Le sonreí.
Es groso ver gente de 84 años en un subte de Buenos Aires. Groso de verdad. Groso onda: este hombre es un valiente.
Se sentó y luego me dijo:
-Soy del año '22".
Pucha, pensé, cuando yo tenga 84 años le diré a un hipotético joven del año 2061: "es que soy del '77". A lo cual el joven me dirá: "¿Cómo que usted es del '77? ¡Si estamos en el '61!". Y yo tendré que explicarle con paciencia: "No, es que soy de 1977".
El hombre de 84 años comenzó a hablar. Supe que había vivido en Santa Fé, en el campo.
-¿Y ahora vive en Buenos Aires?
-Sí, en Olivos.
-Ah, qué hermoso. Mis padres viven en Olivos -le respondí.
-¿En qué calle?
-D.F. Sarmiento.
-Ah, sí. Yo vivo en Chacabuco.
-¿En Chacabuco?
La casa que escrituramos el viernes queda en la calle Chacabuco.
-No me diga, yo me voy a mudar a esa calle.
-¿En serio?
De pronto, como por arte de magia se desocupó el asiento de al lado.
-Venga, siéntese aquí y cuénteme.
Me senté junto a él y en el tramo que duró hasta la estación Juramento descubrimos que viviríamos a una cuadra de distancia. Me contó de su mujer, sus hijos, sus nietos y sus bisnietos. Me indicó las mejores formas de viajar al centro, los rápidos, los horarios y que el barrio era muy tranquilo.
Antes de bajarme me gritó su dirección exacta: ¡Pase a visitarme!
Y agregó que se llamaba Benjamín.

2 de diciembre de 2006

Se concretó

¡wow!
¡re wow!
¡guau!
guai
ay...
¿eh?
ah.
aaaaaaaaaaaaaaah.
nah.
seh.
¡síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Oh
Brrr.

27 de noviembre de 2006

La jaula del lenguaje

Frío en el vidrio.
Siete y diez y el humito de la pava sobrevuela por la cocina.
Las tostadas toman color, la mermelada y la manteca están en su punto justo y ahí vamos con la bandeja en mano hacia el living.
Los papeles de ayer descansan sobre la mesita baja. ¿A ver?

*Imperativo y subjuntivo. Cómo dar ordenes, indicaciones e instrucciones.

Puf.

Ser cortés o no cortés, esa es la cuestión para algunos norteamericanos: Tráigame la sal, o bien, ¿podría traerme la sal?
Y así.

Enseñar a hablar no es sólo enseñar estructuras.
Cada cual, ¿habla como puede o como quiere?
Hay que tener algo de imaginación. Los que tienen imaginación se las arreglan con pocas estructuras: claramente demostrado.

En el subte me entretengo con The bell Jar de Sylvia Plath.

25 de noviembre de 2006

Madrugadora

Sábado por la mañana. Me despierto a las siete.

¿Qué hago despierta a las siete?
No lo sé.
Volvé a dormirte, querés.
No puedo. Los pajaritos están cantando.
¿Cantando?
Sí.
¿Y eso es un problema?
No, es bellísimo.
¿Y entonces?
Que no quiero dormirme porque quiero escuchar el canto de los pájaros.

16 de noviembre de 2006

Swastya yoga

En el vestuario la rubia de 21 años me miró con desconfianza. Yo le sonreí porque nunca hay que juzgar a las personas por la primera impresión que uno tiene de ellas. Ella no me devolvió la sonrisa y miró a su amiga inquisitivamente. Desagradable. Pensé, seguro que vos no llegás al suelo con las manos.
Me cambié en un lugar alejado y volví a la sala de prácticas.
El piso era azul y suave al tacto. Las luces, relajadas. El espejo deformaba un poco. Mis pantalones rojos no combinaban con el salón tan frío.
Empezamos con una serie de respiraciones. Pensé, ojalá no pongan música. Una vez que terminamos con las respiraciones pusieron una música funcional espantosa que dispersaba mi mente.
Las asanas eran en realidad preparación de otras asanas. Mucha fuerza abdominal, piernas y brazos.
Me concentré en mis músculos, huesos y respiración. La rubia se ubicó atrás mío. Tal como lo había adivinado su columna no respondió a las propuestas.
Tan rubia y alta y bonita para nada.
Me dio pena.
La práctica terminó. Me sirvieron un té de la india perfumado con jengibre. Picante.
Delicioso.
Me dieron un libro que me pareció muy esquemático.
No sé si voy a volver.

15 de noviembre de 2006

Asana


Hemos de llegar a estar total y absolutamente absortos, con devoción, dedicación y atención, mientras realizamos la postura. Ha de haber honradez en el enfoque y honradez en la presentación. Al realizar una postura, hemos de averiguar si nuestro cuerpo ha aceptado el reto de la mente, o si es la mente la que ha aceptado el reto del cuerpo. ¿Estamos trabajando desde el cuerpo para conseguir la sensación exacta de la postura, o estamos haciendo la postura porque hemos leído en unos libros que va a aportar tal o cual efecto? ¿Estamos atrapados en la red de lo que hemos leído, en busca de la experiencia de lo escrito por otra persona, o trabajamos para conocer con una mente renovada qué tipo de nueva luz es proyectada en la postura por nuestra propia existencia al ejecutarla?

B.K.S. Iyengar, El árbol del yoga, Kairós, 2003, pág 76

14 de noviembre de 2006

Por qué nos queremos tanto o cosas que hacemos cuando tenemos e-mail

From: Flor
To: Lau

Hola amiga laura,

Cómo va la semana
tan larga, tan vasta
tan martes un día
tan jueves otro día
y así llegando a un viernes
y ni una sóla llamada
a esta flor deshojada
en el silencio del mes
que noviembre, ya ves
llega a su mitad pez.

jejeje

Flor.


From: Lau
To: Flor

Una pata de paciencia y otra pata de viento
y abracadabra y muchas malas palabras
para que a muá
le vaya más o menos bien
en su parcial del viernes
en su parcial del sábado
que he leído menos que el pueblo de calamuchita
sobre inglesitos fraccionando siglos de originalidad
y pragmáticos fervorosos
yo no sé qué infiero ni qué implico
pero te quiero
y adoré tu poemita despechado
y ahora que aún no he cenado
y la medianoche no detiene su llegada
me has ayudado a brillar mi pez
con una flor que no marchita

Cuán larga semana tan larga
estamos de acuerdo
pero cuántas ganas de verte
cuántas muchas tantas tantas
que tengo que guardarlas en el alma
hasta después de estampar mi firma
en varias hojas universitarias (estén escritas o no)

HOLA AMIGA
HOLA
HOLA

28 de octubre de 2006

Bienvenida a la docencia

Estoy preparando material, me dice. Y entonces descubro la mesa llena de cartulinas de colores y fotocopias recortadas. Ah, sí, me acuerdo de las famosas cartulinas, yo nunca las hacía. ¿No? No, es decir, sí, preparaba material pero nunca así. Nunca así. ¿Y vos? ¿Vos creés que enseñas mejor porque tenés muchas cartulinas de colores? No, no me mires así, no te quedes callada como una chica de laboratorio de idiomas. Yo sé que tu fe consiste en creer. Creés en la institución donde trabajás. Son un gran team. Eso es impagable. No importa cuánto te paguen en realidad porque estar en un team que funciona bien es impagable. Siempre quisiste formar parte de un grupo, ¿no? Te angustiaba no poder ser como los otros. Te angustiaba eso y ahora a cortar cartulinas de colores. Te angustiaba no estar a la misma altura, quizás había que estar más bajo y no tan alto. Más bajo, casi al ras de la tierra. Vamos que no es difícil eso. Para nada. ¿Para nada? No. Algo hay. Lo lograste. Lo lograste aunque hayas perdido un poco el brillo de los ojos. Y te hayas vuelto mecánica. ¡Pero lo lograste! A cortar cartulinas, sí. Y no me rompas la pelotas, Florencia.

5 de octubre de 2006

Huso horario

Estar trabajando y olvidarme de la hora. Un placer que no me sucedía hace mucho. Es obvio que la noche es mi compañera para tareas de máxima concentración. Cafecito batido y a otra cosa. No hay ruidos de obra, ni teléfono molesto, ni estómago que satisfacer. Hoy por la mañana era una zombi y aún así terminé las guías de comprensión, los textos horrendos que debo dejar para leer, la clase que debo dar hoy.
Algo importante a tener en cuenta. No me interesa más aprender conceptos porque sí. Me molesta mucho desperdiciar energía en textos mal construidos, poco claros y confusos.
Necesidad de parar el tiempo.
Necesidad de clasificar ordenar archivar repensar almacenar caracterizar pensar calmar escribir amainar retrucar devolver.
La hora al fin y al cabo siempre es importante

19 de septiembre de 2006

Octavio Paz

A mí también me gusta releer los libros. Desconfío de la gente que no relee. Y de los que leen muchos libros. Me parece una locura esta manía moderna, que sólo aumentará el número de pedantes. Hay que leer bien y muchas veces unos cuantos libros (...). Y hay que leerlos despacio. (...) ¿Sabe usted por qué inventan todas esas cosas? Por miedo. La gente tiene miedo a detenerse en las cosas, porque eso compromete. Por eso huyen de la tierra y se van a las ciudades. Tienen miedo de quedarse solos.

Octavio Paz, Las peras del olmo.

15 de septiembre de 2006

Bolaño

Compradora: -Me voy a llevar esta novela de Bolaño. Es buena, ¿no?
Vendedor: -La novela es buenísima.
Compradora: -Entonces... ¿me va a gustar?
Vendedor: -Si no llega a gustarle es problema suyo, no de la novela.
Compradora: - ...

14 de septiembre de 2006

Chizita

Esa esquina que para mí no tenía ninguna revelación en particular se transformó en otra cosa. Fue la esquina que no era Cabildo y Juramento. Un punto de encuentro que no era un punto de encuentro. Pero sí fue nuestro punto de encuentro. Ahora, luego de dos años, debo decirte que una señora instaló allí su puestito de candelabros de vidrio. Y tiene sus velitas encendidas que destellan lucesitas de colores. Pero en el 2004 no había nada. Sólo una enorme puerta y unos escalones para esperar a que aparecieras.
Y debo decirte que fue uno de esos encuentros que marcaron mi vida de ese momento.
Uno nunca sabe lo solo que está hasta que se encuentra con amigos como ella.
Gracias Chizz.
Y Feliz Cumple.

28 de agosto de 2006

Mandados

Los hipermercados me marean. Los Norte, Disco, Cotto, Carrefour. Puaj.
Yo prefiero mi chino.
El hipermercado con ese afán de encajarte cada nueva marca o producto cambia el orden de las cosas todas las semanas. Entonces donde antes encontrabas los lácteos ahora están las galletitas dulces. Complicado.
Góndolas y góndolas.
Todas las marcas que quieras.
Y el tiempo que se alarga como un chicle.
Ni hablar de las cajas: hiperpobladas. Y a nadie le importa un bledo.
Mi chino tiene sólo tres góndolas.
Y una pequeña verdulería y una carnicería.
Y el muchacho que corta el fiambre y que me pregunta si acabo de salir del trabajo.
Y el changador que me lleva las cosas en cinco minutos.
Y la cajera jujeña que me pregunta cuándo voy a volver al Norte.
Y el dulce de higo que nos gusta.
Y los Nugaton en oferta.

23 de agosto de 2006

Vecinos

-¿Viste lo que pasó con el cartonero de siempre?
-No.
-¿Viste que el cartonero siempre pasa con su hijito?
-Sí.
-Bueno, parece que se agarró mal a trompadas con un tipo.
-¿Con otro cartonero?
-No, no.
-¿Y quién era el tipo?
-Un tipo. Fue en la puerta del edificio. El cartonero lo cagó a golpes. Pero el otro ni se movía. Y el cartonero le daba y le daba y de vez en cuando soltaba un "hijo de puta", así, sin más, viste, con ganas.
-A la mierda.
-Con Patri nos quedamos en el molde. Se empezó a juntar gente. Los del edificio no entendían nada. Llamamos al cana que está en la esquina, el del Restaurant. El quía ni se mosqueó, obvio, sólo está por el Restaurant. Por lo menos llamó a una patrulla.
-¿Y qué había pasado?
-Parece que el tipo se había querido violar al nene del cartonero. Se lo había llevado a la obra de al lado, viste. Pero el nene gritó, el padre se dio cuenta y lo cagó a golpes.
-Me estás jodiendo.
-No, te juro. Vino la cana y se llevó al cartonero y la ambulancia se llevó al otro. Estaba hecho mierda el otro. Igual al cartonero lo soltaron al toque. Los del edifcio le dieron hielo para que se pusiera en la mano.
-Ah, qué solícitos los vecinos, che.

18 de julio de 2006

Río abajo

Como hojita a la deriva me sumerjo en mis quehaceres cotidianos.
Nada tiene de cotidiano esto.
Nada.
Entonces decía: la hojita a la deriva.
Río, río, río de verdad.
No me quejo. Peor es estar en un charco de agua estancada.

30 de junio de 2006

Desfasaje

A veces la ingenuidad te vuelve a golpear la cara. Y entonces el alma se relaja tanto que las lágrimas se salen solas, sin aviso, por TODO, por ese llamado, por la fragilidad de mi mamá, por el tiempo que no cesa de pasar, por la canción trunca, por la canción final, por el hiatus de una cantante, por una frase que leíste en un libro que te prestaron hace ya un tiempo y que no habías sabido leer.
En estos días sólo escucho disonancias. Un la mayor me vendría bien.

22 de junio de 2006

Todas esas flores

Eran tu mitad. Ahora, mundo, me das las hojas del invierno para ver qué hago con ellas. Pues haré un collage. Un bello collage. Y no me quedaré callada. La boca la tengo grande para que los sonidos se propaguen mejor. Y la mano ancha y de dedos largos para escribir y que no se me pierdan las teclas en los teclados del mundo.
Esta angostura se tiene que acabar. La moda adora los cuerpos angostos.
¿Y las almas?
Todas esas flores eran necesarias para este invierno.
Vamos a ver qué sale de este invierno.
Porque pienso aprender más música.
Este invierno.
Porque pienso buscar el repertorio que me falta.
¿Donde hallarás lo que tenés para decir hoy?

11 de junio de 2006

Ventana de Víctor Hugo en París


Cosa inaudita: dentro de uno mismo es donde hay que ver el exterior. El profundo y oscuro espejo está en el fondo del hombre. Ahí está el terrible claroscuro. La cosa reflejada por el alma es más vertiginosa que la cosa vista directamente. Es más que la imagen: es el simulacro, y en el simulacro hay algo espectral... Al asomarnos al pozo que es nuestro espíritu, divisamos en él a una distancia del abismo, en el estrecho círculo, la inmensidad del mundo.

Victor Hugo

10 de junio de 2006

Henri Rousseau y los nenúfares de Monet


Hoy, dos museos importantes.
El Grand Palais y L'Orangerie.
En el Grand Palais están exhibiendo una exposición de cuadros de Henri Rousseau. Para ello han juntado cincuenta cuadros traídos de diferentes partes del mundo.
Henri Rousseau tiene un significado especial para mí. Conocí sus cuadros a los siete años en un libro de cuentos que nos regalaron mis padres a mi hermano y a mí.
Entonces, la hermosa Vatuza que bebe leche de cabra en una noche de luna llena y se vuelve blanca y muda. Los hermanos de Vatuza que van en busca del manantial que ha de devolverme el color negro a la hermana y el habla. El tigre que los amedrenta. La tormenta. El polichinela que cuenta cuentos a los niños en la plaza los días de carnaval.
Emoción al encontrar el original del manantial y los hermanos recogiendo el agua con un jarrón.

Por la tarde vamos a L'Orangerie donde hay una exposición de los nenúfares de Monet. Hacía seis años que este museo estaba cerrado. Lo han abierto en mayo de este año. Ocho paneles inmensos ocupan ocho paredes curvas. Monet amaba pintar su jardín donde tenía un estanque con nenúfares flotando.
Nenúfares al amanecer.
Nenúfares al atardecer.
Nenúfares en la noche.
Emoción al sentir la brisa del jardín de Monet.

7 de junio de 2006

Los pasajes de París


Hace muchos años para la facultad leí lo siguiente:

Los pasajes de París surgen en su mayoría diez años y medio después de 1822. La primera condición de su prosperidad es la coyuntura de alza del comercio textil. Los "magasins de nouveauté", los primeros establecimientos que sostienen grandes partidas de mercancías, comienzan a mostrarse. Son los precursores de los bazares. Era el tiempo del que escribió Balzac: "El gran poema de los escaparates canta sus estrofas desde la Madeleine hasta la puerta de Saint Denis".
Los pasajes son un centro del comercio en mercancías de lujo. En su decoración el arte se pone al servicio del comerciante. Los coetáneos no se cansan de admirarlos. Durante largo tiempo siguieron siendo para los forasteros un punto de atracción. Una guía ilustrada de París dice: "Estos pasajes, una nueva invención del lujo industrial, son pasos, tejados de vidrio y enlosados de mármol, a través de bloques de casas cuyos propietarios se han unido para semejantes especulaciones. A ambos lados de esos pasos, que reciben su luz de arriba, discurren las tiendas más elegantes, de tal modo que un pasaje es una ciudad, incluso un mundo en pequeño".

Walter Benjamin, París, capital del siglo XIX.

Curioso. Camino por estos pasajes y ¿saben lo que encuentro?
Una edición de los Pequeños poemas en prosa y Los paraísos artificiales de Charles Baudelaire.
Me sonrío.
Y además me compro un par de medias largas que llevan los colores del arco iris a un vendedor que me habla en italiano y me dice signorina.

5 de junio de 2006

Café Florian en Venecia


En este lugar tomaban café escritores como Goethe y Byron.
También venían escultores como Canova.
Las mesas son de mármol y están dispuestas a manera de tertulia. El café data del 1720.
Yo estoy aquí, con mi expresso. También hay otros turistas.
La orquesta está tocando.

4 de junio de 2006

Palomas de Piazza San Marcos



La Piazza San Marcos está llena de palomas. Extiendo mi mano con granos de maíz. Vienen cuatro palomas y se posan en mis brazos, pelo y hombros. Cuando comen de mi mano me hacen cosquillas en la palma con el piquito.
Veo pasar a las góndolas.
Al pie del canal.

2 de junio de 2006

Día de fiesta en Firenze


Día de fiesta. Todos los museos están abiertos y son gratis. Se festeja la liberación de Italia de los fascistas. Me dedico a perderme en las callecitas. Entro al museo del Duomo que está cerrado por refacción y que ha sido a bierto especialmente por esta fecha. Nadie controla entradas.
Me impresionan las cantorías y la María Magdalena de Donatello.
Firenze se abre generosa a quien tiene suerte.
Y yo la tengo.

1 de junio de 2006

Florencia en Florencia

Yo escribo así. Sin mi cincel. Mi valija es estrecha.
Yo escribo así. Con Firenze en las pupilas. Se me pierden los contornos.
Giambologna en el 1500 esculpió algo tan bello.
Y Rafael, Donatello, Da Vinci, Tiziano y Caravaggio...
Porque los Jardines del Boboli.
Yo escribo así.
En mi mármol rústico. Uso las grietas del marmol defectuoso para moldear mis palabras.
Los cielos dorados de Giotto y los cielos azules de Botticelli.
A golpe de gubia se abren los caminos.
Cielo dorado y cielo azul se confunden.
Yo escribo.
Así.

31 de mayo de 2006

Firenze


(Sepan disculpar la falta de acentos y las enies nuevamente)

Firenze antiguamente se llamaba Fiorenthia.
Cuando yo tenia nueve anios una companierita de la primaria declaro que su suenio era conocer Florencia. Yo que ignoraba que existia una ciudad con mi nombre me la quede mirando con expresion anodadada hasta que alguien aclaro la confusion y me saco de la ignorancia.
De mas esta decir que mis padres no me pusieron Florencia por esta ciudad.
Ayer vi en la galeria de los Ufizzi el original de la primavera de Botticelli.
Se me saltaron las lagrimas.
Asi que lo del aura era cierto.
Firenze irradia tanto su aura como reproducciones de todo lo que la embellece.

26 de mayo de 2006

Un pais que empieza con i: Italia


Roma es catastroficamente bella.
Este teclado no tiene acentos ni enies.
Este texto sera catastrofico.

Por el trafico. Por los miles de anios que atravieza el Tevere. Por la sangre vertida en el Coliseo. Por la sangre vertida en la piazza de San Pietro. Por el metro. Por los autobuses que pasan y uno se sube sin pagar. Por la emocion de pisar un suelo increiblemente moderno que tiene solo 1900 anios y se mantiene intacto. Por la cupula del Panteon. Por la Piazza Panteon. Por haber mojado los pies en la Fontana di Trevi. Por haberme perdido en callecitas que llevan nombres simples y hermsosos. Por haber encontrado a mi amiga Anabella. Por las esculturas de Bernini. Por el mate que tomamos en el Domus Flavia. Por el mate que tomamos frente al Arco de Constantino. Por las pinturas de Rafael. Por lo autoritario que es el museo del vaticano. Por el techo de la capilla Sixtina. Por Guille que se quedo en Buenos Aires. Por las palabras que se me confunden y olvidan.

Por todo esto Roma es bellamente catastrofica.
Maniana sera Assis. Y pasado sera Florencia. Y Florencia estara en si misma.
Florencia en Florencia.
Y asi las cosas.

18 de mayo de 2006

Deseos

Por lejos, lo más lindo que me dijeron hoy:
-Traé muchas palabras nuevas de allá.
Gracias, Chizz.

17 de mayo de 2006

Cruzar el Atlántico

Voy a viajar dentro de poco. Me preparo para este viaje.
¿Y qué es prepararse?
No hablo de valijas, no.
Hablo de otra cosa.

16 de mayo de 2006

Basta

Hablo.
Rota la voz.
Hablo otra vez.
Rota la voz.
Basta.
Cuarenta minutos de vocalización y
hondos tragos de agua.
Tomo la guitarra y canto:
Dios sol, Dios agua.
Noto que los graves están bastante bien.
La cuerda vibra.
Se despega.
Despega.
Hablo.

5 de mayo de 2006

La lectura de los otros

Fue un largo viaje para que este sobre descanse en las manos del señor Vila Matas. Vaya uno a saber que hará él con ese sobre y con ese fajo de hojas que es mi librito guardado allí dentro. Vaya uno a saber qué hara Cristina Piña con el otro sobre y la cartita destinada a ella. Vaya uno a saber, a veces estas acciones son como pequeñas paladas de arena al mar. Sé que las paladas al mar se disueven allí mismo y, sin embargo, mis dos paladas de ayer me modificaron. No es lo mismo que un grano de arena esté o no esté en la superficie de una playa. Mi playa ha quedado más vacía y el mar se ha llenado de más arena. Y quién sabe si esa arena volverá modificada, distinta, escrita por ese mar imenso que son los ojos de los lectores, de los escritores y de los críticos.

3 de mayo de 2006

Descubrimientos

Fin de semana de descubrimientos.
Papá me da el libro de cartas que le pedí. Leo la antología que reunió Margarita Aguirre en un libro que editó Sudamericana por los años ochenta. Allí se lee la correspondencia que mantuvieron Pablo Neruda y Héctor Eandi. Cartas de jóvenes escritores. Otro siglo. Otras guerras. Las mismas esperanzas. La poesía está allí. Y también el afecto, el compañerismo. Descubro como Héctor Eandi le da a leer al propio Jorge Luis Borges -un mozuelo en esos años- Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Y también escribe sobre Neruda, le envía su artículo con una carta y allí comienza todo. Y entonces pienso en las cartas que he enviado en estos días y en las que he recibido. Pienso en los fajos de hojas que son ahora A cuerpo perdido y que los he enviado al exterior a direcciones postales reales y no virtuales. Pienso en que pocas cosas han cambiado. La lectura y la escritura son hábitos que se han mantenido durante siglos.

29 de abril de 2006

Héctor Eandi

Dices que nadie nos falta: -¿y por qué se muestran solas las cosas?

Héctor Eandi, Pétalos en el estanque (1924)

La biblioteca tiene piso de madera y los bancos son tan escolares y primarios. Las sillas de plástico, blancas, de jardín, empeoran el asunto y yo con un libro de 1924 en las manos. Nadie lo ha pedido o quizás lo han pedido hace treinta años.
Hasta hoy, un día de abril.
Lo han exhumado del estante de donde estaba, me lo han dado a cambio de mi documento y una firma y en un primer piso de la biblioteca "Leopoldo Lugones" me vengo a encontrar con mi tío bisabuelo como quien va a tomar un café con alguien muy querido pero que no conoce bien.
Abro en la primera página y encuentro el tiempo borroneando las primeras páginas.
Manchas
Manchas
Manchas
Hablan por sí solas. El olvido. La desidia. La ignorancia.
De pronto.
La biblioteca se transforma en el estanque que mi tío bisabuelo eligió para que no encontráramos.
Su estanque.
Su reino.
A medida que mi ojo ilumina cada letra, el libro va cobrando vida nueva. De artefacto tumefacto de hojas amarillentas pasa a ser el estanque donde las horas y los pétalos pasan y pasan y pasan. Hay un gato en esta biblioteca que se arrima a mis pies.
Me mima con su ronroneo, con su paso audaz y astuto. Se sube a la mesa donde estoy apoyada y me mira con sus ojos verdes.
Iluminarias.
Comprendo. Las cosas ya no están solas.
En este siglo yo leo tu libro.

27 de abril de 2006

Propiedad intelectual

Uno sabe que registra algo para luego desplegarlo a los cuatro vientos sin ningún miedo y pudor. ¡Fah! Ahí van los fajos de hojas dispersos por el aire. El formulario a llenar es tan escueto y amarillo como un sol. Nombre. Apellido. Documento. Nombre de la obra. Esto sí puedo hacerlo. ¿Cómo me llamo? ¿Florencia? ¿María Florencia? ¿Y eso qué importa? ¿Y si me equivoco y ese seis se lee como un cero? ¿Me hace ser otra persona? ¿Y si lo que dejo en el sobre es un fajo de hojas en blanco y nadie se dio cuenta? Bah, vamos, que no es difícil. ¿Ah, no? Mirá la mano que me tiembla cuando escribo a cuerpo perdido a cuerpo perdido a cuerpo perdido TRES VECES. Aaaah. Suspiro. Y el hombre que cierra el sobre y me dice con aire de gravedad: ya está protegido desde el 26 de abril del 2006 y tu número es tal.
¡Fah!
¡Qué verbos! Registrar. Proteger.
Me da una cosita que esa copia de la obra se haya quedado allí encerrada.
Pero ¡qué palabra la palabra "obra"!
Hace un mes todo era "texto" (Te queremos, Barthes, te queremos).
Y ahora que me doy cuenta que no me morí. ¡No me morí! ¡No me morí!

26 de abril de 2006

escritorios

Mi escritorio durante el día nunca tiene silencio.
Eso no es un problema.
El silencio se fabrica con otros ruidos y ya.
Las noches de la semana se componen de ruiditos pequeños, susurrados y contenidos. Me enternecen. Nada que ver con los fines de semana bullangueros y chingones.
A veces me quedo escribiendo hasta que una madrugada gris me avisa que el silencio ha terminado: trenes, escobas que barren y el clach, clach, clach del ladrillo que canta.
Mi escritorio es tan ruidoso como lleno de papeles y libros y fotos y cartas y lapiceras de las que andan y de las que no. Y también está mi pluma azul. Una vez contaré la historia de mi pluma azul. Marcos recordará esta pluma pues la tuvo durante un buen tiempo en su poder. La pluma azul es tan maravillosamente azul y tan maravillosamente pluma que cuando uno escribe con ella se siente Belgrano (Hans dixit).

Pero ¿cuántos escritorios he tenido verdaderamente?
Muchísimos.
Y los he tenido alquilados también.
Para mí un escritorio alquilado son todas esas mesitas de cafés por las que a veces he tenido que deambular haciendo tiempo o que he buscado por el sólo placer de sentarme a leer con un buen expresso al costado de mi libro.
He traducido pequeños fragmentos de la República de Platón en cafés atestados de gente, desbordantes de líquidos y olores ciudadanos.
La polis en todo su esplendor.
He escrito mi primer cuento de verdad a los 19 años en una mesita de un café de la facultad -Vitraux para ser más exacta-, y en tinta violeta (las pilot no eran tan caras como ahora).
He estudiado en una mesa de cocina que me hice subir a mi cuarto de soltera y que coloqué en el centro de dicha habitación y en donde descubrí las mejores páginas de un escritor como Reinaldo Arenas.
Y la cama como escritorio, claro. Los mejores poemas en la cama y al lado de Guille.
Mi escritorio de haya data de 1999.
Lo compré con la plata de los conciertos que dábamos por ese entonces con El cantar tiene sentido.
No me compré el micrófono que todos esperaban. De hecho, seguí huérfana de micrófono durante años.
Me compré este escritorio.
Amarillo, cálido, redondeado.

Mi escritura

Y me encuentro hablando con varios amigos de mi escritura. De pronto saber que he cruzado la línea y que de eso no se vuelve. Miedo a la locura nunca más. Creo que estuve en el umbral estos ¿tres? años de Nubedeagua y lo crucé adrede. Y que llega Mayo con el cumple de este blog tan raro y al que le estoy tan agradecida. Al final de cuentas es mi recoveco hermoso, claro, aunque del otro de la nube se aclare mejor este concepto. Y ya no temo nada porque nadie puede venir a decirme lo que está bien o lo que está mal. Y que entonces esa etiqueta de Licenciada y Profesora ya la puedo enterrar en el placard junto al rollo atado con la cintita y los colores de Argentina. Que la vida es más que un rollo y un placard y una lista de saberes y un vocabulario específico y una patria a la que hay que rendirle tributos. Que mi escritura parte desde otro lugar. Tiene otra raíz. Y no los desprecio a ustedes, los licenciados, no. Yo soy una, al fin y al cabo. Pero es una etiqueta pesada de llevar y yo quiero equipaje liviano. Y no hablo de equipaje irreponsable. Tampoco hablo de equipaje bohemio. Liviano, leve. Y esta decisión abarca todo lo que escribiré de ahora en más en la vida.

24 de abril de 2006

Marguerite Duras

Se está solo en una casa. Y no fuera, sino dentro. En el jardín hay pájaros gatos. Pero, también, en una ocasión, una ardilla, un hurón. En un jardín no se está solo. Pero, en una casa, se está tan solo que a veces se está perdido. Ahora sé que he estado diez años en la casa. Sola. Y para escribir libros que me han permitido saber, a mí y a los demás, que era la escritora que soy.

Escribir, Marguerite Duras

20 de abril de 2006

¿Cuánto tiempo lleva escribir un poema?

Conde me dijo una frase que expresa totalmente la sensación que tuve al terminar de escribir este primer libro. La frase dice algo así como "hice este poema en diez minutos pero me llevó 27 años hacerlo".
Posta que es así.
Este libro empezó, y ahora lo tengo clarísimo, un día del año 2000. En ese momento escribí algo que jamás pensé que sería parte de una serie.
Y yo que angustiosamente creía que escribía todo en fragmentos resulta que ahora me vengo a dar cuenta de que escribía poemas.

7 de abril de 2006

proliferación poética

Ayer vino a casa mi amiga bailarina. La primera lectora del librito que estoy escribiendo.
-Flor, ¿estás escribiendo poesía?
-Ssssh.
-¿Qué pasa?
-Nada, que se me espanta la musa.

5 de abril de 2006

¿Qué se responde?

Tengo amistades que se pierden en la vorágine del siglo. Pero de pronto, una tarde cualquiera se escucha una voz irreconocible en el teléfono que pregunta: ¿cómo estás?
¿Qué se responde a esto?
Pienso en que estoy distinta. En que estos meses me han marcado la cara, la voz, las palabras. Pienso que interiormente he caminado mucho en mí. Que no fue fácil decir que no. Que no es fácil estar perdida en la niebla y aún así quererse. Que no es fácil quererse.
Pienso que en este momento no estoy haciendo nada con un fin material y que eso me preocupa.
Pienso que estoy escribiendo ficción todos los días y que eso no me lo esperaba de mí.
Pienso que llevo la voz guardada y que todos piden que la suelte como se suelta un canario en el medio de las calles porteñas.
Pienso que yo no soy ese canario.
Me preguntaste como estaba y yo te respondí lo más sincera posible:
Es difícil decirte cómo estoy.
Ni yo lo sé.

28 de marzo de 2006

Requisito

Ya sé lo que tiene que tener mi futura casa para cuando me mude: lugar para colgar la ropa al sol.
He dicho.

15 de marzo de 2006

Solidaridad

Abro la puerta de mi edificio y me encuentro con mi vecina de abajo. Nadie la quiere mucho porque es mala persona y siempre se anda quejando.

-¡Qué ruido hacen sus campanitas!
-¿Mis campanitas?
-Sí, eso que tiene ahí colgado en su blacón...
-Ah, el llamador de vientos.
-¿Vió que cuando hay viento...?
-Sí, claro...
-¿Y cómo encontró sus plantitas?
-...
-Sus plantitas, ¿no se secaron?
-No, no se secaron. Mi madre venía tres veces por semana.
-Ah, yo también se las regaba.
-....
-Sí, con la manguera.
-¿Con la...?
-Sí, como yo lavo el techito no me cuesta nada.
-Ah, bueno, gracias.
-Cuando quiera, eh, me avisa.

9 de marzo de 2006

La salud de los enfermos

Esto de hurgarse el interior de uno se torna obsesivo. Insoportable. Resignación. Sé que de esta no me salvo. Me enfermé y ahora solo resta dejar que el virus haga su lento trabajo. Después de todo, tienen su derecho a vivir un poco a costa de uno, ¿no? Una pena que la salud de algunos seres dependa de que otros se enfermen. Yo, en este caso. Ok, residan un rato por aquí, mis queridos, pero luego mis glóbulos blancos tendrán que echarlos a la calle. Vamos, que el mundo funciona así.

7 de marzo de 2006

Casiopea

Desde la cama escribo esto como cuando tenía 16 años y escribía mi diario por las noches. Hoy ha sido un buen día. Entre otras cosas estoy estrenando regalo. Este teclado es super suavecito y la pantalla es un sueño líquido. Livianita y plateada. Aquí en mi regazo, o como diría Clarice, "no meu colo". A Clarice le encantaba escribir con su máquina de escribir en las rodillas. Era la única forma en la que escribía sus cuentos.
Yo también escribo con Casiopea "no meu colo".
Así, pues, te damos la bienvenida.

20 de febrero de 2006

Mercedes Sosa

Por la noche vientito fresco y estrellas en la bóveda porteña. Ninguna actividad salvo tomar ese colectivo como a los 18 años y mirar por la ventanilla. Bajarse en Plaza Italia y caminar despacio hacia los lagos, sintiendo como las sandalias hacen cruje-cruje y la noche sigue liviana. La voz de La Negra se escucha desde mucho antes de llegar. El lago está tranquilo, levemente rizado. Las canciones me hacen sentir en otro siglo. La Negra desentierra canciones y desentierra los años. Lustrosas, con olor a humus.
A las once la fiesta musical termina. El lago sigue rizado, guarda el secreto de los miles que corearon con Mercedes que la cigarra canta al sol.

3 de febrero de 2006

Febrero es

Conde dijo, no hace mucho, que le gustaba febrero porque era el mes en el cual cumplía años. Perfecta definición, creo yo, porque, yo también cumplo años en febrero y entiendo de qué habla. Debido a este hecho -que se repite todos los años- recién hoy caigo en la cuenta de que tengo fotografiados todos los febreros desde que nací. Varias de las fotos muestran distintas vacaciones -¿siempre estás afuera para tus cumpleaños?-, donde desfilan distintas playas y sures alternadamente. Pero la mayoría de las fotos, en realidad, muestran la casa de Olivos más verde que nunca, mis amigos con distintos cortes de pelo y ropa, distintas tortas -desde una lemon pie hasta la clásica marmolada de la abuela Ester-, los distintos perros que habitaron la casa, trajes de baño -¡claro!, estamos en verano, ¿qué pensaban?, las guitarreadas con mi mamá, el olor del asadito, el famoso horno de barro, la ausencia de los amigos que no están, las llamadas internacionales de los que viven afuera y de los que están de vacaciones.
Tardes y noches de febrero fotografiadas año tras año y que luego son archivadas en cajones desbordantes de otras fotos de meses menos interesantes.

2 de febrero de 2006

Potlagt

Mi amigo Marcos me dice en un mensaje de chat que soy como los hobbits. ¿Por qué? Pues porque sólo a los hobbits se les ocurre hacer regalitos a otros en sus propios cumpleaños.
Luego me cuenta qué es eso del potlagt.
El potlagt era una costumbre que los nativos de Alaska tenían antes de la llegada de los europeos. Parece ser que consistía en grandes festines que realizaban los jefes de las diferentes tribus. El status del anfitrión se medía a partir de los regalos que entregaba a sus invitados. Si en una fiesta un invitado recibía gran cantidad de regalos costosos eso significaba que estaba reconociendo la superioridad de quien los regalaba.
Curiosa costumbre la del potlagt.

1 de febrero de 2006

9100 kilómetros: Monte León, Ushuaia, Sur de Chile


Abro el cuaderno que me llevé para escribir lo que viviríamos en este mes de enero pero no encuentro allí lo que quiero escribir. Ese cuaderno relata algunos hechos de manera fehaciente, calculada, con adjetivos rápidos y poco exactos. No quiero hablar de actos, lugares, rutas, números. Son 9100 kilómetros en este enero largo. Y dos pajaritos que matamos en la ruta. Y dos mulitas que encontramos a un costado del camino. Y varios ñanducitos con sus madres.
Cierro el cuaderno y noto que sus tapas están maltratadas por el sol, el agua, el aire de montaña. Noto que allí, en minúsculas capas de polvo se encuentran los caminos caminados con mochila al hombro (y en esa mochila iba este cuaderno). Allí están las Torres del Paine, las verdaderas. Quizás haya un átomo de esas murallas lisas, silenciosas, eternas. Y también algo de sal del estrecho de Magallanes, algunas algas del canal de Beagle, escarcha y hielo de los campos de hielo de la Carretera Austral, polvo del glaciar Perito Moreno.
Fugaces nos íbamos moviendo, rizomáticos, clavándonos en un sitio para ya desclavarnos y partir. Trazamos nuestros propios mapas, había que ser originales para huir de las hordas de extranjeros y argentinos. Nuestro itinerario se iba volviendo absurdo y caótico como un río salido de su cauce.
Rumbo a Ushuaia: acampando en Monte LeónHola, amigo, ¿estás solo?por fin cruzando el Canal de Beagle

¡Llegamos a Ushuaia para el cumple de Mariana!Ushuaia: panorámica de la ciudad
Con las dos Marianas en una caminata

El gato de Mariana Sur
Gui caminando en Puerto Natales, Chile
varios ñandúes en el Parque Nacional Torres del Paine
y muchos guanacos también
Haciendo noche rumbo a Torres del Paine
¡Torres del Paine!
Haciendo un alto en el camino
Torres del Paine, ya en el auto extenuados pero felices luego de la extensa subida
No nos podíamos perder el Perito Moreno, cruzamos a Argentina

Rumbeamos otra vez a Chile, descanso en Puerto GuadalCatedrales naturales de mármol, Sur de ChileParque Nacional Queulat, Chile
Pushuhuapi, Chile
Termas de Pushuhuapi, a orillas del Mar Pacífico, Chile

Amancay del lago Gutierrez, Bariloche, Argentina, fin del recorrido