26 de junio de 2015

Estas cosas


El jardín en invierno es como esa habitación a la que no vas nunca pero cuando vas, pum, te sorprende.
El frío hizo su entrada y los limones ya están maduros. Creo que este es el año que más limones nos ha dado. Y de yapa, es el año que menos nos resfriamos (igual, cruzo los dedos).
Cuando Hans cocina, me pide siempre dos cosas que no están en la heladera sino en el jardín: un limón y algo de romero. Podríamos tener más cosas comestibles, siempre ese es el plan. Nunca lo hacemos porque la verdulería cercana gana, claramente.
La Santa Rita (léase en otros países Buganvilla) nunca florecía pero este invierno ¡se lució de flores! Y eso que los gatos siguen afilándose las uñas en su tronco. Así que esa teoría ya no sirve. No florecía de mal agradecida, nomás.
El frío hace cosas que el calor no hace. El que odia el frío se pierde de estas cosas.
Y esto podría desembocar en un post muy zen pero prefiero irme comprar unas buenas tijeras de podar de mano. Las que tenía se rompieron hace un tiempo y es necesario reemplazarlas.
Y así la vida continúa, amigos.

22 de junio de 2015

Twin Peaks

Estoy viendo Twin Peaks por primera vez.
Internet me devuelve lo que me perdí en mis años adolescentes. Cuando Twin Peaks se estrenó en USA yo tenía 13 años. No sé cuanto tiempo tardó en estrenarse en Argentina. Pero sí tengo el recuerdo de la canción que abría la serie, los árboles desnudos, el pájaro, la catarata de agua, un aserradero funcionando y la cara de la chica muerta. No veía mucha televisión en esos años porque la televisión estaba en el cuarto de mis padres y Twin Peaks se daba de noche.
Cuando supe que en 2016 se estrenaría la tercer temporada de Twin Peaks decidí poner fin a mi ignorancia y meterme de lleno en el asesinato de Laura Palmer.
Me encontré con un mundo onírico muy a lo David Lynch plagado de referencias zen, una mezcla de historia detectivesca y magnífico culebrón. La referencias al Tibet, el entrañable personaje del Agente Cooper, sheriff Truman, Andy y la operadora Lucy. Los amigos de Laura: Donna y James, Maddy, la prima (calco de Laura pero en morocha), la madre de Laura y sus visiones, el padre de Laura y sus secretos, los hermanos Horne, la intrépida Audrey Horne, el asunto del aserradero, el incendio, el trío Bobbie-Sherry-Leo Johnson, el asunto del "One Eye Jack", Norma y Ed, Ed y Nadine, Hank, ex esposo de Norma que sale de prisión, el pájaro Waldo y el gigante que visita en sueños al Agente Cooper.
Fue un fin de semana muy atípico. Día del padre, comienzo del invierno, Twin Peaks y la banda sonora de Angelo Badalamenti sonando en mis auriculares
Fue un fin de semana de sueños. Mis visiones también me visitan por la noche. Aunque sin gigante.

13 de junio de 2015

Apertura

La apertura a otros mundos siempre trae otras palabras. Voy saltando de un link a otro y caigo en blogs nuevos. Qué lindo que la gente no se haya olvidado de escribir.
En estos días el tiempo pasa más lento. Duermo más. Nos levantamos juntos porque es sábado y desayunamos mirando el jardín. Escucho su risa generosa y me olvido de que estábamos tristes. La rutina vuelve a danzar a nuestros pies.
El gato duerme en su almohadón. Ya es hora de cosechar los limones. Los labios se paspan porque Winter is coming. Lo bueno es que los limones ya pueden madurar tranquilos. Hacemos sopas para calentarnos el cuerpo, el horno encendido ya tiene calabazas, papas, ajíes, cebollas y un pollo.
Un pollo siempre es honesto, dice él.
El aroma del almuerzo inminente me obliga a dejar de escribir.

12 de junio de 2015

Cuando hace frío

Cuando hace frío, el mate de la mañana sabe mejor. 
Cuando hace frío, abrazar al gato es más necesario. 
Cuando hace frío, toda la lana acumulada en los placares empieza a cobrar sentido. 
Cuando hace frío, los pensamientos sobrevuelan más despacio y eso me calma. 
Cuando hace frío, el dolor se anestesia y se va a dormir. 
Cuando hace frío, todo parece querer irse a dormir. 
Cuando hace frío, los sueños se hacen más vívidos. 
Cuando hace frío, los abrazos se dan mejor. 
Cuando hace frío, siempre queda el calor de un hogar al que volver. 


9 de junio de 2015

Cuando lo que mueve es el amor

¿Me fui? ¿Volví? ¿Hice 2500 km en tres días? El Este se unió con el Oeste y viceversa. 
Y si bien amé esos cielos azules, el otoño de Mendoza, la tibieza del sol inundando los viñedos, pisar la tierra cordillerana, yo extrañaba mi casa.
Qué animales raros que somos los seres humanos.
Pienso en El Sosneado, lugar que no significaba nada y ahora significa familia.
Pienso en el sol que compartimos, las noches, la Vía Láctea brillando, el viento metiéndose en el pelo, los olores, los sabores, los labios de él, el vino calentando el corazón, un brindis por la vida, los abrazos de todos, el deseo, el dolor fluyendo, saliendo afuera, supurando, dando lugar a algo nuevo.
Y me estremezco mientras escribo este intenso paréntesis en la vida de cada uno de los que se embarcaron en esta despedida.
Qué hermosas son las familias cuando las mueve el amor.
Y gracias por hacerme parte de esto. 

7 de junio de 2015

La vuelta

Afuera el frío muerde la nariz. Nos calentamos con una taza de té y pan de ayer tostado. Alguien trajo un pote de miel deliciosa. Me la como a cucharadas junto con el pan. 
Cuando voy a cargar el auto me encuentro con este paisaje:


Esta vez elegimos otra ruta. Mendoza, San Luis, La Pampa, Buenos Aires. Lo bueno es que ya no hay niebla como a la ida.
Salimos en caravana con el sol levantándose. Esta vez sólo somos dos autos. Los demás saldrán un poco más tarde. 
Nos quedan nuevamente unos 1000 km por atravesar. Paramos menos, vamos más directo. Cada provincia que pasamos se siente como un triunfo.
Y va atardeciendo...


Volver a casa siempre es más rápido. Y, esta vez, con la satisfacción del trabajo cumplido. Volvemos más livianos y confiados.

6 de junio de 2015

La despedida


Para quienes caminan hay caminos. Pero para quienes pasaron a otro plano, sólo resta volar y ascender. 
No importa si creés o no creés. Con el viento, el aire, el amor pero hay que volar.
Ese mismo día, luego de esperar a los que faltaban y un opíparo almuerzo, nos encaminamos a la ruta 40 para hacer lo que habíamos venido a hacer.
Para entonces ya éramos 17. Cuatro autos en caravana yendo hacia la cordillera.
Primero se veía la precordillera bajita y más allá las montañas más altas con la cumbres nevadas.
Pasamos las Salinas del Diamante y el camino se iba haciendo más ventoso y más difícil. 
Paramos algunas veces para decidir donde sería hasta que llegamos a El Sosneado, un paraje en el medio de tanto desierto.
El cartel de la ruta 40 se alzaba imponente. Buscamos un claro donde la ruta se hacía de ripio, paralela a la cordillera. Y con el viento azotándonos formamos un pequeño círculo. Entre todos hicimos un pequeño montículo con piedras y en el centro encendimos una pequeña vela. Se dijeron palabras hermosas que brotaron de lo más sentido del alma. Hubo agradecimiento por poder estar ahí, por acompañar y ayudar a desanudar el duelo de los vivos.
Y luego el rito de las manos que, de a puñados, ayudaron a esparcir las cenizas. 
El viento de la cordillera terminó de hacer el trabajo. 


Attraversiamo

Attraversiamo significa "crucemos".
Al principio éramos 13. Y los 13 "cruzamos" la Argentina. Llegamos de noche, luego de mil rodeos, luego de ir y venir varias veces por unos puentes rojos. Como si la propia confusión fuera también una forma de realizar este viaje tan necesario.
Llegamos a una casa del 1900 rodeada de viñedos. Una casa sólida de paredes gruesas y postigos que protegían las altas ventanas.
Y comimos lo que había porque no encontramos la forma de prender el gas. Prendimos un fuego para calentar la casa. Y entre todos juntamos unos pedazos de queso y sobras que habían quedado del mediodía. Calentamos agua con una jarra eléctrica para hacer sopas instantáneas y tomamos un poco del vino que habíamos traído.
Afuera las estrellas punteaban su brillo en el cielo oscuro.
Dormimos con el aire de campo envolviéndonos en dulce vaivén.
Y el día siguiente, nos recibió el increíble sol de Mendoza.

5 de junio de 2015

En busca del sol

Primer viernes de junio. Es de madrugada. Buenos Aires comienza a sumergirse en la niebla. Nosotros partimos junto a la caravana de autos rumbo a Mendoza. Son mil kilómetros que recorreremos en un sólo día. Los duelos a veces nos hacen hacer estas cosas. Necesitamos recorrer distancias, buscar horizontes, una nueva respiración. Vamos del este al oeste. De un clima extremadamente húmedo a un clima esencialmente seco. En la ruta la niebla sólo nos permite focalizar en lo escencial: el camino. Lo demás está cegado. Cruzaremos la Argentina. Atravezaremos por varias provincias: Santa Fé, Córdoba, San Luis, Mendoza. Y en todas ellas, el camino es lo único que nos une. Allá nos espera la noche, una casa, viñedos y una misión que cumplir. ¿Qué mueve todo esto? El amor de una familia.

Ruta con niebla. Foto de Sofía Ardisana.

2 de junio de 2015

Toro mojado

Caminando con Hans por las calles de Olivos. Volviendo de un asado y una merienda.

Hans -No creo para nada en la astrología.
Yo -Y, sin embargo, yo cuando leo las características de Tauro siento que muchas de ellas concuerdan con vos.
Hans -Eso es porque si nombro mil características, ¡seguro que algunas van a coincidir conmigo!
Yo -No, no, en serio, algunas son muy específicas, por ejemplo a vos te encantan los baños de inmersión, ¿no? Eso es porque sos de tauro.
Hans -Sí, sí, claro, ahora en un rato, cuando lleguemos a casa, voy a remojar mi tauridad en nuestra bañera. 

¿La tierra que todo lo digiere?

Cuando comencé la compostera, allá por marzo de este año, lo hice con unas lombrices que me regalaron. No eran las Rojas Californianas ( Eis...