30 de marzo de 2009

Dime lo que lees y te diré cómo vives

Encuentro de domingo con mi amiga, la poeta. Horas y horas de hablar de la vida: libros, hombres, encuentros, desencuentros, relaciones, literatura, el amor.

-¿Qué estás leyendo ahora?
-Un poco de todo, medio salteado.
-Pero ¿qué?
-Fragmentos de un discurso amoroso de Barthes, El erotismo de Bataille y Luz sobre la vida de B.K.S. Iyengar.
-Como estamos, eh.
-Sí, ¿no? Así estamos.

27 de marzo de 2009

Voluntad férrea para vivir

Estaba a punto de rendirme. De hecho, me habría rendido si no fuera por una voz en mi interior que me decía: "No moriré. Me niego. Superaré esta pesadilla. Sobreviviré, cueste lo que cueste. Hasta ahora lo he conseguido, de milagro. Ahora convertiré el milagro en rutina. Lo increíble será mi pan de cada día. Haré el trabajo que haga falta, por muy duro que sea. Sí, porque siempre que Dios esté a mi lado, no moriré. Amén".
Adopté una expresión adusta y resuelta. Lo digo con toda la modestia del mundo, pero en aquel instante descubrí que tengo una voluntad férrea para vivir. No es algo tan evidente en mi experiencia. Algunos se rinden con un suspiro de resignación. Otros luchan un poco, y luego pierden esperanzas. Otros, y me incluyo entre ellos, nunca se rinden. Luchamos y luchamos y luchamos. Luchamos no importa lo que cueste la batalla, las pérdidas, la poca probabilidad de vencer. Luchamos hasta el final. No se trata de coraje. Es algo constitucional, una incapacidad de abandonar. Tal vez sólo se deba a la sandez de ansiar la vida.

Yann Martel, Vida de Pi

Nunca mejor timing para leer un libro.
Por supuesto, el culpable de todo esto es Nicolás.

Urdhva Danhurasana


Urdhva Dhanurasana es el comienzo de los estiramientos hacia atrás. Tonifica la columna vertebral y mantiene el cuerpo alerta y flexible. La espalda se siente fuerte y llena de vida. Fortalece los brazos y las muñecas y tiene un gran efecto calmante en la cabeza.

Urdhva Danhurasana es una verdadera caja de sorpresas.
Hay quienes lloran.
Hay quienes se ríen.
Ahora sé
que en mi plexo se escondía
una risa inconfundible.
La mía.

¿Neurosis o amor?

Nadie puede culpar al otro de no haber podido realizar sus propios deseos. Nadie. Pero hay algo que no entiendo muy bien en todo esto. Lo del deseo, por ejemplo. Yo deseaba cosas que ya no deseo más. Yo era otra. Otra. ¿Quién era Flor? Nunca fui su Flor. Pero él sí fue mío. Había una idea de pertenencia que jamás volveré a tener con nadie. Jamás. La posesión es algo tremendo y delicioso. Términos que se contradicen, lo sé. Todo esto es mucho más fácil si lo explico a partir del shiatsu. Pero aquí el shiatsu no tiene validez. Palabras. ¿En qué estás pensando? No sé. Yo no siempre quiero la vía más fácil. Tanto tiempo a su lado -11 años, ¡fueron 11 años!- para que una voz de atrás diga: es por tu neurosis.

-¿Perdón?, ¿no era amor?

22 de marzo de 2009

D: It is written

*Ir a un cumpleaños donde no conocés a nadie.
*Comer empanadas de carne, pollo y sushi.
*Tomar daiquiris de frutilla.
*Que te pregunten a qué te dedicás y que ya no sea un problema. (sí, soy astronauta, ¿y qué?)
*Salir del cumpleaños con la leve sospecha de que la vida es un juego muy divertido realmente.
*Ir por la avenida Cabildo y ver que aún siguen dando Slumdog Millionaire.
*Dar media vuelta y llegar para la función de trasnoche.
*Que en la cola te regalen un dos por uno de esas ofertas que te dan en Disco.
*Que la película sea increíble.

Que la noche sea increíble.

17 de marzo de 2009

14 de marzo de 2009

aquella y Oliverto

A cada cual le llega su Oliverto. Y yo, de aquella tengo mucho. Mucho. Creeme. Miles de poemas tirados al viento (léase a la basura) y (ya nada será igual). Todos sabemos que somos mortales hasta que lo sabemos. Y lo peor fue que no le dije: Oliverto, no te mueras nunca. Le dije: Oliverto, un día te vas a morir y yo voy a estar muy triste.
¿Y saben qué respondió Oliverto?
Adivinen.
Sí. Eso mismo.
Oliverto se rió.
Y de las pupilas salieron dos diablitos rojos.
Y con lo que me gusta el rojo a mí.

12 de marzo de 2009

Este post se lee con música



Me gustaban la sal de ese mar y el sol de ese país. La ruta por la que papá manejaba el auto. Me gustaba la campiña uruguaya. Me gustaba el verde de Uruguay. Me gustaba tener 16 años. Me gustaba vivir en una casa que se llamaba El Torreón. Me gustaba que la casa fuera redonda. Me gustaba que mis amigos uruguayos me reconocieran por ser Florencia del Torreón. Me gustaba revolcarme en las olas de La Balconada y perder, de vez en cuando, una parte de la maya. Me gustaba llevar la guitarra a la playa y cantar, cantar, cantar junto al fuego. Me gustaba tener el pelo tan largo que pasaba la cintura. Me gustaba reírme fuerte, tan fuerte que los tímidos se avergonzaban. Me gustaba ser así.

Me gustaba tener un hermano como mi hermano. Me gustaba que mi hermano pintara cuadros. Me gustaba que me escribiera las cartas que me escribía. Me gustaba que mi madre cantara conmigo y que mi padre nos sacara fotos a todos nosotros cuando estábamos distraídos. Me gustaban las butifarras. Me gustaba todo lo que conaprole producía. Me gustaban las guitarreadas con los amigos de mis padres. Me gustaba estar con gente más grande que yo. Me gustaba ser así.

Me gustaba que por la noche lleváramos el telescopio a la playa y miráramos la luna llena. Me gustaba que tuviéramos un telescopio. Me gustaba leer muchos libros y no saber quienes eran los autores. Me gustaba aprender todo vorazmente. Me gustaba ser desenfrenada. Me gustaba ser así.

Por eso esta canción.

"Sólo conozco de veras lo que una vez tuve que añorar".

9 de marzo de 2009

Belleza



Empiezo a dormir.
A dormir.
Todas las mañanas, él me despierta así:
-Belleza.

¿Cómo no dormir así?

8 de marzo de 2009

Luna lunera


¿Quién precisa de Henri Rousseau con esta luna?
¿Quién?
Perdónenme los artistas, hoy.
Perdónenme.

7 de marzo de 2009

El mate

Soy la mejor cebadora de mates de la historia. Lo he logrado. Mates con yerba Canarias. Pura yerba Canarias sin sentir el polvillo rascando el fondo de la garganta. Mi hermano me dice: ya sos uruguaya, te felicito. Y yo le digo que no, que aún me falta el truco de mojar sólo la mitad de la yerba. Eso sí que es difícil. Tengo los implementos y las manos shiatsu, como dice mi amiga Chizz. Guarda con Flor, que tiene manos shiatsu. Pero mejor pregúntenle a ella. Yo me desligo del asunto y les sigo cebando unos matecitos. Así, ¿ves?

6 de marzo de 2009

Paloma al viento



















Totó, la Momposina siempre me salva.
Ella canta:

Ya lo ves, paloma,
cosas de la vida
que no hay gavilán
que te cause herida.

Nunca nada más acertado, Totó.

5 de marzo de 2009

El amor


















Nunca, ningún mar, ninguna playa, ningún cielo...como éste.
La inundación. El desborde.
El frío.
El faro.
El amor.
Y las olas.

3 de marzo de 2009

Faro

















Aquí, mi faro.
Aquí, mi playa.
Aquí. Había dicho que aquí.
Lo soñado es real.
Lo soñado es tan real que no hay miedo.
Nunca más.

2 de marzo de 2009

Montevideo

















-Eso es Montevideo, Flor.
-Mi Montevideo.
-Yo, Flor, no significo lugares.
-¿Nunca?
-Nunca.
-Yo vine aquí a...
-¿A?
-A nada.
-¿A nada?
-A buscar.
-No, a descansar.
-No, a buscar.
-Flor, tenés que descansar.
-En la búsqueda yo encuentro mi descanso.

Dices que te vas... (en buquebus)














Soy esa que mira por la ventanilla del Buquebus.
6:45. Embarcamos.
Soy esa misma.
Me doy miedo. ¿Te das cuenta? Si todo este adentro mío es inabarcable. ¿Vos creés? Inabarcable de desbordable pero tan embarcable. ¡Vamos, mi barco, que el río nos llama!
Oh, Jaime Ross.

*

Al lado suyo, la locura.
Me llené de talismanes.
No me curaron.
No había nada que curar.

*

Ya no estoy acá...

Hay una parte de mí que va
camino a La Paloma.

Por un recuerdo de campo y mar,
camino a La Paloma.

Conozco esa carretera
como a tu cuerpo en la oscuridad,

porque sólo conozco de veras
lo que una vez tuve que añorar.

Alguna parte de mí será
arena de su arena.

Y hay una luna que sólo es luna
si es La Paloma y luna llena.

Añoro esa lejanía
como a mi propia felicidad.

(Aunque a veces se añora en la vida
algo que nunca llegó a pasar.)

La pena me está buscando
como una niebla que se asoma,

y yo ya no estoy aquí,
yo voy camino a La Paloma.

Jorge Drexler.

Los gatos de mi vida

Llegué a esta casa sin gatos. Yo no sabía lo que era amar un gato. Pero la casa estaba viva. Había pájaros por doquier. Había tierra. Pla...