21 de mayo de 2010

Hoy

Hacía tiempo que no me sentaba tantas horas frente a una computadora a escribir. No es una tesis doctoral, cariño (Hans dixit). Es verdad. Pero quizás es tan o más importante que cualquier tesis doctoral que hubiera escrito de haber seguido con mi carrera académica. Me pongo a jugar con los elementos de la MTC. Todos los diagnósticos juntos. Foja 1. Foja 2. 3. 4. 5. Color verde para la madera, azul para el agua, blanco para el metal, rojo para el fuego, amarillo para la tierra. La pared de la habitación se llena de papelitos, flechitas, circulitos. Voy detallando el ki de mis pacientes minuciosamente en palabras. Le robo algunos versos a Hugo Mujica que describe tan bien el devenir de la vida. Y la vida late, en estas hojas. Latió en mis manos, en la yema de mis dedos aún torpes tratando de comprender. Qué pasa, por qué todo este movimiento, este fluir, este descontrol, esta maravilla que es la vida pasando por debajo de mis manos como un río queriendo limpiarse y limpiarse y limpiarse...

Cualidades

Hay una cualidad
-la claridad-
que cuando se oxida
enturbia el agua.

Y sin agua, claro está,
no hay árbol.

19 de mayo de 2010

El que pierde la inocencia y la sinceridad

Me había olvidado de esta canción. Entré al blog de Marina y páfate, mis doce años me estallaron en la cara. La guitarra, yo cantando canciones de León Gieco, las rutas argentinas, el Renault 12 que se paraba a cada rato y el increíble Huechulafken.

El que pierde la inocencia y la sinceridad

es un huérfano solitario que no puede ya cantar
el que esconde la sonrisa bajo un árbol sin flor
corre el riesgo de estar pálido sin las caricias del sol.


Sabias palabras las de Leoncito.
¡Gracias, Marina!

Amores perseverantes

Ahora ves como todo está entreverado. De pronto, la claridad. Ramalazos de memoria. Todo se apila en la pira de los buenos augurios. Hubo pisadas de barro que no quisiste limpiar. Hubo almacenes de dudas. Hubo un barco de amistades sucias.
La marea volvió y trajo caracoles.
Esto no es una creencia. Esto está pasando. Esto sucedió.
Porque yo soy una mujer de amores perseverantes.

17 de mayo de 2010

Diálogo de amor



El piano y las cuerdas.
Él y yo somos un poco así.
Danzamos y enamoramos.
Así.
Un árbol abraza a la enredadera.
Así.
Otras veces no sabemos.
Algo se nos pierde
y uno solo avanza.
Tiende una mano
y avanza.
Para alcanzar la brecha
que nos separa.

Flores de cerezo



No dejen de ver esta película. Yo no pude verla cuando se estrenó aquí en la Argentina. No podía conmigo ese octubre. Pero el momento llegó ayer en el home theather de mi padre. Es de esas películas que querés que vean todos tus afectos más cercanos. Es para verla más de una vez. Es para verla y emocionarse. Es para verla y llorar. Es para verla y querer danzar butoh.
Yo sabía. Doris Dorrie, nunca decepciona.

13 de mayo de 2010

Yo soy una fiesta

La iglesia dice: el cuerpo es una culpa,
la ciencia dice: el cuerpo es una máquina,
la publicidad dice: el cuerpo es un negocio,
el cuerpo dice: yo soy una fiesta.

Eduardo Galeano

Poeta árbol









Walt Whitman

9 de mayo de 2010

Operación jardín

Domingo de sol.
Agarramos la bici y, de pronto, un vivero abierto. Increíble. Nunca entendí por qué los viveros no abren los domingos. Deberían ser como las peluquerías. O las panaderías. Un vivero es para ir un domingo de mucho sol. ¿Quien va a un vivero un lunes?
En el vivero está José que, además de ser el dueño, es ingeniero agrónomo.
En un par de segundos le explico la situación de mi jardín y comprende todo.
Hay que nutrir. Nitrofoska. Y me señala unas bolitas celestes que yo ya conozco pero que en mi jardín hace rato que no se ven.
Hablamos de plagas: cochinilla, ácaros, minadores. Lo mejor es podar los brotes tiernos que han sido afectados y quemarlos. El minador va minando y minando. No te lo sacás más de encima.
Luego, le llega el turno a la azalea.
-Es una planta heredada. Enorme. Está en maceta. El año pasado tuvo arañuela roja, la desabiché pero este año volvió. Y la planta está debilitada.
-Es difícil, la arañuela roja.
-Me dieron un producto para rociarla y anduvo bien pero volvió.
-¿Y la tierra de la planta cómo está?
-Y... es difícil. Tiene una maceta muy grande y la tierra está muy compacta. No da para estar removiendo mucho.
-¿La descalzaste alguna vez?
-¿Eh?
-Lo mejor es descalzarla. De paso ves como están las raíces. A veces hay que recortarles las raíces para que largue brotes nuevos y más fuertes. Una vez que la descalzas, removés un poco, le ponés turba, pinocha, cosas que acidifiquen la tierra como cáscaras de naranja...
-No, no, es imposible descalzar esa planta. Es gigante. Jamás le cambié la tierra. Siempre me dio cosa... le fui agregando turba como pude.
-Animate. Lo mejor es voltearla. Después, con las dos piernas hacés palanca y sale.
-Eeeeh, no. Vos no entendés. Es ENORME.

Una vez en mi casa miro a la azalea. Me da pena. Una planta tan hermosa. No tengo idea de cómo están las raíces. Hay una parte que nunca tuvo mucho ramaje. ¿Y si la volteo de ese lado?

Y de pronto:































¡La descalcé!


Como que me llamo María Florencia que esta azalea vive o vive.

Sopa re power

Ingredientes:

-Porotos aduki (se consiguen en dietéticas. Puede hacerse también con poroto colorado)
-un trocito de alga kombu (se consigue en el barrio chino o en dietéticas especializadas)
-zapallo okaido (se consigue en las verdulerías pero sino zapallo anco)
-sal marina (o la sal que uses).

-nirá, (se consigue en el barrio chino y es deliciosa pero sino cebollita de verdeo).


Esta sopa es poderosísima para pasar el otoño y el invierno. Infunde calor y fortaleza cuando estamos débiles o con estados gripales. El poroto aduki es nutritivo y fortalece los riñones que suelen resentirse con el frío.
La recomiendo mucho a quienes sufren mucho del frío y no pueden entrar en calor fácilmente. Muchos de mis pacientes de shiatsu la probaron y quedaron encantados con los efectos.
A Nico le gustó también (y eso es mucho decir, tiene un paladar exigente).
Hay que lavar los porotos previamente y luego dejarlos en remojo por lo menos cinco horas. Al remojarlos conviene agregar un trocito de alga kombu (esto evitará los molestos gases que nos producen las legumbres en el intestino). Lo ideal es que estén toda la noche para que absorvan mucha agua, de modo que en la preparación queden suaves y cremosos.
Luego se los hierve en la misma agua de remojo (se puede agregar agua, claro está).
Se le agrega el zapallo cortado en cubitos. Y se lo deja hervir otra vez.
Cuando el zapallo y los porotos están tiernos se apaga el fuego. Esto puede durar una hora o más.
Se sala al final.
Si no lo salaron (como yo) se puede servir con un chorrito de salsa de soja.
Se puede espolvorear un poco de nirá o cebollita de verdeo picada.

Esta sopa la pueden guardar unos días en la heladera y consumirla de a poco.

No se atraganten con mucha sopa. La sopa siempre es buena para calentar el estómago y se debe tomar en pequeñas cantidades. Permite que todo luego se digiera mejor. Con este plato tienen asegurada la porción de legumbres de la comida.

¡Salud!

Glup.

8 de mayo de 2010

Movement never lies

Movement never lies

Martha Graham

Hoy fui a un seminario donde se combinaban ejercicios de eutonía con la técnica de Martha Graham. Me pareció que la propuesta era interesante. Y de hecho, lo fue, aunque quedé extenuada.
En un ejercicio de contact una compañera tenía que levantarme del suelo. Al hacerlo salí disparada hacia adelante. Intentó hacerlo de nuevo. Giré como un trompo. Vino la profesora. ¿A ver? Salí disparada y giré como un trompo.
-No, no, es que vos tenés demasiada energía. Hay movimientos que no necesitan de tanto. Tenés que regular.
-Sí, bueno, es la historia de mi vida.

7 de mayo de 2010

La buena tierra

Cuando uno encuentra un maestro no quiere dejarlo ir.
A mí no me gustaba pintar la cerca. Yo quería colgarme del arnés.
Con Nora me pasó algo así. Nora nos tenía varios minutos en Adho - Muka hasta que el cuerpo comenzaba a temblar. Pero yo quería hacer un paro de cabeza. Y el momento no llegaba.
-Eras el mal alumno zen, cariño - me dijo Nico riéndose.
Algo de eso había. Pero también sucedía que Nora daba clases lejos y yo deseaba poder hacer actividades cerca de mi casa. Quería anclar de una buena vez en mi territorio. Tenía que haber alguien que enseñara yoga cerca de mi casa y que me gustara.
Probé algunos lugares pero no hubo caso. El yoga que se hacía allí era, o bien, muy gimnástico, o bien, demasiado "espiritual". Siempre añoraba a Nora. Y cuando podía me daba una vuelta por sus clases. Ella me miraba con esos ojos enormes que tiene y era maravilloso volver a su sabiduría antigua.
Probé el método Iyengar y me gustó. Pero no siempre salía bien de las clases. Eran clases demasiado fuertes y que requerían de toda mi salud y fortaleza. Y, por otro lado, mi nueva maestra nunca hacía hincapié en la importancia del dedo gordo. Y los que hacemos yoga, sabemos, el dedo gordo lo es todo. Las posturas se sucedían unas tras otras con muy poco respiro en el medio. Y si bien mis brazos comenzaron a fortalecerse como nunca y aprendí a usar el arnés y los cintos y los ladrillos no me sentía del todo a gusto cuando salía de las clases. Añoraba la sensación de paz y quietud de las clases de Nora y aún así quería el sobresalto de las invertidas.
Lo quería todo.
Hacer las posturas invertidas requiere de entrenamento y fortalecimiento de las cervicales. Si se hace sin que el músculo esté preparado puede haber lesiones y mucho dolor.
Empecé a sentir dolores inexplicables al hacer el paro de cabeza. Y no cesaban con la práctica. Algo estaba haciendo mal.
Y luego me enfermé. Me debilité.
Empecé a hacer los ejercicios que había aprendido de Nora en mi casa. Empecé a practicar sola. Pero aún así necesitaba de un maestro.
Uno siempre necesita de maestros.
Hasta que llegó La buena Tierra a mi vida.
Soy feliz, estoy fascinada con este lugar que tiene 16 años de historia y que está en pleno Olivos. La maestra tiene una edad indefinible. No podría decirlo. Y sus clases son poderosísimas.
Nunca subestimes
el poder de la respiración,
el poder de la concentración,
el poder de la sutileza.

6 de mayo de 2010

Kitchen

Una amiga de Nico le regaló para su cumpleaños Kitchen de Banana Yoshimoto. Libro muy acertado por cierto, puesto que a Nicolás le fascina la cocina. Muchas veces vi este libro en las mesas de las librerías pero nunca lo compré. Estaba viviendo mi affaire Murakami y no quería que ningún otro japonés me viniera a empañar ese amor. Yoshimoto escribió Kitchen a la edad de los 23 años. Increíble.
Kitchen me encantó. Me lo tragué en dos días. Y eso que traté de no engullirmelo. Imposible. No ayudó tampoco tener insomnio anoche. Pero qué bueno tener un libro como Kitchen para que las horas de la madrugada pasen sin demasiada angustia.

Los dejo con dos frases que me parecieron excepcionales:

"Hay muchas cosas amargas, muchas. En realidad, una persona que busca independizarse tiene que cuidar de algo, ¿sabes? De niños, o de plantas, algo. Así conoces tus propios límites. Este es el principio de todo."

"Una persona tiene que estar completamente desesperada en su vida y, entonces, sabe a qué cosas de sí misma no puede renunciar. Si no, llegará a la madurez sin saber qué es realmente lo importante."

Banana Yoshimoto, Kitchen, Tusquets, Buenos Aires, 2009, pág 61.

3 de mayo de 2010

Una Florencia más grande

Corre el año 1980.
Estamos en el living del departamento de mis abuelos en la calle Grecia.
Soy un taponcito, algo pequeñito de tan sólo tres años.
Mi abuelo y yo estamos sentados frente a un grabador y charlamos.
Mi abuelo me hace creer que aún no me está grabando. Pero es un truco para que yo hable.
Cómo extraño a mi abuelo.
Stop, play, rewind.
Te extraño, abuelo.
Stop.
Lo digo con esta voz. Con voz de Florencia grande.
"Hay una Florencia más grande", le había dicho yo en la grabación.
"¿Cómo que hay una Florencia más grande? ¿Y a dónde está? ¿Más grande que vos?"
Y el abuelo no entendía.
Era un lío explicar las cosas a esa edad. Todas las oraciones se enredaban. Lo que yo quería decirle es que había una grabación en donde yo era más pequeña. Y que en esa nueva grabación ya era una Florencia más grande que la otra.
¡Qué lío de identidad!
Y de pronto, la voz de mi mamá.
Mi mamá ahí debe andar por los treinta. Y ya estaba embarazada de mi hermano.
Mi mamá en esa grabación es más joven de lo que yo soy ahora.
¡Qué lío de tiempos!
Mi abuelo me pide que le cuente de mi cumpleaños en la guardería de la facultad. Me pregunta ¿Y que había?
Y yo le contesto:
que había coca
y había torta
y había chicos
y había lobos...
"¿¿Lobos??"
"Sí, lobos".
Con mucha convicción.
"Ay, qué miedo".
Y yo me río.
Y le digo: "¿Ya pusiste eso?"
"¿Qué cosa, el grabador?"
"Sí".
"No, después lo pongo".
Stop. Fast Foward.
Stop.
Play.

Te extraño, abuelo.

2 de mayo de 2010

¡Feliz día!

La noche de ayer fue mágica. La casa se abrió y recibió en su seno a 25 personas (y una nena de tres años que bailaba). Valió la pena pelar, desgranar, picar y cocinar kilos de calabaza, damascos, zapallo, papas, batatas, choclos, cebollas y carne. El caldero es un invento maravilloso. Todos los sabores se amalgaman allí. Una pizca de ganas, otra de labor, otra de paciencia. Las luces se encienden, la pista se prepara. Rubber Soul sonando y nosotros con vasos de Ginger y Jack. El caldero humeante, las empanadas de Mari crujiendo en el horno y ¿de dónde salió este calorcito en Mayo?

1 de mayo de 2010

In my life

¡Feliz Feliz Cumpleaños!
¿A tí?
¡A mí!
¡Feliz Feliz Cumpleaños!
¿A mí?
¡A tí!




Los gatos de mi vida

Llegué a esta casa sin gatos. Yo no sabía lo que era amar un gato. Pero la casa estaba viva. Había pájaros por doquier. Había tierra. Pla...