31 de julio de 2011

Lo que Pina buscaba

Los dejo con esta joyita.
Yo ahora me estoy yendo al Portón de Sanchez a ver algo de esto.
Luego prometo contarles.




PINA is a film for Pina Bausch by Wim Wenders. The feature-length dance film was shot in 3D with the ensemble of the Tanztheater Wuppertal Pina Bausch and shows the exhilarating and inimitable art of the great German choreographer who died in the summer of 2009, inviting the viewer on a sensual, visually stunning journey of discovery into a new dimension: right onto the stage of the legendary ensemble and together with the dancers beyond the theater, into the city and the surrounding industrial landscape of Wuppertal – the place that was the home and center of Pina Bausch's creative life for more than 35 years.

Para sembrarte de guitarras

Mi primera guitarra se llamaba Dulce por un personaje secundario de una novela de Louisa May Alcott.
Dulce terminó sus días a manos de unos ladrones en Brasil. Fueron las vacaciones más tristes de mi vida. Yo tenía 12 años.

Enseguida de eso vino Dulcinea. Por Dulcinea del Toboso. Yo no había leído a Cervantes ni era una niña prodigio pero sí había leído una versión de Don Quijote para niños. Y el nombre Dulcinea me cautivó de inmediato. Era una Yacopi hermosísima con una caja de resonancia que brillaba. La paseé por muchísimos lados y la hice sonar en lugares inverosímiles. Adoré a esa guitarra hasta que ya no pude tocarla porque algo le pasó a la caja que se separaron las cuerdas del diapasón. Tocarla se volvió un suplicio para mis pobres dedos.

Entonces llegó Morena, una alpujarra electroacústica con diapasón de ébano, aros y fondo de jacarandá, tapa de pino abeto macizo y un mástil de cedro. La compré de grandecita y dentro del recorrido que hice para encontrarla fue la primera que toqué de varias. Luego de mucho pensar y sopesar la elegí a ella. Y no me arrepiento. Morena y yo somos un sólo corazón.

Y mi última adquisición se llama Brigitte porque tiene 12 cuerdas y no pasa desapercibida. Es una fender que suena del carajo cuando tocás acordes mayores. No puedo tocar más de dos canciones con ella porque me rompo la mano pero la amo y bien vale la pena.

La línea materna

Blume*
tuvo una hija llamada
Esther
que tuvo una hija llamada
Nora
que tuvo una hija llamada
Flor.

*Blume significa flor.

30 de julio de 2011

Brigitte

Les decía que yo de pequeña no jugaba con muñecas.

Hoy Lula quiere tocar mi guitarra Brigitte.
Sus cuatro años son torpes y Brigitte es un misterio.
Pero mi mano, la izquierda, busca las notas que Lula rasguea torpemente con su manecita del lado derecho.
Mi tío, -su abuelo-, la ayuda.
Brigitte, paciente, se deja.
Mi tío es un tenor muy dulce. Canta suavecito. Y hace una voces preciosas que le salen de algún lugar. Tal vez mi tío también tenga ángeles que le cantan.
Escucho a mi tío que le dice: No, Lula, suavecito... a la música no hay que maltratarla. Mirá... así es un piano pianíssimo y esto es un forte, así. ¿Ves?
Y Lula rasguea. Como puede. Con sus cuatro años.
Y su abuelo: mirá Lula, así, despacito, suavecito, a la guitarra hay que tratarla con cariño, como tratás a tus muñecas.

CHAN

No se imaginan mi carcajada.

27 de julio de 2011

Con los brazos así

Estamos en su cuarto de shiatsu. Los futones son blancos.
Le digo que hay algo en mi plexo solar. Tengo los brazos cansados de sostener.
¿Los brazos cansados?
Sí, le digo. Cansados. Mirá.
Y alzo los brazos como dos alas rotas a la altura del pecho. Alzo los brazos en cruz.
¿Quien tiene los brazos así?
¿Quién?
¿No sabés quién?
No se me ocurre.
Ay, Flor, los ángeles tienen los brazos así.

¿Los ángeles?
Vos los conocés desde hace tiempo.
¿Los conozco?
Sí. Y son cuatro. Cuatro ángeles, Flor. Y vos los conocés.

A los 14 años yo creía en la fuerza de la naturaleza. Y me sentía acompañada por una presencia. No sabía explicar esa presencia. No hablaba de esto con nadie.

Desde muy chiquita hubo que poner la espalda a muchas situaciones difíciles. Y sostener.
Puse tres espaldas. Y sostuve.
Sostuve. Sostuve. Sostuve.
Porque los amaba.

Es lo que más sé hacer: amar y sostener.

Cuando era chica me prometí a mí misma que jamás perdería la voz.
¿Y les cuento algo?
En el país donde más regalé mi música fue en Cuba.
Era un país comunista.
En las esquinas encontraba gente con instrumentos y me los prestaban.
Yo cantaba con una guitarra prestada y la gente venía a escuchar.
Los turistas decían: qué bien estos cubanos, eh.
Y mi padre: no, es mi hija, es argentina.
Ahí encontré un amor. Era músico. Tenía manos de músico.
Se llamaba Guillermo.
Sí, como Guillermo.
Pero era otro. Y tocaba el violín.
Un viento risueño lo llevó a España. Y lo volví a ver.

Yo ya tenía un amor (que, pobre, no sabía cantar).
Pero yo era muy fiel. Tan fiel como jamás en mi vida he vuelto a ser.

Ser fiel a alguien es muy difícil cuando te rompen el corazón. Pero ser fiel a uno mismo es lo más difícil. Y lo más importante.

Me han dicho que soy egoísta. Muchas veces.
Porque tengo un don y no lo comparto.
Un don y varios talentos. Pero, bueno, un don es un regalo.
Un regalo.
Si tengo cuatro ángeles que me llevan de la mano
Y levantan mis brazos
Y hacen girar mi plexo solar
Si tengo cuatro ángeles que cantan
cuando estoy en momentos desesperados
Y me cantan. Porque les juro: ellos cantan
Si esto es así
algo bueno hay para mí
allá afuera.

26 de julio de 2011

Para Catalina Link o Beer o Solarz o como quieras que te llame

Oh, oh, the days went slow into the changing season
Oh, oh, out in the cold for all the wrong reasons

Tom Petty



Viniste a América muerta de miedo.
¿Cómo no tener miedo?
Si estabas sola.
Habían matado a tus padres
por ser judíos.
Cargaste con tu judaísmo a cuestas.
Lo cargaste en tus 17 años
y te tomaste un barco.
Nadie te avisó
que América es muy grande.
Que hay un Norte y un Sur.

Tu hermano te esperaba en Nueva York.
Y tu futuro esposo en Buenos Aires.

Viniste aquí. A la tierra de los barcos.
Los hombres bajaban de los barcos.
Y había banderas de todos los países destruidos por la guerra.
Un hombre te habló en iddishe y comprendiste.

Abuela Baba,
dice una copla de aquí,
una copla de nuestro Norte:
Dicen que el mundo es redondo
pero tiene cuatro cortes
recién he llegado, vidita.

Abuela Baba,
¿Dónde quedó ese hermano tuyo?
¿Tengo primos en Nueva York?
Los tendremos que buscar
y seremos completos.

24 de julio de 2011

¿Cómo no amarte?

Mujer ángel sensual
siguiendo tu música


Le pregunto si conoce canciones con guitarras de 12 cuerdas. Pone una de Tom Petty que dice "I'm learning to fly". La canción empieza a sonar y nosotros no podemos no bailar. Me muero de amor por este hombre. No puedo evitarlo. Me derrito. Como esa vez a finales de 2008 cuando lo vi bailar una canción de Paul. Éramos amigos pero ahí lo supe. Tuve un deseo: por favor, quiero tenerlo bailando en el living de casa siempre.


La foto está borrosa.
Es el vino, sepan disculpar.

22 de julio de 2011

Maquillaje

A los nueve años, los Reyes Magos -que por supuesto eran mis padres y yo lo sabía- me trajeron un diario íntimo. Además de eso, me regalaron un Tammy para pintarme y una escobita para limpiar la carpa (por esa época nos íbamos de campamento al Sur). Todo muy ecléctico realmente.
El tammy lo debo haber usado una o dos veces. Prefería el maquillaje de verdad de mi mamá. Y que fuera ella la que me maquillara. Mi mamá maquillaba hermoso. Una vez me maquilló los ojos de gris y yo no podía parar de mirarme al espejo. Me subía a un banquito para verme en el espejo del baño y me miraba. Debía tener unos ocho años.
El diario tenía dibujitos de Little Twin Stars y tenía un candadito con una llave que yo perdí de inmediato y que jamás usé. De todos modos no tenía miedo de que alguien fuera a leer lo que yo escribía.
Escribía poco. El primer año debo haber escrito dos o tres veces. En una de esas veces escribí sobre una visita al laboratorio de mi mamá. Mi mamá era bióloga y trabajaba en la Ciudad Universitaria. Era verano y hacía mucho calor. Yo me quedé impresionada con unos ratoncitos blancos que acaban de nacer. Estaban en una pecera de vidrio. Uno de los ratoncitos había nacido pelado y era de un gris opaco.
-Un error, a veces pasa, ya le va a crecer el pelito- me explicaron.
Yo no podía parar de mirar al ratoncito gris.
-¿Le va a crecer el pelito?
-Sí.

Nunca supe si eso era verdad.

21 de julio de 2011

Una bola sin manija

Hablando por teléfono con una amiga de otra amiga en común:

-Porque B en este momento está muy sola. Anda como bola sin manija.
-¿Anda cómo?
-Como bola sin manija.
-Qué buena metáfora.
-No es una metáfora, es una forma de decir.
-No, no, es una metáfora, es buenísima. ¡Como bola sin manija!
-Bueh.
-De verdad... me re imagino una bola llorando y gimiendo: ¿donde quedó mi maniiiiija?
-...

Es así. Dios te da amigos poetas y terminás teniendo un diálogo de éstos.
En fin.

Fantasmas

Al hombrecito del cuchillo le digo:

no
te
tengo
miedo.

Bebote

En primer grado todas las nenas del colegio tenían un "bebote". Así que yo no tardé en pedir uno. Los bebotes eran unos muñecos semejantes a un bebé con cabeza, bracitos y piernitas de un plástico medio maleable y el cuerpo era como acolchadito, como un almohadoncito.
Al bebote había que vestirlo para que pareciera un bebé de verdad. Algunos tenían un mechoncito de pelo. La mayoría abría y cerraba los ojos. Los ojos eran azules, obvio.
Los bebotes no tenían sexo. Dependía de que ropa le pusieras. Rosita o celestito. Las nenas traían sus bebotes al colegio y los dejaban en un lugar especial -un estante- indicado para guardar bebotes. Los exhibían allí como trofeos. Había bebotes muy lindos y algunas estaban muy orgullosas de su bebote. La clase comenzaba y los bebotes nos miraban desde su lugar privilegiado. En el recreo las nenas iban a atender las necesidades de sus bebotes.

Bueno.

Mi bebote llegó un día a casa de regalo. No me acuerdo cómo estaba vestido. Nunca tuvo nombre. Era un muñeco cuyo cuerpito era de un almohadoncito bordó. De eso sí me acuerdo porque se ve que lo tenía siempre desnudo. Nunca entendí cómo había que jugar con ese juguete. Me impresionaban sus ojos azules. Un día se atascaron y el bebote se quedó con los ojos abiertos para siempre. Era pelado y yo le ponía una gorrita de colores, de eso sí me acuerdo. Nunca lo llevé al colegio ni lo expuse en el estante de los bebotes. En los recreos yo salía a jugar al elástico, la soga -era muy buena jugando al elástico-. El bebote quedó olvidado en un placard. Nunca lo acosté ni le di de comer. Me avergonzaba secretamente haber pedido un juguete que no me divertía en lo más mínimo.
Tenía seis años.

20 de julio de 2011

Muñecas

Le cuento a mi psicóloga que me lastimé la muñeca derecha. Hablamos un poco de eso y de pronto...

-¿Puedo hacerte una pregunta que te va a aparecer descolgada?
-Sí, claro.
-¿Vos jugabas con muñecas?
-No.
Me río. Estoy nerviosa. Sé que ha tocado un punto preciso.
-¿Con qué jugabas?
-Mis muñecas no eran lindas. Estaban siempre rotas. Las tiraba en un placard y quedaban ahí.
-¿Y a qué jugabas?
Hago silencio.
-¿Tenías una habitación de nena? ¿Llena de chiches?
-No. Yo compartía la habitación con mi hermano. Hasta las catorce años. Nunca tuve una habitación de "nena".
-¿Pero te compraban chiches?
-Sí, algunos. Pero yo no les daba mucha bola. No pedía muchos chiches tampoco.
-¿Y a qué jugabas? Digo... algo tenías que hacer, en un hogar con tanto dolor, sufrimiento... ¿qué hacías para no estar llorando todo el tiempo?
-Leía. Y escribía cuentos. Cantaba, después aprendí a tocar la guitarra. Escuchaba música. Pero antes de eso me inventaba historias y las vivía. Yo era un personaje siempre un poco más grande, independiente, una heroína. Pero no jugaba con muñecas. Sólo jugaba con muñecas con mi prima Gaby que tenía una habitación llena de muñecas muy hermosas.
-¿Tu prima la que tiene dos hijitas?
Me río.
-Sí, esa misma.

14 de julio de 2011

El cuerpo dice: ¡yo soy una fiesta!

Bailar. Bailar no tiene nada de inocente. Pina siempre decía que no le interesaba el movimiento de las personas sino el motivo que las llevaba a hacer un movimiento. Bailar, entonces, un ratito en una habitación y dejarse llevar por los movimientos del cuerpo sin dictar nada desde la mente. Luego acostarse en el piso y relajarse. De pronto sentiremos pequeñas descargas eléctricas en el cuerpo. No hay que asustarse. Son descargas que el cuerpo necesita, es nuestro sistema autónomo trabajando. No vale intervenir.

Van a ver que no es tan fácil como parece.
Pero, ah, es la felicidad asegurada.

Nunca mejor dicho: Letradura

Los antiguos no profesaban nuestro culto del libro -cosa que me sorprende; veían en el libro un sucedáneo de la palabra oral. Aquella frase que se cita siempre: Scripta maner verba volat, no significa que la palabra oral sea efímera, sino que la palabra escrita es algo duradero y muerto. En cambio, la palabra oral tiene algo de alado, de liviano; alado y sagrado, como dijo Platón. Todos los grandes maestros de la humanidad han sido curiosamente, maestros orales.

“El libro”, en Borges oral, de Jorge Luis Borges, Alianza editorial, Madrid, 1998, p 10.

Cita robada de acá.

Hermandad

Por estos días mi pasado vuelve a mi en imágenes. Es bueno cuando el inconsciente se echa a rodar. A veces las imágenes son borrosas. Otras no. Nítidas a más no poder. No es que recuerde cosas sino que vuelvo a vivirlas con la plenitud que en ese momento no pude. Vuelvo a vivir un dolor infantil que me dejé por la mitad. Un dolor que yo creía otra cosa. Pero no.

Claro como el agua.

Estas teclas son de agua. Blandas. Aprieto delicadamente cada botón. Es un piano de letras. Y cada una tiene un sonido particular que voy recitando.

Había una vez una hermana mayor y un hermano menor.

9 de julio de 2011

Fecha de vencimiento

-¿Viste cuando se te cumplen los deseos a destiempo?
-¿Cómo es eso?
-¡Claro! Por ejemplo, te ofrecen un trabajo que en otro momento te hubiera puesto re feliz pero que ahora te estorba porque ya estás trabajando en otra cosa completamente distinta.
-Es que hay que tener cuidado con lo que uno le pide al universo.
-...
-No sabés cuando te puede llegar eso que pediste.
-...
-Habría que pedir pero con fecha de vencimiento.

6 de julio de 2011

Patadupuntura

El origen de la acupuntura tiene variantes pero hay una teoría que me gusta mucho y que se relaciona con el arco y la flecha. Parece que los guerreros cuando volvían de las batallas con heridas de flecha en algunas partes del cuerpo mágicamente se habían curado de otras dolencias: problemas de visión, problemas digestivos, etc. Los antiguos chinos comenzaron a explorar este "milagro" y desarrollaron el arte de la acupuntura. Y ciertamente descubrieron que las agujas en determinados puntos del cuerpo "curaban" determinadas dolencias.

Ayer en una sesión de shiatsu le pregunto a un paciente cómo se encontraba físicamente, si sentía algún dolor particular en el cuerpo. Mi paciente hace muchos años que toma sesiones de shiatsu por lo que ha aprendido los recorridos de los meridianos por haberlos explorado en su propio cuerpo. Me responde que está muy bien, que siente mucho bienestar como hacía tiempo no sentía. Después me relata un pequeño accidente en un partido de fútbol que por suerte no lo lastimó demasiado.
-Me pegaron una patada justo acá, en la tibia.
-¿Acá?
-Sí, justo ahí.
-Wow, te pegaron justo en el punto de los tres yin.
-Sí, ¿no?
-¿Y no te dolió?
-Para nada, el otro quedó todo doblado pero yo no sentí nada. Rarísimo. Y encima me siento re bien.
-¡Te hicieron patadupuntura! ¡Te activaron el punto de los tres yin! ¡Muy bien!

Así que ya saben. Hay patadas que a veces vienen bien.

4 de julio de 2011

Ahora sí

Colores

BI
BLIO
TE
CAS

NUE
VAS

?

Color

Hay un

Naranja Obstinado

en mi cocina.


Oh!

"Dejate caer al agua y nadá a la isla"

Estoy en un aeropuerto y tengo que tomarme un avión con mi ex. Tengo un montón de boletos de avión en mi mochila pero no encuentro los que necesito para este viaje. Desesperadamente empiezo a sacar pedacitos de papel inservibles. De pronto, encuentro los de él, se los doy y lo dejan embarcar.
-Te espero allá.
Lo veo alejarse en el medio de la multitud y me quedo sola. El aeropuerto es enorme y hay muchísima gente a mi alrededor. Sigo buscando en el bolsillo de mi mochila hasta que encuentro unos pasajes. No están a mi nombre sino a nombre de él. A la señorita del mostrador no parece importarle mucho y, muy sonriente, me deja pasar advirtiéndome que si no me apuro, perderé el avión.
Empiezo a subir una escalera mecánica pero se traba. La escalera se detiene y empieza a darse vuelta. Me agarro del pasamanos pero siento que me voy a caer a una superficie llena de agua que extrañamente ha inundado la planta baja.
Mi ex, ya instalado en el avión, me reclama telepáticamente: "¿Qué hacés? ¡Seguí por la escalera hasta el segundo piso! Ahí vas a encontrar la puerta para subirte al avión".
Yo no puedo salir de la escalera, estoy perdiendo el equilibrio, siento que me voy a caer a la enorme masa de agua y entonces escucho una voz interior muy potente que me dice:

"Dejate caer al agua y nadá a la isla. Hay muchos caminos para subirse a un avión".

Lo siento tanto G, haberme dado cuenta antes.