No hay flor que por bien no venga

¿Estás bien? Noviembre. ¿Te pasa algo? Noviembre. ¿Tenés algo? Noviembre. Noviembre. Noviembre. Y así podría continuar. Podría decir también que noviembre es el mes en que el hermoso jacarandá de la puerta de casa florece. También podría contarles que en noviembre todo objeto o persona que queda debajo del jacarandá en flor se llena de una sustancia pegajosa y muy difícil de quitar.
Pero pasan cosas hermosas. Personas que se acercan y sorprenden con un abrazo, con una palabra amable, con un regalo que no esperabas. Un grupo humano amoroso y cálido. Entonces al volver a casa me quedo un rato debajo del árbol y dejo que la flor del jacarandá me inunde con su sustancia.
No hay flor que por bien no venga.

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