Feliz como una lombriz en los días de lluvia.
Es algo que digo desde hace muchos años.
Bueno, mis lombrices están bien, gracias. Super alimentadas con todas las cáscaras de vegetales que venimos comiendo en este tiempo y con restos de poda. El compost, una maravilla.
No se crean que tengo la super compostera, no. Tengo unos baldes de 10 litros a los que agujereé abajo con una agujereadora. Los tengo sobre unos platos de plástico para que derramen allí el juguito del lixiviado. Eso luego lo mezclo con agua, regadera y va directo a las plantitas en maceta. Debo decir que mantuve mi conducta bastante bien salvo algunos meses donde hizo muchísimo frío y mantuve el compost muy descuidado. Ahí se deben haber muerto algunas lombrices. Pero luego recuperé el ímpetu y puedo decir que hace un año que he reducido muchísimo la basura que va a parar al CEAMSE. La basura cero por ahora no existe en mis posibilidades. Pero no hay que desanimarse.
Otro gran descubrimiento de este año fue el kefir de agua.
¡Qué maravilloso descubrimiento! El kefir es pura vida. Por qué digo esto? Porque te estás tomando una bebida que contiene un montón de bacterias y microorganismos super benéficos para nuestro cuerpo. Además, es rico, refrescante, estoy feliz con mi kefir de agua.
También es toda una rutinita. Cuidar los nódulos, darles de comer adecuadamente, colar la bebida, agregar el limón.Tengo en la heladera un montón de frasquitos llenos de nódulos para donar. Los voy repartiendo a quien me lo pide y enseño a hacerlo. Es muy fácil pero hay que tener en cuenta algunos detalles para que no salga muy avinagrado.
Buen fin de año para todos!
Salud y chin chin!
viernes, 28 de diciembre de 2018
martes, 25 de diciembre de 2018
Sí, por lo menos soñar
Por Osvaldo Bayer
Sí, aquí la nieve. Navidades blancas nos esperan. Bueno, no tan blancas, los nubarrones acechan. Pero, esperanzas, siempre. Deseos, nunca el pesimismo. Pero la realidad... Europa... la civilización europea. En medio de la interminable, infinita discusión, Europa, aquella que salió en sus mares, en carabelas, a “enseñar su cultura” y se llenó de ira, plata y esclavitud para deshacerse a sí misma en guerras, en horcas y trincheras. A pesar de los filósofos y su búsqueda de la “paz eterna” y de su religión que nos enseñaba la “bondad”. Sí, la bondad de los pobres hacia los ricos.
Sí, aquí la nieve. Navidades blancas nos esperan. Bueno, no tan blancas, los nubarrones acechan. Pero, esperanzas, siempre. Deseos, nunca el pesimismo. Pero la realidad... Europa... la civilización europea. En medio de la interminable, infinita discusión, Europa, aquella que salió en sus mares, en carabelas, a “enseñar su cultura” y se llenó de ira, plata y esclavitud para deshacerse a sí misma en guerras, en horcas y trincheras. A pesar de los filósofos y su búsqueda de la “paz eterna” y de su religión que nos enseñaba la “bondad”. Sí, la bondad de los pobres hacia los ricos.
Recuerdo ese ’45, ahora sí, todo será
democracia y llegar a la comprensión infinita entre los pueblos.
Recuerdo la caída del mundo soviético, ahora sí que el capitalismo
demostraría sus frutos, la generosidad rebalsaría los bolsillos,
democracia para todos. La actualidad... con una nieve cada vez más
chirle y los bosques cada vez más pálidos y reducidos. Pero los autos,
sí, los autos. Pese a la crisis, más autos.
Gente sin trabajo. La peor de las epidemias. Pero en los barrios bien no han disminuido las compras. Los artículos de lujo siguen sonriéndonos desde las páginas de las revistas situacionistas y de la televisión privada. Y en las escuelas y las plazas, menos niños. Y los pocos que hay están ante la pantalla. La Alemania del ’45 se convirtió en un país capitalista modelo que dicta recetas. La Unión Soviética en la Rusia de Putin, un maestro en meter la mula hasta en las elecciones mientras en Asia y en Africa se destrozan a palos y con bombardeos estratégicos. Anoche la televisión alemana inundó con lágrimas patrióticas la visita de su ministro de Defensa a Afganistán, donde fue a rendir homenaje a los soldados alemanes caídos durante la ocupación de ese país asiático. Decenas de jóvenes muertos por el ansia occidental y cristiana de demostrar que la única fórmula de vida es la que trata de enseñarnos Occidente desde el tiempo de los romanos. La crueldad de enviar jóvenes uniformados a países desconocidos a hacer cumplir las reglas de Occidente que dicta Estados Unidos. Jóvenes uniformados muertos en todas las latitudes desde siempre. Para ser todos occidentales y cristianos.
La crisis económica que inunda los comentarios de todas las publicaciones. Las distintas fórmulas capitalistas para salir de la crisis que dentro de diez años nos llevarán a otra crisis. En un planeta cada vez más raquítico.
Los diarios alemanes traen en primera página un informe del gobierno: “Uno de cada siete alemanes está amenazado de caer en el nivel de pobreza”. Y es el país más seguro de Europa.
¿Seguimos esta descripción o paramos aquí y comenzamos a sembrar optimismo ya que estamos en las fiestas y a hablar de sonrisas y esperanzas? Sí, podríamos parar aquí con esta actualidad de desocupación y miedos de futuros de miserias, corridas y vidrieras rotas y visitar colegios con sus coros infantiles navideños o fiestas de ancianos que se reúnen para obtener fondos y ayudar a los niños huérfanos africanos. O felicitar a un núcleo de artistas plásticos que ofrecerán sus obras en beneficio de los vagabundos en las ferias de Navidad junto a bombones, tortas navideñas y luces de colores. Y sonreír y pensar con optimismo: el ser humano es invencible, nunca se da por derrotado. Pese a Putin, el presidente Obama, Berlusconi y Bin Laden.
Las campanas de las iglesias siguen tocando en vano. Que sigan tocando, por lo menos incitan a recordar, a levantar en vuelo a las aves, a meterse entre el ruido de los motores.
Sí, piso la nieve de esta aldea alemana con siglos de historia. Está como si nada hubiera ocurrido en el mundo. Su bosque blanco de nieve, sus techos resplandecientes de blancos puros. Y las luces de sus ventanas. Todo en orden por esas calles por las que cada veinticinco años desfilaba una generación de jóvenes uniformados a marchar “al frente”, contra el “enemigo”. Resuelvo no pensar más en la historia, sino sumergirme en la poesía y luego matizarla con música, sí, Schubert y Schumann. Luego, con un buen vino del Rin, ensayar algunas danzas con mi mujer. Todo un poco clásico. Justo me tocan el timbre, el correo: un libro sobre las villas miseria argentinas de un escritor amigo. Y ahora me golpean la puerta: dos damas bien vestidas que hacen una colecta para agrandar el hogar de vagabundos de la zona cuyo número ha aumentado con la crisis. “Vamos a tener un invierno muy crudo”, me dice una de las damas con acento maternal y mirada severa, “esa gente ya no puede dormir en la calle”. Las invito a pasar porque entra mucho frío por la puerta abierta, pero no aceptan porque me dicen que les queda mucha tarea todavía. La única respuesta sólo puede ser la mano que va al bolsillo. Anotación y firma. Todo correcto.
Me siento. No me queda otra cosa que cavilar. Empleo esa palabra porque me parece sabia. Cavilar, pensar, meditar, soñar... pienso, pero casi grito: ¡actuar! Y me asomo por la ventana para seguir la marcha de esas dos mujeres que pese al frío salen a la calle a pedir por vagabundos de los cuales no conocen ni el nombre.
El cartero, junto al libro, me ha entregado una revista argentina que recuerda el 2001 aquel. No puedo dejar de recordar las asambleas barriales. ¡Qué momento inolvidable! Los soñadores vinos todo un futuro: esas viejitas hablando por primera vez en esa masa que se juntaba por necesidad de soluciones. Esos jubilados que ya no hablaban de sus jubilaciones sino de chicos con hambre y que no había que conformarse solamente con hablar, esos jóvenes que pensaban armar colectivos para construir casas... qué imágenes. La repentización de las masas. Sonrío. Sí, hay algo también en el ser humano, hay algo que nos puede llevar a lo racional, lo moral, el hallazgo definitivo de la no violencia en la sociedad. A la ética de la mano abierta y no la de los “countries”.
Me miro con mi mujer, nos hacemos un guiño, ella vuelve a poner música de Schubert y yo levanto las manos para iniciar una danza de esas clásicas, con reverencias, pero también ensayando abrazos.
Texto extraído de Contratapa de Página 12, 23 de diciembre de 2011
Gente sin trabajo. La peor de las epidemias. Pero en los barrios bien no han disminuido las compras. Los artículos de lujo siguen sonriéndonos desde las páginas de las revistas situacionistas y de la televisión privada. Y en las escuelas y las plazas, menos niños. Y los pocos que hay están ante la pantalla. La Alemania del ’45 se convirtió en un país capitalista modelo que dicta recetas. La Unión Soviética en la Rusia de Putin, un maestro en meter la mula hasta en las elecciones mientras en Asia y en Africa se destrozan a palos y con bombardeos estratégicos. Anoche la televisión alemana inundó con lágrimas patrióticas la visita de su ministro de Defensa a Afganistán, donde fue a rendir homenaje a los soldados alemanes caídos durante la ocupación de ese país asiático. Decenas de jóvenes muertos por el ansia occidental y cristiana de demostrar que la única fórmula de vida es la que trata de enseñarnos Occidente desde el tiempo de los romanos. La crueldad de enviar jóvenes uniformados a países desconocidos a hacer cumplir las reglas de Occidente que dicta Estados Unidos. Jóvenes uniformados muertos en todas las latitudes desde siempre. Para ser todos occidentales y cristianos.
La crisis económica que inunda los comentarios de todas las publicaciones. Las distintas fórmulas capitalistas para salir de la crisis que dentro de diez años nos llevarán a otra crisis. En un planeta cada vez más raquítico.
Los diarios alemanes traen en primera página un informe del gobierno: “Uno de cada siete alemanes está amenazado de caer en el nivel de pobreza”. Y es el país más seguro de Europa.
¿Seguimos esta descripción o paramos aquí y comenzamos a sembrar optimismo ya que estamos en las fiestas y a hablar de sonrisas y esperanzas? Sí, podríamos parar aquí con esta actualidad de desocupación y miedos de futuros de miserias, corridas y vidrieras rotas y visitar colegios con sus coros infantiles navideños o fiestas de ancianos que se reúnen para obtener fondos y ayudar a los niños huérfanos africanos. O felicitar a un núcleo de artistas plásticos que ofrecerán sus obras en beneficio de los vagabundos en las ferias de Navidad junto a bombones, tortas navideñas y luces de colores. Y sonreír y pensar con optimismo: el ser humano es invencible, nunca se da por derrotado. Pese a Putin, el presidente Obama, Berlusconi y Bin Laden.
Las campanas de las iglesias siguen tocando en vano. Que sigan tocando, por lo menos incitan a recordar, a levantar en vuelo a las aves, a meterse entre el ruido de los motores.
Sí, piso la nieve de esta aldea alemana con siglos de historia. Está como si nada hubiera ocurrido en el mundo. Su bosque blanco de nieve, sus techos resplandecientes de blancos puros. Y las luces de sus ventanas. Todo en orden por esas calles por las que cada veinticinco años desfilaba una generación de jóvenes uniformados a marchar “al frente”, contra el “enemigo”. Resuelvo no pensar más en la historia, sino sumergirme en la poesía y luego matizarla con música, sí, Schubert y Schumann. Luego, con un buen vino del Rin, ensayar algunas danzas con mi mujer. Todo un poco clásico. Justo me tocan el timbre, el correo: un libro sobre las villas miseria argentinas de un escritor amigo. Y ahora me golpean la puerta: dos damas bien vestidas que hacen una colecta para agrandar el hogar de vagabundos de la zona cuyo número ha aumentado con la crisis. “Vamos a tener un invierno muy crudo”, me dice una de las damas con acento maternal y mirada severa, “esa gente ya no puede dormir en la calle”. Las invito a pasar porque entra mucho frío por la puerta abierta, pero no aceptan porque me dicen que les queda mucha tarea todavía. La única respuesta sólo puede ser la mano que va al bolsillo. Anotación y firma. Todo correcto.
Me siento. No me queda otra cosa que cavilar. Empleo esa palabra porque me parece sabia. Cavilar, pensar, meditar, soñar... pienso, pero casi grito: ¡actuar! Y me asomo por la ventana para seguir la marcha de esas dos mujeres que pese al frío salen a la calle a pedir por vagabundos de los cuales no conocen ni el nombre.
El cartero, junto al libro, me ha entregado una revista argentina que recuerda el 2001 aquel. No puedo dejar de recordar las asambleas barriales. ¡Qué momento inolvidable! Los soñadores vinos todo un futuro: esas viejitas hablando por primera vez en esa masa que se juntaba por necesidad de soluciones. Esos jubilados que ya no hablaban de sus jubilaciones sino de chicos con hambre y que no había que conformarse solamente con hablar, esos jóvenes que pensaban armar colectivos para construir casas... qué imágenes. La repentización de las masas. Sonrío. Sí, hay algo también en el ser humano, hay algo que nos puede llevar a lo racional, lo moral, el hallazgo definitivo de la no violencia en la sociedad. A la ética de la mano abierta y no la de los “countries”.
Me miro con mi mujer, nos hacemos un guiño, ella vuelve a poner música de Schubert y yo levanto las manos para iniciar una danza de esas clásicas, con reverencias, pero también ensayando abrazos.
Texto extraído de Contratapa de Página 12, 23 de diciembre de 2011
miércoles, 5 de diciembre de 2018
Necesario para hoy
Necesitamos el medio ambiente para sobrevivir, necesitamos aire limpio, comida, agua potable. Eso no lo podemos cambiar. El capitalismo, el libre mercado, las leyes del mercado no son una ley de la naturaleza, las inventamos nosotros. Se pueden cambiar. Es estupido poner la economía por encima de la biologia, de nuestra propia supervivencia, a la que estamos poniendo en jaque con el modelo actual de consumo desenfrenado.
Juan Tavella
Juan Tavella
lunes, 26 de noviembre de 2018
Ráfagas antiguas
Poner algunas cosas en su lugar. Sacar de la bolsa lo que está mezclado y descubrir, clavo, clavito, tornillo, tornillito, fisher, ganchito, broche, monedita.Encontrar bolsillos vacíos, miguitas, lacitos, hilitos, migajitas de pasado que ya no es.
Nuestro amor diluido en un montón de escombritos pequeños.
Las manos me quedan sucias de tierra, el polvo de los años.
Alguna vez este polvo fue parte de una estrella.
Y así continúa la vida.
Ráfagas antiguas te alcanzan para desvanecerse.
Nuestro amor diluido en un montón de escombritos pequeños.
Las manos me quedan sucias de tierra, el polvo de los años.
Alguna vez este polvo fue parte de una estrella.
Y así continúa la vida.
Ráfagas antiguas te alcanzan para desvanecerse.
miércoles, 21 de noviembre de 2018
Lolo y su visión del mundo
Mi sobrino Lolo de cuatro años cree que hacer shiatsu es bailar.
Cuando sube al cuarto de shiatsu que hay en mi casa se tira en el futón
con una alegría inmensa y me dice:
-¡¡Hagamos shiatsuuuu!!
Y se pone a revolear las piernas y me pide que ponga música.
Este chico tiene una idea extraña de lo que es mi trabajo pero nos divertimos como locos. Ya habrá tiempo de explicarle.
Pero el otro día, mientras almorzamos, me pregunta:
-Flor, vos te fuiste a andar en pileta?
-Si, fui a la pileta. Había una pileta.
-No, pero vos fuiste a "andar en pileta".
-¿Y cómo sería eso?
-La abuela me contó.
-¿Qué te contó la abuela?
Inteviene mi mamá.
-Le expliqué a Lolo que la semana pasada no estabas porque te fuiste a hacer Jahara
-Eso, Jahara. ¿Cuándo sea verano me vas a hacer jahara?
-¡¡Hagamos shiatsuuuu!!
Y se pone a revolear las piernas y me pide que ponga música.
Este chico tiene una idea extraña de lo que es mi trabajo pero nos divertimos como locos. Ya habrá tiempo de explicarle.
Pero el otro día, mientras almorzamos, me pregunta:
-Flor, vos te fuiste a andar en pileta?
-Si, fui a la pileta. Había una pileta.
-No, pero vos fuiste a "andar en pileta".
-¿Y cómo sería eso?
-La abuela me contó.
-¿Qué te contó la abuela?
Inteviene mi mamá.
-Le expliqué a Lolo que la semana pasada no estabas porque te fuiste a hacer Jahara
-Eso, Jahara. ¿Cuándo sea verano me vas a hacer jahara?
Adoro a este chico y sus ideas sobre las cosas que hago.
martes, 30 de octubre de 2018
Trama y desenlace
Encontrar que el cuerpo es un lugar de recepción y de acción. Encontrar que tengo ambas polaridades y que ambas están disponibles. Sólo hay que darle tiempo. No decidir desde la cabeza sino desde un lugar más sincero. Hay una inteligencia que no está en el cerebro y que si la dejamos obrar hace maravillas.
El problema siempre surge cuando no le damos tiempo. Cuando aplastamos eso nuestro con una lógica que no nos pertenece.
Ayer danzamos cinco mujeres para sanar una herida. Los ojos vendados, el espacio, los pies sobre la tierra. Danzar la vida, danzar la maravilla, danzar la respiración.Danzar el viaje.
Hacer del mundo ese espacio para danzar el equilibrio del ser. No necesitaríamos tantas palabras complicadas.
El problema siempre surge cuando no le damos tiempo. Cuando aplastamos eso nuestro con una lógica que no nos pertenece.
Ayer danzamos cinco mujeres para sanar una herida. Los ojos vendados, el espacio, los pies sobre la tierra. Danzar la vida, danzar la maravilla, danzar la respiración.Danzar el viaje.
Hacer del mundo ese espacio para danzar el equilibrio del ser. No necesitaríamos tantas palabras complicadas.
viernes, 19 de octubre de 2018
Seiki
El Qi, Chi, Prana esta ahí pero nadie sabe muy bien qué es. Y sin embargo, es. Por eso cuando Frans Copers posó sus manos sobre mi sentí que algo nuevo renacía.
Durante mucho tiempo llevé esta herida en mi corazón, en mi alma.Sentía el corazón pesado.
Pero desde hace unos días, luego de la sesión de seiki con Frans siento que el mundo en el que vivimos es un milagro, que la vida es un milagro, que estar vivo es un milagro, que yo soy un milagro.
Siento el amor rodeándome, acariciándome.
No sé mi nombre, sólo vivo, respiro y amo.
Y está bien.
Durante mucho tiempo llevé esta herida en mi corazón, en mi alma.Sentía el corazón pesado.
Pero desde hace unos días, luego de la sesión de seiki con Frans siento que el mundo en el que vivimos es un milagro, que la vida es un milagro, que estar vivo es un milagro, que yo soy un milagro.
Siento el amor rodeándome, acariciándome.
No sé mi nombre, sólo vivo, respiro y amo.
Y está bien.
lunes, 24 de septiembre de 2018
Primavera suelta
Yo
amo a las abejas. A los seis o siete años me picó una abeja en una
pierna. Eran los veranos en la quinta de Luján. Ahí tuve mi primer gran
lección sobre estos bichos. La abeja te pica cuando no tiene más remedio
porque se le va la vida en ello. Por eso desde ese momento supe siempre
que a las abejas hay que tratarlas con respeto y que si aparece una no
va a picarme a menos que yo haga alguna estupidez.
Llegó la primavera y llegaron las abejas al jardín. Todos los yuyos del pasto están en flor. Eso quiere decir que las abejas se pasean de flor en flor a ras del suelo. Lua, feliz, iba de flor en flor, saltando sobre las abejas. Hasta que una la picó en el ojo. La gata hizo una pirueta muy graciosa (que ahora comprendo era de dolor) y salió disparada hacia adentro de la casa. Cuando la encontré tenía el ojo en compota, la mitad de la cara inflamada y no se movía.
Resultado: inyección de corticoides, toma de prednisona por boca durante unos días y colirio para el ojo de Lua.
Resultado II: pasé la máquina de cortar de pasto por todas las florcitas de los yuyos del pasto. Lo siento, abejas, vuelen más alto.
Llegó la primavera y llegaron las abejas al jardín. Todos los yuyos del pasto están en flor. Eso quiere decir que las abejas se pasean de flor en flor a ras del suelo. Lua, feliz, iba de flor en flor, saltando sobre las abejas. Hasta que una la picó en el ojo. La gata hizo una pirueta muy graciosa (que ahora comprendo era de dolor) y salió disparada hacia adentro de la casa. Cuando la encontré tenía el ojo en compota, la mitad de la cara inflamada y no se movía.
Resultado: inyección de corticoides, toma de prednisona por boca durante unos días y colirio para el ojo de Lua.
Resultado II: pasé la máquina de cortar de pasto por todas las florcitas de los yuyos del pasto. Lo siento, abejas, vuelen más alto.
jueves, 13 de septiembre de 2018
Pegoteados
Tuve un sueño espantoso. Íbamos con nuestro autito por una ruta de
asfalto rumbo a un aeropuerto. La ruta se hacía dificultosa, pedregosa y
en un momento se terminaba el asfalto y empezaba el lodo. El camino
estaba todo empantanado. Había autos que se volvían buscando el camino
de asfalto. Nosotros continuábamos un poco más y nos encontrábamos con
que el aeropuerto era un enorme barrial abandonado lleno de charcos.
Nico me miraba y me decía: "en este lugar no se puede despegar".
Hoy me despierto con la noticia de que secuestraron una maestra en
Moreno, la torturaron y le grabaron en el vientre con un punzón: "ollas
no".
El Hospital Posadas se quedó sin servicio de cirugía cardiovascular infantil. Lo siguen vaciando.
No hay más Ministerio de Salud y el streptococcus anda provocando revuelo, miedo y muerte.
Los medicamentos se dispararon a precios imposibles.
Los bancos disfrutan de la crisis.
El FMI está en la Argentina, siguen con las negociaciones.
Bienvenidos al barro.
El Hospital Posadas se quedó sin servicio de cirugía cardiovascular infantil. Lo siguen vaciando.
No hay más Ministerio de Salud y el streptococcus anda provocando revuelo, miedo y muerte.
Los medicamentos se dispararon a precios imposibles.
Los bancos disfrutan de la crisis.
El FMI está en la Argentina, siguen con las negociaciones.
Bienvenidos al barro.
miércoles, 12 de septiembre de 2018
Una voz
Crear un oasis en el medio de este caos.
Volvés de trabajar, estás cansado, el cuerpo te pide a gritos que le des un poco de espacio. Llegás a la práctica de asanas con el último aliento. El ambiente es suave, la luz muy tenue, los mats ya están acomodados, las ventanas entornadas, la calma ya comienza a manifestarse. Todo está preparado para entrar en el templo.
Te ayudo a que te pares en el mat y registres tus pies, tu cuerpo alinéandose, la respiración que se vuelve consciente, las manos debajo del ombligo para percibir mejor la exhalación. Con la exhalación empezás a sentir que las tensiones del día se diluyen, que algo comienza a circular dentro tuyo.
Inhalás y exhalás levantando brazos, flexionando caderas, estirando columna, un pie adelante el otro atrás, repetimos secuencias, hilamos movimientos que nos van permitiendo encontrarnos.
Y así durante una hora hay una voz que te va guiando, vas permitiendo que el suelo te sostenga, que la respiración te sostenga.
Cuando terminamos es como si hubiéramos salido de un agua muy pura.
Después resta el regreso a casa, la rutina del día, los quehaceres, las responsabilidades, los sinsentidos de la vida.
Yo hoy agradezco ser la voz que sostiene tu práctica.
Volvés de trabajar, estás cansado, el cuerpo te pide a gritos que le des un poco de espacio. Llegás a la práctica de asanas con el último aliento. El ambiente es suave, la luz muy tenue, los mats ya están acomodados, las ventanas entornadas, la calma ya comienza a manifestarse. Todo está preparado para entrar en el templo.
Te ayudo a que te pares en el mat y registres tus pies, tu cuerpo alinéandose, la respiración que se vuelve consciente, las manos debajo del ombligo para percibir mejor la exhalación. Con la exhalación empezás a sentir que las tensiones del día se diluyen, que algo comienza a circular dentro tuyo.
Inhalás y exhalás levantando brazos, flexionando caderas, estirando columna, un pie adelante el otro atrás, repetimos secuencias, hilamos movimientos que nos van permitiendo encontrarnos.
Y así durante una hora hay una voz que te va guiando, vas permitiendo que el suelo te sostenga, que la respiración te sostenga.
Cuando terminamos es como si hubiéramos salido de un agua muy pura.
Después resta el regreso a casa, la rutina del día, los quehaceres, las responsabilidades, los sinsentidos de la vida.
Yo hoy agradezco ser la voz que sostiene tu práctica.
lunes, 10 de septiembre de 2018
Ayurmantrah
El país se cae a pedazos y a mi me llega una propuesta de dar clases de yoga por la mañana y por la tarde en el lugar donde hice el profesorado.
Por supuesto, acepté.
Dos momentos del día opuestos. Empezar y terminar el día con una práctica de asanas durante un mes.
Así que septiembre me pide brotar este proyecto que andaba en un "veremos" constante.
Hay un punto de partida y justo es este año.
Nunca se sabe donde uno puede terminar.
Por supuesto, acepté.
Dos momentos del día opuestos. Empezar y terminar el día con una práctica de asanas durante un mes.
Así que septiembre me pide brotar este proyecto que andaba en un "veremos" constante.
Hay un punto de partida y justo es este año.
Nunca se sabe donde uno puede terminar.
viernes, 31 de agosto de 2018
La lengua
En el Curso de lingüística general De Saussure explica las relaciones sintagmáticas y paradigmáticas (o asociativas) proponiendo como ejemplo el signo lingüístico "enseñanza" (entre otros).
¿Adivinen qué sintagma usé yo en la clase de lingüística en la universidad privada donde trabajo hace ya varios años?
"Enseñanza pública gratuita y de calidad".
Y dibujé los ejes horizontal y vertical.
Luego les dije:
-Ahora asocien con lo que quieran, los escucho.
¿Adivinen qué sintagma usé yo en la clase de lingüística en la universidad privada donde trabajo hace ya varios años?
"Enseñanza pública gratuita y de calidad".
Y dibujé los ejes horizontal y vertical.
Luego les dije:
-Ahora asocien con lo que quieran, los escucho.
martes, 31 de julio de 2018
Perlas de FB
La mejor manera
de reconocer a los demás
es interesarse por uno mismo
La mejor manera
de descubrirse a uno mismo
es interesarse por los demás...
Pablo Canapé.
de reconocer a los demás
es interesarse por uno mismo
La mejor manera
de descubrirse a uno mismo
es interesarse por los demás...
Pablo Canapé.
viernes, 27 de julio de 2018
La ecología es un problema político
Reciclar no es cosa de hippies con Osde. Reciclar es una decisión política. La ecología es un problema político y es urgente que lo empecemos a ver de este modo antes de que nos hundamos todos en un mar de plástico muerto.
Es algo tan obvio. Estar en la Tierra es tan obvio que sólo te olvidás de que ella existe cuando la Tierra se mueve bajo tus pies o cuando viene una gran inundación o cuando sucede alguna catástrofe. Como nadie ve la isla de plástico que, según algunos expertos es más grande que Francia, todos siguen consumiendo plástico.
Se han prohibido las bolsitas de plástico en CABA pero todos los alimentos que consumimos en un supermercado vienen envueltos en plástico. Incluso en las dietéticas "verdes" te dan bolsas de papel madera para cargar tus comestibles pero cuando pedís que te den un kilo de arroz yamaní te lo dan envuelto en bolsitas de plástico. ¿Entonces? Si en estos lugares donde se supone que venden alimentos conscientes no pueden sustentar el envase consciente qué podemos esperar de las grandes cadenas de supermercados donde el común de las personas consume sus alimentos.
Ayer vinieron unos amigos a casa a cenar. Nico preparó un plato tailandés delicioso. Por supuesto, todos los productos como la leche de coco y el curry en pasta son importados. Y nosotros los lavamos y los metimos en la bolsa de reciclables frente a la mirada atónita de nuestro amigo milennial.
-Hippies- dijo. Y lo dijo con amor porque nuestro amigo nos quiere muchísimo.
-Nada de hippies- le respondí- Esto es algo super serio, Julián.
Hay un breve instante en el uno comprende que la transformación ya se ha dado. En nuestro caso, aunque reconozco que es poco, separar la basura ya es un hábito. Aún hay cosas que no sé bien cómo separar ni si realmente sirven para reciclar. Pero lo cierto es que la basura húmeda ya no se mezcla con la seca.
Es algo tan obvio. Estar en la Tierra es tan obvio que sólo te olvidás de que ella existe cuando la Tierra se mueve bajo tus pies o cuando viene una gran inundación o cuando sucede alguna catástrofe. Como nadie ve la isla de plástico que, según algunos expertos es más grande que Francia, todos siguen consumiendo plástico.
Se han prohibido las bolsitas de plástico en CABA pero todos los alimentos que consumimos en un supermercado vienen envueltos en plástico. Incluso en las dietéticas "verdes" te dan bolsas de papel madera para cargar tus comestibles pero cuando pedís que te den un kilo de arroz yamaní te lo dan envuelto en bolsitas de plástico. ¿Entonces? Si en estos lugares donde se supone que venden alimentos conscientes no pueden sustentar el envase consciente qué podemos esperar de las grandes cadenas de supermercados donde el común de las personas consume sus alimentos.
***
Ayer vinieron unos amigos a casa a cenar. Nico preparó un plato tailandés delicioso. Por supuesto, todos los productos como la leche de coco y el curry en pasta son importados. Y nosotros los lavamos y los metimos en la bolsa de reciclables frente a la mirada atónita de nuestro amigo milennial.
-Hippies- dijo. Y lo dijo con amor porque nuestro amigo nos quiere muchísimo.
-Nada de hippies- le respondí- Esto es algo super serio, Julián.
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Hay un breve instante en el uno comprende que la transformación ya se ha dado. En nuestro caso, aunque reconozco que es poco, separar la basura ya es un hábito. Aún hay cosas que no sé bien cómo separar ni si realmente sirven para reciclar. Pero lo cierto es que la basura húmeda ya no se mezcla con la seca.
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