lunes, 6 de abril de 2020

Misceláneas

Querés hacer berenjenas pero de pronto te das cuenta de que no es buen momento para quedarte sin aceite, vinagre, sal.
Querés hacer una torta pero te das cuenta de que queda poca harina y mejor guardarla para la masa de las tartas saladas. 
Querés hacer un guiso y le metés menos cebolla porque tenés que racionar para que te alcance lo más que se pueda. 
Querés tomarte todo el vino pero te das cuenta de que era más divertido compartirlo con amigos que hacerlo via zoom, con una camarita pedorra, con la internet que va y viene (y además tiene que alcanzar). 
Se te muere el teléfono y no podés salir a comprarte uno nuevo. Agradecés tener el anterior funcionando (4 gigas de memoria, amigos, dejen de enviar videítos, la puta madre) y que todavía sirva para instalar el whatsapp nuestro de cada día (cada vez más complejo). 
Se te acaba el shampoo sólido y ya fue, volvés al shampoo con envase de plástico porque no hay shampoo sólido en los negocios cerca de tu casa y no vas a romper la cuarentena para salvar al planeta de un envase de plástico. 
Se te corta el video que estabas grabando para la clase de yoga y decís, máh, si, yo subo el video igual, ya no te importa la desprolijidad, lo importante es la actitud.
Se extraña a los que hoy están lejos y no se puede abrazar y antes estaban tan cerca que no los abrazabas tanto. 

domingo, 5 de abril de 2020

Ya no es verano

Hace unos meses (era verano y no había pandemia) mi suegra le pasó a Nico su receta de cómo hacer sus berenjenas en escabeche. De hecho, esa tarde hicieron juntos la receta. Cuando Nico descubrió los mil pasos que su mamá hacía para que las berenjenas le quedaran espectaculares le pidió perdón por todas las veces que le había pedido que le hiciera un frasco de berenjenas.

Hoy hicimos su receta.

La verdad, Zuly, es que te extrañamos. Ahora están en un frasco, habrá que esperar a que tomen sabor. Estoy segura de que quedaron espectaculares y ya no nos pareció tanto trabajo. Tenemos todo el tiempo del mundo, ya no es verano y estamos en el medio de una pandemia.

miércoles, 1 de abril de 2020

Sostener desde la voz

Con la pandemia el trabajo de todos ha cambiado.
Algunos ya no tienen trabajo, otros se reinventan con el teletrabajo, otros intentan inventar lo que no existe.
Las sesiones de shiatsu, bien gracias. No creo que vuelva a tocar a un ser humano hasta la primavera o hasta que salga la vacuna contra el COVID-19. El arte de "tocar" a partir del tacto real se ha reducido a la nada misma. Cero. Kaput.
Se vuelven fuertes, sin embargo, todas aquellas terapias donde la voz sostiene el contacto.

Al final de una clase particular, via Zoom, con una parejita que ya tomaba clases presenciales conmigo, se cortó la luz. La comunicación quedó pendiendo de un hilo. La pantalla se puso negra y escuchaba voces entrecortadas. Estábamos ya casi al final de la clase.
La llamé a ella a su celular y le dije que me pusiera en altavoz.
-No es importante que nos veamos. Simplemente escuchen mi voz. Voy a guiar la relajación.
Savasana, la dulce savasana nunca puede faltar en una clase de yoga.
Es, les diría, el momento clave en donde todos los beneficios de la práctica descienden sobre el cuerpo. Cuando la energía encuentra su cauce.
Cerré los ojos y los imaginé recostados en sus mats. Con el celular en la mano fui dando pautas de respiración, visualizaciones claras y luego cerramos cantando el om tres veces. Desde la opacidad del celular escuchaba sus voces sostenidas por ese hilo de comunicación.
Cuando la práctica terminó escuché sus palabras de agradecimiento.
Ah, la voz, la voz que sostiene la práctica. La voz que sostiene la mirada hacia adentro.
La voz que guía hacia el propio silencio.




martes, 31 de marzo de 2020

Habitar lo que es

En estos días sólo quiero llorar.
Ya no quiero iluminarme, ni ser ingeniosa ni aprender cosas nuevas.
Llorar, eso.
Pero no me sale ni una lágrima.
Mi luz y mi sombra me dicen en un susurro:
todo lo que hay es.
Todo lo que hay es.

jueves, 19 de marzo de 2020

Om mitraya namah

Aprendiendo a usar YouTube. Qué tiempos, qué tiempos...




Práctica de asanas con mantra.

miércoles, 18 de marzo de 2020

La muerte estuvo y estará siempre

¡Pero se muere la gente!, dicen algunos.
Y sí.
Antes también se morían.
Antes se morían (y se siguen muriendo) porque el sistema enfermo y nefasto que ha montado la humanidad los deja de lado. Por el racismo, la segregación, la ignorancia, la codicia de algunos, el desprecio, la poca solidaridad, el temor.
La muerte estuvo siempre. Desde que la Tierra está viva hubo muerte.
Y nosotros no somos más importantes que la Tierra.

martes, 17 de marzo de 2020

Real

Y las aguas del planeta se aclararon. El aire volvió a ser respirable. Volvieron los peces, las aves, los osos, los insectos.
La tierra se llenó de nutrientes, las montañas silenciosas tocaron el cielo.
Los seres se quedaron quietos, escuchando, sintiendo.
La vibración se hizo música.


La palabra es un arma

Ugarte y Maipú, pleno Vicente López.
(Fui caminando, no se preocupen. Intento no tomar ningún transporte público).
Una señora indignada le decía a otra señora indignada:
- ¿Y qué me decís de nuestro vecino? ¿Ese que vive en la calle Rosales? El que cagó a trompadas al guardia de seguridad.
-¡Viste que era rugbier! ¡Te das cuenta! ¡No quería cumplir con la cuarentena!
-¡Si hasta el propio presidente lo fue a buscar!
-Yo que él le pegaba un tiro. UN TIRO.
Hablan de la violencia de los rugbiers, hablan del infeliz que le rompió el tabique al guardia de seguridad y después dicen que le pegarían un tiro.
Dios mío, ¡si el lenguaje fuera también un arma!
Sólo que... lo es. 
Lo es cuando se apodera de vos la misma violencia que la que tanto te indignó.
A ver si nos calmamos todos.

lunes, 16 de marzo de 2020

Aislamiento social

En cada práctica que hagan... respiren.
Engrosen el escudo que hace la exhalación por fuera de la piel. Inhalen dentro de los huesos, exhalen fuera de la piel haciendo más permeable la energía. Sonrían hacia adentro. Al abdomen, a los distintos órganos, a los genitales.
En cada instante busquen la felicidad.

sábado, 14 de marzo de 2020

Virus social

Por lo que voy entendiendo del coronavirus el problema está en el crecimiento exponencial de contagio que tiene el nuevo virus (tiene una dinámica de contagio diferente a la de la gripe que conocemos). Parece que en definitiva todos nos vamos a infectar de algún modo u otro. Para algunos será como resfriarse o como una gripe muy fuerte de esas que te voltean por una semana y media. No hay que alarmarse mucho por ello si uno no está en los grupos de riesgo. El problema está en que la forma de contagio es tan veloz que si nos contagiamos todos al mismo tiempo los hospitales colapsan porque las terapias intensivas no tienen suficientes camas ni suficiente equipamiento para atender a todos los casos graves (gente del grupo de riesgo: a saber: inmunodeprimidos, personas mayores, hipertensos, diabéticos, etc.). Por eso entiendo que piden el aislamiento social. Para cuidar a este grupo de gente que sí va a necesitar de tratamiento si se agarran el virus.
Entonces piden que si nos vamos a contagiar todos, bueno, pero al menos contagiémonos en tandas. Las medidas preventivas son de carácter colectivo, no individual.Porque si bien el virus actúa como una gripe, como población no tendríamos defensas para este nuevo virus. Entonces, de nuevo, los más débiles están más expuestos. No es por nosotros sino por los más frágiles.Entonces, si sentimos síntomas de gripe y no somos del grupo de riesgo no nos expongamos a ir al médico, no entremos en pánico. Hay teléfonos para llamar en estos casos. No hace falta saturar y demorar las guardias. Dejemos ese espacio para los que realmente lo van a necesitar.
Evitemos los eventos masivos.
Evitemos reuniones sociales con mucha gente.
Si podemos trabajar desde nuestras casas, mejor.
Si ibas a hacer un viaje, capaz no es el momento.
Ir a comprar al supermercado y arrasar con todo no es de buena persona. No es actuar en forma colectiva.
Y recuerden: la patria es el otro.

jueves, 20 de febrero de 2020

Saha navavatu

De pronto me convocan para un reemplazo en el horario de las 7:30 de la mañana. Acepto gustosa. Últimamente adoro las mañanas cuando la ciudad aún está dormida. El sol apenas asomando, la temperatura templada, ideal para una buena práctica. Siento mi mente despejada y un deseo profundo de silencio. En la calle están los madrugadores como yo que van a sus respectivos trabajos, a sus respectivas prácticas. En definitiva todo es una práctica. Claro que no todas conducen al estado de yoga.

En la clase  hay dos alumnos regulares que vienen siempre en este horario. Y además hay un alumno que quiere observar la clase. Así que somos dos practicantes, un observador y yo en el salón. La clase es muy distinta de la de los martes. Tiene un energía mucho más activa, dinámica, desafiante. Es hermoso verlos moverse al son del ritmo respiratorio. Los voy guiando, vamos adentrándonos juntos, siento que aunque no me muevo con ellos mi energía se mueve con ellos.

En el final cuando ya están sumergidos en savasana canto el mantra:

om saha navavatu / saha nau bhunaktu / saha viryam karavavahai / tejasvinavadhitamastu ma vidvisavahai / om ´santi ´santi ´santih //

Este mantra es un canto de protección. Se canta cuando se va a comenzar una instancia  de aprendizaje profunda. Es un buen mantra.

Hoy hay puro agradecimiento. Lo noto cuando percibo que salen de la postura, lo noto en la mirada brillante de cada uno. A mí también me brillan los ojos. Vale la pena haberse despertado tan temprano. Haber venido. Sí.

Nota aparte: ¿será posible conseguir un teclado para sánscrito?

miércoles, 19 de febrero de 2020

Ah

La práctica de los martes ha ido mutando a lo largo de todo un año. Hasta ahora nunca han sido los mismos. Durante este verano puse a prueba mi compromiso. Estuve allí, todos los martes, con alumnos y sin alumnos. No importaba realmente. Lo que importaba era dedicarle  un poco de mi energía a ese espacio. Despejar el salón, abrir las ventanas, desplegar el mat, cantar el om. Y que algo se abriera.

Ayer vinieron tres. Una de ellas ya es mi alumna hace un tiempo, la conozco, tiene una energía hermosa. Se adentra fácilmente en su ser y eso facilita todo. No es muy flexible pero cuando se mueve respira y eso es algo que cuesta al principio. Los otros dos eran nuevos. No los conocía. Uno de ellos movía los pies todo el tiempo. No podía estarse quieto. Eso me llamó poderosamente la atención. 

Comenzamos en la quietud, ambos pies sobre el suelo, sintiendo los apoyos, creciendo desde la columna. En ese momento puedo percibir si están respirando, si están inquietos, si la mente les está jugando una mala pasada. 

Es el inicio, el momento del despegue. Me gusta mucho este momento.  Es como cuando al comienzo de una sesión de shiatsu hago el primer contacto con mi receptor. Sólo que aquí el contacto es con la voz. Eso lo aprendí de Nora, mi primera maestra de yoga. Nora y su voz. Cuando Nora comenzaba a hablar se descorría un telón y mis ojos cerrados se adentraban en una dimensión más sutil. Trato, entonces, de que mi voz salga armoniosa, sutil, justa, como cuando la mano madre se posa, caliente, en algún sitio del cuerpo. 

Después, la práctica sucede, se va enlazando. Movimiento y respiración. Pequeños intervalos entre la exhalación y la siguiente inhalación. Permitimos que algo suceda, más allá de lo que estamos haciendo. 

A veces acontece. No siempre. Pero cuando dejamos que suceda... ah.

sábado, 8 de febrero de 2020

El bueno de Todorov

« Si me pregunto hoy por qué amo la literatura, la respuesta que me viene espontáneamente al espíritu es: porque me ayuda a vivir. No le exijo, como en la adolescencia, que cure las heridas que podría sufrir en los encuentros con personas reales; ella me hace descubrir mundos que se encuentran en continuidad con mis experiencias y me permite comprenderlas mejor. No creo ser el único en verlo así. Más densa, más elocuente que la vida cotidiana, pero no radicalmente diferente, la literatura extiende nuestro universo, nos incita a imaginar otras maneras de concebirlo y organizarlo. Todos estamos hechos de lo que nos dan otros seres humanos: nuestros padres en primer lugar, los que nos rodean enseguida...la literatura abre al infinito esta posibilidad de interacción con los otros y nos enriquece entonces infinitamente. Ella nos procura sensaciones irremplazables que hacen que el mundo real devenga más cargado de sentido y más bello. Lejos de ser un simple agregado, una distracción reservada a las personas educadas, la literatura permite que cada uno responda mejor a su vocación de ser humano.»,

T. Todorov, «La littérature en péril»

miércoles, 5 de febrero de 2020

Nueva vuelta al sol

"No hay nada bajo el sol que no pueda ser explicado racionalmente. Si ustedes afirman que algo no puede explicarse racionalmente háganlo por ustedes mismos; lo único que pueden afirmar es que son deficientes en poder explicarlo pero no lo generalicen; tampoco usen el recurso de esconderse detrás del misterio. El misterio es más bien un escapismo por no querer enfrentar una realidad. Se dice que una persona físicamente débil se vuelve astuta, aquella moralmente débil gusta del secreto y la espiritualmente débil se esconde tras el misterio. Cuando se es espiritualmente fuerte existe el coraje para buscar e indagar, para preguntarse. Por supuesto que esto no debe confundirse con el despliegue de nuestro ego o de nuestra vanidad intelectual, pero sin el espíritu de búsqueda, nada se encuentra."
Aspectos filosóficos y sicológicos del Yoga, Swami Shivapremananda