miércoles, 5 de enero de 2022

La vida

La conversación es algo que no se pierde con las personas que quisimos mucho. Siempre hay un hilo por el cual se puede retomar. De eso también se trata la vida. 

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Celebro

Celebro muchísimo que las mujeres nos animemos a soltar la panza. Que podamos mostrar nuestras cuerpas sin sentirnos mal. Celebro que haya diversidad en los talles de la ropa actual, que haya por fin diseñadores de ropa que comprendan las necesidades y los gustos que se revelan. Me alegra saber que cada cual encontrará su estilo. Porque hubo un tiempo en que no había opciones. No había. Celebro que hoy haya abundancia y apertura. Celebro que cada vez seamos más las que dejamos de lado la vergüenza para disfrutar de un día de calor sin tener que taparnos, sin tener que sentirnos mal por como nos vemos. Celebro que se defienda la salud, la comodidad y el placer frente al modelo de belleza hegemónico. Celebro que haya diversidad también en lo que se considera un cuerpo saludable. Celebro que los cuerpos saludables no necesariamente son cuerpos tallados a fuerza de fitness y dietas. ¡Por más cuerpos disponibles, por más cuerpos deseantes! Para que el alma que nos habita se sienta plena y feliz de estar en su casa.

domingo, 19 de diciembre de 2021

Morir es no-estar

Por José Pablo Feinmann

Hay un buen cuento de Borges que lleva por título “El inmortal”. Se trata, precisamente, de alguien que no puede morir, y ésta es su tragedia. “Con Homero nos despedimos a las puertas de Tanger. Creo que no nos dijimos adiós”. Entre los inmortales las despedidas son más que inusuales, imposibles. Todo instante, todo momento se repetirá en otro instante, otro momento. La inmortalidad vuelve insustancial la memoria. ¿Para qué recordar si seguramente volveré a vivir lo que dejé atrás? Corrijo la palabra “atrás”. No hay atrás, no hay delante, no hay temporalidad. El inmortal vive en un tiempo lineal. Las dimensiones del pasado dejaron de tener sentido. Y el futuro carece de dramaticidad. La palabra “adiós” no existe. Homero y el protagonista del cuento de Borges tienen una certeza inapelable: en algún momento se encontrarán de nuevo. Tienen la eternidad para que esto ocurra. De aquí que Borges escriba su texto más hondo: “La muerte o su alusión hace preciosos y patéticos a los hombres”. Somos preciosos porque cada instante es único. No se repetirá. Somos patéticos porque nuestra finitud arrasa con nuestros deseos de perpetuidad. Nadie es inmortal. Nacemos para morir. Y no estamos preparados para sobrellevar la pérdida, la ausencia. 

Siempre es doloroso perder a alguien. Siempre es intolerable que un día no vamos a estar, que todo va a seguir sin nosotros. Como dice el tango de Gardel y Lepera: “Sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando”. Es un dolor lacerante –para el que se queda, para el que sigue vivo y no muere- la pérdida del que se va. ¿Cómo todo sigue igual si el ser amado se ha ido? La muerte del otro nos deja siempre solos. Todo lo demás sigue su rumbo, el sol sale, la luna también, puede llover, puede hacer calor o frío, nada cambia. La gente llena las calles. Hace lo que todos los días: camina con prisa, mira su celular, habla, gesticula, ríe o la sombra de la tristeza se le dibuja en la cara. La tecnología comunicacional es un arma contra la muerte. Porque es un arma para no pensar. Sin embargo, cada pérdida nos abruma porque en la muerte del otro descubrimos o ratificamos nuestro propio fin. Somos radical, inapelablemente finitos. ¿Nunca más voy a ver a Horacio? ¿Nunca más voy a presentar un libro suyo? ¿Y a Juan, que vino a casa no hace mucho y me alentó para que saliera de un vacío existencial del que salí y se lo pude decir? Porque le pude decir, sí, que ya estaba bien y que él algo o bastante había hecho para que tal cosa ocurriera. Ahora no está. No le puedo decir nada. Se fue pronto, se fue joven, todavía estaba por darnos mucho de él. Como Horacio, que ya no desplegará la magia de su intelecto, de su erudición cercana a la sabiduría. 

Hicimos, con Horacio, un libro. Se llamó “Historia y pasión”. Ahí tratamos el tema de la finitud. Partimos, claro, de Heidegger. Para este gran pensador antisemita y admirador de la “grandeza del nacional socialismo” el Dasein, el ser-ahí, está arrojado en el mundo, esta condición de ser-en-el-mundo conlleva la certeza de ser-para-la-muerte. Mientras vivimos lo hacemos en el modo del “aún no”. Aún no hemos muerto. Pero sabemos que la finitud es nuestro destino. Que en cualquier momento (porque la muerte me es siempre inminente) puedo estar muerto. Pero ni esto. Porque nadie está muerto. Morir es no-estar. Dejar de ser. 

¿Acaso Horacio y Juan están? No están ni estarán jamás. Siempre tendremos el alivio de leer sus obras, de recordarlos con el amor y la culpa de haberlos sobrevivido. Se le atribuye a Charlie Chaplin una frase-consuelo: “Sólo hay algo tan inevitable como la muerte: la vida”. Otros dicen: “Hay que vivir de tal modo que nuestra muerte sea una injusticia”.  

La muerte es siempre una injusticia. Nadie debería morir. Porque todos son irremplazables. No habrá más contratapas de Forn ni libros de Horacio. Dios es también un consuelo ante la muerte. Algunos tienen la suerte de tener fe. Esperan un Paraíso, una nueva vida, un Reino de los Cielos. No sé si Dios existe o no, no lo sé ni puedo saberlo. Pero mi sospecha sobre su desinterés por el destino humano crece con los años. 

Como sea, sé que ni yo ni muchos otros olvidaremos ni fácil ni pronto a Horacio y a Juan. Gershwin murió a los 38 años. Schubert a los 32, Mozart a los 36, Mendelssohn por ahí. Hace mucho que no están. Pero sí, están. Cada vez que escuchamos su música están. Mueren los creadores pero no sus creaciones. La condición humana debe ser heroica. El hombre es el único ser que no sólo muere, sino que sabe que muere. Sin embargo, sufrimos la muerte de los seres que hemos amado porque no nos resignamos a perderlos. Es una injusticia. La muerte, maldita sea.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

La danza de Shiva

La inundación de 1924
Fue horrible en Rishikesh
Se llevó a muchos Mahatmas y Sadhus.
Esta es la danza de Shiva.

El impetuoso Chandrabhaga
Cambió su curso en 1943
La gente lo cruzaba con dificultad
Con la ayuda de un elefante.
Esta es la danza de Shiva.

En la mañana del once de enero de 1945
Hubo una caída de nieve
En los alrededores del Himalaya.
El frío fue terrible.
Esta es la danza de Shiva.

El Señor Vishwanath habita ahora
En un lugar donde había bosque.
Él complace al mundo entero.
Él otorga salud y larga vida.
Ésta es la danza de Shiva.

Los bosques se convierten en Ashrams.
Las islas se convierten en un océano.
El océano se convierte en una isla.
Las ciudades se convierten en desiertos.
Ésta es la danza de Shiva.

Shiva mira a Su Shakti.
Entonces surge la danza atómica.
Está la danza de Prakriti.
El Señor Shiva simplemente es testigo.
Esta es la danza de Siva.

Entonces el prana vibra, la mente se mueve,
Los sentidos funcionan, la Buddhi opera.
El corazón bombea, los pulmones respiran,
El estómago digiere, los intestinos excretan.
Ésta es la danza de Shiva.

Este es un mundo de cambio.
Una cosa cambiante es perecedera.
Conoce lo imperecedero
Que es inmutable
Y vuélvete inmortal.

Swami Sivananda

lunes, 16 de agosto de 2021

La imaginación al poder

En estos días donde circulan fotos que desprestigian una vez más al presidente volvemos sobre el tema de la verdad. De hecho, hay una obsesión con la verdad que pareciera ser inversamente proporcional a la cantidad de mentiras que consumimos día a día. Lo fake invade los espacios digitales que ya no sirven para compartir experiencias sino para resaltar una identidad, competir y ganar. Es un juego triste y peligroso. 

Leo en el librito de Bifo Berardi: "La obsesión con la verdad que es propia de la cultura puritana ha producido efectos ambiguos, a tal punto que tales revelaciones han jugado en beneficio de Trump y de Putin". 

Hay quienes se juegan el pellejo por decir la verdad y, de hecho, muchos de ellos terminan presos o muertos. Pero ¿cambia en algo que hayan dicho lo que dijeron? ¿Cambia en algo denunciar a viva voz en este este ruido caótico que proponen las plataformas digitales? La verdad por sí misma no sirve de mucho en el mundo de la infoesfera. Informarnos sobre los males del mundo no cambia nada y encima desalienta muchísimo. De hecho, cabe preguntarse ¿a quién le sirve la verdad, quién dispone de ella? 

Sigo leyendo a Bifo: "Por sí sólo, estar al tanto de la depredación y la violencia no ayuda a las personas a organizarse y a liberarse de las garras del poder. Y puede ser desalentador. No es la verdad sino la imaginación de líneas de escape lo que ayuda a las personas a vivir una vida autónoma y a rebelarse con éxito".

Muchos de mis amigues con mentes críticas que respeto y admiro, hoy en día, postean fotos de sus plantitas. Y no les culpo. 

Yo últimamente hago lo mismo.

viernes, 6 de agosto de 2021

Una digresión sobre un tema mayor

"(...) disipación en vez de acumulación, circularidad en vez de linealidad, volverse-otro en vez de identidad y, por último pero no menos importante, frugalidad en vez de crecimiento ilimitado."
Franco Bifo Berardi, La segunda venida.

Es sabido que el neoliberalismo no respeta nada y destruye sistemáticamente todas las formas de vida conocidas. La gran pregunta que muchos de nosotros nos hacemos es cómo poner un límite a tanta destrucción.
Estaba escuchando la presentación del libro del japonés Jun Fuyita Hirose: Cómo ponerle un límite absoluto al capitalismo. Filosofía política en Deleuze y Guattari, publicado recientemente por Tinta Limón Ediciones. En dicha presentación participaron de manera virtual el escritor Franco Bifo Berardi, Diego Sztulwark y el propio Jun Fuyita Hirose. 
Hubo algo que llamó mi atención de este encuentro. Una digresión que tiene el propio Bifo, siempre tan lúcido para intentar comprender e interpretar los acontecimientos que estamos viviendo actualmente sin demonizar. Y digo sin demonizar porque estamos viviendo un tiempo tan polarizado que no nos permite tener una visión amplia de lo que acontece.
Muchos de nosotros nos preguntamos por qué hay tanta gente que no quiere vacunarse contra la covid-19. En lo particular yo me encuentro con colegas, amigos, gente que no sólo le teme a los efectos de la vacuna sino que encontró paradójicamente  un modo de resistencia antisistema en esta acción: no vacunarse. Sobre este punto, hubo algo que comentó Bifo que me impactó fuertemente. Bifo trae a colación un libro de Jean Baudrillard El intercambio simbólico y la muerte. En dicho libro, Baudrillard reconoce que el límite al capitalismo es la muerte. Dicho esto, Bifo aclara que actualmente vivimos un tiempo cuyo único horizonte posible parecería ser la extinción humana. De modo que sólo resta devenir-nada. Lejos ha quedado esos tiempos donde el deseo jugaba un papel positivo, expansivo. En esta época pandémica hay un deseo colectivo de nada. Vivimos tiempos en los que aparecen manifestaciones masivas en París, Italia contra la vacunación. Lejos de demonizar estas acciones, Bifo dice que debemos interpretar. Hay una locura nueva en la voz de la historia. Esta locura es la locura de una mente colectiva que se enfrenta al producto final del capitalismo que es la muerte. El carácter necropolítico del capitalismo ha quedado totalmente descubierto. Devenir-nada. Dispersión versus acumulación. El devenir-nada como una posible reinvención de la vida. Porque esto que estamos viviendo no es vida. Entonces cabe preguntarse cómo se articula esta nada con una táctica que nos permita salir de este necro-horizonte, que nos permita articular una máquina de guerra (en este punto el libro de Jun parece tener mucho para decir). 
Porque hay otros devenires, quizás. Devenir-mujeres contra la lógica del extractivismo y la explotación. Devenir-animal, devenir-menor, devenir-otro. Siempre, siempre del lado de la vida.

martes, 27 de julio de 2021

No detectado

No tengo fiebre ni dolor de garganta, tampoco dolor muscular. Pero me siento enferma, lo que se dice medio engripada. Hace dos años me habría bancado estos síntomas sin chistar. Hoy todo es preocupante. Una mínima tosecita y ya estamos con el fantasma de la neumonía bilateral. Leo en la página de Covid Argentina "Si tenés dos o más de los siguientes síntomas: fiebre de 37,5°C, tos, dolor de garganta, dificultad respiratoria, rinitis/congestión nasal, dolor muscular, cefalea, diarrea y/o vómitos. O si tenés solo pérdida brusca de gusto u olfato, aislate y consultá al sistema de salud de tu localidad." Bueno, de esos yo ya tengo dos: una congestión nasal brutal y ahora se me suma esta tos rara. También perdí el olfato pero eso no me parece raro, siempre me pasa cuando me resfrío así de fuerte. Pero hoy todo es sospechoso. Todos me dicen que no es Covid. Más que nada porque no tuve ni tengo fiebre. Pero yo me quiero quedar tranquila. Siento que para encarar mi semana parte de mi deber cívico es despejar esta duda y no andar desperdigando esta mierda por ahí. 
Por supuesto, como puedo pagarme un PCR todo es rápido y muy cómodo.
Llamo a Diagnósticos Maipú y me dan un turno para la sede cerca de mi casa. Nico me lleva con el auto. El PCR se hace en un estacionamiento. Ni siquiera te bajás del auto. Viene una chica enfundada en sus capas protectoras y me pregunta una serie de datos. Muy buena onda. Llega el momento en que me tengo que sacar el barbijo. Me hisopa la garganta y luego las dos narinas. Temo estornudarle en la cara pero por suerte no pasa nada y solo llego a toser ya con el barbijo bien puesto. 

En menos de una hora hemos resuelto el enigma y por la noche me mandan los resultados a la casilla de mi correo: no detectado. 

Descorchamos un vino y brindamos. 

martes, 13 de julio de 2021

La fuerza de las cosas

Leo "La fuerza de las cosas" de Simone de Beauvoir. Al comienzo del libro relata el final de la guerra. Hace una muy buena descripción del empobrecimiento que ha sufrido Francia, las restricciones, el cierre de fronteras, el papeleo para poder viajar. También habla de empobrecimiento cultural. Luego, tiene el privilegio de poder hacer un viaje a España y siente cómo le cambia la mirada. Mira las naranjas, el chocolate, el jamón que se ofrece en las calles, en las tiendas. Las mujeres llevan medias de seda. A ella la señalan como una mujer pobre porque no lleva medias. Incluso tiene un diente roto producto de la caída de una bicicleta que nunca más se hizo arreglar. No tiene sentido. Para qué, si ya tiene 36 años. Ya es vieja.

sábado, 10 de julio de 2021

Salimos a rutear

Bocanada de aire fresco. Se te acomoda la visión de un sopetón. No te queda otra que mirar lejos.
Me acordé de la canción que decía: "que un viento frío te pegue en la cara"... Es que el movimiento se te mete en el cuerpo y es una cosa hermosa. Vibrás con el motor. Es como descubrir el sonido primordial en el motor del auto. Qué loco pero no es tan loco, porque AUM está en todos lados.
Íbamos con Lau y Vane atrás. Entonces, barbijo, ventanillas semi abiertas, ventilación cruzada. Y claro, la canción se hizo realidad: que un viento frío te pegue en la cara. Posta.

jueves, 8 de julio de 2021

A medida que...

 A medida que va avanzando la mañana sentís que el sueño tiene algo de afirmación. Una sospecha que ya tenías pero que el sueño te lo trae y encima te lo muestra en modo caricaturesco. No hay remate para eso. A partir de ahí el deseo se hace más claro. Entonces en la vigilia el día avanza y te sentís maravillosamente bien. Como si un peso hubiera caído. Como si ahora podrías hacerte cargo de que AURYN está en tus manos realmente. 

Una piedra

Se tiene un sueño tal como si sostuvieras una piedra rara, en bruto en las manos. La piedra está tan caliente que querés soltarla pero algo te lo impide porque es rara y hermosa y hay escrito allí un código a descifrar. Pero a medida que la piedra se enfría el código se va desvaneciendo. Al final tus manos sólo sostienen una piedra.


martes, 6 de julio de 2021

 Era algo tan simple como aceptar lo que viene de mamá y de papá. 

lunes, 5 de julio de 2021

Lo obvio

Reconocer el verdadero deseo. Lo que Graógraman llamaba "la verdadera voluntad". Salir de una sesión de terapia como si me hubieran puesto a AURYN en mis manos. Ese libro me marcó profundamente en mi pre adolescencia. A mi me había impactado mucho Graógraman. El primer deseo de Bastián, cuando todo es nuevo, todo está por crearse. Y luego, la corrupción, los caminos bifurcándose, la perdición total hasta llegar a la redención de lo obvio. 

Pienso en los meandros de mi vida. Las veces que algo salió mal para luego salir mejor. Entender que el bien y el mal... "son categorías ajenas a la lingüística" (decía un profesor en la universidad).

Reconocer los privilegios. Entender el poder que emana de ellos. Comprender qué es lo me mueve a estar viva cada día sin caer en... 

A veces es lo obvio. 

Reconocerse un ser que cae en obviedades.