23 de agosto de 2012

El libro rojo de Jung

Ayer, mi señor padre tocó el timbre de la puerta de mi casa para traerme un regalo. "Creo que te va a gustar", me dijo. Cuando abrí el paquete me encontré con nada más y nada menos que EL LIBRO ROJO de Jung.

En 1913 Jung enfrentó sus demonios como en un largo viaje y volcó su experiencia en un libro que sería la fuente creativa de toda su obra. Este viaje tomó la forma de un mítico libro rojo de cuero en el que Jung escribía todas las tardes e ilustraba sus sueños y las imágenes de su subconsciente. Una obra salvaje de alquimia, que Jung comparara con un experimento de mescalina, una ventana energética.

Este libro escrito hace casi cien años y que lleva un cuarto de siglo en una bóveda en un banco en Suiza ha sido editado y ya puede adquirirse. Al morir en 1961, Jung no le había dejado instrucciones a su familia sobre cómo proceder con el libro pero finalmente decidieron publicarlo.

Jung compusó este libro a través de una técnica psiconáutica que describió como “imaginaciones activas”, una especie de meditación en la que dejaba fluir las imágenes de su psique como quien observa una película y se adentra en ella, excavando las minas del inconsciente y escribiendo y dibujando lo que veía. Describió las visiones del libro como llegando “en un flujo incesante”, como “rocas cayendo en su cabeza, como relámpagos, como lava”.

Es una obra artesanal donde están los fudamentos de su obra a modo de hechizo: los arquetipos, el inconsciente colectivo, la sincronía, la alquimia y la profundidad de la mente como fuente creativa: el lugar donde se oculta y desde el que se lleva a materializar la serpiente sexual del kundalini, la serpiente del árbol de la sabiduría, la serpiente del ADN, el cerebro reptiliano y los símbolos mágicos que acompañan al hombre en su historia planetaria.

Así que gracias, papá.

1 comentario:

Ana Laura dijo...

Realmente parece muy interesante, yo nunca lo leí pero ya me has dado ganas de hacerlo.

Se ve que tu papá te conoce bien los gustos.

¿La tierra que todo lo digiere?

Cuando comencé la compostera, allá por marzo de este año, lo hice con unas lombrices que me regalaron. No eran las Rojas Californianas ( Eis...