7 de febrero de 2013

Un año más

El 5 de febrero fue mi cumpleaños y fue un día muy particular. Raro. Un día de contrastes. 
Porque hubo mucha gente muy linda que llamó, escribió, me deseó luz y bendiciones y que incluso compartió masajes. 
Pero también ese mismo día lo operaban a mi hermano.
Festejar en esas circunstancias se hacía raro pero la vida es así. No es muy lineal. A veces es confusa.
Hubo algunos amigos muy cercanos que los días previos, sabiendo del asunto, preguntaron y quisieron saber si iba a hacer algo.
La verdad no supe qué contestar. La verdad no quería hacer nada.
Llegó el día anterior y yo seguía sin saber. Eso exasperaba a Nico que tiene alma de anfitrión, es taurino a más no poder y quería saber para organizar algo.
Le dije que no organizara nada. 
La verdad, yo nunca sé quién va a venir a mi cumpleaños. Y menos un día de semana. Hace años ya que convivo con esto y nunca fue un problema. Es lo que le pasa a la gente que cumple en enero y en febrero. Nunca sabemos y está bien.
Es como cuando alguien me dijo: uy, pobre, vos de acuario con ascendente en géminis y luna en virgo.
Y yo me reí y le respondí: bueno, no conozco otro modo de vivir que no sea en este cuerpo.
Así que.
La operación de mi hermano salió bien.
Muy bien.
El médico dijo cosas asombrosas que el cuerpo humano hace y deshace. También me deseó feliz cumpleaños. 
Brindé imaginariamente con mi hermano. En realidad lo abracé mucho y le acaricié el pelo que es algo que a él le gusta.
También la abracé mucho a Lau, su mujer.
Y hablé por teléfono mil veces con mi mamá. Y estuve con mi papá y Laura sentados en la mesa de un café esperando a que se hiciera la hora.
Esperando.
Pero todo salió bien.
Me perdí de un montón de llamados de mucha gente que trató de ubicarme en mi casa. Y de gente que intentó llamarme al celular pero estaba la línea ocupada.
Pero todos los llamados llegaron de algún modo. Qué grosso.
Hubo mails que me llegaron de lejos en el tiempo y me alimentaron el alma. Los agradezco con el corazón. 
Gracias.
Por estar y acordarse.
Está bueno saber que están ahí.
La yapa fue que hubo quienes se vinieron a Olivos a festejar. Y eso que yo pensaba que íbamos a ser re poquitos. Pero nos multiplicamos. Me enterneció cuando Jochu (11, proximamente 12) me dijo:
-Vos no podés prender las velitas, yo prendo las velitas y te llevo la torta, así sí es un cumpleaños de verdad.
Por ejemplo.
Qué feliz cumpleaños raro.

1 comentario:

Irene dijo...

Al final, fue un buen cumple no? Beso!

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