19 de diciembre de 2014

Las lenguas y el amor

A los 17 años me enamoré de S. S era un argentino pero había vivido los seis años de su adolescencia en Canadá. Acababa de llegar a Buenos Aires con su familia para terminar el quinto año. S hablaba un francés precioso que me abrumaba. Quise enseguida aprender francés. Pero el amor fue lo que duró quinto año y sólo llegué a completar el primer nivel de la Alianza Francesa. No recuerdo gran cosa salvo el J' aime 2 choses/ toi et la rose/ la rose pour 1 jour/ toi pour toujours. 
A los 21 me puse de novia con G (y duramos como una decena de años). G hablaba un portugués nativo porque había pasado su infancia en Río de Janeiro y San Pablo. Resultado de ello completé los seis niveles en el Centro de Estudos Brasileiros y hablo como si hubiera vivido alguna vez en Brasil (cosa que curiosamente jamás sucedió).
Una vez quise aprender italiano y era porque me había enamorado fugazmente de un talentoso músico que tenía mucho de tano aunque era de lo más argento. Fue tan fugaz mi italiano como ese amor. ¡Pero fue tan genial! De esa experiencia me quedó un libro de Ítalo Calvino que jamás devolví a la biblioteca de la Dante Alighieri. 

1 comentario:

lou dijo...

Qué bello esto, Flor!
Felices Fiestas ❤️

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