Un par de noches luego de que Mani murió tuve un sueño. Estábamos con Nico mirando alguna serie en netflix, los
dos abrazados en el sillón (Mani siempre en esos casos aparecía y
saltaba arriba nuestro, se acomodaba y se quedaba con nosotros). Pero en mi sueño aparecía otro
gato. Era de la misma altura que Mani pero no era blanco. Tenía color. Nosotros nos
asombrábamos de verlo y gritábamos ¡Mani!
Ayer a la noche nos disponíamos a ver los capítulos de la última
temporada de Twin Peaks. Y de pronto ya no supe si era sueño o vigilia pero la gata que nos viene visitando todos los días desde que Mani murió había subido la escalera y nos buscaba. Le hicimos un gesto de que se
subiera al sillón y sin
decir ¡miau! la gata se trepó y se acomodó entre Nico y yo.
Era como estar con Mani pero con un gato de otro color.
miércoles, 6 de septiembre de 2017
lunes, 4 de septiembre de 2017
Mani-hermosura
Mani-hermosura, hoy llegó una carta. Y al abrir esa carta el corazón se
me volvió a estrujar. Decía la carta que la empresa tal había trasladado
tu cuerpito blanco de gato y lo habían cremado. Ese cuerpito caliente y
vivo que tantas veces acaricié, tantas veces me pareció enorme,
latiendo en cada pelo. Mani, ahora que sos parte del aire, ahora que no
puedo acariciarte sino en los recuerdos volví a mirar ese pañuelo blanco
que colgué de la Santa Rita en tu honor porque te encantaba
rascarte las uñas en la Santa Rita y subirte a ella para seguir tu
rumbo por otras medianeras. Ese pañuelo blanco que llevé a la plaza y
lo mantuvimos en alto cuando le dijimos ¡no! al 2x1. Ese mismo pañuelo
que luego colgué en el cuello del buda y que cuando moriste lo envolví
en tu árbol para que ondeara y ondeara y ondeara.
Mani, se están muriendo tantas cosas. Y yo aquí abajo, aún viviendo en el tiempo, un tic tac que nos une a todos los que estamos vivos, un tic tac que debería ayudar a despertarnos.
Mani, se están muriendo tantas cosas. Y yo aquí abajo, aún viviendo en el tiempo, un tic tac que nos une a todos los que estamos vivos, un tic tac que debería ayudar a despertarnos.
martes, 15 de agosto de 2017
Los gatos de mi vida
Llegué a esta casa sin gatos.
Yo no sabía lo que era amar un gato. Pero la casa estaba viva.
Había pájaros por doquier. Había tierra.
Planté flores y plantas. Planté un limonero.
La ilusión que tenía no se mantuvo mucho tiempo,
acompañada de otro hombre,
otros proyectos,
otros amigos,
otras cargas.
Pasó el tiempo.
Muchas de esas cosas se resignificaron, se despidieron, se desvanecieron.
Todo empezó a fluir de otro modo.
Conocí nuevos amigos,
nuevos horizontes,
un nuevo amor,
la energía fluyó más intensa.
Se me abrió el corazón.
En esta casa quise tener hijos.
Los perdí. Uno, tras otro.
Nunca llegaron a materializarse en este plano.
Y entonces empezaron a venir ellos.
Los gatos.
Yo no sabía lo que era amar un gato. Pero la casa estaba viva.
Había pájaros por doquier. Había tierra.
Planté flores y plantas. Planté un limonero.
La ilusión que tenía no se mantuvo mucho tiempo,
acompañada de otro hombre,
otros proyectos,
otros amigos,
otras cargas.
Pasó el tiempo.
Muchas de esas cosas se resignificaron, se despidieron, se desvanecieron.
Todo empezó a fluir de otro modo.
Conocí nuevos amigos,
nuevos horizontes,
un nuevo amor,
la energía fluyó más intensa.
Se me abrió el corazón.
En esta casa quise tener hijos.
Los perdí. Uno, tras otro.
Nunca llegaron a materializarse en este plano.
Y entonces empezaron a venir ellos.
Los gatos.
viernes, 11 de agosto de 2017
Joya tu corazón
Tenemos el corazón partido. Mani murió antes de entrar al quirófano. Lo
estaban preparando, ya estaba sedado y con anestesia pedidural. Dice el
anestesista que se puso azul. Un edema pulmonar. Eran dos veterinarios y
un ayudante y no pudieron sacarlo de ese cuadro. Fue instantáneo. Se
les fue. En dos segundos. Dicen que era imposible predecirlo, que Mani
no presentaba ninguna cardiopatía, que tal vez fue un trombo, en fin...
palabras. La verdad es que ya no importa. Sé que hicimos todo lo que pudimos, que lo llevamos a un buen lugar. También sé que nadie tiene la vida comprada.
Cuando lo fui a ver ya no estaba su mirada, esos ojos increíbles de gato sensible e inteligente.
Pero algo de su energía se podía sentir. Así que lo abracé fuerte y sólo me salía decirle gracias, gracias, gracias por todo.
Mani, fuiste un regalo maravilloso de la vida.
Cuando lo fui a ver ya no estaba su mirada, esos ojos increíbles de gato sensible e inteligente.
Pero algo de su energía se podía sentir. Así que lo abracé fuerte y sólo me salía decirle gracias, gracias, gracias por todo.
Mani, fuiste un regalo maravilloso de la vida.
jueves, 10 de agosto de 2017
Un fémur para Mani
Ayer al mediodía una vecina me tocó el timbre
preguntándome si yo tenía un gato blanco. Mani estaba en su casa herido. No podía moverse y lloraba mucho. Estaba postrado
en un rincón y tenía una herida en el flanco trasero. Fui a buscarlo, lo envolví con la
frazada y lo traje a casa. Tenía las pupilas dilatadas, temblaba
y no podía pararse. Temí lo peor. Su veterinario estaba de vacaciones así que me tomé un remise y me fui con el gato en
brazos, envuelto en la frazada, a la veterinaria que me recomendó mi vecina.
La doctora, una genia. Lo atendió enseguida y su primer diagnóstico fue fractura de fémur. Le dio un analgésico y un antiinflamatorio. Nos dejó un rato en una salita a solas para que Mani se recuperara del dolor. Luego lo volvió a examinar. Nos mandó a hacer unas radiografías para descartar que hubiera algo en columna. Luego de un intenso periplo volvimos para casa.
De lo que sí estamos seguros es que a pesar de este desastre Mani tuvo mucha suerte.
Tuvo mucha suerte porque la vecina que lo encontró (en su jardín) lo reconoció como mi gato y tuvo la amabilidad de venir a tocarme el timbre. Tuvo suerte de encontrarme ya que en ese horario yo no suelo estar nunca. Tuvo suerte después cuando llamé a su veterinario de siempre y estaba de vacaciones pero en el medio de la desesperación mi vecina me indicó a qué veterinaria llevaba a su perrita. Y allí fue la suerte más grande porque la conocimos a Sonia.
Y si ustedes vieran como Sonia lo trató a Mani. La delicadeza, el amor, la sensibilidad. Resolvió mil cosas, nos facilitó los turnos para el radiólogo, el cardiólogo, consiguió un sobreturno para la cirugía, nos explicó paso por paso cómo inyectarle el tramadol y los antibióticos y la dexametasona. Nos explicó cómo darle agua con una jeringuita. Respondió todas las preguntas tontas que le hice. Nos escuchó con el corazón y nos guió con dulzura y atención plena.
Mani tuvo mucha suerte.
Hay una imagen que me ha quedado grabada de todo este proceso. Nico y yo, enfundados en delantales de plomo, en una sala fría, sosteniendo al gato mientras le sacaban las placas para corroborar que sólo fuera una fractura de femur. Y el gato, un santo, se dejaba hacer todo. Nos miraba desde la espesura de los analgésicos y nos guiñaba los ojitos como diciéndonos, todo va a estar bien, chicos. Qué suerte que tengo de tenerlos.
La doctora, una genia. Lo atendió enseguida y su primer diagnóstico fue fractura de fémur. Le dio un analgésico y un antiinflamatorio. Nos dejó un rato en una salita a solas para que Mani se recuperara del dolor. Luego lo volvió a examinar. Nos mandó a hacer unas radiografías para descartar que hubiera algo en columna. Luego de un intenso periplo volvimos para casa.
De lo que sí estamos seguros es que a pesar de este desastre Mani tuvo mucha suerte.
Tuvo mucha suerte porque la vecina que lo encontró (en su jardín) lo reconoció como mi gato y tuvo la amabilidad de venir a tocarme el timbre. Tuvo suerte de encontrarme ya que en ese horario yo no suelo estar nunca. Tuvo suerte después cuando llamé a su veterinario de siempre y estaba de vacaciones pero en el medio de la desesperación mi vecina me indicó a qué veterinaria llevaba a su perrita. Y allí fue la suerte más grande porque la conocimos a Sonia.
Y si ustedes vieran como Sonia lo trató a Mani. La delicadeza, el amor, la sensibilidad. Resolvió mil cosas, nos facilitó los turnos para el radiólogo, el cardiólogo, consiguió un sobreturno para la cirugía, nos explicó paso por paso cómo inyectarle el tramadol y los antibióticos y la dexametasona. Nos explicó cómo darle agua con una jeringuita. Respondió todas las preguntas tontas que le hice. Nos escuchó con el corazón y nos guió con dulzura y atención plena.
Mani tuvo mucha suerte.
Hay una imagen que me ha quedado grabada de todo este proceso. Nico y yo, enfundados en delantales de plomo, en una sala fría, sosteniendo al gato mientras le sacaban las placas para corroborar que sólo fuera una fractura de femur. Y el gato, un santo, se dejaba hacer todo. Nos miraba desde la espesura de los analgésicos y nos guiñaba los ojitos como diciéndonos, todo va a estar bien, chicos. Qué suerte que tengo de tenerlos.
domingo, 23 de julio de 2017
Día verde
Es mi tercer semana del "Día verde".
Separo lo que es reciclable de lo que no y cumplo con los horarios en los cuales sacar la bolsa verde. Como muchos de los residuos húmedos (por no decir casi todos) van al compost que tengo atrás en el jardín, la bolsa de la basura común que se lleva el camión se ha reducido a una bolsita pequeña al final de la semana. Sí, exacto. Saco "la basura común" una vez por semana.
Ya me acostumbré (qué increíble, los humanos somos realmente animales de costumbres!) a separar cartones, bolsas, envoltorios, envases, lavarlos si hace falta, enjuagarlos, secarlos y ponerlos prolijamente en una bolsa. Los voy acomodando casi amorosamente. Y no puedo creer que alguna vez mezclara todo en un mismo contenedor.
Lo increíble es que ahora cuando veo a otra gente no separando los residuos me parece extrañísimo lo que hacen, como si a alguien se le ocurriera guardar su ropa en la heladera o poner la manteca en el armario. Simplemente no va ahí, no está en su correcto lugar.
Espero no estar desarrollando un TOC aunque sería uno bastante saludable, al menos para la tierra en la que todos habitamos.
Separo lo que es reciclable de lo que no y cumplo con los horarios en los cuales sacar la bolsa verde. Como muchos de los residuos húmedos (por no decir casi todos) van al compost que tengo atrás en el jardín, la bolsa de la basura común que se lleva el camión se ha reducido a una bolsita pequeña al final de la semana. Sí, exacto. Saco "la basura común" una vez por semana.
Ya me acostumbré (qué increíble, los humanos somos realmente animales de costumbres!) a separar cartones, bolsas, envoltorios, envases, lavarlos si hace falta, enjuagarlos, secarlos y ponerlos prolijamente en una bolsa. Los voy acomodando casi amorosamente. Y no puedo creer que alguna vez mezclara todo en un mismo contenedor.
Lo increíble es que ahora cuando veo a otra gente no separando los residuos me parece extrañísimo lo que hacen, como si a alguien se le ocurriera guardar su ropa en la heladera o poner la manteca en el armario. Simplemente no va ahí, no está en su correcto lugar.
Espero no estar desarrollando un TOC aunque sería uno bastante saludable, al menos para la tierra en la que todos habitamos.
martes, 18 de julio de 2017
Vendaval
Cosas de las que te das cuenta en el medio del vendaval.
Que ya estuviste en un vendaval.
Que quedarse quieto a veces en el epicentro del vendaval es lo mejor que uno puede hacer.
Que no hay que permanecer estoico y duro en el centro del vendaval luego del que el vendaval ya se ha ido.
Que ya estuviste en un vendaval.
Que quedarse quieto a veces en el epicentro del vendaval es lo mejor que uno puede hacer.
Que no hay que permanecer estoico y duro en el centro del vendaval luego del que el vendaval ya se ha ido.
viernes, 14 de julio de 2017
Tensión y relajación
Cuando elegimos no continuar con el diálogo interno, el rumiar o el
ensueño, nos bajamos de la rutina del pensar. Podemos simplemente
concentrarnos en el cuerpo en lugar de los pensamientos. La atención
puesta en el cuerpo permite que la energía circule por canales que rara
vez se usan. Suavemente, el cuerpo despierta.
Al aumentar la conciencia de las sensaciones físicas, cuerpo y mente comienzan a comunicarse. Un masaje en los pies o una charla sincera desencadenan relajación y liberan bloqueos de energía que se formaron hace mucho tiempo atrás. Al disolverse el exceso de tensión, suben a la superficie recuerdos y sentimientos reprimidos que nunca fueron totalmente reconocidos.
Ser capaces de abrir el corazón y de expresar lo que tenemos en la mente fomenta este tipo de relajación genuina, ya sea que ocurra en una psicoterapia o con algún amigo íntimo. El contenido de las historias que surgen en esos momentos no tiene demasiada importancia; en algún momento podemos incluso querer revisarlos o anularlos.
Pero primero hay que expresarlos, aunque sólo sea ante nosotros mismos, para así liberar la energía que viene con ellos. La relajación ocurre cuando la energía comienza a fluir nuevamente. Si avanzamos un paso más y entramos en el flujo del sentir, pueden ocurrir profundas transformaciones.
Vivir sin arrepentimiento, Arnaud Maitland
Al aumentar la conciencia de las sensaciones físicas, cuerpo y mente comienzan a comunicarse. Un masaje en los pies o una charla sincera desencadenan relajación y liberan bloqueos de energía que se formaron hace mucho tiempo atrás. Al disolverse el exceso de tensión, suben a la superficie recuerdos y sentimientos reprimidos que nunca fueron totalmente reconocidos.
Ser capaces de abrir el corazón y de expresar lo que tenemos en la mente fomenta este tipo de relajación genuina, ya sea que ocurra en una psicoterapia o con algún amigo íntimo. El contenido de las historias que surgen en esos momentos no tiene demasiada importancia; en algún momento podemos incluso querer revisarlos o anularlos.
Pero primero hay que expresarlos, aunque sólo sea ante nosotros mismos, para así liberar la energía que viene con ellos. La relajación ocurre cuando la energía comienza a fluir nuevamente. Si avanzamos un paso más y entramos en el flujo del sentir, pueden ocurrir profundas transformaciones.
Vivir sin arrepentimiento, Arnaud Maitland
martes, 11 de julio de 2017
Coco
"Tu basura es mi tesoro", dice Coco.
Yo lo escucho ovillada en mi manta de lana, desde la pantalla de mi notebook. Pongo pausa. Me cebo un mate y pienso que este hombre tiene mucha pero mucha razón.
Coco es alguien que se hizo del barro. Un huérfano que se escapó de un colegio de curas, alguien que vivió abajo de un puente muchos años y que hizo lo imposible por salir de su situación de indigencia.
Coco lo logró. Aprendió a leer y a escribir de grande. Dice que le costó pero cuando pudo juntar dos letras y dos números la vida le cambió para siempre.
Hay una entrevista que anda dando vueltas por internet: "De indigente a contribuyente". Es maravillosa, búsquenla porque vale la pena. Está en una página de Facebook que se llama Coaching Global. Porque Coco además de todo hizo un curso de Coaching para poner en práctica sus ideas. Entonces vos los escuchás a Coco y te cambia la perspectiva de muchas cosas. Porque Coco te enseña que no sólo logró salir de la calle sino que además trabaja para que muchas familias salgan de esa situación también. Coco no descansa, cree fervientemente en el trabajo comunitario y por eso armó la cooperativa "El Correcaminos". Su sueño es que haya muchas cooperativas en toda la Argentina.
Cuando vos los escuchás hablar a Coco todos tus problemas personales te parecen una pelotudez.
Coco te resume brevemente los problemas más graves que tiene el mundo: la pobreza y la contaminación ambiental. Y luego te explica: resolviendo la contaminación ambiental resolvés el problema de la pobreza. Más ecología y menos economía.
Entonces... ¿por qué si Vicente López tiene un plan de recolección de reciclados los vecinos no lo cumplen y siguen tirando todo en la misma bolsa? ¿Es ignorancia? ¿Es estupidez? ¿Es desidia?¿Es maldad?
Hoy en la cuadra hay sólo dos bolsas de reciclados. Dos. Y en la cuadra somos un montón. ¿Qué les pasa? ¿Se creen infinitos? ¿Inmortales? ¿A dónde piensan que va toda esa basura que tiran? Ser buena persona no es de la boca para afuera. Hay que mirarse adentro: nuestros hábitos, nuestras acciones inciden en el mundo. Todo tiene una causa y, por ende, un efecto.
Querés consumir, perfecto. Me alegro de que puedas consumir. Me alegro de tu capacidad adquisitiva para consumir. Pero entonces hacete cargo de tu consumo.
¿Sabés? Separar los residuos en origen no te lleva mucho trabajo. Y es tan simple. Es tu mente la que te lo impide. Tu mente cerrada. Creés que no se puede. Creés que da lo mismo. Creés que si no te van a multar para qué hacer el esfuerzo.
Pero es una estupidez pensar así...
Pensá mejor... qué solidario es mi acto de separar los residuos en origen para que las personas que se ocupan de reciclar no tengan que andar poniendo sus manos en la basura.
Y si no, acordate de Coco. Hay muchos Cocos allá afuera.
Tu basura es mi tesoro, dice Coco.
Y tiene razón.
Yo lo escucho ovillada en mi manta de lana, desde la pantalla de mi notebook. Pongo pausa. Me cebo un mate y pienso que este hombre tiene mucha pero mucha razón.
Coco es alguien que se hizo del barro. Un huérfano que se escapó de un colegio de curas, alguien que vivió abajo de un puente muchos años y que hizo lo imposible por salir de su situación de indigencia.
Coco lo logró. Aprendió a leer y a escribir de grande. Dice que le costó pero cuando pudo juntar dos letras y dos números la vida le cambió para siempre.
Hay una entrevista que anda dando vueltas por internet: "De indigente a contribuyente". Es maravillosa, búsquenla porque vale la pena. Está en una página de Facebook que se llama Coaching Global. Porque Coco además de todo hizo un curso de Coaching para poner en práctica sus ideas. Entonces vos los escuchás a Coco y te cambia la perspectiva de muchas cosas. Porque Coco te enseña que no sólo logró salir de la calle sino que además trabaja para que muchas familias salgan de esa situación también. Coco no descansa, cree fervientemente en el trabajo comunitario y por eso armó la cooperativa "El Correcaminos". Su sueño es que haya muchas cooperativas en toda la Argentina.
Cuando vos los escuchás hablar a Coco todos tus problemas personales te parecen una pelotudez.
Coco te resume brevemente los problemas más graves que tiene el mundo: la pobreza y la contaminación ambiental. Y luego te explica: resolviendo la contaminación ambiental resolvés el problema de la pobreza. Más ecología y menos economía.
Entonces... ¿por qué si Vicente López tiene un plan de recolección de reciclados los vecinos no lo cumplen y siguen tirando todo en la misma bolsa? ¿Es ignorancia? ¿Es estupidez? ¿Es desidia?¿Es maldad?
Hoy en la cuadra hay sólo dos bolsas de reciclados. Dos. Y en la cuadra somos un montón. ¿Qué les pasa? ¿Se creen infinitos? ¿Inmortales? ¿A dónde piensan que va toda esa basura que tiran? Ser buena persona no es de la boca para afuera. Hay que mirarse adentro: nuestros hábitos, nuestras acciones inciden en el mundo. Todo tiene una causa y, por ende, un efecto.
Querés consumir, perfecto. Me alegro de que puedas consumir. Me alegro de tu capacidad adquisitiva para consumir. Pero entonces hacete cargo de tu consumo.
¿Sabés? Separar los residuos en origen no te lleva mucho trabajo. Y es tan simple. Es tu mente la que te lo impide. Tu mente cerrada. Creés que no se puede. Creés que da lo mismo. Creés que si no te van a multar para qué hacer el esfuerzo.
Pero es una estupidez pensar así...
Pensá mejor... qué solidario es mi acto de separar los residuos en origen para que las personas que se ocupan de reciclar no tengan que andar poniendo sus manos en la basura.
Y si no, acordate de Coco. Hay muchos Cocos allá afuera.
Tu basura es mi tesoro, dice Coco.
Y tiene razón.
Dame tu calor
Hace mucho frío.
Me doy cuenta porque el gato se mete adentro de la cama y nos empuja en su denodado intento por recibir calor. Trato de correrlo pero entre las frazadas recibo su dentellada precisa. No duele, sólo me está advirtiendo: si me movés de acá la vas a pasar peor.
Bueno.
Lo dejo quedarse y dormimos todos incómodos. Con un yunquecito vivo (desde que el gato come Royal morfa que da calambre).
Un braserito.
Peludo.
Me doy cuenta porque el gato se mete adentro de la cama y nos empuja en su denodado intento por recibir calor. Trato de correrlo pero entre las frazadas recibo su dentellada precisa. No duele, sólo me está advirtiendo: si me movés de acá la vas a pasar peor.
Bueno.
Lo dejo quedarse y dormimos todos incómodos. Con un yunquecito vivo (desde que el gato come Royal morfa que da calambre).
Un braserito.
Peludo.
lunes, 10 de julio de 2017
Focus
Hace diez años nevaba en Buenos Aires.
Hace diez años también comenzaba a vivir en esta casa (que habito desde entonces). Era un comienzo nuevo y yo verdaderamente no sabía bien qué hacer con ese comienzo. Estaba triste y confundida. Mi mente estaba poblada de miedos, prejuicios, mandatos sociales y familiares.
Hoy quise buscar esas fotos guardadas en la memoria de una máquina que ya no existe. "Las fotos del día de la nieve". Y me sonreí al ver esta imagen.
Yo, cruzando el jardín, con un pulover que no es mío, fuera de foco. Un sincero retrato de aquellos tiempos.
Hace diez años también comenzaba a vivir en esta casa (que habito desde entonces). Era un comienzo nuevo y yo verdaderamente no sabía bien qué hacer con ese comienzo. Estaba triste y confundida. Mi mente estaba poblada de miedos, prejuicios, mandatos sociales y familiares.
Hoy quise buscar esas fotos guardadas en la memoria de una máquina que ya no existe. "Las fotos del día de la nieve". Y me sonreí al ver esta imagen.
Yo, cruzando el jardín, con un pulover que no es mío, fuera de foco. Un sincero retrato de aquellos tiempos.
martes, 4 de julio de 2017
Julio + entusiasmo
Terminó la primera parte del año 2017. Con ella puedo decir que se cerraron varias cosas y se abrieron otras. Llegó julio y yo ando con un entusiasmo que hace que me despierte antes de que suene el despertador.
En marzo comencé un nuevo profesorado de yoga. Es intenso, tiene una cursada de muchas horas en la semana y requiere de mi mayor atención. Pero debo decir que realmente está valiendo la pena.
Me asombra la cantidad de lugares que hay para estudiar. Hay gente muy preparada y muy buena dando clases y cursos. A ellos les estoy muy agradecida y siempre insto a las personas a que busquen a estos seres. Pero sé también que hay quienes no tienen conciencia y dan clases sin ningún criterio y con poca visión de la persona o el grupo que tienen delante. Y esto lo sé porque muchas de las personas que vienen a recibir shiatsu, cuando les indico que tal vez una buena práctica de yoga podría ayudarlos en su vida diaria, me responden que no, que yoga no, que probaron y se lastimaron, o salieron peor de las clases.
Me asombra y no me asombra.
En mi experiencia personal la práctica de asanas y pranayama es una de las cosas más geniales que me pasaron en la vida. Es como lavarse por dentro. Y no hablo sólo del cuerpo que por supuesto comienza a mejorar en todos los niveles.
Hablo de resetear la mente. Algo pasa con la mente de quien practica yoga diariamente. Algo se calma en el constante tironeo de todos los días.
Y se abre espacio para más vida.
En marzo comencé un nuevo profesorado de yoga. Es intenso, tiene una cursada de muchas horas en la semana y requiere de mi mayor atención. Pero debo decir que realmente está valiendo la pena.
Me asombra la cantidad de lugares que hay para estudiar. Hay gente muy preparada y muy buena dando clases y cursos. A ellos les estoy muy agradecida y siempre insto a las personas a que busquen a estos seres. Pero sé también que hay quienes no tienen conciencia y dan clases sin ningún criterio y con poca visión de la persona o el grupo que tienen delante. Y esto lo sé porque muchas de las personas que vienen a recibir shiatsu, cuando les indico que tal vez una buena práctica de yoga podría ayudarlos en su vida diaria, me responden que no, que yoga no, que probaron y se lastimaron, o salieron peor de las clases.
Me asombra y no me asombra.
En mi experiencia personal la práctica de asanas y pranayama es una de las cosas más geniales que me pasaron en la vida. Es como lavarse por dentro. Y no hablo sólo del cuerpo que por supuesto comienza a mejorar en todos los niveles.
Hablo de resetear la mente. Algo pasa con la mente de quien practica yoga diariamente. Algo se calma en el constante tironeo de todos los días.
Y se abre espacio para más vida.
miércoles, 3 de mayo de 2017
Orden en el universo
Ok, sí, necesitamos bibliotecas. Pero no queremos cualquier biblioteca. Queremos "hacernos" una biblioteca. Tampoco sabemos bien cómo, dónde ni en qué dimensiones. Si viviremos mucho más tiempo acá o nos mudaremos. Si el habitáculo enorme que hoy hace de playroom se convertirá en futuro estudio de yoga. Si mudaremos el living al playroom y entonces será el living el futuro estudio de yoga (más improbable). Entonces la idea de la biblioteca comienza a trastabillar y los libros se van acumulando en la mesa de luz, apilando en las bibliotecas que ya están atestadas en doble fila, en banquitos de madera que antes servían para sentarse pero que ahora son depósitos de libros.
Uno supondría que la era de la tecnología habría acabado con el papel. Pero no. Los que estamos en pareja con personajes amantes del papel y el objeto libro jamás podremos obtener el placer de las paredes vacías. Y como muchos de ustedes ya saben, para hacer yoga no hay nada como una pared vacía.
Bueno.
Hoy agarré un placard donde había papeles, carpetas, archivos de la facultad, cosas que la verdad jamás usamos.
Fotocopia va, fotocopia viene, todo se fue a la basura.
Resultado: me quedaron unos estantes profundos libres. LIBRES. Y al alcance de la mano. Cómodos. Fáciles. Así que por ahora allí fueron los libros.
Paraditos, bonitos, ah, ¡qué placer!
¿Quién dijo que no se podía tener una bonita biblioteca en un placard?
P.D: Los cajones no se salvaron. Tiré todos los medicamentos vencidos. Estaban TODOS vencidos.
Mi suegra que es farmacéutica me salvó con ibuprofeno y paracetamol. Lejos de horrorizarme pienso que si estaban todos vencidos es porque no los usamos lo cual demuestra que rara vez nos enfermamos y que gozamos de una excelente salud.
Uno supondría que la era de la tecnología habría acabado con el papel. Pero no. Los que estamos en pareja con personajes amantes del papel y el objeto libro jamás podremos obtener el placer de las paredes vacías. Y como muchos de ustedes ya saben, para hacer yoga no hay nada como una pared vacía.
Bueno.
Hoy agarré un placard donde había papeles, carpetas, archivos de la facultad, cosas que la verdad jamás usamos.
Fotocopia va, fotocopia viene, todo se fue a la basura.
Resultado: me quedaron unos estantes profundos libres. LIBRES. Y al alcance de la mano. Cómodos. Fáciles. Así que por ahora allí fueron los libros.
Paraditos, bonitos, ah, ¡qué placer!
¿Quién dijo que no se podía tener una bonita biblioteca en un placard?
P.D: Los cajones no se salvaron. Tiré todos los medicamentos vencidos. Estaban TODOS vencidos.
Mi suegra que es farmacéutica me salvó con ibuprofeno y paracetamol. Lejos de horrorizarme pienso que si estaban todos vencidos es porque no los usamos lo cual demuestra que rara vez nos enfermamos y que gozamos de una excelente salud.
martes, 2 de mayo de 2017
Profundizar
En el marco del nuevo profesorado de yoga comencé una práctica personal donde el foco está puesto en la exhalación. En alargar la exhalación.
1,2,3,4,5,6. Pausa.
Siempre que empiezo algo importante me enfermo. Como si mi cuerpo no resistiera el cambio de golpe. O tal vez haya que mirarlo de otro modo. Tal vez cada vez que comienzo algo que sé que va a cambiar mi estructura psíquica mi cuerpo decide descargar todo el lastre que no necesitaré en mi nuevo periplo.
Hoy amanecí sin fiebre y con la conciencia liviana. Una suerte de alegría.
Profundizar siempre trae consecuencias.
1,2,3,4,5,6. Pausa.
Siempre que empiezo algo importante me enfermo. Como si mi cuerpo no resistiera el cambio de golpe. O tal vez haya que mirarlo de otro modo. Tal vez cada vez que comienzo algo que sé que va a cambiar mi estructura psíquica mi cuerpo decide descargar todo el lastre que no necesitaré en mi nuevo periplo.
Hoy amanecí sin fiebre y con la conciencia liviana. Una suerte de alegría.
Profundizar siempre trae consecuencias.
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