jueves, 27 de junio de 2024
sonido sagrado
Los cantos védicos son parte de este ritual. Son cantos muy precisos que deben cantarse de una forma determinada. Son como aquellos programas de una computadora: si no están bien escritos, si falta algún código, no funcionan. Para que funcionen estos cantos deben pronunciarse y entonarse correctamente. Es el modo que tenían en la cultura védica de asegurarse que el mundo estuviera a salvo. Cantaban para que el sol saliera cada mañana, para que lloviera sobre los campos sembrados, para la fertilidad, para agradecer al maestro, para el crecimiento de la vida, para que hubiera paz en la tierra, los hombres, los animales y los planetas.
viernes, 7 de junio de 2024
ma aham
miércoles, 5 de junio de 2024
sarvesham svasti bhavatu
Nuestro profe de sánscrito nos manda un mantra para traducir. Nos manda además la versión que Tina Turner hizo del mantra junto a un coro de niños. Me pongo los auriculares y le doy play.
Me sumerjo en transliterar el devanagari mientras Tina canta: oooommmm. Y los niños repiten: oooooommmm. Y luego Tina: oooommmm. Y los niños: ooooommmmm.
Y entonces empieza el mantra.
sarvesham svastir bhavatu
sarvesham shantir bhavatu
saversham purnam bhavatu
sarvesham mangalam bhavatu
Aún sin saber que sarvesham es un adjetivo que se declina en forma pronominal y que tiene la traducción de "todos" y que está en caso genitivo. Aún sin saber que svasti es bienestar, purna es plenitud y mangala es felicidad. Aún sin saber que bhavatu es un verbo que está en modo imperativo y conjugado en la tercera persona del singular. Aún sin saber que estos versos que estoy escuchando están diciendo, rezando, pidiendo, orando que el bienestar, la plenitud, la paz y la felicidad sea de todos empiezo despacito a llorar, se me caen las lágrimas como quien quiere limpiar una herida muy antigua y me invade un amor y una reafirmación de por qué estar en este mundo.
viernes, 31 de mayo de 2024
yoga
lunes, 27 de mayo de 2024
un 25 de mayo poco habitual
Sueño que estamos habitando una casa llena de gente. Por la noche habrá una guitarreada a modo de festejo. Me dicen que por qué no preparo alguna de las canciones que solía cantar cuando era joven. Me voy con una guitarra a una habitación a tratar de recordar la letra. En el sueño la canción es confusa. Pero en un momento descubro que la canción que yo cantaba en castellano y que pensaba que hablaba de amor en realidad es una canción originalmente escrita en alemán y que habla de pedofilia. El impacto es inmenso. Me niego a cantar esa canción.
Cuando me despierto reconozco que la canción del sueño es "Serenata para la tierra de uno" de María Elena Walsh. Y pienso, qué atinado todo realmente. Porque la patria no es otra cosa que una casa habitada por un montón de gente. Y esa casa está siendo ultrajada una y otra vez por quienes dicen amarla.
sábado, 25 de mayo de 2024
viernes, 24 de mayo de 2024
que ves el cielo
8:01 de la mañana. Nico acaba de salir con el auto rumbo a su trabajo. Estoy sentada frente al escritorio con un mate calentito en la mano traduciendo mi primer sutra de Patañjali. Tengo una hora para sumergirme en el mundo del sánscrito y ya después llega Mariano a arreglar no se qué del techo. Pero entonces suena mi celular. Debe ser Mariano, pienso, que llega más temprano o que se le hizo tarde o que se agarró dengue otra vez o vaya uno a saber qué. Pero no. Es Nico. Nico me llama al celular. Pienso, le pasó algo. Atiendo con un poco de temor. Amor, ¿pasó algo? Me responde: la luna, se ve la luna redonda, hermosa, espectacular ¡y son las ocho de la mañana! ¿Para qué lado?, le pregunto confundida. Estoy mirando por la ventana que da al este y veo que el sol empieza asomar todo rojo entre las nubes. ¡Subí a la terraza, mirá para el lado de panamericana! Ah, Panamericana es el oeste. Cambio de ventana. La luna se ve majestuosa, redonda y blanca. Y sí, son las ocho de la mañana de un viernes, aún Nico me llama para compartirme estas cosas y tenemos la suerte de tener ventanas que dan a ambos puntos cardinales.
domingo, 28 de abril de 2024
No sé que es esto pero yo escribo
Para mi la película es hermosa pero he leído varias críticas enojonas. Algunos la desdeñan o la tildan de sosa. Las críticas no siempre tratan de la obra/texto en sí mismo sino de la necesidad de decir algo a través de eso. Hace tiempo que ya no leo críticas o si las leo lo hago con una semi sonrisa en los labios. Sé perfectamente como se construye la crítica (Lic.en Letras, gajes del oficio) y pienso que ya pasé por ahí, me hizo mucho daño. Fue una etapa, la agradezco, me dio lentes para ver el mundo pero ya no los quiero.
Drive my car está basada en un cuento que se publicó en un libro llamado Hombres sin mujeres publicado también por Anagrama en el 2014.
Esto lo supe después de ver la película porque cuando la empecé a ver no me di cuenta. En realidad aparece anunciado al principio con subtítulos bien grandes pero se ve que yo no lo vi y menos mal porque me iba a predisponer mal.
El teatro es central en la película, especialmente el teatro de Chejov. Es extraño escuchar a Chejov en lengua japonesa (también aparece en coreano ¡y hasta en lenguaje de señas!). Todo eso traducido al español en subtítulos, para que yo, al menos, lo entienda. Pero la verdad es que no importa en que lengua leas o escuches a Chejov. El duelo es universal para toda la humanidad. Todos perdemos algo. Es la ley de la vida. Y eso Murakami lo sabe muy bien. En Drive my car todos los personajes están atravesados por algún duelo. Pero a medida que avanza la película, Chejov se les va metiendo en el cuerpo, haciendo carne, para bien y también para mal. Cada uno atravesando su dolor y oscuridad.
Algo de la oscuridad se resiste en algunos, otros sucumben a ella.
Es una película entretejida por varios lenguajes: el cinematográfico, el literario y el teatral. Al final, hay redención.
Es realmente muy hermoso el final.
domingo, 21 de abril de 2024
Algo interesante de estar estudiando sánscrito es que para una gran parte de la cultura védica antigua es una lengua sagrada, eterna. Si los Vedas son textos revelados, es decir, que no fueron escritos por ningún ser humano, son textos eternos, estuvieron siempre.
Entonces si los Vedas son textos sagrados, el sánscrito debe ser una lengua sagrada. Los mimamsa sostienen, por ejemplo, que existe una firme relación entre la palabra sánscrita y su objeto (presupuesto que la lingüística moderna de Saussure destierra por completo y por eso los lingüistas no son filósofos ni se hacen estas preguntas).
Pero lo cierto es que el sánscrito tiene una gramática increíblemente rica y muy bien descripta. La gramática de Panini es una de las gramáticas más antiguas y fue escrita bajo esta creencia, de que el sánscrito es una lengua revelada. Si los Vedas son eternos, la lengua sanscrita también debía ser eterna y por ende debía ser estudiada. Estudiar sánscrito se constituyó un modo de acercarse a la fuente divina. Cuando Occidente descubre la gramática de Panini no puede creerlo. Y de hecho, la lingüística comparada tan cientificista y positivista que tuvo tanto auge en el siglo XIX y principios del XX le debe muchísimo a esta gramática de Panini.
Nada, eso, que a mi descubrir las relaciones de estas cosas me emociona.
Qué se yo.
sábado, 20 de abril de 2024
"Los viejos se van muriendo y nosotros nos vamos arrimando". Fue el pensamiento que tuve durante el velorio de una tía de Nico.
Es tan extraño y anacrónico lo que sucede en los velorios, esas salas feas que se quedaron en el tiempo con paredes decoradas de piedra, machimbre y melamina. Todo color marrón o negro. La otra sala, donde descansa el cuerpo está completamente azulejada y nunca falta un Jesús en la cruz. Nada es agradable allí y, sin embargo, sucede algo curioso. Entre toda esa fealdad están los abrazos, los besos, las lágrimas que limpian, los recordatorios, las anécdotas. Unos se presentan, otros se miran tratando de reconocerse en el tiempo. El muerto une a los que hace mucho que no se ven y se recuerdan. Había un lazo allí que se fue perdiendo. Y entonces surge esta idea de volver a vernos en otro sitio que no sea ese, en otro encuentro que no sea el del muerto. Pero ya está, es allí. Es por el muerto que estamos allí. Y sabemos en el fondo que no vamos a encontrarnos en otro lugar y está bien, no importa porque cada uno tiene su vida.
sábado, 13 de abril de 2024
Ayer durante la clase practicamos las ondulaciones de la columna que estoy estudiando con Diego en Qi gong. Las asanas sirvieron como una oportunidad para sentir los movimientos del Qi (prana o energía vital). ¿Qué sucede si flexiono las rodillas y borro la curvatura de las lumbares y visualizo que hundo el sacro en la tierra? ¿Qué sucede cuando abro los brazos y hago un pequeño gesto con los dedos de las manos y empujo los pulgares hacia atrás abriendo bien las palmas?
-Acá atrás (se refería a sus omóplatos) están pasando un montón de cosas- me dijo una estudiante.
Me quedo con las devoluciones hermosas que me hicieron al final de la clase. La energía danzada es la más poderosa de todas. Quien se anima a danzar la energía se establece en su ser.
jueves, 11 de abril de 2024
curvo
Se avecina el otoño, otra vez el aire vuelve a cambiar. Siento mis manos cansadas como hojas de un árbol que quieren caer. Se habla tanto de curación pero no de respetar los propios ciclos. Llego a asquearme de mi misma porque no encuentro vocabulario para hablar de lo que hago. De todos modos, no es realmente importante. Qué estructura tan noble el lenguaje.
Hoy me espera caminar el horizonte de esta ciudad. Guardo las uñas para después. Voy a necesitar ese filo. Pero hoy voy a caminar un buen rato. Los pensamientos viejos para deslizarse necesitan movimiento del afuera, con el afuera. Redondo adentro, redondo afuera. Suavizar todo lo que se pueda. El universo es curvo.
Es todo lo que me interesa hoy.
miércoles, 10 de abril de 2024
Ayer a la noche me quedé hasta tarde dibujando las guturales sordas, sonoras y nasales del sánscrito en devanagari (me encantaría tener el teclado que permite distinguir las vocales largas y breves de sánscrito pero no sé bien cómo, tengo que preguntar). Luego pude transliterar algunas palabras. Ya sé cómo se escribe el río Ganjes y me dio mucha alegría.
Es muy extraño lo que sucede en el cerebro cuando se aprende un idioma nuevo. Pero cuando además se aprende un alfabeto nuevo con reglas tan distintas del alfabeto latino (que es el usamos nosotros) el cerebro entra en otra sintonía. Me recuerda en parte a cuando estudiaba griego antiguo que también tiene un alfabeto distinto. Era como entrar en otra dimensión. Una parte de mi mente se apagaba y otra parte de mi mente se encendía.
Ahora también me pasa. Sigo con mi método de repetir y repetir hasta que me salga. Al principio las letras me salían con manchones. Intenté hacerlo más elegante. Busqué entre mis cartucheras mis viejas lapiceras de tinta. Tuve que limpiarlas porque del poco uso se había secado la tinta y no corría. Qué placer sentir el trazo suave de la tinta deslizarse sobre el papel. Como cuando respiramos en un asana determinada y es agradable estar ahí, quedarse allí un rato, observando.
Escribir con el cuerpo, con la mente, con la mano y el corazón.