Cuadro de amiga, espejo de abuela y Flor.


Mi abuela Cata me enseñó a coser a una edad en la que seguramente mi madre no me hubiera dejado agarrar una aguja sola. Me dio un trapo celeste y una puntillita roja y blanca y punto por punto lo fui cosiendo. Me dijo: lo voy a poner en el espejo y siempre me voy a acordar de que lo hiciste vos. El espejo estaba en un pequeño hall que había al entrar al departamento. Y el trapito estuvo allí durante muchos años (pienso: cuánto amor, abuela mía para tener esa cosita colgando de tu espejo tan bonito).

Mi amiga de shiatsu, la valerosa Nanu Facu se nos fue a vivir a Nueva Zelanda el año pasado. Me dijo: quiero dejarte mi cuadro para que me lo cuides. Su cuadro tiene una historia muy bella y atrás está escrito con letras muy claras: sigue a tu amor y llegarás a tu corazón.

Cuadro y espejo están hoy en el cuarto de shiatsu. Que es como un cuarto de juegos.

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