11 de julio de 2013

Como una paloma

Hoy la clase de yoga estuvo dedicada a ejercitar diferentes variantes de Eka Pada Rajakapotanasana, o bien, como su nombre lo indica en castellano: la postura de la paloma. Se le dice así porque al hacerla el pecho es empujado hacia adelante como si fuera el de una paloma buchona. Hasta hace unos años, este asana me era impensable de hacer pero el tiempo y la práctica me han demostrado que uno puede ir limando asperezas y consiguiendo flexibilidad donde antes había tensión o contracturas.
Hoy por hoy, aún no puedo hacerla completa pero me ayudo con un cinto (gracias B.K.S Iyengar por existir). Es un placer sentir el soaz estirándose, las lumbares trabajando, el pecho bien abierto y como, de a poco, mi pie se va acercando a mi cabeza. Les dejo la postura completa que esta bella señorita sí puede hacer. No la envidiemos mucho. 


 Este asana es bellísima pero además trae aparejado varios beneficios. Rejuvenece la región inferior de la columna y una gran cantidad de sangre circula por la región del pubis. Dice Iyengar que ".Además se ejercitan y estiran completamente los músculos del cuello y de los hombros. Ya que el peso recae en la región del pubis, circula más sangre por ésta, manteniéndola sana. (...) Las glándulas tiroides, paratiroides, suprarrenales y las gónadas obtienen un un aporte copioso y abundante de sangre, lo que asegura un aumento de la vitalidad"

Así que un argumento más a favor de las palomas. Y del yoga, claro.

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