Abrí la carta

Entendés que este calambre es sólo un aviso de que tenés que soltarlo. Soltarlo todo. Duele como la puta madre. Y sin embargo, si no lo hacés, el dolor se queda enquistado, pegado, se vuelve confuso para volverse contra vos, en otro momento, con más fuerza.
Entonces hay que soltar. Dejarse caer sin miedo. Cruzar una frontera, desintegrarse, unirse a eso que no sabemos que es para luego volver a nosotros mismos.
Entendés que este calambre, la sensación de frío y caliente, el no poder controlar esa parte de tu cuerpo que avanza inexorablemente es un mensaje a tu inconsciente. Un mensaje que no acusa recibo todavía.
Abrile la puerta al cartero. Firmá donde tengas que firmar.
Y abrí esa carta.

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