A mí también me gusta releer los libros. Desconfío de la gente que no relee. Y de los que leen muchos libros. Me parece una locura esta manía moderna, que sólo aumentará el número de pedantes. Hay que leer bien y muchas veces unos cuantos libros (...). Y hay que leerlos despacio. (...) ¿Sabe usted por qué inventan todas esas cosas? Por miedo. La gente tiene miedo a detenerse en las cosas, porque eso compromete. Por eso huyen de la tierra y se van a las ciudades. Tienen miedo de quedarse solos.
Octavio Paz, Las peras del olmo.
martes, 19 de septiembre de 2006
viernes, 15 de septiembre de 2006
Bolaño
Compradora: -Me voy a llevar esta novela de Bolaño. Es buena, ¿no?
Vendedor: -La novela es buenísima.
Compradora: -Entonces... ¿me va a gustar?
Vendedor: -Si no llega a gustarle es problema suyo, no de la novela.
Compradora: - ...
Vendedor: -La novela es buenísima.
Compradora: -Entonces... ¿me va a gustar?
Vendedor: -Si no llega a gustarle es problema suyo, no de la novela.
Compradora: - ...
jueves, 14 de septiembre de 2006
Chizita
Esa esquina que para mí no tenía ninguna revelación en particular se transformó en otra cosa. Fue la esquina que no era Cabildo y Juramento. Un punto de encuentro que no era un punto de encuentro. Pero sí fue nuestro punto de encuentro. Ahora, luego de dos años, debo decirte que una señora instaló allí su puestito de candelabros de vidrio. Y tiene sus velitas encendidas que destellan lucesitas de colores. Pero en el 2004 no había nada. Sólo una enorme puerta y unos escalones para esperar a que aparecieras.
Y debo decirte que fue uno de esos encuentros que marcaron mi vida de ese momento.
Uno nunca sabe lo solo que está hasta que se encuentra con amigos como ella.
Gracias Chizz.
Y Feliz Cumple.
Y debo decirte que fue uno de esos encuentros que marcaron mi vida de ese momento.
Uno nunca sabe lo solo que está hasta que se encuentra con amigos como ella.
Gracias Chizz.
Y Feliz Cumple.
lunes, 28 de agosto de 2006
Mandados
Los hipermercados me marean. Los Norte, Disco, Cotto, Carrefour. Puaj.
Yo prefiero mi chino.
El hipermercado con ese afán de encajarte cada nueva marca o producto cambia el orden de las cosas todas las semanas. Entonces donde antes encontrabas los lácteos ahora están las galletitas dulces. Complicado.
Góndolas y góndolas.
Todas las marcas que quieras.
Y el tiempo que se alarga como un chicle.
Ni hablar de las cajas: hiperpobladas. Y a nadie le importa un bledo.
Mi chino tiene sólo tres góndolas.
Y una pequeña verdulería y una carnicería.
Y el muchacho que corta el fiambre y que me pregunta si acabo de salir del trabajo.
Y el changador que me lleva las cosas en cinco minutos.
Y la cajera jujeña que me pregunta cuándo voy a volver al Norte.
Y el dulce de higo que nos gusta.
Y los Nugaton en oferta.
Yo prefiero mi chino.
El hipermercado con ese afán de encajarte cada nueva marca o producto cambia el orden de las cosas todas las semanas. Entonces donde antes encontrabas los lácteos ahora están las galletitas dulces. Complicado.
Góndolas y góndolas.
Todas las marcas que quieras.
Y el tiempo que se alarga como un chicle.
Ni hablar de las cajas: hiperpobladas. Y a nadie le importa un bledo.
Mi chino tiene sólo tres góndolas.
Y una pequeña verdulería y una carnicería.
Y el muchacho que corta el fiambre y que me pregunta si acabo de salir del trabajo.
Y el changador que me lleva las cosas en cinco minutos.
Y la cajera jujeña que me pregunta cuándo voy a volver al Norte.
Y el dulce de higo que nos gusta.
Y los Nugaton en oferta.
miércoles, 23 de agosto de 2006
Vecinos
-¿Viste lo que pasó con el cartonero de siempre?
-No.
-¿Viste que el cartonero siempre pasa con su hijito?
-Sí.
-Bueno, parece que se agarró mal a trompadas con un tipo.
-¿Con otro cartonero?
-No, no.
-¿Y quién era el tipo?
-Un tipo. Fue en la puerta del edificio. El cartonero lo cagó a golpes. Pero el otro ni se movía. Y el cartonero le daba y le daba y de vez en cuando soltaba un "hijo de puta", así, sin más, viste, con ganas.
-A la mierda.
-Con Patri nos quedamos en el molde. Se empezó a juntar gente. Los del edificio no entendían nada. Llamamos al cana que está en la esquina, el del Restaurant. El quía ni se mosqueó, obvio, sólo está por el Restaurant. Por lo menos llamó a una patrulla.
-¿Y qué había pasado?
-Parece que el tipo se había querido violar al nene del cartonero. Se lo había llevado a la obra de al lado, viste. Pero el nene gritó, el padre se dio cuenta y lo cagó a golpes.
-Me estás jodiendo.
-No, te juro. Vino la cana y se llevó al cartonero y la ambulancia se llevó al otro. Estaba hecho mierda el otro. Igual al cartonero lo soltaron al toque. Los del edifcio le dieron hielo para que se pusiera en la mano.
-Ah, qué solícitos los vecinos, che.
-No.
-¿Viste que el cartonero siempre pasa con su hijito?
-Sí.
-Bueno, parece que se agarró mal a trompadas con un tipo.
-¿Con otro cartonero?
-No, no.
-¿Y quién era el tipo?
-Un tipo. Fue en la puerta del edificio. El cartonero lo cagó a golpes. Pero el otro ni se movía. Y el cartonero le daba y le daba y de vez en cuando soltaba un "hijo de puta", así, sin más, viste, con ganas.
-A la mierda.
-Con Patri nos quedamos en el molde. Se empezó a juntar gente. Los del edificio no entendían nada. Llamamos al cana que está en la esquina, el del Restaurant. El quía ni se mosqueó, obvio, sólo está por el Restaurant. Por lo menos llamó a una patrulla.
-¿Y qué había pasado?
-Parece que el tipo se había querido violar al nene del cartonero. Se lo había llevado a la obra de al lado, viste. Pero el nene gritó, el padre se dio cuenta y lo cagó a golpes.
-Me estás jodiendo.
-No, te juro. Vino la cana y se llevó al cartonero y la ambulancia se llevó al otro. Estaba hecho mierda el otro. Igual al cartonero lo soltaron al toque. Los del edifcio le dieron hielo para que se pusiera en la mano.
-Ah, qué solícitos los vecinos, che.
martes, 18 de julio de 2006
Río abajo
Como hojita a la deriva me sumerjo en mis quehaceres cotidianos.
Nada tiene de cotidiano esto.
Nada.
Entonces decía: la hojita a la deriva.
Río, río, río de verdad.
No me quejo. Peor es estar en un charco de agua estancada.
Nada tiene de cotidiano esto.
Nada.
Entonces decía: la hojita a la deriva.
Río, río, río de verdad.
No me quejo. Peor es estar en un charco de agua estancada.
viernes, 30 de junio de 2006
Desfasaje
A veces la ingenuidad te vuelve a golpear la cara. Y entonces el alma se relaja tanto que las lágrimas se salen solas, sin aviso, por TODO, por ese llamado, por la fragilidad de mi mamá, por el tiempo que no cesa de pasar, por la canción trunca, por la canción final, por el hiatus de una cantante, por una frase que leíste en un libro que te prestaron hace ya un tiempo y que no habías sabido leer.
En estos días sólo escucho disonancias. Un la mayor me vendría bien.
En estos días sólo escucho disonancias. Un la mayor me vendría bien.
jueves, 22 de junio de 2006
Todas esas flores
Eran tu mitad. Ahora, mundo, me das las hojas del invierno para ver qué hago con ellas. Pues haré un collage. Un bello collage. Y no me quedaré callada. La boca la tengo grande para que los sonidos se propaguen mejor. Y la mano ancha y de dedos largos para escribir y que no se me pierdan las teclas en los teclados del mundo.
Esta angostura se tiene que acabar. La moda adora los cuerpos angostos.
¿Y las almas?
Todas esas flores eran necesarias para este invierno.
Vamos a ver qué sale de este invierno.
Porque pienso aprender más música.
Este invierno.
Porque pienso buscar el repertorio que me falta.
¿Donde hallarás lo que tenés para decir hoy?
Esta angostura se tiene que acabar. La moda adora los cuerpos angostos.
¿Y las almas?
Todas esas flores eran necesarias para este invierno.
Vamos a ver qué sale de este invierno.
Porque pienso aprender más música.
Este invierno.
Porque pienso buscar el repertorio que me falta.
¿Donde hallarás lo que tenés para decir hoy?
lunes, 12 de junio de 2006
domingo, 11 de junio de 2006
Ventana de Víctor Hugo en París

Cosa inaudita: dentro de uno mismo es donde hay que ver el exterior. El profundo y oscuro espejo está en el fondo del hombre. Ahí está el terrible claroscuro. La cosa reflejada por el alma es más vertiginosa que la cosa vista directamente. Es más que la imagen: es el simulacro, y en el simulacro hay algo espectral... Al asomarnos al pozo que es nuestro espíritu, divisamos en él a una distancia del abismo, en el estrecho círculo, la inmensidad del mundo.
Victor Hugo
sábado, 10 de junio de 2006
Henri Rousseau y los nenúfares de Monet

Hoy, dos museos importantes.
El Grand Palais y L'Orangerie.
En el Grand Palais están exhibiendo una exposición de cuadros de Henri Rousseau. Para ello han juntado cincuenta cuadros traídos de diferentes partes del mundo.
Henri Rousseau tiene un significado especial para mí. Conocí sus cuadros a los siete años en un libro de cuentos que nos regalaron mis padres a mi hermano y a mí.
Entonces, la hermosa Vatuza que bebe leche de cabra en una noche de luna llena y se vuelve blanca y muda. Los hermanos de Vatuza que van en busca del manantial que ha de devolverme el color negro a la hermana y el habla. El tigre que los amedrenta. La tormenta. El polichinela que cuenta cuentos a los niños en la plaza los días de carnaval.
Emoción al encontrar el original del manantial y los hermanos recogiendo el agua con un jarrón.
Por la tarde vamos a L'Orangerie donde hay una exposición de los nenúfares de Monet. Hacía seis años que este museo estaba cerrado. Lo han abierto en mayo de este año. Ocho paneles inmensos ocupan ocho paredes curvas. Monet amaba pintar su jardín donde tenía un estanque con nenúfares flotando.
Nenúfares al amanecer.
Nenúfares al atardecer.
Nenúfares en la noche.
Emoción al sentir la brisa del jardín de Monet.
jueves, 8 de junio de 2006
miércoles, 7 de junio de 2006
Los pasajes de París

Hace muchos años para la facultad leí lo siguiente:
Los pasajes de París surgen en su mayoría diez años y medio después de 1822. La primera condición de su prosperidad es la coyuntura de alza del comercio textil. Los "magasins de nouveauté", los primeros establecimientos que sostienen grandes partidas de mercancías, comienzan a mostrarse. Son los precursores de los bazares. Era el tiempo del que escribió Balzac: "El gran poema de los escaparates canta sus estrofas desde la Madeleine hasta la puerta de Saint Denis".
Los pasajes son un centro del comercio en mercancías de lujo. En su decoración el arte se pone al servicio del comerciante. Los coetáneos no se cansan de admirarlos. Durante largo tiempo siguieron siendo para los forasteros un punto de atracción. Una guía ilustrada de París dice: "Estos pasajes, una nueva invención del lujo industrial, son pasos, tejados de vidrio y enlosados de mármol, a través de bloques de casas cuyos propietarios se han unido para semejantes especulaciones. A ambos lados de esos pasos, que reciben su luz de arriba, discurren las tiendas más elegantes, de tal modo que un pasaje es una ciudad, incluso un mundo en pequeño".
Walter Benjamin, París, capital del siglo XIX.
Curioso. Camino por estos pasajes y ¿saben lo que encuentro?
Una edición de los Pequeños poemas en prosa y Los paraísos artificiales de Charles Baudelaire.
Me sonrío.
Y además me compro un par de medias largas que llevan los colores del arco iris a un vendedor que me habla en italiano y me dice signorina.
lunes, 5 de junio de 2006
Café Florian en Venecia
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