Triste y afortunada

Una amiga del alma (de shiatsu) se va de viaje. Quien sabe cuándo la volveré a ver. Se va a buscar algo que acá no puede encontrar. Desarmó su casa, regaló sus plantas y algunas de sus pertenencias. A mí me tocó en suerte algunas de sus cosas más queridas. Un cuadro que alguien muy importante le regaló en su viaje a Perú (que seguirá siendo suyo hasta que quiera volver a buscarlo), su sahumador junto con una batería de incienso, hierbas buenas y palo santo (el sahumador es un objeto de poder y como tal no se presta, se regala), una planta que tenía en el lugar donde daba shiatsu, dos fanales y el abrazo más hermoso del mundo.
Me siento triste y afortunada al mismo tiempo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Lo que mata es la humedad

40