17 de junio de 2013

The sun is up, the sky is blue

A las siete de la mañana la gata se acerca a la almohada. Ronronea. Aún es de noche. La oscuridad la envuelve. Sólo sus ojos son dos faroles verdes.  El sol está del otro lado de la sábana. La gata pide calor. No se lo das. El sueño envuelve la sábana, las patas de la gata y todo es una esponja que absorbe la realidad.
En el naufragio del colchón se huele que el otro ya ha salido de la cama: el trabajo, la presión, el nuevo día: hoy es lunes. Y la gata es un motorcito de amor y pelos. Calor.
Amor y pelos. Calorcito de hornalla. Lunes. Nueve de la mañana. Un mate y la página del diario sensacionalista que te dice que aún no saben quién mató a Ángeles Rawson.
El pantallazo de las redes sociales, los mails, el saludo de él que ya llegó a su trabajo y te saluda desde la pantallita del gtalk. Nos decimos algunas palabras que nos hacen reir. Reímos y las pantallas se abrillantan un poco. Tal vez.
Aunque quizás sea la gata que ilumina la pieza con sus faroles verdes. Te relojea de cerca. Pero no muy cerca. Y el mate sigue caliente y está rico porque le pusiste un poquito de marcela que es una planta que te encanta.
Y el cielo está tan azul que se te viene a la mente esa canción de The Beatles que escucharon juntos en el fin de semana y que vos dijiste, sí, tal cual.

The sun is up
the sky is blue
it's beautiful
and so are you.
Dear Prudence
won't you come out to play?

1 comentario:

Libertad dijo...

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