19 de junio de 2013

Una función social

Mi papá estuvo enfermo con una de estas gripes que andan pululando. Nada grave: molestias gástricas, dolor de cuerpo, algo de fiebre. Pero ante semejante cuadro, decidió llamar a uno de estos médicos de las obras sociales que van a domicilio. Y entonces sucede lo siguiente: uno de estos médicos va a la casa de mis padres a revisarlo.

Para quien nunca se aventuró en el living de la casa de mis padres les cuento que es un mundo de esculturas, cuadros, mantas, colores, lámparas, artesanías, bibliotecas y música. Todo tiene su lugar adecuado con muy buen gusto, cada obra de arte es una prueba de algún viaje que hicieron y todo tiene su historia, su textura, su leyenda. Hay bibliotecas atiborradas de libros de todo tipo: literatura, historia, filosofía, arte, fotografía. Hay un equipo de música que siempre tiene cds todos desordenados que nunca encajan en sus cajitas correspondientes porque eso es lo que pasa cuando uno escucha música: nunca tiene la biblioteca ni los discos ordenados.

Este médico -que debe visitar muchas casas por día- se sentó en uno de los sillones del living con las manos muy juntas y se quedó observando maravillado el ambiente. Dijo que era la primera casa a la que entraba que en mucho tiempo no veía un plasma encendido en el medio del living.
-Siempre en ese plasma está Tinelli o alguno de estos programas de chimentos. ¿Cómo no enfermarse en esas circunstancias, no?- dijo el médico. -Mi función es también una función social. Yo les digo que apaguen la televisión que los envenena todos los días. ¿Cómo se van a mejorar en esas condiciones?

1 comentario:

Irene dijo...

Qué clara que la tiene ese médico!!!! Es tan cierto encontrar una casa en la que haya libros...
(me dieron ganas de conocer ese living)
Beso!

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