miércoles, 3 de enero de 2018

Jacarandear

Árboles -Día 2-

En CABA hay 14.301 jacarandás. Pero eso es porque no contaron el mío que está plantado frente a la puerta de mi casa y se encuentra a 34 cuadras exactas del límite con la capital.
Parece que fue Carlos Thays el responsable de llenar la ciudad de estos árboles. Dicen que se inspiró luego de ver por primera vez como las florecitas dejaban una alfombra violeta a los pies del árbol.
Lo cierto es que es muy hermoso ver los senderos de esas florecitas celeste-violáceas luego de una lluvia. Lo que no es tan hermoso es que se estacionen en el parabrisas de tu auto  pero estoy segura de que eso Carlos Thays no lo pensó ni un poco.
Algunas cosas que no sé si sabían y que tal vez les resulten curiosas:
-Pierden sus hojas cuando ningún árbol pierde hojas. Es decir, no pierden las hojas en otoño. El Jacarandá pierde sus hojas cuando está por llegar la primavera. Y agarrá la escoba porque cuando empieza a desprender sus hojitas... ¡se meten en todos lados!
-Las flores son de color celeste-violáceo. ¿qué significa eso? Que depende de con qué luz las mires vas a encontrar tonalidades violetas o tonalidades celestes. ¡Daltónicos abstenerse!
-Crece muy rápido. El jaracandá de mi casa lo planté hace diez años. ¡Y ya es un señor árbol! Parece que está ahí desde toda la vida.
-Florece antes de que le broten las hojas. Cuando en primavera se le caen todas las hojas (y parece que el árbol se murió, o al menos eso es lo que creí yo, así de dramática soy) luego aparecen las flores sobre la rama desnuda. ¡Una belleza!
-Vuelve a florecer (un poquito) en otoño pero esta vez ya con follaje. ¿No les digo que es un árbol que va a contramano del resto?
-Se puede usar como árbol de la vereda. Y esto es muy importante. Está permitido. No vayan nunca a plantar un ficus en la vereda si no quieren ver como a su casa se la devoran las raíces. Al ficus mejor poenerle rueditas y sacarlo a pasear de acá para allá ( ahí tenés, Nat, el por qué de las rueditas). ¡Y que no enraice nunca nunca cerca de una casa o de una cloaca!
-Según el gobierno de la Ciudad los barrios en los que hay más ejemplares son Palermo, Recoleta y Belgrano.
Bueno, en la vereda de mi casa hay uno también.

martes, 2 de enero de 2018

Red social vegetal

 Este año, mi amiga Natalia Méndez, autora del blog Hojas sobre la almohada (y tantos otros más) propuso un proyecto interesante y lo abrió a la comunidad: escribir todos los días durante un mes sobre un tema en particular. En enero decidió que el tema serían los árboles. Y abrió su espacio a los que quisiéramos participar. Como a mí los árboles me apasionan decidí enviarle un texto. Y como nubedeagua es un lugar de registro también decidí que quería colgarlo aquí. Pero si a alguno le entusiasma la idea puede sumarse o leer lo que otros tantos han escrito sobre árboles (¡parece que ha entusiasmado a varios!. Y también conocer más sobre el proyecto de Natalia.

 Árboles, día 1. 2 de enero de 2018.
Los árboles hablan, tienen un sistema de cables interconectados. Pero no necesitan wifi, ni pagar las cuentas de la luz. La tierra les provee de todo lo necesario para su propia red social.

En las raíces del árbol está el secreto. ¡El secreto del propio movimiento! Parecen estaqueados a la tierra, cuando en realidad, bailan debajo de ella.

En un bosque, los árboles más añosos, son los que a través de sus raíces pasan nutrientes a aquellos árboles que quedaron rezagados o que por estar mal ubicados no les llega la luz del sol y son débiles. Si un árbol enferma, la comunidad le envía sus buenos deseos (y nutrientes). Es como una llamada por teléfono de tu mamá que te dice: no te preocupes, todo va a estar bien. Y entonces nos curamos más rápido.

En un bosque debajo de la tierra hay toda una ciudad subterránea que nunca atinamos a ver. Y la vida de los que estamos aquí arriba depende de lo que sucede allí abajo.

En la ciudad, solemos cortarle las raíces al árbol. Para que las veredas estén lisitas, para que no se metan en los caños, para que no rompan las medianeras. Siempre en nombre del Orden.

El árbol se debilita y los demás árboles ciudadanos no pueden ayudarlo. Porque han perdido la conexión de abajo. Pero el árbol es un cooperativista nato. Y buscará la forma de sanarse con los otros.

lunes, 1 de enero de 2018

Comienzo

El blanco pelaje de Lua. La colcha de verano. El blanco del ojo. El blanco de las uñas cuando hay poca irrigación.
El rojo de la sangre. Un tajo sobre la piel. Mi menstruación de hoy. El corazón bombeando todos los días. El amor.
El naranja de los cítricos. Mi pantalón de shiatsu. Los amigos que están cerca. Las tardes en la terraza.
El azul celestial de noche. Los ojos de Mani que ya no están. El mar de la vida. El color de la terraza que nunca pinté.
El verde de un árbol. La lechuga de la ensalada. La pampa húmeda. El gramillón empezando a crecer.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Salud 2018!

Me encanta enero como me encanta estrenar cuadernos.
Es como comenzar a escribir/leer un libro nuevo.
Asistimos al cumpleaños de la Tierra. Festejamos un nuevo cambio de conciencia.
¿Habrá un nuevo año cero?
Pareciera que falta mucho aún.



miércoles, 20 de diciembre de 2017

Savriti

En el reino de Madra había un rey que no tenía hijos, llamado Ashvapati, “el señor de los caballos”.
Ante la hoguera sacrificial, la mirada de Ashvapati distinguió entre las llamas la danza del verbo monosilábico sū, que en sánscrito significa “mover, impulsar o vivificar”. La mente del rey sustantivó el verbo , y lo vio transformarse en la palabra sava, que puede significar “prole/hijos”.
La palabra sava atrajo a las memorias del rey, que le recordaron que sava es también uno de los nombres del Sol, o más bien dicho el poder vivificador del Sol. Recordó también la palabra Savitŗ, derivada de Sava, que es una de las maneras de llamar a la luz del sol antes de que el cuerpo del astro se haya asomado por la línea del horizonte.
Savitrī -recordó la consciencia del rey-, la versión femenina de Savitri, es también el nombre de la diosa de la inspiración, la esposa del que moldea el universo.
Y en el momento de recordar el nombre de la diosa, esta habló al corazón del rey y le aseguró que iba a impregnar la vida en el seno de la reina.
Así se generó la hija del rey y al nacer recibió el nombre auspicioso de Savitrī.
Esta es Savitrī, la heroína del Mahābhārata.

La princesa Savitrī creció como la abundancia personificada. En su juventud desarrolló tanta belleza que quienes la veían se sentían como si hubieran abrazado una ninfa celeste. Emanaba la perfección de una estatua dorada y su mirada resplandecía con tanta energía que nadie se atrevía a pedir su mano.
El rey, comprendiendo las cualidades extraordinarias de su hija, le propuso viajar por los reinos y elegir ella misma al príncipe que le agradara más, para hacer él mismo de intermediario y unirla con el hombre de su elección.
Así, la princesa Savitrī caminó por la tierra buscando al hombre. Y lo encontró en el bosque, hijo de un padre ciego, quien había perdido las glorias de sus dominios a manos de otro rey.
Satyavan, “el que posee realidad, el que posee sinceridad, el que posee verdad”, era un príncipe caído, sin ninguna otra posesión que su vida y sus actos, aficionado a modelar la arcilla que recogía en la orilla del río en forma de caballos. Energético, inteligente, valiente y generoso, con una capacidad profunda de perdonar como lo mejor que puede dar de sí la raza humana. Era placentero de observar como la luna.
El único defecto de Satyavan era que iba a morir pronto.
A Satyavan le quedaba un solo año de vida. El rey intentó convencer a su hija de elegir otra pareja.
 -El dado sólo se lanza una vez- respondió Savitrī. -Las cualidades que veo en él no las puedo encontrar en otra parte.
Savitrī se desprendió de todos sus ornamentos y entró en la frondosidad de la selva con Satyavan. Vivió
preparándose para el encuentro con la muerte un año entero. Vio su cuerpo, sus ideas, sus recuerdos, sus deseos, como una espiral en evolución; como una cinta de seda desenrollándose en un océano de aguas doradas por el sol del atardecer. Una luz que ella no podía exigir ni poseer.
Savitrī, con su resolución, fue capaz de seguir a Satyavan hacia las extensiones de la muerte. Y volvió con la vida de su amado.

Savitrī, la inspiración, rescata la vida de la jungla. Porque la inspiración y la princesa Savitrī, el personaje de la historia, el personaje del Mahābhārata, perviven de generación en generación.
Seguimos soñando con el viaje de Savitrī, y meditando sobre la relación del amor con la vida, del amor con la muerte, de la vida con el sentido. Todo esto está en las tres respuestas que dió Savitrī  a la muerte; las tres respuestas con las que Savitrī desató el lazo de la muerte sobre Satyavan.
Esta es Savitrī, la heroína. La que salvó al “que posee sinceridad” de la muerte.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Tercer balance 2017

Este es el año en el que más trabajé y menos plata pude ahorrar.
También es el año en el que casi no me compré ropa, casi no salí a comer afuera y en el que empecé a hacer compras comunitarias para ahorrar en artículos de limpieza y perfumería.
También fue el año en el que volví a ver más cantidad de gente durmiendo en la calle, en el que observé un aumento de gente pidiendo en los subtes y colectivos. También vi como proliferaban los artistas callejeros.
Fue el año en el que me empezó a dar miedo ir a las marchas. El año en que nunca dejé de salir a la calle sin mis documentos, algo que no hacía desde mis tiempos de adolescencia menemista.
También fue el año en el que vi como las pibas se organizaban cada vez más. Y entendí el concepto de sororidad.
Fue el año de los pañuelos blancos diciendo que no al 2 x 1.
Fue el año en que mi papá tuvo un infarto porque el corazón no resistió los embates del egoísmo. Pero sobrevivió y hoy está con nosotros para el brindis de fin de año. 
Fue el año en que mataron a Santiago Maldonado y a tantos otros que no se nombran. 
Fue el año en que dar clases en la facultad me desalentó al punto de querer abandonarlo todo, luego me la jugué y salió bien. Algo del velo de los ojos de mis alumnos se descorrió. Pensar, sobre todo eso, poder pensar, tener una mirada crítica sobre todo.
Fue el año en el que vi como le pegaban a la gente en las calles sólo por el simple hecho de expresarse en contra de una ley inconstitucional. Y parte de la prensa mintió descaradamente por ello.
También fue el año en el que mucha gente valerosa salió a decir la verdad.
Y así estamos.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Segundo balance 2017

Empecé un segundo profesorado de yoga en la tradición krishnamacharya.
Debo admitir que lo empecé sin saber a dónde me llevaría. Sólo sabía que era necesario ampliar las alas. ¿Por qué el yoga me hacía tan bien? ¿Por qué había clases que me llevaban al cielo y clases que no me gustaban para nada? ¿Cuál era la diferencia? Tenía que ser algo más que la existencia de buenos y malos profes. ¿Por qué me ponía tan nerviosa la práctica del pranayama? ¿Por qué no podía practicar todos los días como era mi deseo? ¿Qué significaba tener una práctica de yoga todos los días? ¿Cómo hacer para que los yoga sutras no quedaran tan alejados de mi realidad?
Me encantó. Me hizo super bien. Fue intenso y hubo momentos en los que me costó mucho seguir el ritmo pero valió la pena. Siento que ahora tengo mucha más claridad que antes. Y que todas estas herramientas y recursos las podré transmitir algún día.
Hatha Yoganusasanam.

martes, 12 de diciembre de 2017

Primer balance 2017

Este año me propuse varias cosas pero hubo una muy concreta que quise activar y hete aquí el resultado. Reciclar la basura parecía difícil, complicado, era cosa de "otros". Pero fue sólo empezar a hacerlo y cambió TODO. Desde marzo que he estado compostando nuestros residuos orgánicos y por añadidura separando la basura y reciclando lo que es reutilizable. Acá hay un camión que pasa un día a la semana y se lleva los reciclables. Saco esta bolsa una vez cada dos semanas porque no somos muy consumidores de envases descartables. Es que casi no comemos comida envasada.
La "basura" se ha reducido a una bolsita un día a la semana. Y es muy pequeña. Son restos orgánicos que no coloco en la compostera: restos de carne, cáscaras de cebollas y ajo, las heces del gato, cascaras de limón y otros cítricos que acidifican el ambiente de la compostera y no ayudan a las lombrices.
Lo increíble es lo que ha pasado con mi cerebro. Veo las cosas de manera muy distinta. Como si haber ordenado los residuos me haya ayudado a ordenar algo más a mi alrededor y en mi interior. A veces un transeúnte deja los restos de su almuerzo en el cesto donde colocamos la basura y hasta esto mismo lo reciclo. O las bolsas de plástico y los papeles que se acumulan en la cochera. También cuando barro las hojas de los árboles ya no las tiro en una bolsa aparte sino que que las separo para usarlas como material estructurante en la compostera.

En el 2018 me tengo que animar a armar una huerta aunque sea pequeña.

lunes, 11 de diciembre de 2017

martes, 5 de diciembre de 2017

Diciembre

El olor de diciembre es inconfundible. Llega el verano. No hay lugar a dudas. Todo exuda vacaciones, ganas de relajarse y soñar. Soñar con viajes, con agua, con piletas de amigos, con jardines. Soñar con tiempo, mucho tiempo, para boludear, para perder el tiempo, para dejarse llevar. Llega el verano y siento que se me sueltan las articulaciones, que estoy hidratada y quiero nadar. Diciembre de pelo largo y florecido, de pelo con reflejos por el sol y la pileta. Diciembre de sol, agua y fuego.
Amo diciembre cuando estoy bien.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Madre Tierra

Por Alicia Hamm

La Madre, la Tierra, la sagrada Pacha Mama, la Tara bendita es un jardín. Es nuestro hogar y deberíamos cuidarla, como cuidamos nuestro jardín y nuestro hogar. Deberíamos respetarla, como respetamos a nuestra madre. No deberíamos decirle lo que tiene que hacer sino que deberíamos aprender de ella, de sus equilibrios. Si la dejamos sola se forman los biotopos y entonces se forman las armonías perfectas de todos los seres que viven en los lugares donde nadie la molesta. Nosotros, antes de que viniera la civilización, cuando nos instalábamos en un lugar mirábamos el lugar y veíamos dónde había espacio para nosotros. Nosotros no decíamos: "este es el lugar que quiero estar, quito todo lo que hay y pongo mi casita". Nosotros mirábamos: quién vive ahí, que es lo que hay ahí, los árboles ancianos que son comunidades en las que vive un montón de gente: las plantas, los insectos, los animales, todo... y siempre había espacios en donde nos podíamos poner, a los que nos podíamos adaptar. Entonces nos adaptábamos al medio ambiente, nos comunicábamos con él y el medio ambiente nos aceptaba. Imagínate miles de años viviendo en la selva casi desnudos y sin botas. ¡En un lugar donde todo el mundo va con botas! Porque hay serpientes, hay arañas. Pero no nos picaban, no nos comían las panteras ni las pirañas. Vivimos mucho tiempo ahí y vivíamos bien, estábamos sanos y bien alimentados. Éramos felices. Quizá volvamos a vivir en la confianza y la inocencia de los niños combinada con la sabiduría de los ancianos. Quizás volvamos a tener el amor a la tierra y la presencia de los dioses. El futuro es nuestro, lo hacemos día a día. El futuro no es más que la suma de los hoys y los ahoras.

Sobre la muerte

Por Alicia Hamm

La muerte no existe...(risas). Lo que existe es la vida eterna. Nosotros somos inmortales, somos dioses que habitan un animalito. Entonces mi cuerpo animal es un vestido. Y como todo vestido cambia con el tiempo, se gasta... un poquito.
Llegará el día en que haremos como los elefantes... pasaremos por una puerta de luz y dejaremos caer el vestido. A eso la gente le llama un cementerio de elefantes. Pero no es un cementerio de elefantes, es un portal, los elefantes lo ven. El elefante cuando se da cuenta de que le ha llegado su hora ve esa puerta de luz, va allí y cuando pasa deja caer su vestido material. Por eso es que ahí quedan amontonados los huesos. Es otra forma de explicar las cosas.
La explicación tiene mucha magia. Entonces depende de cómo te lo expliques recibes fuerza de la explicación o te amargas. Entonces ¿cómo te explico la muerte?

Imagínate lo que pasa por la noche. Tú te acuestas en la cama, cierras los ojos, tu cuerpo animal está cansado, necesita relajarse, dormir. El cuerpo duerme pero tú no. El cuerpo astral se levanta de este cuerpo cuando él ya está bien dormidito y se va por ahí de aventura. Entonces tú sueñas, visitas gente, te confrontas con tus miedos, y, gracias a Dios, te confrontas allí con tus miedos y no aquí. Pasas por tus aventuras, te confrontas con personas, discusiones o problemas que no resolviste en el día a día... o también te encuentras con seres que ya se marcharon, las almas de tus familiares fallecidos... o recibes enseñanzas. Es todo un mundo, toda una dimensión la del sueño. Y en esa parte de la vida el cuerpo no participa. Durante ocho horas del día nosotros tenemos una vida en otra dimensión donde el cuerpo no participa. Eso es un regalo de la Madre Tierra para que nosotros practiquemos vivir sin cuerpo.

Nosotros trabajamos mucho con el sueño, tenemos toda una escuela del sueño en la que tenemos tareas que realizar para aprender a soñar de una forma más consciente, más lúcida y también para recordarlos durante la mañana y poder trabajar con ellos en el día. Tratamos de llevar los problemas de esta realidad material a la realidad onírica para solucionarlos allí y luego traer soluciones de vuelta a nuestra realidad material.
Esto sería ideal si pudiéramos hacerlo también cuando nos vamos. Si morimos, sería ideal poder llevar esta realidad de aquí al otro lado, encontrar soluciones allí y luego reencarnar trayendo aquellas soluciones para ayudar a la realidad de aquí.

Un chamán tiene que haber pasado por la experiencia de la muerte. Un chamán tiene que haber muerto, haberse ido para el otro lado y traer noticias, mensajes, haber sido testigo de que la otra realidad existe. Y venir y contarnos lo que hay más allá de esta realidad, luego de la vida física. Esa es la razón por la cual cuando nosotros hablamos de la muerte no le tememos. No le tememos porque la conocemos. Yo entiendo que la gente que no ha pasado por la muerte tenga que creer de una manera ciega. Pero yo no tengo que creer de una manera ciega, no tengo que creer nada. Yo sé. Entonces a mí no me atemoriza la muerte. Me atemoriza tener que morirme ahora porque no tengo ganas de morirme ahora. Si me dijeran que tengo que irme ahora... yo lo llamaría al hermano Muerte que es un Ángel de luz, es un ser precioso (no es ningún ser negro con una calavera, es un ser que te abre una puerta... que te ayuda) y le diría: mira, te sientas un ratito ahí que aún yo no estoy lista. Yo creo que se puede hablar con la Muerte y que la Muerte no viene porque sí. La muerte viene porque el alma, el gran Espíritu o Dios o los Consejeros del alma, deciden que ya está bien y que mejor se van ahora.

martes, 21 de noviembre de 2017

Jacarandá-corazón

Amo este Jacarandá. Al año y medio de plantarlo su tronco se rajó. Me dijeron que iba a tener que ponerle unos clavos o mejor cortarle una de las ramas. Yo dije que no. Fede en cambio me dijo que capaz sanaba solo, que esas rajaduras con el tiempo se curaban. Que capaz poniéndole un poco de tierra en la rajadura. Me dijo que lo peor que podía pasar era que se terminara de partir al medio. Pero no se partió. Durante años la mitad del jacarandá florecía y la otra no. Se turnaban para florecer. Se ve que no le daba para florecer completo. Fue creciendo. El árbol fue curando la rajadura. Un día sólo quedó la cicatriz. Tiene un tronco gordo y hermoso. Y este año floreció completo.

martes, 7 de noviembre de 2017

¿La tierra que todo lo digiere?

Cuando comencé la compostera, allá por marzo de este año, lo hice con unas lombrices que me regalaron. No eran las Rojas Californianas (Eisenia foetida) sino más bien lombrices de tierra común (Lombricus Terrestris). Me dijeron que no me preocupara, que funcionaba igual, que hacían humus y que se iban a reproducir rápido. 
Lo cierto es que empecé con un balde de diez litros. Las lombrices comenzaron a engordar y se las veía muy bien pero no se reproducían tan rápidamente como había leído.
Como yo era muy nueva en esto de vermicompostar hice algunas cosas mal. Por ejemplo, no les procuré un manto de tierra fértil al principio y las mandé de lleno a los desperdicios orgánicos. No sé cómo lograron sobrevivir ahí. Es cierto que alternaba con una capa de tierra y hojas secas pero luego de ver una compostera profesional me di cuenta de que mis pobres lombrices estaban prácticamente en un campo de concentración lombricil.
De hecho la bonanza duró poco y mis lombrices comenzaron a morir.  Luego de "salvar" un puñado y trasladarlas a un hábitat (balde) más cuidado comencé a separar mejor el tema de los residuos orgánicos cuidando de no sobrepasar el balde. Lo que mis lombrices no podían comer iba a parar a otro balde. Ese balde se suele llenar de líquido y olor fácilmente por lo que debo removerlo bastante y agregarle hojas secas y tierra. 
Una amiga que tiene Rojas Californianas me ofreció un puñado de las suyas (muy pequeñitas) y decidí entonces empezar un tercer balde. Las ventajas de vermicompostar utilizando la Eisenia foetida frente a la Lombricus Terrestris es que las amigas Rojas se reproduce mucho más rápido. Una vez que llegan a la edad adulta son capaces de reproducirse cada 7 días frente a la lombriz común que puede tardar hasta 45 días. Y las Rojas tienen un promedio de vida de unos 16 años mientras que las lombrices comunes viven unos 4 años. Una Roja en condiciones óptimas de temperatura, humedad , aireación y alimentación puede llegar a las 1.500 lombrices por año. Y el abono que se obtiene es de alta calidad. Mucho más que el abono de las comunes.
Tengo mis tres baldes. Uno con Rojas, otro con comunes y otro con desperdicios orgánicos y tierra. 
En un mes les cuento qué sale de cada uno