16 de septiembre de 2013

La magia de los blogs

Esta entrada viene de la anterior. Porque quería escribir un poco acerca de cómo empecé a escribir nubedeagua y de por qué sigo escribiéndolo hoy en día aunque muchas veces pensé en cerrar este espacio. Y de cómo este blog me dio trabajo, amigos, consuelo y un montón de gratificaciones. No tengo recuerdos de que me haya traído malos momentos. Hace tiempo que vengo escribiendo poco, que no suelo escribir más aquellas entradas enigmáticas que supieron ser una característica propia de este blog cuando recién empezaba en el 2004. Muchos años han pasado desde aquella tarde en la que, luego de tomar un café, Hans me propusiera escribir un blog. Cuando le pregunté un poco en joda cómo creía él que debía llamarse me dijo: "es obvio, nubedeagua". Y así fue como surgió el nombre.
Cuando escribía, hace casi diez años, no pensaba en ningún destinatario para el blog. Era como tirar mensajes al mar en una botella. No había todavía redes sociales, no nos conocíamos las caras, nos encontrábamos al azar. Era meterse en un blog y navegar por sus links y mundos enteros que se abrían a nuestra disposición. Y además había algo de literario en todo aquello, cierto estilo, un tanto desmañado pero estilo al fin, fragmentario pero sumamente atrapante. A nadie se le había ocurrido todavía poner su nombre y apellido o fotos de sus caras (bueno, no había modo de subir fotos al principio a menos que supieras html). Y menos que menos se pensaba en que un blog podía hacerte famoso o simplemente ser un trampolín para que te publicaran. Había algo muy amateur en tener un blog y por eso mismo había muchísimo espacio para la creatividad. Luego aparecieron otras herramientas, las redes sociales, twitter y los blogs entraron en decandencia.
A mí me siempre me gustaron los blogs. Será por mi espíritu chusma, seguramente. O porque había algo de magia cuando se podía leer la vida de otros que estaban lejos o no tan lejos. Siempre me apasionaron las distintas subjetividades. Y los blogs eran eso: espacios para la subjetividad. Un laboratorio para reinventarse. Pero un laboratorio que requería cierta elaboración, cierto tiempo de dedicación.
Escribir, escribir, escribir, de eso se trataba. Y la gente escribía. Escribía y elaboraba muchísimo. No eran los blogs de ficción los que me interesaban sino los blogs donde se elaboraban subjetividades reales, de gente escribiendo detrás de la pantalla. A fin de cuentas todos son escenarios en la vida. Todos tenemos personajes metidos debajo del saco. Y algunos los tienen bien afuera.
Pero eso es lo que me pasó a mí, claro.
Lo que me pasó, ahora que lo pienso, es que yo quise empezar a leer a la gente.
No quiero que se confunda esta entrada con la idea de que todo tiempo pasado fue mejor. Nada más lejos que eso. Blogger hoy en día ofrece una amplia gama de chirimbolos que están buenísimos y que hace diez años ni soñábamos con que eran posibles. Hoy en día los blogs son páginas sofisticadas, llenas de fotos, videos, links de acá y allá, hasta el blog más pedorro puede darse el lujo de tener un template como la gente.
Pero los blogs que yo leía hace diez años no están más.
Esa gente se fue a otros lados, otros espacios, mutó.
Y es extraño extrañarlos.
Cuando me reencontré con Lou las dos sentimos que ya nos conocíamos. Había cariño en ese abrazo. Un cariño real, no virtual. Pero también fue curioso tomar un té (delicioso) en una taza que me había encantado en su flickr, reconocer su casa en los rincones de las fotos que había subido a internet, descubrir que Lou es lo que escribía en su blog. Su encanto y buen gusto, la voz cantarina y calma, el espacio de su casa vibrando en colores, el amor que le pone a todo lo que hace: un cuaderno, una taza de té, un saludo.
Bueno.
No sé bien qué quiero decir con esta entrada. Supongo que me emocionó conocer a Lou. Pero también creo que me emociona darme cuenta de que escribo este blog desde hace tantos años.   


3 comentarios:

DANILA dijo...

gracias a los blogs nos conocimos!
eso ya es para celebrar!

lou dijo...

¡Qué linda, Flor!
Esto ya te lo dije personalmente, pero dejémoslo asentado en este espacio: a mí también me encantó conocerte, llevarte al 3D, ir armando el rompecabezas del abstracto, tu voz, tu energía. Lo que intuía al leerte me llegó entero y fue un momento lindísimo.
¡Por que la vida nos vuelva a cruzar!
Beso enorme
Lou

nat dijo...

¡Es que hay vida en los blogs todavía, más vale! Pienso como vos, Flor, y de alguna forma, sigo cuidando y alimentando mis proyectos de blogs, aunque uno a veces también en las redes sociales encuentre otras voces también interesantes y que se vuelven "poco virtuales", y también una nueva forma de contactarse, de estar en contacto y de difundir lo que uno hace.
Abrazo real!

¿La tierra que todo lo digiere?

Cuando comencé la compostera, allá por marzo de este año, lo hice con unas lombrices que me regalaron. No eran las Rojas Californianas ( Eis...