5 de diciembre de 2012

Yogui

Venimos los dos caminando, embalados en nuestros propios asuntos, por una calle en pleno Barrio Norte. Autos, gente, colectivos.
En eso veo que Nico se detiene y con una mano hace ademán de parar el tráfico de la calle que vamos a cruzar y que no tiene semáforo. Lo miro sin entender hasta que de pronto entiendo.
A unos metros nuestro hay un señor con dos muletas intentando cuzar desde hace un buen rato. Nico para los autos y ayuda al señor a cruzar la calle. El señor le agradece.
Miro la escena y le digo:
-Qué visión, Nic, yo ni lo había visto.
Y entonces comprendo lo que mi maestra dice que para ser un yogui es necesario cultivar la mirada hacia el otro y no jactarse de hacer asanas complejas.

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