jueves, 12 de julio de 2012

Happy Birthday, Mr Cat

Marilyn le hace honor a su nombre. Mi jardín es un cúmulo de gatos machos que buscan una gata en celo. Estos gatos son enormes y se diría que no tienen ninguna empatía con los humanos.
Ya conozco tres. Nunca antes habían venido gatos a este jardín. Basta para que haya una hembra para que vengan todos los gatos del barrio.
Hay uno que es igual a ella pero en macho. En realidad no es exactamente igual porque sólo tiene dos colores y Marilyn tiene tres. Pero de lejos son muy parecidos. A este lo vimos demabulando por varias casas de la cuadra. Ya la anduvo asechando en el frente pero nunca antes lo había visto en el jardín de atrás. Cuando se acerca a la gata le hace un ruido raro, un maullido que nunca antes había escuchado en ningún gato. Pero ella no quiere saber de nada. Lo peor es que se atreve a entrar a la cocina.
Hay otro gato que es muy hermoso y bien peludo. Marrón y negro. También es gigantesco. Vino ayer. Pero a ese Marilyn no le prestó mucha atención.
El tercero es un gato gris que tiene collar rojo también. Es más delgadito. Parece un gato intelectual. Se comunican de ventana a terraza. La gata se coloca en la ventana del cuarto de shiatsu y el gato la mira desde una terraza cercana y le maúlla.

Dios mío, quién me manda a poner nombres a mí.

La gata en cualquier momento canta "Happy Birthday Mr President".

martes, 10 de julio de 2012

Trabajo intelectual

Entro al consultorio de mi analista con un frío polar en el cuerpo.

-Uy, ¡qué frío!
-Sí - me dice ella -es un buen clima para el trabajo intelectual.

Y yo siento que en esa frase me vuelvo a encontrar una vez más.

lunes, 9 de julio de 2012

Rememorando


Rememorando gatos. 
1995. 
Estoy leyendo "Dormir al sol" de Bioy Casares (lo acabábamos de comprar en una librería de viejo en Maipú). 
Freud está muy atenta a la lectura. 
Freud era la gata de Nico (las dos estamos muy jóvenes).

La soledad en un gato...

Perdonen si me la paso hablando de la gata. Si los aburro o algo. Pero para mí esto que estoy viviendo no tiene punto de comparación. Mi amiga poeta me llama por teléfono y me dice: ¡estas aprendiendo un montón! Y me hace reir. Pero debo admitir que tiene mucha razón. Yo no sabía nada de gatos. Sabía algo de gatos ajenos pero eso es como no saber nada. Cada gato es diferente y de a poco estamos empezando a comprender a Marilyn.

Ayer se dio una situación algo cómica que habla un poco de mí y de Marilyn. Ella estaba abajo durmiendo en el sillón y nosotros queríamos ir arriba a ver un poco de tele. Estamos subiendo y le digo a Nico: ¿Subo al gato? Nico se ríe. ¡No! ¡No es un mueble! ¡Que suba si quiere!

Primera lección: a los gatos, a veces, les gusta estar solos. No debo tratar a Marilyn como si fuera un pequinés.

sábado, 7 de julio de 2012

El peligro de no volver jamás

Un estante de flores nuevas.
Las aves se han marchado.

Adentro,
la olla en el fuego
(junto con la canela y la manzana),
hierve el encanto de un sueño
y el pasado se le resiste.

Afuera,
el ruiseñor añora,
no encuentra la rama amiga
donde ha de posarse el futuro.

Marilyn y los mensajes de texto

Viernes por la noche. Jornada laboral terminada. Estoy volviendo a casa. Le mando un mensaje de texto a Nico avisándole que ya estoy regresando. Al segundo me responde: "Perfecto. Acá te esperamos con Marilyn".

viernes, 6 de julio de 2012

Conquistó la cama


Llego a casa. La gata está durmiendo en la cama arriba de un pulover mío.
Oh.

domingo, 1 de julio de 2012

¿Y ahora?

Aún no sabemos el destino de Marilyn. No sabemos su edad aunque creemos que aún es pequeña (¿tendrá un año?). Juega y tiene ese movimiento que los gatitos hacen con las patas delanteras cuando intentan mamar de su madre. No come nada de lo que le damos. Sólo lame un poco, lo prueba y eso es todo. Incluso con el pescado. Le dimos un trocito de filet de merluza y no se lo terminó. Gata rara. Por momentos no la vemos por horas y luego aparece como por arte de magia. Hasta ahora no durmió nunca en casa.

Hoy volvimos tarde porque teníamos un cumpleaños y al llegar a la puerta de casa vimos dos gatos peléandose. Enseguida nos dimos cuenta de que se trataba de Marilyn y un gato enorme que la estaba molestando. Marilyn se metió abajo de un auto y el gato se escabulló lejos. Intentó volver pero lo espantamos. La gata estaba aterrada y no quería salir debajo del auto. Con Nico nos miramos y enseguida surgieron interrogantes. ¿Por qué Marilyn estaba a las 12:30 de la noche en la vereda de casa? ¿Por qué no estaba con sus dueños? ¿Es que tiene realmente dueños? ¿Por qué un gato enorme la estaba molestando y olfateando? ¿Estará esterilizada esta gata?

Tratamos por varios medios de que saliera debajo del auto pero no quiso. El gato volvió e incluso él sí acercó para olfatear. Pero no se dejó acariciar. Este sí era un gato callejero, de esos que saben perfectamente cuidarse solos. A Marilyn ya no se la veía por ningún lado. Pensamos que quizás se hubiera escapado. Entramos a la casa con una sensación muy fea.

Por las dudas, una vez dentro de casa, abrí la puerta del jardín, por si se le ocurría venir.
Pero no vino.

Sin saber qué hacer me acerqué a la ventana del living. Había un gato parado al pie del árbol de la calle. No lo veía bien. No podía darme cuenta de si era Marilyn o el gato enorme. Abrí la ventana del living con cuidado. En la calle había gente despidiéndose. Ruidos. Hice un leve ruido con mi mano. El gato me miró y ante mi asombro se acercó. Cruzó la puerta reja, caminó la cochera y se subió a la ventana. Claro que era Marilyn. Entró maullando. Me miraba entre agradecida y enojada. Cerré la ventana y nos quedamos mirándonos en la penumbra del living. Después se puso a ronronear.

-¡Nico!
-¿Qué, amor?
-Marilyn... está acá.

Por las dudas le voy a dejar la puerta entornada. Por si se quiere ir. Pero ya no sé.

domingo, 24 de junio de 2012

Reflexiones Marilyn

Supongo que no conozco a los gatos o los conozco muy poco y por eso me asombra que esta gata entre a mi casa como si fuera su hogar, nos pida mimos y se despatarre al sol en el jardín.  Cuando era chica teníamos una gata (la llamábamos Michi, nombre muy poco original, lo sé) y debo decirlo: no era para nada así. Era una gata muy poco cariñosa que sólo estaba con nosotros porque le dábamos de comer. Su único placer era estar con Malena, la perra collie que por ese entonces vivía con nosotros en la casa de mis padres.
Marilyn no viene por comida. Viene por su propio placer. Le gusta estar en la casa, merodear, curiosear y es muy respetuosa de los objetos y las cosas. Sabe muy bien que no debe rasquetear sus uñas en el sillón naranja, por ejemplo. Y es muy limpita.
Lo primero que dijo Nico cuando vino Marilyn fue: "vas a ver cuando nos cague el baño, va a volar de una patada". Pero eso es porque Nico tenía una gata que cagaba en cualquier lado y jamás aprendió un mínimo modal en cuanto a la higiene. De pronto, conocer a un animal como Marilyn nos da una perspectiva completamente diferente de los gatos. Y se lo agradezco mucho.
Me asombra que la gata tenga un grado de libertad que le permite vivir una vida felina, por un lado, y una vida doméstica por el otro. Por el momento, cuando Marilyn se va de la casa es porque un pájaro atrajo su atención y entonces sale a cazarlo (no sé si lo logra, hasta ahora no la vi nunca con un pájaro en la boca). Y quién sabe si no fue justamente un pájaro quien la trajo a nuestro jardín. Me asombra, sin embargo, que tenga estos instintos fuertemente felinos y que luego venga por mimos y se quede dormida en la silla frente a la computadora. Me asombra esta dualidad. Porque hasta entonces este rasgo cariñoso sólo lo había visto en los gatos de departamento que, a mi entender, hasta hace un tiempo, eran de una raza distinta  a los gatos que viven en las casas.
Tood esto lo escribo mientras tomo el sol del domingo con la gata despatarrada a mi lado en el jardín.

Barrio Chizz

Ayer fuimos a conocer la nueva casa de Chizz en pleno barrio chino. Nos recibió con los mejores churros de la ciudad de Buenos Aires y luego se puso a amasar unas pizzas que le salieron riquísimas (porque la mozzarella parece que lo es todo). En medio de la charla, una amiga de la novia nos preguntó de dónde conocíamos a Chizz. Y ahí me acordé de que a Chizz la había conocido gracias a este blog hace ya de esto muchos años. Fue una velada preciosa y la verdad es que el depto es realmente genial. Larga vida al depto y ojalá que ahora sí nos veamos mucho.

sábado, 23 de junio de 2012

La gata y nosotros

Ayer no estuvimos ninguno de los dos en la casa. Por eso, si la gata apareció no hubo forma de saberlo. Hoy a la mañana, sin entender cómo, la gata apareció en el cuarto de la computadora. Yo estaba en el jardín podando la enredadera y escuché cuando Nico me gritaba: ¡Flooooor, está Marilyn!
Debe haber entrado por la puerta del jardín sin que me diera cuenta, es lo único que se me ocurre. Subí y la vi en la escalera. Me maulló y fuimos al encuentro. Bueno, ya está, tenés una gata, me dijo Nico.
Quiero mucho a esta gata. No sé bien por qué. Supongo que porque eligió venir y entrar en la casa y hacerse amiga. Nos reconocemos enseguida y ella viene feliz a dejarse acariciar y ronronea como un motorcito nuevo.

Seguí podando la enredadera. Habíamos decidido ir al vivero temprano para preguntar por los árboles frutales pero la aparición de Marilyn desbarajustó todo. Le di un poco de leche (fue lo único potable que se me ocurrió para que la gata ingiera algo) y seguí con mi labor del jardín. Me di cuenta de que no le gustan los movimientos bruscos. Se asusta cuando alguno de nosotros sube o baja las escaleras rápido.

Luego se fue. Súbitamente. Tal como había aparecido. Fue por un pájaro. Le encanta perseguir pájaros. No creo que los zorzales vuelvan mientras ella esté aquí.

 Hoy a la tarde cuando volvíamos de un cumpleaños infantil y abrí la puerta la vi asomarse nuevamente. Nunca la había visto tan tarde. Maulló y entró enseguida. ¿Mirá quien está aca?, le dije a Nico. No puede ser, me dijo él. Nos pusimos a escribir los dos en nuestras sendas computadoras. La gata nos mira, se lame, entrecierra los ojos y ronronea.



jueves, 21 de junio de 2012

Marilyn y el shiatsu


Marilyn volvió a aparecer hoy. Se quedó varias horas dando vueltas por la casa. Es muy mimosa.
Lo que más me soprendió fue que por la tarde, cuando pensé que se había ido, apareció en la ventana del cuarto de shiatsu desde el lado de afuera. No quiero saber cómo hizo para treparse al primer piso y meterse en el alféizar de la ventana. Cuando la vi ahí casi me muero del susto. Le estaba haciendo shiatsu a un paciente y lo primero que pensé fue: "¡Dios mío, una rata!".
Pero no, era Marilyn. Miraba de lo más curiosa.

Flores que luego den frutos


Gabriel ya es todo un señor cítrico y me regala sus limones generosamente. Todo lo demás está incontroloble. Dejé pasar mucho tiempo esta vez.
Como todos sabemos, el otoño es momento de poda. Tengo un serrucho (ya las tijeras de podar no me sirven). Hace unos días le tocó a la Santa Rita, al Rosal y al Hibiscus naranja (plantado en tierra hace un año). En estos días miro con el serrucho a la Enamorada del muro. Querida, ya va siendo hora de bajarte un poco. ¿Qué te has creído?
Fantaseo con la idea de sacar algunas de las plantas con flores (y ponerlas en macetas) y seguir plantando árboles frutales que no crezcan demasiado. Kinoteros, mandarinos, ciruelos, cerezos... ¿Por qué no?
También fantaseo con la idea de tener una planta de tomates, calabazas, zapallitos. ¿Por qué no?
No debe ser muy complicado.
Lo que es más complicado (tener la tierra) ya está. ¿Entonces?
Quiero flores que luego den frutos.