Una neblina espesa recubre todo. Se escucha el barrer de las hojas obsesivo de mi vecina. Abro la puerta y la rágafa es fresca, las hojas se empujan unas a otras para entrar y desparramarse en el piso de madera. El gato juega con una, la da vuelta y luego se aburre, se arrellana en su sillón de siesta, ronronea y se duerme.
En la cocina, las ollas largan vapor, el agua borbotea y las legumbres y los cereales se cuecen a fuego lento.
Otoño.
viernes, 25 de abril de 2014
jueves, 27 de marzo de 2014
Evanescente
Estoy leyendo los diarios de Virginia Woolf. Ando por el año 1926 cuando aún tramaba la escritura de Al faro, novela que quise leer este verano pero me ganaron otros libros antes y no llegué. Siempre me fascinaron los diarios, por eso tal vez escribo este blog desde el año 2004 y nunca pude ponerle un punto final.
Hay algo de la época, supongo. Todos escribían diarios. Pero un diario de escritor se aprecia mucho más. De hecho, creo que Byatt en su libro Posession da cuenta bastante bien de este arte.
Pero hay algo fascinante en Virginia. El año pasado, para mi cumpleaños, Nico me regaló la bibliografía de ella escrita por Irene Chikiar Bauer. Libro que me cautivó hasta cierto punto y luego tuve que dejarlo. Me pasaba que con cada capítulo deseaba releer a Virginia. Sus libros, sus diarios, sus lecturas, sus cartas.
Hay algo en toda esta escritura íntima que disfruto muchísimo. Me gusta que sus pequeños relatos sobre su vida no se basen en hechos de su vida sino en apreciaciones, sentimientos, sensaciones que la pluma intenta plasmar en un cuaderno. A veces de tan intensas estas sensaciones se escapan. Pero es ese intento el que vale la pena.
Y por otro lado ese preguntarse por su escritura, por lo que es literatura.
En estos días nublados, zambullirse en este magma de escritura me llena de un placer indescriptible. Las horas pasan y las hojas viran hacia lo transparente.
No me arrepiento de haber arrojado la fuego todos mis diarios. Pero en alguna parte algo de melancolía hay. Aunque guardo mecanografiadas algunas partes. ¿Por qué será que hago eso? ¿Qué creo que encontraré allí?
Sigo escribiendo este blog hasta que blogspot me deje. ¿Y luego? ¿Qué sucederá? Escribo como si la gran nube internética fuera a existir para siempre.
Es raro.
Hay algo de la época, supongo. Todos escribían diarios. Pero un diario de escritor se aprecia mucho más. De hecho, creo que Byatt en su libro Posession da cuenta bastante bien de este arte.
Pero hay algo fascinante en Virginia. El año pasado, para mi cumpleaños, Nico me regaló la bibliografía de ella escrita por Irene Chikiar Bauer. Libro que me cautivó hasta cierto punto y luego tuve que dejarlo. Me pasaba que con cada capítulo deseaba releer a Virginia. Sus libros, sus diarios, sus lecturas, sus cartas.
Hay algo en toda esta escritura íntima que disfruto muchísimo. Me gusta que sus pequeños relatos sobre su vida no se basen en hechos de su vida sino en apreciaciones, sentimientos, sensaciones que la pluma intenta plasmar en un cuaderno. A veces de tan intensas estas sensaciones se escapan. Pero es ese intento el que vale la pena.
Y por otro lado ese preguntarse por su escritura, por lo que es literatura.
En estos días nublados, zambullirse en este magma de escritura me llena de un placer indescriptible. Las horas pasan y las hojas viran hacia lo transparente.
No me arrepiento de haber arrojado la fuego todos mis diarios. Pero en alguna parte algo de melancolía hay. Aunque guardo mecanografiadas algunas partes. ¿Por qué será que hago eso? ¿Qué creo que encontraré allí?
Sigo escribiendo este blog hasta que blogspot me deje. ¿Y luego? ¿Qué sucederá? Escribo como si la gran nube internética fuera a existir para siempre.
Es raro.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Hilito
Abro los ojos al nuevo día. Mi despertador es un gato blanco que viene justito para la hora del despertar matutino. Se enrosca en la sábana y hace gorgoritos de gato feliz. Imposible no quererlo. También hay luz que se cuela por las hendijas de la persiana despintada. Él acaricia al gato y me acaricia. Nos acariciamos con el gato en el medio y de pronto la mañana es algo tan feliz que no importa si es un feriado o un día laborable. Son apenas unos minutos que valen oro, es ese hilito de felicidad al cual las cosas se adhieren solas, como diría Virginia Woolf.
Vienen los primeros mates, el café con leche humeante en un tazón blanco que tiene inscripciones en latín. La rutina del desayuno. La casa está aún dormida, la cuadra es todo un cantar de pájaros. Se escucha el run run de algún auto llevando niños al colegio. El gato se sienta en una silla y pide queso. Le damos. Hablamos. ¿Qué vas a hacer hoy?
Yo sonrío porque marzo ha sido un mes tan poco pautado pero aún así me despierto temprano, con él, para no perder ese hilito al cual luego la felicidad se va adhiriendo.
Y ya el otoño me abraza con su amarillo tibio. Y un caudal de luz.
Vienen los primeros mates, el café con leche humeante en un tazón blanco que tiene inscripciones en latín. La rutina del desayuno. La casa está aún dormida, la cuadra es todo un cantar de pájaros. Se escucha el run run de algún auto llevando niños al colegio. El gato se sienta en una silla y pide queso. Le damos. Hablamos. ¿Qué vas a hacer hoy?
Yo sonrío porque marzo ha sido un mes tan poco pautado pero aún así me despierto temprano, con él, para no perder ese hilito al cual luego la felicidad se va adhiriendo.
Y ya el otoño me abraza con su amarillo tibio. Y un caudal de luz.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Gracias
Y llegó el 5 de febrero, es decir, mi cumpleaños. La vida no deja de sorprenderme. La naturaleza se esmera por decirme que sea feliz. Me regala un gato blanco y flores.
Porque las cosas bellas llegan.
Mani, todos los días me recuerda que aún las heridas muy profundas, sanan.
Y este rosal que no daba flores desde noviembre y que floreció en febrero me recuerda que siempre hay que perseverar.
Porque las cosas bellas llegan.
A su debido tiempo.
lunes, 3 de febrero de 2014
And the cat came back the very first day...
Y de pronto tengo un gato cariñoso y bueno que no se quiere ir por nada del mundo aunque le abra la ventana o la puerta.
Ayer se subió a la cama y se quedó dormido, entre los dos. Es un gato grande, largo y pesado. Suspiraba. Nico y yo no podíamos parar de mirarlo, embelesados.
Responde a su nombre y viene cuando lo llamo. Eso es algo muy nuevo para mí. Mi gata anterior jamás respondió a su nombre pero bueno, pobre, tenía dos nombres y dos casas (igual tampoco respondía a su nombre antiguo) y no, no era sorda.
Mani es tan blanco que brilla en la oscuridad. Ya descubrió a la gata negra de enfrente que tanto martirizaba a Marilyn. Yo creo que mi gata nos mandó a este gato para vengarse de su verduga.
Extraño algunas cosas que Marilyn hacía y que éste gato no hace. Pero tiene otras costumbres igual de maravillosas. Además, todos los gatos adoran jugar con un cordel. Mani ya tiene el suyo propio. A veces se me confunde el amor. Es como si a Mani lo quisiera el doble. Como si llevara a Marilyn adentro suyo además de a sí mismo. Qué se yo, es raro. Pero me hace feliz. Es como si Marilyn, de algún modo, hubiera encontrado la forma de volver a casa.
Ayer se subió a la cama y se quedó dormido, entre los dos. Es un gato grande, largo y pesado. Suspiraba. Nico y yo no podíamos parar de mirarlo, embelesados.
Responde a su nombre y viene cuando lo llamo. Eso es algo muy nuevo para mí. Mi gata anterior jamás respondió a su nombre pero bueno, pobre, tenía dos nombres y dos casas (igual tampoco respondía a su nombre antiguo) y no, no era sorda.
Mani es tan blanco que brilla en la oscuridad. Ya descubrió a la gata negra de enfrente que tanto martirizaba a Marilyn. Yo creo que mi gata nos mandó a este gato para vengarse de su verduga.
Extraño algunas cosas que Marilyn hacía y que éste gato no hace. Pero tiene otras costumbres igual de maravillosas. Además, todos los gatos adoran jugar con un cordel. Mani ya tiene el suyo propio. A veces se me confunde el amor. Es como si a Mani lo quisiera el doble. Como si llevara a Marilyn adentro suyo además de a sí mismo. Qué se yo, es raro. Pero me hace feliz. Es como si Marilyn, de algún modo, hubiera encontrado la forma de volver a casa.
viernes, 31 de enero de 2014
Un gato blanco robó mi corazón
Escribo esto con Mani durmiendo a mi lado. Finalmente ayer lo castramos.
El día que volvió con la cara sangrante, sucio de fango y consumido por la excitación sexual fue demasiado para mi. Es un gato maravilloso y se merece vivir mucho y bien. Ni idea de si Mani era un macho alfa pero lo que sí sé es que se esmeraba mucho por serlo. Un día era un amor de gato y al día siguiente volvía como Rambo en una guerra. No hay corazón que resista eso.
Al ser mi primer gato macho tenía algunos resquemores. ¿Castrarlo? ¡Pobrecito! Pero luego descubrí que también era un pobrecito si no lo castraba. Esclavo de sus hormonas iba a terminar en el cementerio de gatos.
La sexualidad en los gatos es muy distinta de la nuestra. No lo hacen por gusto sino por el simple afán de reproducirse. Donde hay una gata en celo, hay cinco machos que la acosan. Y se matan por conseguirla. Pobre gata, realmente. Pero también pobres los gatos que llevados por el impulso de la testosterona se juegan el todo por el todo y no pueden parar aunque estén perdiendo.
Más allá del deber de cada uno de castrar a su mascota (por el bien suyo y por el de las hembras que ya no embarazará), lo de Mani fue un intento de protegerlo de sí mismo.
A ver, ¡vamos! yo lo adoro pero es un gato blanco. ¡Blanco! De noche se lo ve a las mil leguas, es un foco con un cartel que dice: ¡vengan y péguenme!
Lo cierto es que trataremos de que se haga un gato casero y esperamos que sea feliz con sus otras cualidades felinas. Por lo pronto, mientras les escribo, lo veo dormitar en la cama, al lado de Nico. Los dos duermen y hacen ruidos muy parecidos. Les juro que me muero de amor.
El día que volvió con la cara sangrante, sucio de fango y consumido por la excitación sexual fue demasiado para mi. Es un gato maravilloso y se merece vivir mucho y bien. Ni idea de si Mani era un macho alfa pero lo que sí sé es que se esmeraba mucho por serlo. Un día era un amor de gato y al día siguiente volvía como Rambo en una guerra. No hay corazón que resista eso.
Al ser mi primer gato macho tenía algunos resquemores. ¿Castrarlo? ¡Pobrecito! Pero luego descubrí que también era un pobrecito si no lo castraba. Esclavo de sus hormonas iba a terminar en el cementerio de gatos.
La sexualidad en los gatos es muy distinta de la nuestra. No lo hacen por gusto sino por el simple afán de reproducirse. Donde hay una gata en celo, hay cinco machos que la acosan. Y se matan por conseguirla. Pobre gata, realmente. Pero también pobres los gatos que llevados por el impulso de la testosterona se juegan el todo por el todo y no pueden parar aunque estén perdiendo.
Más allá del deber de cada uno de castrar a su mascota (por el bien suyo y por el de las hembras que ya no embarazará), lo de Mani fue un intento de protegerlo de sí mismo.
A ver, ¡vamos! yo lo adoro pero es un gato blanco. ¡Blanco! De noche se lo ve a las mil leguas, es un foco con un cartel que dice: ¡vengan y péguenme!
Lo cierto es que trataremos de que se haga un gato casero y esperamos que sea feliz con sus otras cualidades felinas. Por lo pronto, mientras les escribo, lo veo dormitar en la cama, al lado de Nico. Los dos duermen y hacen ruidos muy parecidos. Les juro que me muero de amor.
lunes, 27 de enero de 2014
Savasana
En casa, desde que hago yoga, a veces se dan estas situaciones.
Estoy en el cuarto de shiatsu haciendo mi práctica. Nico está en el playroom viendo una serie nueva que le encanta, descostillándose de risa. De pronto, lo escucho bajar por la escalera. Yo estoy haciendo sirsasana, mi paro de cabeza. No puedo verlo pero siento su presencia en el cuarto. Nico no dice nada, sabe que estoy haciendo yoga, no me interrumpe, sólo verifica que no me rompí la crisma y luego continúa su camino hacia la cocina, supongo para beber algo de la heladera.
Pasan unos veinte minutos y lo vuelvo a escuchar deambular por la casa. Ahora estoy haciendo vriksasana, la postura del árbol (equilibrio). Se detiene unos segundos en la puerta del cuarto y me mira. Tampoco dice nada y sigue su camino.
A la media hora, ya estoy en savasana (la postura del muerto), en plena relajación.
-¡Amor! ¿¿Estás bien??
-Mmmh...
-Flor, ¿estás bien?
-....
-¡Flor!
-Nico, estoy en savasana, no me molestes.
-¿En qué?
-¡Estoy haciendo la postura del muerto!
-Ah, qué susto ¡Te sale perfecto!
Estoy en el cuarto de shiatsu haciendo mi práctica. Nico está en el playroom viendo una serie nueva que le encanta, descostillándose de risa. De pronto, lo escucho bajar por la escalera. Yo estoy haciendo sirsasana, mi paro de cabeza. No puedo verlo pero siento su presencia en el cuarto. Nico no dice nada, sabe que estoy haciendo yoga, no me interrumpe, sólo verifica que no me rompí la crisma y luego continúa su camino hacia la cocina, supongo para beber algo de la heladera.
Pasan unos veinte minutos y lo vuelvo a escuchar deambular por la casa. Ahora estoy haciendo vriksasana, la postura del árbol (equilibrio). Se detiene unos segundos en la puerta del cuarto y me mira. Tampoco dice nada y sigue su camino.
A la media hora, ya estoy en savasana (la postura del muerto), en plena relajación.
-¡Amor! ¿¿Estás bien??
-Mmmh...
-Flor, ¿estás bien?
-....
-¡Flor!
-Nico, estoy en savasana, no me molestes.
-¿En qué?
-¡Estoy haciendo la postura del muerto!
-Ah, qué susto ¡Te sale perfecto!
viernes, 24 de enero de 2014
lunes, 20 de enero de 2014
Un gato blanco que quiere quedarse
Mucho se ha dicho sobre los gatos blancos. Limpieza, purificación, bendición, suerte. Lo cierto es que Mani es hermoso y bueno. Hoy fue el primer día que se quedó todo el día con nosotros. Hasta ayer venía por las noches. Aún no dejo que pase de la cocina. Recién lo desparasitamos y mañana viene un veterinario a darle las vacunas necesarias que lo habiliten para convivir con nosotros sin que haya riesgo de alguna enfermedad. Por ahora disfruto de verlo dormir, comer, maullar, trepar medianeras, husmear, jugar con una ramita. No sé qué pasará con él, si se quedará o no (todo parece indicar que sí). Pero lo que sea que suceda será con salud, amor y libertad.
viernes, 17 de enero de 2014
Mani
Hace
dos noches apareció un gato blanco. Vino con la luna y muy desconfiado.
Le dejé comida de mi gata Marilyn (nos sobró una bolsa entera). Hoy
volvió a aparecer. Estaba más manso. Se dejó acariciar, ronroneó, se
puso panza arriba, todos detalles que me hacen creer que se sintió
seguro y protegido. Es macho, muy blanco y de ojos celestes. Es
bellísimo. Lo llamamos Mani, dios de la luna (nórdico). Ni idea de qué
sucederá. Yo creo que Marilyn nos lo envió para que no la extrañáramos
tanto.
jueves, 9 de enero de 2014
Marilyn
Por acá no lo conté: hace poco menos de un mes un auto mató a mi gata Marilyn. Tristeza. Desazón. Bronca. El tipo iba a mil. Así como mató a mi gata podría haber matado a un niño. Una calle residencial con un inmenso lomo de burro en el medio... a quién se le ocurre.
Fue horrible. Horrible. Amábamos a esa gata. Esa gata me enseñó todo sobre los gatos. Yo no sabía nada. Ella fue paciente conmigo. Muy paciente. Yo la trataba como a los perros. Y recibí unos cuantos arañazos, maullidos reprobatorios, mordidas. Pero nada grave. Marilyn fue paciente y consiguió domesticarme. Consiguió que la quisiera enomemente.
Hoy la extraño a horrores.
Fue horrible. Horrible. Amábamos a esa gata. Esa gata me enseñó todo sobre los gatos. Yo no sabía nada. Ella fue paciente conmigo. Muy paciente. Yo la trataba como a los perros. Y recibí unos cuantos arañazos, maullidos reprobatorios, mordidas. Pero nada grave. Marilyn fue paciente y consiguió domesticarme. Consiguió que la quisiera enomemente.
Hoy la extraño a horrores.
jueves, 26 de diciembre de 2013
Navidad reloaded
A mis viejos les gustaban los Reyes Magos y nos inculcaron el temita del pastito y el agua para los camellos. Igual, lejos estábamos de tener un pesebre. Todos agnósticos, judíos y ateos. Jesús era un hombre extraordinario, un revolucionario que pregonaba el amor. Y Barrabás un revolucionario que pregonaba la lucha armada. Y los hombres prefirieron a Barrabás. Hay que ver las cosas que uno escucha de niño, eh.
Los regalos, de todos modos, sí se esperaban con mucha ansiedad. Nos encantaba armar el arbolito pero Papá Noel eran mis padres, mis tíos y mis abuelos. Y estaba bien que fuera así. Me daban pena algunas compañeritas mías del colegio que no sabían la verdad y se creían la historia del gordo de rojo y blanco bajando por una chimenea. Eran las mismas que tampoco sabían lo que era la menstruación y creían que los bebés los traía la cigüeña.
Además sabíamos que los regalos costaban dinero. Entonces el regalo de mamá y papá era un regalo caro y el regalo de mis abuelos era pequeñito y barato (porque no tenían mucha plata) pero había que agradecerlo igual. A veces nos disfrazábamos nosotros e inventábamos personajes. Y siempre, siempre se cantaba y había música pero nunca jamás hubo pirotecnia.
Hoy, sin embargo, la Navidad vuelve recargada con familia distinta. Eso es lo que pensaba ayer mientras masticaba un turrón de esos con maní y pasta dura, delicioso. En mi familia ya no se come turrón pero parece que acá sí, todas las especialidades de la comida navideña: turrón, mantecol, garrapiñada, pan dulce. En fin. La Navidad no morirá nunca.
Los regalos, de todos modos, sí se esperaban con mucha ansiedad. Nos encantaba armar el arbolito pero Papá Noel eran mis padres, mis tíos y mis abuelos. Y estaba bien que fuera así. Me daban pena algunas compañeritas mías del colegio que no sabían la verdad y se creían la historia del gordo de rojo y blanco bajando por una chimenea. Eran las mismas que tampoco sabían lo que era la menstruación y creían que los bebés los traía la cigüeña.
Además sabíamos que los regalos costaban dinero. Entonces el regalo de mamá y papá era un regalo caro y el regalo de mis abuelos era pequeñito y barato (porque no tenían mucha plata) pero había que agradecerlo igual. A veces nos disfrazábamos nosotros e inventábamos personajes. Y siempre, siempre se cantaba y había música pero nunca jamás hubo pirotecnia.
Hoy, sin embargo, la Navidad vuelve recargada con familia distinta. Eso es lo que pensaba ayer mientras masticaba un turrón de esos con maní y pasta dura, delicioso. En mi familia ya no se come turrón pero parece que acá sí, todas las especialidades de la comida navideña: turrón, mantecol, garrapiñada, pan dulce. En fin. La Navidad no morirá nunca.
sábado, 7 de diciembre de 2013
Neverending story
"Enigmático", dijo SAL. "¿No vas a escribir más?", dijo un anónimo. La palabra fin es una palabra compleja. Hay un fin cuando se piensa en un tiempo lineal. La línea del tiempo en historia, por ejemplo. La batalla X comienza en tal año y termina en tal otro y luego.... y luego habrá más batallas. Un gobierno se sucede a otro gobierno, una catástrofe deja paso a la quietud que luego devendrá en otra catástrofe, un amor se sucede a otro amor.... aunque, a veces, - hay que admitirlo- sea el mismo amor. Pero claro, no hay un fin.
No hay un fin rotundo.
¿Por qué?
Porque siempre está la espiral. Y como buena espiral nunca un hecho es igual a otro pero sí es más o menos parecido. Por eso las elicoidales son lo más. Al menos para mí.
Por eso, no me puedo ir a ningún lado.
Y sí... estoy divagando.
Hoy me dan mi mantra en un ritual que hacemos en el marco del profesorado de yoga. Suena bien lo del "profesorado de yoga" pero no crean que es muy institucional la cosa. Las clases son las prácticas de las semanas y una vez al mes nos juntamos a hablar durante cuatro horas de algún tema en particular vinculado a esta ciencia. Los yoga sutras de Patanajali, las diferentes escuelas del yoga, los maestros, cuerpo físico, mental y sutil, los chacras, budismo, hinduismo, taoismo, algunos principios del ayurveda. El año pasado nos dieron un nombre en sánscrito a cada uno. Yo me llamo Baghavad Dharma Ananda. Traducido podría ser: "el camino superior de la felicidad". Suena un poco pretencioso pero así son los nombres en sánscrito.
Este año ha sido ardua la caminata. Pero por nada del mundo la cambiaría. Todo lo que hice se queda conmigo. Estoy contenta. Como quien ha logrado una gran hazaña. Vencí muchos miedos. Me paré frente a lo que me gustaba, me deshice de adornos que me entorpecían, me puse cara a cara con un deseo largamente ninguneado.
Estoy contenta porque todo fue con buena leche.
Estoy contenta porque tengo salud, energía y amor para rato. Para muchas elicoidales más.
Así que diciembre, allá vamos.
No hay un fin rotundo.
¿Por qué?
Porque siempre está la espiral. Y como buena espiral nunca un hecho es igual a otro pero sí es más o menos parecido. Por eso las elicoidales son lo más. Al menos para mí.
Por eso, no me puedo ir a ningún lado.
Y sí... estoy divagando.
Hoy me dan mi mantra en un ritual que hacemos en el marco del profesorado de yoga. Suena bien lo del "profesorado de yoga" pero no crean que es muy institucional la cosa. Las clases son las prácticas de las semanas y una vez al mes nos juntamos a hablar durante cuatro horas de algún tema en particular vinculado a esta ciencia. Los yoga sutras de Patanajali, las diferentes escuelas del yoga, los maestros, cuerpo físico, mental y sutil, los chacras, budismo, hinduismo, taoismo, algunos principios del ayurveda. El año pasado nos dieron un nombre en sánscrito a cada uno. Yo me llamo Baghavad Dharma Ananda. Traducido podría ser: "el camino superior de la felicidad". Suena un poco pretencioso pero así son los nombres en sánscrito.
Este año ha sido ardua la caminata. Pero por nada del mundo la cambiaría. Todo lo que hice se queda conmigo. Estoy contenta. Como quien ha logrado una gran hazaña. Vencí muchos miedos. Me paré frente a lo que me gustaba, me deshice de adornos que me entorpecían, me puse cara a cara con un deseo largamente ninguneado.
Estoy contenta porque todo fue con buena leche.
Estoy contenta porque tengo salud, energía y amor para rato. Para muchas elicoidales más.
Así que diciembre, allá vamos.
lunes, 25 de noviembre de 2013
Fin
Y de pronto sucedió que se llovió todo. La nube se ha esfumado. El agua corre como hilos sobre mi alma y el corazón continúa latiendo, rojo y enamorado porque la vida es un privilegio. También lo es el tiempo que corre por mis células. Y lo es que todos ustedes vivan sus vidas al compás de este tiempo. Algunos le llaman ilusión. Hay quienes dicen que esto no es más que un escenario dispuesto por vaya uno a saber qué inteligencia cósmica.
Se llovió todo y el cielo está límpido.
Vamos por la transformación.
La nube se queda acá.
Yo me voy.
Se llovió todo y el cielo está límpido.
Vamos por la transformación.
La nube se queda acá.
Yo me voy.
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