5 de marzo de 2012

La literatura de los hijos

Formas de volver a casa me pareció una oda a los personajes secundarios.
También a la infancia, ese tiempo irremediablemente perdido.
Esta lógica, creo, es interesante a la hora de abordar el libro. Pero bueno, cada cual lee como quiere. A mí me gusta mucho Zambra. Ya había leído Bonsái y me había parecido encantador. Esta novela, a diferencia de Bonsai, discute continuamente con su género. Zambra -o bueno, el narrador, perdón- habla de sí mismo y de su imposibilidad de narrar la historia de un otro, la historia de Claudia que pareciera ser más interesante. Pero Zambra nos narra su historia y la de sus padres, que es una historia pequeña, sin muertos y plagada de personajes secundarios que viven una vida pequeña al margen de la muerte que asecha a Chile. Los muertos son los de Claudia. El texto juega con los bordes de la ficción. Pero quién sabe. Tal vez no lo sea y no importa para nada. Se intenta por todos los medios de volver a una casa. Pero la casa es Chile y es demasiado caleidoscópico. Volver es imposible. Entonces, se escribe.

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