20 de marzo de 2012

Qué bueno qué bueno

-Escribirse era como escindirse de la escena. La simpleza trae esto. Que no me escriba más. Que mi cuerpo sea mi cuerpo y no el cuerpo de la escritura.
-¿Y sobre qué vas a escribir?
-La verdad, no sé. Y no me importa.

¿La tierra que todo lo digiere?

Cuando comencé la compostera, allá por marzo de este año, lo hice con unas lombrices que me regalaron. No eran las Rojas Californianas ( Eis...