Al volver de la clase de yoga, en un estado de beatitud para con todos los seres, veo a un perro caminando por la vereda. Es mediano, parece un embutido de color caramelo, ojitos chiquitos y patitas delgadas. De pronto, plum, se me sube a la pierna. Me quedo quieta, en plena vereda con el perro agarrado a mi pierna. Los dos quietos. Lo miro. Es tanta la sorpresa que no atino a hacer nada. Por otro lado me da miedo de que me muerda. No lo conozco, no sé de dónde vino, cómo apareció. Intento sacármelo de encima pero el tipo está emperrado en quedarse. Y me mira sacándome la lengua. Pasa otra chica que ve el espectáculo. Lo toca, lo roza, apenas, y el perro se desprende. Empiezo a caminar y el tipo nos sigue, intenta volver a subirse a mi pierna. Le grito, ¡salí, che, buscate una perra! Y acto seguido, cruza la calle y se prende de la pierna de la otra chica. Me apiado de ella y la ayudo a quitarse al perro hormónico de encima. Las dos nos reímos. El perro está alzadísimo. Le grito: no, no, no. Parecería que entiende perfectamente. Empezamos a caminar y el pichicho ahí, empecinado en seguirnos. Llegamos al almacén de la esquina y entramos. El perro se queda en la puerta esperando. Esperando. Esperando. Pasa un niño pequeño de unos cuatro o cinco años. El perro se le sube encima. El niño le pega una patada en la cabeza. El perro se va.
Fin.
jueves, 12 de abril de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
Paz y amor, plis
Estoy sentada, haciendo tiempo, en uno de estos bares que últimamente abundan en la ciudad de Buenos Aires. Medio deli, ecofriendly, ambiente tranqui, música suave, preferentemente de Jack Johnson. A mi alrededor hay mesas con gente que ha venido a almorzar o a simplemente tomar un té que tal vez contenga duraznos-cascaritas de naranja-pétalos de rosas amarillas-hebras largas de pino-sencha. Todo está muy bien: el ambiente es agradable, la música relajada, los amplios ventanales, el aire limpio y libre de humo. Todo está muy bien y, sin embargo, algo me hace ruido. Nadie se habla. O mejor dicho, nadie habla entre sí. Todos están ocupados con sus super archi hiper ultra modernos celulares.
Debe ser por eso que me resulta inevitable escuchar una conversación ajena. Son dos mujeres en la treintena. Están almorzando y chequean constantemente sus celulares que parecen espejitos de mano.
-Mirá lo que me puso este tipo, ¡es un pelotudo!
La otra la mira. Lee algo. Asiente con la cabeza.
-Le voy a poner: "mala persona, sos una basura, a mi no me hablás así".
Escribe algo. Espera.
-Ah, no, ¡es un idiota! Mirá lo que me contesta: "te deseo lo mejor".
-...
-Le voy a poner "¡Cagón!". ¿Le pongo "cagón"?
La otra asiente con cara de nada. Le responde algo inaudible.
-Mirá, ahí contestó otra vez: "Suerte". ¿Cómo me va a contestar eso?
La otra vuelve a asentir y habla por su celular con vaya a saber uno quien.
-Le voy a poner que es un imbécil, que no me escriba más.
Por un rato no pasa nada. Incluso parecería que todo va mejor. Me entretengo con un libro mientras almuerzo y siento que el tiempo corre rápido. Pero entonces escucho otra vez que la rubia exclama a los gritos: "¡Paz y amor!". ¿Te das cuenta? Me respondió "¡Paz y amor!"
Y casi que yo le hubiera contestado igual.
Paz y amor, loca, Plis.
Debe ser por eso que me resulta inevitable escuchar una conversación ajena. Son dos mujeres en la treintena. Están almorzando y chequean constantemente sus celulares que parecen espejitos de mano.
-Mirá lo que me puso este tipo, ¡es un pelotudo!
La otra la mira. Lee algo. Asiente con la cabeza.
-Le voy a poner: "mala persona, sos una basura, a mi no me hablás así".
Escribe algo. Espera.
-Ah, no, ¡es un idiota! Mirá lo que me contesta: "te deseo lo mejor".
-...
-Le voy a poner "¡Cagón!". ¿Le pongo "cagón"?
La otra asiente con cara de nada. Le responde algo inaudible.
-Mirá, ahí contestó otra vez: "Suerte". ¿Cómo me va a contestar eso?
La otra vuelve a asentir y habla por su celular con vaya a saber uno quien.
-Le voy a poner que es un imbécil, que no me escriba más.
Por un rato no pasa nada. Incluso parecería que todo va mejor. Me entretengo con un libro mientras almuerzo y siento que el tiempo corre rápido. Pero entonces escucho otra vez que la rubia exclama a los gritos: "¡Paz y amor!". ¿Te das cuenta? Me respondió "¡Paz y amor!"
Y casi que yo le hubiera contestado igual.
Paz y amor, loca, Plis.
martes, 10 de abril de 2012
Ser o estar
Le escribo un mail largo y dedicado. Él me responde con dos líneas (ok, admito que en estos días estoy teniendo demasiado tiempo libre y él no).
Pero entonces, luego, se da el siguiente diálogo.
-¡Dos líneas!
-Bueno, es que soy escueto.
-Amor...
-¿Qué?
-No sos escueto.
-...
-Estás escueto. No es lo mismo.
Pero entonces, luego, se da el siguiente diálogo.
-¡Dos líneas!
-Bueno, es que soy escueto.
-Amor...
-¿Qué?
-No sos escueto.
-...
-Estás escueto. No es lo mismo.
domingo, 8 de abril de 2012
Las golondrinas
Escuchaba "Las golondrinas" de Jaime Dávalos y Falú. La versión de Liliana Herrero que Facu usó para el final de Zamacueca, una obra tan bella. Y me acordaba de cómo me impactó la primera vez que escuché esa copla hace ya varios años que decía "Y ya me voy, ya me iré donde no hayan amores mal pagadores, traidores, traidores".
La vida cambió. Las golondrinas volvieron.
Los amores mal pagadores son amores también. Nadie puede decir lo contrario.
Los amores traidores, son amores también.
Pero, claro, siempre es mejor irse de esos amores, ¿no?
Las coplas son tan sabias.
Realmente.
La vida cambió. Las golondrinas volvieron.
Los amores mal pagadores son amores también. Nadie puede decir lo contrario.
Los amores traidores, son amores también.
Pero, claro, siempre es mejor irse de esos amores, ¿no?
Las coplas son tan sabias.
Realmente.
sábado, 7 de abril de 2012
miércoles, 4 de abril de 2012
Alertador
Desde que Jorge Macri ganó las elecciones en Vicente López lo demuestra rompiendo calles (ah, no, perdón era arreglando calles). A partir de este hecho, los colectivos cambian el recorrido de modo que se los puede encontrar por una calle y al día siguiente doblan por la otra. Esto no tiene ningún sentido y causa mucha frustración en la gente que ya de por sí está un poco frustrada.
El hombre de la garita que está enfrente de la parada, aburrido como una ostra, tomó el toro por las astas y trata de ayudar en lo que puede. Entonces se generan diálogos como estos:
-Hoy pasa por allá (y me señala una cuadra hacia la derecha).
-Hoy siga por esta calle que ahora dobla y lo agarra dos cuadras más adelante.
-Hoy...
Y así.
Hace unos días, sin embargo, yo venía embalada ignorando la parada oficial dispuesta a doblar y a seguir por la calle optativa (el hombre es un animal de costumbres) cuando me detuvo un grito.
-¡Señorita, no! ¡Hoy pasa, hoy pasa!
Y así fue. Todo volvió a la normalidad.
Lo que sucede ahora es que el hombre de la garita ha quedado atrapado en el juego. Ayer venía caminando rumbo a la parada oficial cuando escucho que me grita:
-¡Apúrese, que ahí viene!
Genial. Un alertador oficial.
El hombre de la garita que está enfrente de la parada, aburrido como una ostra, tomó el toro por las astas y trata de ayudar en lo que puede. Entonces se generan diálogos como estos:
-Hoy pasa por allá (y me señala una cuadra hacia la derecha).
-Hoy siga por esta calle que ahora dobla y lo agarra dos cuadras más adelante.
-Hoy...
Y así.
Hace unos días, sin embargo, yo venía embalada ignorando la parada oficial dispuesta a doblar y a seguir por la calle optativa (el hombre es un animal de costumbres) cuando me detuvo un grito.
-¡Señorita, no! ¡Hoy pasa, hoy pasa!
Y así fue. Todo volvió a la normalidad.
Lo que sucede ahora es que el hombre de la garita ha quedado atrapado en el juego. Ayer venía caminando rumbo a la parada oficial cuando escucho que me grita:
-¡Apúrese, que ahí viene!
Genial. Un alertador oficial.
domingo, 1 de abril de 2012
Blancanieves
Estamos en el auto rumbo a La Guitarrita un sábado a la noche. Vamos a cenar con las hermanas Zeta y la madre que ha venido de Marbella y tiene antojo de pizza.
-Bueno, cariño, entonces yo te dejo en la puerta y vos pedís una mesa para siete.
-¿Y me la van a dar?
-¿Por qué no?
-No sé. Siempre hay mucha gente esperando afuera y de pronto llego yo sola diciendo: "quiero una mesa para siete". ¿Me van a creer?
-Siempre podés decirle: "ya llegan mis siete enanos".
-Bueno, cariño, entonces yo te dejo en la puerta y vos pedís una mesa para siete.
-¿Y me la van a dar?
-¿Por qué no?
-No sé. Siempre hay mucha gente esperando afuera y de pronto llego yo sola diciendo: "quiero una mesa para siete". ¿Me van a creer?
-Siempre podés decirle: "ya llegan mis siete enanos".
viernes, 30 de marzo de 2012
Banalidades
Me bajé nuevamente el itunes. Mi máquina se había quedado sin desde que el disco rígido hizo páfate. Para la tecnología soy un desastre (y no me importa). Voy aprendiendo a los ponchazos y si algo realmente deja de funcionar siempre tengo a mi hermano para que me ayude. Ahora, por ejemplo, estoy escuchando "Santiago" de The Chieftains. Cómo me gusta este disco. Chiflen si quieren que lo suba a los docs.
Estoy leyendo muchos libros en los colectivos porque ahora viajo mucho. Para dar shiatsu, para dar clases (¡de shiatsu!) y para... analizarme. Me pasaron el nuevo de Milena Agus y no me gustó tanto como La mujer en la luna. Me devoré en unos días Todas las familias son psicóticas de Douglas Copland y admito que estoy enamorada de este escritor. Me gustaría conseguir algo de él en inglés y ahora que Moreno es bueno y destrabó lo de los libros vamos a ver si conseguimos algunos.
No estoy escribiendo nada. Y eso que tengo un cuadernito muy bonito que un día me regaló C. Un día quise usarlo para algo que después no resultó. Y ahora que quería un cuaderno sin renglones me acordé de que lo tenía. Es precioso y de un tamaño perfecto. Pero por ahora sólo me salen palabras sueltas y anotaciones sobre las sesiones de shiatsu que estoy haciendo.
Estos días son muy tierra. Y me siento maravillosamente bien.
Estoy leyendo muchos libros en los colectivos porque ahora viajo mucho. Para dar shiatsu, para dar clases (¡de shiatsu!) y para... analizarme. Me pasaron el nuevo de Milena Agus y no me gustó tanto como La mujer en la luna. Me devoré en unos días Todas las familias son psicóticas de Douglas Copland y admito que estoy enamorada de este escritor. Me gustaría conseguir algo de él en inglés y ahora que Moreno es bueno y destrabó lo de los libros vamos a ver si conseguimos algunos.
No estoy escribiendo nada. Y eso que tengo un cuadernito muy bonito que un día me regaló C. Un día quise usarlo para algo que después no resultó. Y ahora que quería un cuaderno sin renglones me acordé de que lo tenía. Es precioso y de un tamaño perfecto. Pero por ahora sólo me salen palabras sueltas y anotaciones sobre las sesiones de shiatsu que estoy haciendo.
Estos días son muy tierra. Y me siento maravillosamente bien.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Un café en Olivos
Ayer, en medio de la mañana, un sms que dice: hola, estoy en olivos, ¿vos estás?
Y entonces un café con leche en Roberta que lo dice todo.
Entre risas te dije: este blog es un poco el recorrido de mi neurosis, no sé muy bien qué hacer con él.
Y vos me dijiste: si decidís borrarlo al menos dame tiempo para copiarlo.
Gracias, Sal.
Fue una hermosa media mañana.
Y entonces un café con leche en Roberta que lo dice todo.
Entre risas te dije: este blog es un poco el recorrido de mi neurosis, no sé muy bien qué hacer con él.
Y vos me dijiste: si decidís borrarlo al menos dame tiempo para copiarlo.
Gracias, Sal.
Fue una hermosa media mañana.
Elemento mineral
Los judíos ponen piedras en vez de flores.
Las piedras son duraderas, se erosionan de a poco. Las flores se marchitan pronto.
En mi sueño me entregabas una piedra. Era un recordatorio.
Nada más.
Las piedras son duraderas, se erosionan de a poco. Las flores se marchitan pronto.
En mi sueño me entregabas una piedra. Era un recordatorio.
Nada más.
jueves, 22 de marzo de 2012
Simplificar
Aún es leve el frío pero se siente. El sol es más blando, la luz más blanca.
Yo me quiero simplificar. El otoño siempre ayuda a simplificar. Lo que es superfluo, se va y queda lo esencial. Tengo que tomar algunas decisiones sobre qué quiero hacer. Decirle adiós a algunas cosas, lugares y personas.
Enciendo la lámpara. Tengo una pilita de libros en la mesa de luz. La mayoría son de literatura. Ninguno es de poesía. Los libros los saqué de la biblioteca de Nico. Nuestros libros están juntos espacialmente pero aún no conforman una biblioteca. No sabemos bien cómo ordernarlos. Yo aprovecho a leer lo que no conozco, lo que nunca hubiera leído.
Descubro a Evelyn Waugh. Me pasó lo contrario que con Carson Mc Cullers. Pensé que era un mujer. Y no. Evelyn es un varón.
Bueno.
Revuelvo en el placard y descubro las lanas. Cambio algunas prendas de lugar. Miro los vestidos del verano, tan hermosos, colgados, coloridos, felices.
No me animo a guardarlos aún. Marzo y abril son meses traicioneros. Esperaré a mayo.
Yo me quiero simplificar. El otoño siempre ayuda a simplificar. Lo que es superfluo, se va y queda lo esencial. Tengo que tomar algunas decisiones sobre qué quiero hacer. Decirle adiós a algunas cosas, lugares y personas.
Enciendo la lámpara. Tengo una pilita de libros en la mesa de luz. La mayoría son de literatura. Ninguno es de poesía. Los libros los saqué de la biblioteca de Nico. Nuestros libros están juntos espacialmente pero aún no conforman una biblioteca. No sabemos bien cómo ordernarlos. Yo aprovecho a leer lo que no conozco, lo que nunca hubiera leído.
Descubro a Evelyn Waugh. Me pasó lo contrario que con Carson Mc Cullers. Pensé que era un mujer. Y no. Evelyn es un varón.
Bueno.
Revuelvo en el placard y descubro las lanas. Cambio algunas prendas de lugar. Miro los vestidos del verano, tan hermosos, colgados, coloridos, felices.
No me animo a guardarlos aún. Marzo y abril son meses traicioneros. Esperaré a mayo.
martes, 20 de marzo de 2012
Qué bueno qué bueno
-Escribirse era como escindirse de la escena. La simpleza trae esto. Que no me escriba más. Que mi cuerpo sea mi cuerpo y no el cuerpo de la escritura.
-¿Y sobre qué vas a escribir?
-La verdad, no sé. Y no me importa.
-¿Y sobre qué vas a escribir?
-La verdad, no sé. Y no me importa.
Danzar con energía y sanación
En estas semanas aprovecho para hacer otras cosas que habían quedado relegadas. Entre ellas, estoy aprendiendo nuevos movimientos, nuevas técnicas. Este fin de semana hice los primeros dos seminarios para la formación de terapeuta Nuad Thai. Quedé fascinada con el masaje tradicional tailandés del norte. Estiramientos, tracciones, palancas, todo un sistema increíble basado en el propio cuerpo humano. Un conocimiento milenario que se siguió transmitiendo de generación en generación y que hoy tiene buena aceptación en el mundo occidental.
Sigo con el profesorado de yoga. Pasito a paso. Voy a las clases, practico en casa, imagino como sería dar una clase. Todavía no me imagino en ese rol. Tal vez no lo haga nunca. A veces estudio cosas que son para mí.
Me gustaría volver a danzar. Pero, quién sabe. Este comienzo de año viene muy raro.
Así estamos. Esperando el otoño.
Sigo con el profesorado de yoga. Pasito a paso. Voy a las clases, practico en casa, imagino como sería dar una clase. Todavía no me imagino en ese rol. Tal vez no lo haga nunca. A veces estudio cosas que son para mí.
Me gustaría volver a danzar. Pero, quién sabe. Este comienzo de año viene muy raro.
Así estamos. Esperando el otoño.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)