El frasquito (1973)

El frasquito (Edhasa, 2009) de Luis Guzmán me perturba. Ya desde el comienzo me parece revulsivo y, sin embargo, quiero seguir leyéndolo. Guzmán es así. Me pasó lo mismo con Villa. No puedo soltarlo. Su prosa me aniquila, aniquila todo lo que hay a mi alrededor, me empiezo a perder en el río de la conciencia. No importa si voy colgada en el colectivo en hora pico. Saco el librito que es chiquito, cortito, fácil de maniobrar y lo termino de sopetón. El frasquito se lee con la música de Gardel de fondo. Hay algo fascinante en su prosa, como si se derramara un líquido. Todos sabemos que los líquidos son informes y no tienen bordes.

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