Con los brazos así

Estamos en su cuarto de shiatsu. Los futones son blancos.
Le digo que hay algo en mi plexo solar. Tengo los brazos cansados de sostener.
¿Los brazos cansados?
Sí, le digo. Cansados. Mirá.
Y alzo los brazos como dos alas rotas a la altura del pecho. Alzo los brazos en cruz.
¿Quien tiene los brazos así?
¿Quién?
¿No sabés quién?
No se me ocurre.
Ay, Flor, los ángeles tienen los brazos así.

¿Los ángeles?
Vos los conocés desde hace tiempo.
¿Los conozco?
Sí. Y son cuatro. Cuatro ángeles, Flor. Y vos los conocés.

A los 14 años yo creía en la fuerza de la naturaleza. Y me sentía acompañada por una presencia. No sabía explicar esa presencia. No hablaba de esto con nadie.

Desde muy chiquita hubo que poner la espalda a muchas situaciones difíciles. Y sostener.
Puse tres espaldas. Y sostuve.
Sostuve. Sostuve. Sostuve.
Porque los amaba.

Es lo que más sé hacer: amar y sostener.

Cuando era chica me prometí a mí misma que jamás perdería la voz.
¿Y les cuento algo?
En el país donde más regalé mi música fue en Cuba.
Era un país comunista.
En las esquinas encontraba gente con instrumentos y me los prestaban.
Yo cantaba con una guitarra prestada y la gente venía a escuchar.
Los turistas decían: qué bien estos cubanos, eh.
Y mi padre: no, es mi hija, es argentina.
Ahí encontré un amor. Era músico. Tenía manos de músico.
Se llamaba Guillermo.
Sí, como Guillermo.
Pero era otro. Y tocaba el violín.
Un viento risueño lo llevó a España. Y lo volví a ver.

Yo ya tenía un amor (que, pobre, no sabía cantar).
Pero yo era muy fiel. Tan fiel como jamás en mi vida he vuelto a ser.

Ser fiel a alguien es muy difícil cuando te rompen el corazón. Pero ser fiel a uno mismo es lo más difícil. Y lo más importante.

Me han dicho que soy egoísta. Muchas veces.
Porque tengo un don y no lo comparto.
Un don y varios talentos. Pero, bueno, un don es un regalo.
Un regalo.
Si tengo cuatro ángeles que me llevan de la mano
Y levantan mis brazos
Y hacen girar mi plexo solar
Si tengo cuatro ángeles que cantan
cuando estoy en momentos desesperados
Y me cantan. Porque les juro: ellos cantan
Si esto es así
algo bueno hay para mí
allá afuera.

Comentarios

Vian dijo…
hermoso escrito.
Flor Rossi dijo…
Gracias, Vian. Qué lindo que pases por acá.
Pau Bambú dijo…
Mucha emoción al leer esto. Por vos, por mi, por las palabras.... ser fiel a uno mismo.

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