11 de agosto de 2011

Iyengar

Hoy la clase fue de Iyengar puro. Me gusta el método Iyengar porque siempre se puede ir un poquito más alla de los límites de nuestro cuerpo y los elementos de esta técnica lo permiten. Cintos, columpios, bolsters, ladrillos de madera y las infaltables mats.
Cuando pienso que comencé a practicar yoga en el piso de madera de un estudio de danza en Colegiales y terminé con todos estos elementos a mi alrededor no puedo sino reirme. Me gustan los elementos pero no siempre. A veces es lindo también servirse del propio cuerpo y el espacio.
La clase consistió en muchos estiramientos hacia adelante, torsiones (que me hacen muy bien) y apertura de caderas. La clásica shirsasana y sarvangasana con cinto en los brazos y frazadas para no lastimar las cervicales.

Salí energizada y con más espacio en mis intercostales.

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