8 de agosto de 2011

Todos los días

Hoy me propuse hacer yoga todos los días. Si debo ser sincera debería concurrir a todas las prácticas que el centro ofrece a los alumnos del profesorado pero eso no está ocurriendo. Por alguna razón no he podido llevar ese ritmo. He intentado descubrir si estas razones eran válidas y he descubierto que es en vano querer imponerme el camino del yoga. Tengo que quererlo. Quererlo de tal modo que hacer yoga sea como respirar, comer, tomar agua, bañarse, lavarse los dientes. Por eso, además de las clases que son necesarias, me propuse hacer yoga acá, en mi casa, un poco, todos los días. No es que no lo haga. En realidad, es algo que me sale hacer, muchas veces. Pero ahora me gustaría documentarlo. Quizás sea aburrido para quienes vayan a leer esto pero para mí tiene un sentido. Después de hacer un saludo al sol me siento con la mente más clara y los músculos del cuerpo más firmes y precisos. Tal vez el sol necesita que lo saludemos más. Aunque sea en el living de una casa.

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